jueves, 27 de agosto de 2026

Una mirada a China…desde China

 

Una mirada a China…desde China.

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein, Resumen Latinoamericano, 26 de agosto de 2026.


Nuevamente estoy en China. Es mi décimo tercer viaje a este país tan fabuloso e
intrigante. Es difícil hacerse -en pocos días- una idea total de lo que está ocurriendo
pero es posible hacer una mirada somera que permita dar luces acerca de algunos de
los principales hechos que exponen el interés nacional.


El país se está preparando para el próximo año 2027 cuando se conmemore el
centenario de la fundación del Ejército Popular de Liberación (EPL) y se celebre el
XXI Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) donde se espera que Xi
Jinping asuma un cuarto mandato como máximo dirigente del Partido en calidad de
secretario general.


En el marco general, el país se mueve a partir de las decisiones tomadas en el cuarto
pleno del Comité Central del PCCh que rigen las directrices políticas, económicas y
sociales del decimoquinto plan quinquenal, oficializado en marzo de este año. En una
economía planificada como la china, estos planes cobran especial relevancia ya que
fijan los objetivos económicos y estratégicos que deben cumplirse, en este caso, en el
periodo 2026-2030.


Siendo la economía la preocupación principal de las altas autoridades chinas, las claves
para los próximos cinco años girarán en torno a cuatro ejes: el liderazgo científico-
tecnológico, el refuerzo de la seguridad nacional –un concepto amplio que en
China abarca diferentes ámbitos como el político, económico, militar o social–, la
autosuficiencia y el impulso del consumo interno como motor de crecimiento.
No obstante, el PCCh no oculta los riesgos y desafíos que atraviesa el país y advierte
acerca del aumento de “las incertidumbres y los factores imprevistos”. Las grandes
directrices para el período son:

  1. Acelerar la autosuficiencia y el auto fortalecimiento científico-tecnológico
    de alto nivel para liderar el desarrollo de nuevas fuerzas productivas. Todo
    ello en un marco de rivalidad con Estados Unidos y Occidente en el que
    Beijing entiende que no existen condiciones para un enfrentamiento militar
    directo, por lo que se preparan para una confrontación en materia
    tecnológica en aquellos sectores que definirán la llamada Cuarta Revolución
    Industrial, como los semiconductores, la robótica o la inteligencia artificial.
  2. Construir un mercado interno sólido y acelerar el establecimiento de un
    nuevo patrón de desarrollo, una meta que no es nueva y que China aún no ha
    conseguido materializar del todo. El consumo privado se mantiene bajo,
    representando alrededor del 39% del PIB en 2023, muy por debajo de
    otras economías avanzadas como Estados Unidos, Japón o Alemania. Este
    factor explica por qué la economía china es tan dependiente del exterior y
    de las exportaciones, algo que consideran como una vulnerabilidad
    estratégica.
  3. Mantener la “seguridad nacional” como pilar fundamental de todas sus
    estrategias, para lo cual se proponen impulsar con alta calidad la defensa
    nacional y la modernización militar, implementar con firmeza el concepto
    integral de seguridad nacional sobre la base de que “gobernar el país
    requiere primero gobernar al Partido, y que solo cuando el Partido prospera,
    el país se fortalece”. De este modo, seguirán aumentando el presupuesto en
    defensa para, como declaró el propio Xi Jinping, estar preparado
    para “ganar guerras”.

Todo ello en el contexto de una fuerte lucha contra la corrupción que ha permeado al
Partido, el Estado y sobre todo al Ejército. Durante el cuarto pleno se anunció la
destitución de 11 miembros titulares del Comité Central así como la expulsión de
catorce altos funcionarios del PCCh. La situación de las Fuerzas Armadas ha sido una
preocupación de primer nivel de las altas autoridades chinas. De los siete integrantes
de la Comisión Militar Central (CMC) a finales de 2022, solo permanecen en ella Xi
Jinping y Zhang Shengmin, vicepresidente segundo y encargado de la campaña
anticorrupción dentro del Ejército. El año pasado fueron destituidos nueve generales
de alto rango militar, incluyendo He Weidong, quien a la sazón era vicepresidente de la
Comisión Militar Central, la más alta instancia militar del país, por “violar gravemente
la disciplina” del PCCh.


En general, las atribulaciones más importantes que se perciben en el país dicen
relación con la necesidad de mantener la estabilidad política, la situación económica, el
manejo de la Inteligencia Artificial (IA) que está teniendo repercusiones en el empleo,
sobre todo en el estamento de los más jóvenes de la sociedad y la necesidad de
mantener y elevar el bienestar del pueblo.


La situación económica signada por la deflación producida por una reducción de la
demanda interna así como la búsqueda de lograr estabilidad en el empleo son tal vez
los problemas de primer orden que debe enfrentar el gobierno. Por ello se han

propuesto diversificar la economía pasando de un modelo centrado principalmente en
el sector inmobiliario a otro en el que se está estimulando otro tipo de industrias en
particular las de alta tecnología. En ese marco, hay un esfuerzo superlativo en el
desarrollo de la IA, la robótica y los semi conductores.


En el plano internacional, la relación con Estados Unidos copa la mayor parte del
interés del PCCh, el gobierno y el Estado, sobre todo en aquello que tiene que ver con
la injerencia de Washington en Taiwán que como es sabido Beijing considera un asunto
interno. No obstante que China se ha propuesto una reversión de la isla a su soberanía
por vías pacíficas, ha establecido claramente la posibilidad de utilizar instrumentos
armados para lograrlo en caso que intenciones independentistas dentro de Taiwán
cobren mayor protagonismo amenazando con un cambio en el status actual.
La otra gran preocupación de China en materia internacional es el desbordado
incremento de corrientes militaristas en Japón tras la llegada al poder de la primera
ministra Sanae Takaichi. Rompiendo los acuerdos firmados tras el fin de la segunda
guerra mundial, el gobierno japonés ha llegado incluso a insinuar el inicio de los
trabajos para desarrollar armamento atómico, explícitamente prohibido tras su
derrota militar a mediados del siglo pasado. Las declaraciones de Takaichi, ligando la
estabilidad de Japón a la de Taiwán han colocado las relaciones bilaterales en un punto
crítico.


Precisamente, durante esta semana una delegación parlamentaria japonesa integrada
por un legislador del partido oficialista y dos de la oposición están en China con el
objetivo de recomponer los lazos tras estos comentarios de la primera ministra
Takaichi sobre Taiwán, que enfurecieron a China provocando tensiones que se han
extendido a la economía.


En el plano multilateral, Beijing se ha comprometido a apoyar a la ONU como
instrumento válido para mantener la paz, sostener el derecho internacional y servir
como herramienta básica para la solución y superación de las controversias a través de
la negociación y el diálogo.

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