sábado, 3 de octubre de 2026

Morena CÓMPLICE DEL GENOCIDIO DEL 68

 El debate en torno al 2 de octubre y el partido oficialista Morena involucra diversas posturas y narrativas encontradas en el ámbito político mexicano, las cuales se intensificaron durante la conmemoración del aniversario de la matanza de Tlatelolco de 1968 y el XV aniversario de la fundación de Morena como asociación civil: [1, 2]

1. El discurso oficial de Morena
Desde la perspectiva de los dirigentes, militantes y fundadores de Morena CDMX y a nivel nacional, el partido se asume como el heredero histórico de las luchas de izquierda y del movimiento estudiantil de 1968. Durante los actos conmemorativos, integrantes del partido manifestaron que la creación del movimiento —fundado un 2 de octubre de 2011— representa la continuidad en la búsqueda de libertades, democracia y justicia frente al régimen autoritario del PRI, responsable de la represión en Tlatelolco. [1, 2, 3, 4]
2. Críticas y acusaciones de contradicción u opacidad
Por otro lado, diversos sectores de la oposición, analistas políticos y antiguos líderes estudiantiles del 68 argumentan posturas críticas hacia la gestión del gobierno morenista, señalando una supuesta complicidad o alejamiento de los ideales democráticos originales: [1]
  • Militarización: Críticos del gobierno argumentan que la entrega del control operativo y administrativo de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) contradice los principios históricos de la izquierda que exigían retirar al ejército de las calles. Organizaciones civiles califican estas reformas estructurales como un riesgo de autoritarismo. [1]
  • Redes de complicidad: Sectores críticos y columnistas en medios como El Universal señalan que el partido en el poder ha reproducido prácticas de opacidad en el manejo de recursos, imposiciones políticas internas (denominadas "dedazos") y redes de protección o impunidad similares a las que anteriormente criticaban del viejo régimen. [1, 2]
  • Perspectiva del Comité 68: Integrantes históricos del Comité 68 han expresado en diversas ocasiones que, a pesar del cambio de partidos en el poder (pasando por el PRI, el PAN y ahora Morena), las demandas de justicia plena por los crímenes del pasado permanecen en una suerte de "limbo jurídico" e impunidad institucional. [1]
El uso de la fecha del 2 de octubre representa un punto de fricción simbólica: mientras el oficialismo lo celebra como el inicio de su transformación organizativa, la disidencia lo invoca para reprochar las políticas actuales de seguridad pública y centralización del poder. [1]

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