miércoles, 10 de agosto de 2016

Una guerra de propaganda cuestionable

20/02/2006 - Autor: Redacción Webislam - Fuente: Pueblo en Línea
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La secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, testificó el 15 de febrero ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que Irán está convirtiéndose en “la mayor amenaza estratégica” para EE.UU. en Oriente Medio. Pidió, por lo tanto, que el Congreso asignara 75 millones de dólares adicionales, sobre la base de la suma presupuestada de más de 10 millones de dólares, para intensificar la ofensiva de la difusión hacia el público iraní y sustentar la oposición política en ese país, con el fin de “impulsar el proceso de democratización en irán”. Rice destacó que las actividades del gobierno de Teherán de buscar tecnologías nucleares son aún más preocupantes, y que EE.UU. no desea ver que Oriente Medio caiga bajo la “hegemonía iraní”. 

Según la propuesta de Rice, 50 millones de los 75 millones de dólares adicionales serán dedicados a acentuar la difusión estadounidense de radio y televisión en lengua persa para el interior de Irán, incluyendo principalmente los programas televisivos vía satélite dirigidos al público de ese país por televisión estadounidense, así como la Radio Falda, financiada por EE.UU., de modo que estos medios tengan la capacidad de realizar transmisiones ininterrumpidas para cualquier tiempo. 

Y esto no es todo. The Washington Post informó el día 14 que La Voz de los Estados Unidos de América iba a suprimir la radiodifusión en algunas lenguas extranjeras para concentrar una mayor cantidad de recursos en la región de Medio Oriente y las zonas candentes antiterroristas. 

Irán es un país que sigue el islamismo como religión nacional y unifica el poder civil y el religioso. Como “puente continental eurasiático”, tiene una posición estratégica trascendental y es rico en recursos de petróleo y gas natural. Hace largos años que sus relaciones con EE.UU. se mantienen tensas. Impulsar el “proceso de democratización” en Irán constituye uno de los objetivos principales que persigue el programa de Gran Oriente Medio de la Administración Bush. A este respecto EE.UU. no ha escatimado gastos, prioritariamente en los medios de comunicación. En los 15 últimos años pagó cerca de 15 millones de dólares anuales para financiar a las instituciones de radiodifusión y televisión en persa, entre las cuales la más importante es el canal televisivo vía satélite en esa lengua gestionado por iraníes en EE.UU. 

La propuesta de Rice y las medidas que va la tomar la Voz de EE.UU. de América muestran que EE.UU., al mismo tiempo que aprovecha el nuevo calentamiento del problema nuclear de Irán para amenazarle con sanción y empleo de fuerza militar, utiliza su superioridad técnica en el terreno de la difusión y su control del derecho de voz en la comunidad internacional, toma la radio y televisión como un importante canal en la infiltración ideológica e incursión cultural y, por medio de la información que EE.UU. desea subrayar o que le interesa, inculca de modo planificado en el público iraní los mensajes que concuerdan con los intereses de EE.UU. y su concepción de los valores, con miras a ejercer influencia imperceptiblemente en los sentimientos, motivos, juicios y acciones del público de Irán y acelerar la realización de la maquinación política de escindir ese país e instigar rebelión en él. 

La intención estadounidense de reforzar la “guerra de propaganda” evoca recuerdos del papel singular jugado durante la Guerra de Irak por los medios de comunicación bajo riguroso control del gobierno y la dirección militar de EE.UU. Antes de esta guerra, en particular, los medios estadounidenses tergiversaban los hechos, haciendo mucho ruido sobre la posesión por Irak de armas de destrucción masiva y describiéndolo como un demonio, para dejar influencia psicológica en el público iraquí, quebrantar la voluntad de combate de las tropas iraquíes, engañar a la comunidad internacional y crear una opinión favorable al empleo estadounidense de masivas fuerzas armadas contra el régimen de Saddam. Ahora que EE.UU., sumergido en el lodazal de la Guerra de Irak, no tiene por el momento libres las manos para abrir un campo de batalla en Irán. Siendo el caso, sirve de expediente de circunstancias desatar una “guerra sin humo de pólvora” para debilitar la base del régimen iraní o incluso derribarlo. 

Con Irak como ejemplo de advertencia, el gobierno iraní, de actitud dura, no se queda cruzado de las manos frente a la imperiosa ofensiva de opinión pública de EE.UU. Además de protestar contra él por intervenir en sus asuntos internos y acrecentar la educación anti-EE.UU., ha tomado acción concreta para “declarar la guerra” contra los programas televisivos estadounidenses vía satélite, ordenando, por ejemplo, la proscripción masiva de las antenas satelitales ilegalmente instaladas y emitir microondas desde camiones para interferir las señales televisivas satelitales estadounidenses. De ahí se ve que es cuestionable que la “guerra de propaganda periodística” propuesta por Rice y compañía tenga el resultado previsto. 

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