Modales de la recitación coránica
Alabado sea Al-lah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Lo alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Al-lah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Al-lah, Quien nos agració con Su Palabra, con la cual iluminó el camino hacia la gloria, sacando de las tinieblas a todo aquel que escuche Su llamado y aplique Sus mandatos. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Al-lah! Bendice a Muhammad, a su familia, a sus compañeros y a todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.
Así pues, todos debemos instruirnos en el Corán, ocuparnos de este libro pues dijo Al-lah en la Sura “Originador”: {En verdad, quienes recitan el Libro de Al-lah, practican la oración, y hacen caridades de aquello que les proveemos, en público o en secreto, aguardan mediante ello lo que no les defraudará [la complacencia divina]. Y así Al-lah les retribuirá por sus obras, y les concederá aún más de Sus gracias porque Él, es Absolvedor, Agraciador.} [Corán 35:29-30], y dijo: {Y recita el Corán lenta y claramente [reflexionando en su significado].} [Corán 73:4]
Estas son sólo algunas de las virtudes de la recitación del Sagrado Corán y la recompensa que le espera a quien lo recita. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informó quiénes serán los primeros en ser lanzados al fuego del Infierno en el Día de la Resurrección; serán tres tipos de persona y uno de ellos será el que recita el Corán y lo hace sin tener sinceridad en el acto, como nos lo indica el Hadiz del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Ciertamente que Al-lah, cuando sea el Día de la Resurrección descenderá a juzgar entre Sus siervos y todas las naciones. Los primeros en ser convocados serán: un hombre que memorizó todo el Corán, un hombre que murió en la causa de Al-lah y un hombre muy rico. Al-lah entonces le dice al que memorizaba el Corán: ‘¿Acaso no te enseñé lo que le revelé a Mi Mensajero?’ Dirá el hombre: ‘¡Claro que sí, Señor!’ Al-lah le dirá: ‘¿Y qué hiciste con lo que te hice saber?’ Dirá el hombre:‘Solía recitar el Corán en el rezo durante el día y la noche’. Al-lah le dirá: ‘¡Mentiste!’ Y los ángeles le dirán: ‘¡Mentiste!’ Y le dice Al-lah: ‘Solo querías que se dijera: ‘Fulano es un recitador, sabe todo el Corán de memoria, [pues no lo hiciste con sinceridad] y ya se dijo eso, así que ya recibiste tu recompensa en la vida terrenal’. Y luego se lo arrebatará y se le lanzará al fuego”.
3. La recitación en voz baja y en voz alta. Se han registrado hadices al respecto de ambas posibilidades, algunos, como el de quien recita en voz alta, con buena voz y con melodía ya los citamos, pero hay más, como cuando el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “El que eleva la voz al recitar el Corán es como quién hace pública su caridad, y quien recita el Corán en voz baja es como quién mantiene en secreto su caridad”. Según el Imam An-Nawawi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, recitar en voz baja sería mejor para no incomodar a los demás y para evitar exhibirse aparentando, pero también opina que la virtud de recitar el Corán en voz alta radicaría a su vez en el mayor esfuerzo y la mayor concentración del recitador. No hay problema en subir o bajar la voz al recitar el Corán si no se molesta a los demás.
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