Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

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miércoles, 8 de agosto de 2012

los drusos creen en la llegada de el mesias musulman MAHDI (paz y bendiciones)

Dos mesianismos contrastantes por: Egon Friedler A la hora de comparar nuestros falsos mesianismos con los de otras religiones, existen aquellos que son preocupantes al nivel del contenido, y otros que lo son en el nivel de sus posibles consecuencias para la vida misma. El 9 de abril pasado se reunieron 10.000 personas en el estadio Nokia en Tel Aviv para una jornada titulada “Recepción al justo Mesías”. El acto fue organizado por los elementos mesiánicos del movimiento jasídico Jabad Lubavitch. Los participantes rezaron por la rápida revelación del rabino Menajem Mendel Schneerson como Mesías y celebraron su 104 cumpleaños. Schneerson falleció en junio de 2004, pero sus partidarios mesiánicos están convencidos de que va a volver a la vida. Por ejemplo, según The Jerusalem Post, el rabino Zalman Notik, director espiritual de la Yeshivá Torat Emet, declaró: “El Mesías puede venir de los vivos o de los muertos. Nosotros creemos que el Rebbe sigue con nosotros y espera a ser revelado. Cada acto piadoso que realiza un judío nos acerca a la redención, y el acto piadoso más importante es publicitar la idea de que el Rebbe es el Mesías”. Pero no todos los partidarios del grupo ultraortodoxo comparten esta idea. Una de las figuras principales de Jabad, Menajem Brod, vocero oficial del movimiento, dijo que el acto había sido realizado sin permiso de la organización y que el planteo mesiánico es un fraude. De hecho, esta división interna en Jabad no es ninguna novedad. Existe desde poco después del fallecimiento del Rebbe cuando se evidenció que ninguno de sus seguidores tenía suficiente apoyo o estatura espiritual para ser nombrado su sucesor. Pero la división no ha afectado demasiado a Jabad en su intensa y febril campaña de proselitismo religioso en el seno del pueblo judío. El tema tampoco ha despertado demasiado interés entre otros círculos religiosos que no comparten las fiebres mesiánicas de los incondicionales de Schneerson. David Berger, un rabino ortodoxo norteamericano, se indignó frente a la falta de una actitud más enérgica de la comunidad judía ortodoxa frente a este fenómeno que a su juicio es una desecración de la religión judía y escribió en 2001 un libro titulado El Rebbe, el Mesías y el escándalo de la indiferencia ortodoxa. Pero el mesianismo de Jabad hasta ahora no ha provocado ninguna gran batalla pública. Si no les preocupa a los religiosos, les preocupa menos a los seculares. Después de todo, hay tantos grupos religiosos judíos, con creencias más o menos exóticas que disputan entre sí, que el tema no quita el sueño a nadie. Por otra parte, la discusión sobre el retorno o no retorno a la vida de Menajem Schneerson, es una excentricidad pacífica que no tiene consecuencias internacionales negativas para Israel o para los judíos del mundo. El mesías musulmán En cambio, es bastante distinto el mesianismo musulmán shiíta. El mesianismo de la mayoría shiíta no cree en un Mesías que falleció recientemente y que retornará en breve a la vida, sino en un Redentor denominado Mahdi que se ocultó definitivamente en el año 941 y que volverá para instituir en la tierra “la paz y la justicia”. La identidad del Mahdi provocó varios cismas en el pasado. Los “Zeidis”, que son una pequeña mayoría en el Yemen, se separaron de la mayoría de los shiítas cuando reconocieron a Zeid ben Alí, como quinto imam. Si bien Zeid fue derrotado militarmente por una dinastía hostil en el año 740, la tradición zeidita se mantuvo viva hasta 1970 cuando luego de una cruenta guerra civil, republicanos y monarquistas acordaron en abolir el Imanato. Otro cisma se produjo con el séptimo imam que dio origen a la secta ismaelita, una de cuyas ramas cree en un imam viviente, el Aga Khan. De los ismaelitas surgieron dos grupos disidentes, los drusos y los alawitas. Pero la mayoría de los shiítas cree en doce imames, por lo que suelen ser llamados los duódecimos. Para ellos el Mahdi nació en el año 868 y sigue vivo; su padre era el Imam N° 11, Hassan al-Askari y su madre era Narjis, una princesa bizantina; su primer nombre será Muhamad o alguna variante como Ahmed o Mahmud ; sus rasgos faciales, así como su carácter, serán idénticos a los del profeta Mahoma. Según la tradición oral de “dichos de los profetas” (Hadits), el regreso del Mahdi, o duódecimo y último imam, se producirá en un momento de turbulencia y de luchas. La venida del Mahdi será anunciada por una ruidosa señal del cielo y él vendrá escoltado por fieles y vigorosos guerreros. La avanzada del Mahdi llegará a La Meca la misma noche de su regreso y sus enemigos ofrecerán resistencia a su reinado. Un signo notorio de la llegada del Mahdi será la conversión masiva de numerosos infieles. Durante la vida del Ayatollah Khomeini, algunos de sus partidarios quisieron ver en él al Mahdi, o duódecimo imam. Desde su muerte en 1989 muchos de sus admiradores ven en él a un precursor del Mesías shiíta. ¿Tiene algo que ver esta creencia con la actual política iraní de desafío a Occidente en relación a la construcción de una planta nuclear? Aparentemente sí. Como lo recuerda el periodista John Daniszewski en Los Angeles Times, Mahmud Ahmadinejad reiteró su fe en el Mahdi en varios de sus discursos, y poco después de asumir la presidencia destinó 20 millones de dólares a mejorar y a agrandar el complejo de mezquitas de Jamkaran, en las afueras de la ciudad santa de Qum, donde se cree que reaparecerá el imam escondido. Asimismo señala el periodista norteamericano que en su discurso ante las Naciones Unidas en setiembre del año pasado, el presidente iraní dijo una oración para el retorno del Mahdi : “Oh, poderoso Dios, ruego que apures la llegada del Elegido, aquel que colmará al mundo de justicia y paz”. ¿Hasta dónde la irracionalidad religiosa puede primar en los cálculos de Ahmadinejad y de los poderosos clérigos que lo apoyan? ¿Y hasta dónde el propio Ahmadinejad puede creer que los altos precios del petróleo son un signo de Alá que le permite tensar las cuerdas internacionales y desafiar al mundo entero? ¿Cree Ahmadinejad que las provocaciones contra Israel son una forma de acelerar el retorno del Mahdi? No hay respuestas claras e inequívocas a estas preguntas. Pero sin duda debe considerarse que hay un factor irracional que forma parte de la actitud del gobierno teocrático iraní hacia el mundo. Lamentablemente la historia ha demostrado una y otra vez que los fanáticos religiosos son capaces de creer cualquier cosa.

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