Sí presidenta, es la hora de renunciar
Aquí lo he dicho en decenas de ocasiones.
Sí, por muchos y muy variados motivos
he solicitado que políticos, servidores públicos y presidentes
renuncien a sus cargos y a sus privilegios.
Y, por supuesto que nunca me han hecho caso; al contrario, me han “mentado la madre” de manera sistemática.
Sin embargo, al final de cuenta, la
realidad se ha impuesto y todos o casi todos debieron reconocer que, en
su momento, lo mejor para ellos habría sido renunciar antes de que los
escándalos fueran imparables.
Y es que, en efecto, frente a los
fracasos oficiales, cientos de servidores públicos, de políticos y
burócratas se han tenido que ir precisamente por incompetentes, por
ladrones, por rateros y porque no le aportan nada a la sociedad a la que
dicen representar.
Y sí, a querer o no, es el caso de la
incompetente “señora presidenta”, quien a diario regala a los mexicanos
y al mundo verdaderas joyas de su insensibilidad política, de su
vacuidad y, sobre todo, de su incompetencia y su incapacidad para hacer
frente a la gravísima violencia, criminalidad e ingobernabilidad que
heredó de su mecenas, López Obrador.
Y por esas razones, porque si tuviera
un mínimo de honestidad, frente a la imparable ola de violencia,
criminalidad, ingobernabilidad y caos social, la señora Claudia
Sheinbaum hoy debía renunciar.
Claro, la suya debía ser una renuncia
arropada por una fuerte dosis de grandeza, congruencia y de solidaridad
con los mexicanos que a diario padecen los estragos del terror que se
vive en las calles de todo México.
Pero la realidad es otra: “la
presidenta” Sheinbaum no va a renunciar, porque no conoce la grandeza y
porque no sólo vive engañada sino que está alucinada de que la historia
la colocará como un ícono de la política mexicana –con A–, cuando en los
hechos, esa misma historia es la que día a día la sepulta en el lodazal
de la ingobernabilidad de los crimines políticos y sociales sin freno.
Y es que la crisis de violencia e
inseguridad que vivimos a diario todos los mexicanos ya no puede seguir
así, a menos de que ocurra un verdadero cambio; un cambio que empuje la
renuncia de “la presidenta”.
Y sí, está claro que “la señor
presidenta” no va a renunciar, a pesar de pero si aún la tragedia que
significan algunas pinceladas de la crisis que vivimos a diario México y
los mexicanos.
Pudiera ser menor el escándalo que
revelan los autores de la investigación periodística convertida en libro
titulado: “Ni Perdón ni Olvido”
Sí, se trata de los escándalos y las
raterías de ex vocero de Palacio y jefe de asesores presidencial, Jesús
Ramírez, cuyos excesos serían suficientes para que le presidenta lo
echara, se disculpara y se fuera.
Pero eso no ha ocurrido, no va a ocurrir y tampoco veremos a una presidenta congruente y honesta.
En cambio, sí vimos a una burócrata que defiende a sus sirvientes, a pesar de que no le sirven, sino que ensucian su imagen.
Pero el anterior es sólo un escándalo
doméstico menor, frente al estallido mediático de una decena de mineros
secuestrados, asesinados y sepultados en una mina sinaloense, propiedad
de una empresa canadiense.
¿Y cuál es la respuesta del gobierno mexicano frente a esa atrocidad?
¿Cuál es la respuesta de los empresarios mexicanos frente ese crimen?
Sí, la respuesta parece de un puñado
de idiotas: resulta que según el gobierno de la señora Claudia, el
“cártel de Sinaloa” se equivocó y secuestro, torturó y mató a los
mineros equivocados.
¿De verdad quieren que creamos que los cárteles criminales son idiotas?
Pero ahí no acaba la estulticia.
En Mazatlán, los integrantes de cinco
familias de turistas de la CDMX que viajaron a esas playas fueron
secuestrados, torturados y privados de la vida. ¿Y el gobierno federal?
Calladito se ve más bonito.
Pero hay más; en todo el país han aparecido mensajes de redes sociales que llaman a buscar a tal o cual ciudadano desaparecido.
¿Pero qué creen? Que al gobierno de
“la presidenta” poco o nada le importa, mientras que las cifras
oficiales reportan que la desaparición de personas se ha disparado casi
250% en el último año seis años.
Otro escándalo es el reportado en el
municipio de Tequila, en Jalisco, en donde apenas hace dos semanas fue
detenido el alcalde Diego Rivera, por sus vínculos con cárteles
criminales.
¿Y qué creen? Que la alcaldesa que lo sustituyó es otro alfil narco.
Por ahí más; apenas ayer se confirmó
el hallazgo de los cuerpos de dos empresarios de San Luis Potosí,
quienes fueron secuestrados y privados de la vida por negarse a pagar
“el piso”.
¿Qué más debe pasar?
¡Sí, señora presidenta, por su incompetencia, no sólo es hora, sino que es urgente que renuncie!
Al tiempo.