lunes, 6 de enero de 2014

La muerte de Mandela, la cara dura de Netanyahu y las lágrimas de

La muerte de Mandela, la cara dura de Netanyahu y las lágrimas de
cocodrilo de Peres

MICHEL WARSCHAWSKI

Al parecer han sido las autoridades sudafricanas o la familia de
Nelson Mandela quienes han hecho saber que sería preferible que
Benjamin Netanyahu y Simón Peres no hicieran el viaje a Pretoria para
los funerales de Nelson Mandela.

En cuanto se anunció el fallecimiento del antiguo presidente
sudafricano, los dirigentes israelíes hacían saber que tenían la
intención de acudir a los funerales: por nada del mundo Sara Netanyahu
perdería la ocasión de hacerse fotografiar al lado de los que los
medios llaman los grandes del mundo, y Simon Peres haría todo lo que
estuviera en su mano, incluso a los 97 años, para que el estado judío,
mediante su presencia, ocupara un lugar, aunque solo fuera una vez, en
el consenso internacional.

El día siguiente, sin embargo, se producía la marcha atrás: el médico
del Presidente se oponía a que hiciera el viaje a causa de una gripe
repentina, y el primer ministro descubría que el precio de un viaje
ida y vuelta a Pretoria era decididamente demasiado para el
presupuesto nacional. Finalmente sería el Presidente del Parlamento el
representante del estado hebreo en los funerales, personaje
desconocido del público y los medios internacionales y que pasaría
fácilmente desapercibido...

La presencia de representantes israelíes oficiales habría sido de muy
mal gusto, una bofetada al pueblo sudafricano y a la memoria de
Madiba. Pues el estado hebreo y su presidente actual fueron de lejos,
hasta el último minuto, los aliados más fieles del régimen del apartheid.

Incluso cuando la mayoría de los países occidentales comprendía que
los días del apartheid estaban contados y cambiaban de chaqueta, Tel
Aviv continuaba apoyando a Pretoria, trabajando sus servicios de
seguridad junto con los torturadores de Africa del Sur, saltándose sus
empresas el boicot económico internacional, en particular en el
terreno del armamento y manteniendo su ejército lazos privilegiados
con las fuerzas armadas sudafricanas, en concreto, si se creen fuentes
extranjeras, en el terreno nuclear.

Recientemente, la periodista de investigación israelí Ilana Dayan
consagraba su emisión “Ouvda” a un productor de cine y,
accesoriamente, agente del Mossad, que contaba cómo había recibido
sumas colosales de la CIA para organizar una campaña internacional de
blanqueo del régimen del apartheid y de puesta en valor de su papel
civilizador en Africa.

La alianza entre Israel y el régimen del apartheid no respondía solo a
intereses mercantiles y a necesidades estratégicas: se apoyaba en una
ideología común y la percepción de ser, tanto uno como otro, un estado
civilizado y democrático (sic) en el corazón de un entorno bárbaro que
amenazaría al mundo libre (re-sic). El anticomunismo y el miedo a la
descolonización fueron el cemento de la alianza entre los dos regímenes.

Los portavoces israelíes han intentado justificar el hecho de que se
unían a las alabanzas de la comunidad internacional a quien habían
considerado hasta el último momento como un peligroso terrorista
porque “había defendido la no violencia” y dado marcha atrás en su
oposición al régimen sionista y su apoyo incondicional a la lucha de
liberación nacional del pueblo palestino. Doble mentira, pues Mandela
no solo defendió y llevó a cabo la lucha armada contra el estado de
apartheid, sino que explicó en numerosas ocasiones que era el derecho,
incluso el deber, del pueblo palestino utilizar todos los medios a su
disposición para poner fin al régimen colonial israelí, y que el
Africa del Sur postapartheid sería para los palestinos lo que fue el
régimen del apartheid para el estado sionista. La hipocresía de Simón
Peres y las mentiras de Netanyahu no cambian nada: con la desaparición
de Nelson Mandela son los palestinos quienes han perdido un compañero
y un aliado. Israel no tenía ningún sitio en las celebraciones de
Pretoria, y está bien que se haya recordado a sus dirigentes que eran
personas no gratas.

24/12/2013

http://www.lcr-lagauche.org/la-mort-de-mandela-le-culot-de-netanyahu-e
t-les-larmes-de-crocodile-de-peres/

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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