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miércoles, 25 de febrero de 2026

Gasto militar mundial alcanza un récord de $2.63 billones en 2025

 

Gasto militar mundial alcanza un récord de $2.63 billones en 2025

Europa acelera su inversión ante el aumento de riesgos

Londres, 25 feb (SANA) Un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, confirma que el gasto mundial en defensa mantuvo su tendencia al alza en 2025, impulsado por la incertidumbre geopolítica, los conflictos activos y el temor a una escalada de tensiones.

Según el estudio, el gasto global alcanzó los 2,63 billones de dólares en 2025, frente a los 2,48 billones de 2024. En términos reales, el incremento fue del 2,5 % interanual, una cifra inferior al crecimiento del 7‑8 % registrado en años recientes.

El informe señala que la evolución no fue homogénea. La reducción de la ayuda militar a Ucrania y las limitaciones impuestas al presupuesto de defensa del expresidente estadounidense Joe Biden provocaron un descenso del gasto en Estados Unidos, una tendencia que la administración del presidente Donald Trump trató de revertir.

En Rusia, el crecimiento también fue moderado: el gasto oficial aumentó solo un 3 %, tras el fuerte repunte del 56,9 % registrado en 2024. Moscú logró contener costes en su complejo militar‑industrial mientras intentaba equilibrar su elevada carga militar con restricciones financieras más amplias.

Europa mantuvo en 2025 un crecimiento récord en defensa, con un gasto conjunto de 563.000 millones de dólares, casi 100.000 millones más que el año anterior. En términos reales, el aumento fue del 12,6 %, similar al de 2024.

Este incremento responde al compromiso asumido por los miembros de la OTAN en la Cumbre de La Haya, donde acordaron elevar el gasto en defensa y seguridad hasta el 5 % del PIB para 2035. Como resultado, Europa representa ya más del 21 % del gasto militar mundial, frente al 17 % en 2022.

Alemania continúa liderando el crecimiento regional, con un aumento real del 18 % en 2025, hasta alcanzar los 95.000 millones de euros (unos 107.000 millones de dólares). Los países nórdicos también reforzaron su inversión: Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia sumaron 53.700 millones de dólares, más del doble de sus niveles de 2020.

En Asia, el gasto en defensa siguió aumentando y llegó a 573.000 millones de dólares en 2025, un crecimiento real del 5,7 %, ligeramente superior al 5,5 % de 2024.

China continúa marcando el ritmo: su participación en el gasto regional alcanzó casi el 44 % en 2025, frente al 39 % registrado en 2017, consolidando su posición como principal motor militar de la región.

El informe prevé que Oriente Medio y el Norte de África alcancen un gasto combinado de 219.000 millones de dólares en 2025, lo que supone un crecimiento real del 4,5 %.

En América Latina y el África subsahariana también se registraron incrementos, contribuyendo a una tendencia global que continúa al alza, impulsada por la preocupación ante riesgos regionales, tensiones persistentes y el temor a nuevos conflictos.

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Tropas israelíes arrestan a un joven sirio y realizan nuevas incursiones en Quneitra

 

Tropas israelíes arrestan a un joven sirio y realizan nuevas incursiones en Quneitra

Israel comete nuevas incursiones en el sur de Quneitra

Quneitra, 25 feb (SANA) Fuerzas de ocupación israelíes arrestaron este miércoles a un joven pastor sirio mientras cuidaba sus ovejas al oeste de la aldea de Bariqa, en el sur de Quneitra. Una unidad militar ingresó al área, detuvo al joven, confiscó parte de su rebaño y lo trasladó a territorio ocupado.

Este incidente se suma a una serie de incursiones recientes en la provincia. Ese mismo día, tres vehículos militares israelíes entraron en la granja de Abu Madhra, donde sus efectivos se desplegaron brevemente antes de retirarse. Apenas el lunes pasado, una fuerza similar integrada de cuatro vehículos había incursionado en la ciudad de Jubata al-Khashab.

Israel continúa su agresión y sus violaciones del Acuerdo de Separación de 1974 al realizar constantes incursiones en el sur de Siria, atacar a civiles mediante redadas y arrestos, y arrasar tierras con excavadoras.

Ante esta situación, el gobierno sirio ha exigido reiteradamente ante las Naciones Unidas la retirada incondicional de las fuerzas ocupantes, donde Damasco subrayó que todas las medidas adoptadas por Israel en el Golán sirio ocupado son nulas y sin ningún efecto jurídico según el derecho internacional.

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El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual

 

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual

Un tradicional cañón de Ramadán (Foto: SANA)

Damasco, 25 feb (SANA)   Durante décadas, el Cañón de Ramadán fue uno de los sonidos más esperados y alegres en la memoria colectiva de los sirios. El estruendo que anunciaba la ruptura del ayuno al atardecer estaba cargado de significados espirituales y sociales, y formaba parte inseparable de los rituales del mes sagrado.

Sin embargo, tras el estallido de la Revolución en Siria, el simbolismo del cañón se transformó, luego de que el depuesto régimen utilizara este tipo de armas para bombardear aldeas y ciudades, alterando profundamente su imagen en la conciencia popular.

El investigador de folclore Muhyiddin Qarnafala explicó a SANA que la tradición de disparar un cañón durante Ramadán se originó en El Cairo, considerada la primera ciudad islámica en adoptar esta costumbre.

La práctica se remonta, según el historiador egipcio Ibn Taghribirdi, al siglo XV, durante el reinado del sultán mameluco al-Zahir Khushqadam. Un nuevo cañón fue disparado desde la Ciudadela al atardecer como prueba técnica, pero la población interpretó el disparo como un anuncio oficial del momento de romper el ayuno. La idea fue bien recibida y la costumbre continuó.

En Damasco, el historiador popular al-Budayri al-Hallaq mencionó en su obra Acontecimientos Cotidianos en Damasco (1155 d. H.) el uso del cañón para confirmar el avistamiento de la luna de Ramadán, lo que iba acompañado de una inusitada actividad nocturna en los mercados.

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual Agencia SANA

Por su parte, el historiador Ammar Muhammad Al-Nahar señaló que el cañón en Damasco estuvo vinculado a la época otomana y cumplía una función práctica: informar con precisión el inicio y el fin del ayuno en una ciudad extensa y densamente poblada. Para asegurar la propagación del sonido, se disparaba desde lugares elevados, como la Ciudadela de Damasco o las laderas del Monte Qasioun.

Al-Nahar destacó que el Cañón de Ramadán representa un ejemplo singular de cómo una herramienta militar fue adaptada a un contexto civil y festivo, transformándose en un elemento con dimensiones sociales y espirituales. Más que una simple tradición popular, constituye parte de la historia social de la ciudad islámica y refleja los mecanismos de comunicación previos a la era moderna.

Una encuesta realizada por SANA en varias gobernaciones confirmó que el cañón formaba parte esencial de la experiencia ramadanesca en todo el país.

En Damasco, el disparo desde la Ciudadela o desde colinas elevadas resonaba en toda la capital. Haitham Tabbakh, fundador de la Casa del Patrimonio de Damasco, recuerda su infancia en el barrio de Shaghour, donde los niños aguardaban en las plazas el estruendo que anunciaba el iftar. La alegría se reflejaba en los rostros mientras elevaban plegarias. El cañón también señalaba el inicio del mes y la llegada del Eid.

En Hama, el cañón se ubicaba en la ciudadela y, debido a la limitada cobertura mediática de la época, era el principal medio para anunciar el momento de romper el ayuno, especialmente en zonas alejadas.

En Homs, el cañón conocido como “Al-Ghadban” estaba instalado en la plaza Sahlat al-Madfa’. Según el testimonio de Subhi Salim, el encargado esperaba la señal —una bandera roja izada en el minarete de la Gran Mezquita— antes de encender la mecha, liberando una nube de humo seguida de un potente estruendo.

El Cañón de Ramadán, de sonido festivo en la memoria siria a símbolo social y ritual Agencia SANA

En Latakia, el cañón se situaba en el histórico barrio de la Ciudadela, frente a la Mezquita Al-Maghribi, y su sonido alcanzaba casi toda la ciudad en tiempos en que no existían medios de comunicación modernos.

En Deraa, se disparaban varias salvas consecutivas desde Tal’at al-Balad para confirmar el inicio del mes. En Idlib, el disparo desde Tell al-Ramada congregaba a los vecinos en calles y callejones antes del atardecer.

En Alepo, el cañón de la ciudadela disparaba 23 tiros al confirmarse la luna de Ramadán y el mismo número al inicio de Shawwal. Posteriormente, la práctica se limitó al disparo del iftar, mientras continuaba la tradición del musaharati, el tamborilero que anunciaba el suhur.

En Qamishli, el llamado “Cañón de la Paz” se disparaba desde el barrio de al-Hilaliyah, acompañado de risas infantiles y celebraciones. Con el paso de los años y el desarrollo de las tecnologías de comunicación, el papel informativo del cañón disminuyó, pero su valor simbólico permaneció arraigado en la memoria colectiva.

Hoy, el Cañón de Ramadán sigue siendo un emblema de los rituales tradicionales del mes sagrado en Siria, un elemento que conecta el presente con un pasado cargado de significados sociales, espirituales y culturales.

Muerte de “El Mencho”: el golpe al CJNG que puede abrir una nueva narco guerra en México

 

Muerte de “El Mencho”: el golpe al CJNG que puede abrir una nueva narco guerra en México

El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) llevaba más de una década esquivando la captura. Su caída desencadenó una respuesta coordinada y violenta del cártel en todo el país y genera muchas incógnitas sobre la lucha contra el narcotráfico.

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Los peatones pasan junto a un vehículo calcinado tras ser incendiado, en una carretera de Cointzio, estado de Michoacán, México, el domingo 22 de febrero de 2026.
Armando Solís / AP / Cordon Press

Los peatones pasan junto a un vehículo calcinado tras ser incendiado, en una carretera de Cointzio, estado de Michoacán, México, el domingo 22 de febrero de 2026.

La muerte, el pasado domingo, de Nemesio Oseguera Cervantes, el narcotraficante más buscado por México y Estados Unidos, en un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, marcó un golpe simbólico y operativo contra el crimen organizado.

El Mencho, de 59 años y por el cual Estados Unidos ofrecía 15 millones de dólares a quien tuviera información que condujera a su detención, había logrado eludir durante más de una década de múltiples intentos de captura. El narco fue el fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización que en los últimos 15 años se había expandido por el país y consolidado un poder letal comparable al del Cártel de Sinaloa.

La reacción del cártel fue inmediata y extremadamente violenta: bloqueos de carreteras, quema de vehículos, ataques a comercios y enfrentamientos armados. El gobierno mexicano activó un dispositivo extraordinario con participación de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y autoridades estatales, especialmente en Jalisco y los estados aledaños. Hubo cancelaciones de vuelos y disturbios en varios puntos del país. El saldo, según los reportes, dejó decenas de muertos, entre ellos agentes de seguridad y presuntos miembros del cártel.

La demostración de fuerza no solo mostró que el CJNG puede operar sin su líder: también recordó un patrón repetido en México. Los golpes a un capo rara vez cierran una guerra. Con frecuencia abren un periodo de reacomodo, interno y externo, que suele traducirse en más violencia. También deja varias preguntas en el aire. ¿Por qué, desde hace décadas, los cárteles han acumulado tanto poder que han convertido a México en uno de los países más golpeados por la violencia criminal? Y, sobre todo, ¿cómo escaló El Mencho desde los escalafones más bajos hasta dirigir una de las organizaciones criminales más poderosas del hemisferio?

La ‘parábola’ de El Mencho: ascenso, consolidación y caída del líder del CJNG

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), del que se tiene registro desde 2007, surgió como un brazo armado asociado al cártel de Sinaloa con el objetivo de resguardar zonas de influencia en Jalisco. Fue impulsado en la región por Ignacio Coronel, El Nacho, operador financiero de Sinaloa y aliado de Joaquín El Chapo Guzmán, quien también había cobijado a una estructura local conocida como el Cártel del Milenio.

En ese ecosistema criminal se forjó Oseguera. Empezó como escolta en el entorno del Cártel del Milenio, vinculado a Armando Valencia Cornelio, El Maradona, y consolidó su posición al casarse con una hermana del líder. Antes había sido policía municipal en Jalisco, tras ser deportado de Estados Unidos, adonde había emigrado con su familia en los años ochenta, por su implicación en la venta de drogas.

Cuando el liderazgo del Cártel del Milenio cayó, la organización se fracturó. Oseguera encabezó la facción conocida como Los Matazetas, que terminó convirtiéndose en el CJNG. A partir de ahí, el salto fue vertiginoso: en pocos años, el grupo pasó de banda regional en Jalisco y Colima a una organización con presencia en más de la mitad del país. Recientemente fue designada por la administración de Donald Trump como una organización terrorista por ser un "cártel despiadado y violento”.

Su expansión se explica por una combinación de factores. Primero, el vacío que dejaron la captura de líderes rivales y la fragmentación de otras estructuras criminales. Segundo, una apuesta por cuadros técnicos, en particular, financieros y químicos, capaces de profesionalizar el negocio de las drogas sintéticas. Tercero, una violencia ejemplarizante para desplazar competidores e infundir el terror en sus territorios.

 

Las letras «CJNG», siglas del nombre oficial del grupo, Cartel Jalisco Nueva Generación, cubren la fachada de una casa abandonada en El Limoncito, en el estado mexicano de Michoacán, el 30 de octubre de 2021.
AP / Cordon Press

Las letras «CJNG», siglas del nombre oficial del grupo, Cartel Jalisco Nueva Generación, cubren la fachada de una casa abandonada en El Limoncito, en el estado mexicano de Michoacán, el 30 de octubre de 2021.

El corazón del negocio siguió siendo el tráfico de drogas (heroína, cocaína, metanfetamina y fentanilo) hacia Estados Unidos. Pero una de las claves del éxito criminal del CJNG fue diversificar ingresos y multiplicar rentas locales: secuestros, extorsión, cobro de piso, contrabando, lavado de dinero y corrupción de autoridades, incluyendo aduanas y puertos estratégicos del Pacífico, fundamentales para la entrada de precursores químicos de las drogas desde la India y China.

Además, varios analistas describen al CJNG como una estructura moderna, descentralizada y adaptable, con lógicas cercanas a una “franquicia”: células con autonomía operativa bajo una marca común, capaces de expandirse rápido y reconfigurarse cuando caen mandos. Ese diseño ayuda a entender por qué el grupo pudo exhibir una impactante violencia coordinada tras la muerte de su líder y extender disturbios y bloqueos incluso muy lejos del epicentro del operativo. El mensaje que querían lanzar era claro: incluso sin El Mencho, la organización conserva capacidad de coordinación y fuego.

Pero el golpe abre una incógnita: sin un sucesor evidente, con cuadros clave presos o muertos, el “descabezamiento” no implica desaparición, sino reordenamiento. Y en México, ese tránsito suele ser el periodo más peligroso.

La “guerra al narco”: muchas sombras y resultados limitados

El origen del narcotráfico en México sigue envuelto en versiones contrapuestas. Algunos historiadores lo sitúan a comienzos del siglo XX, asociado a migrantes chinos y al cultivo de opio; otros lo ubican décadas después, cuando Estados Unidos, durante la Administración Roosevelt, habría alentado la siembra de amapola para producir morfina destinada a sus tropas en la Segunda Guerra Mundial. Más allá del punto de partida, hoy el narcotráfico es un fenómeno con capacidad de infiltrar instituciones, corromper al Estado y sostener niveles altísimos de violencia.

México es un país de más de 125 millones de habitantes, con un peso económico central en la región, pero arrastra desde hace décadas un profundo problema de seguridad. En 2024 las estadísticas oficiales registraron más de 33.000 homicidios, una tasa nacional de 25,6 por cada 100.000 habitantes, una cifra muy superior a la de España (0,69) o Estados Unidos (6). En los estados con mayor presencia criminal, el porcentaje sube drásticamente: Colima, Morelos o Sinaloa figuran entre los más golpeados. A estas cifras se suman otros indicadores: según datos del Observatorio Nacional Ciudadano, entre octubre de 2024 y 2025 se incautaron más de 245 toneladas de drogas y 16.000 armas, mientras que solo en 2025 se reportaron entre 12.000 y 14.000 desapariciones forzadas. A esto se suman más de 747.000 casos de extorsión, secuestros y desplazamientos masivos de familias obligadas a abandonar sus hogares ante la violencia y el control territorial de grupos armados.

Desde los años ochenta, los gobiernos mexicanos lanzaron campañas sucesivas contra los cárteles. Pero el giro decisivo llegó en 2006, con Felipe Calderón (2006–2012), cuando el Estado involucró de manera masiva a Policía y Ejército en una estrategia frontal conocida como “guerra contra las drogas”. La lógica era clara: golpear a las cúpulas, recuperar control territorial y desarticular redes. El resultado fue el periodo más sangriento de la historia reciente del país. La ofensiva dejó decenas de miles de muertos y, lejos de resolver el problema, aceleró la fragmentación: las organizaciones se dividieron, sus células mutaron y empezaron a disputarse las plazas y las rutas, con una intensificación de la violencia en todo el país.

 

Un agente de policía monta guardia junto a un vehículo calcinado tras ser incendiado, en una carretera de Guadalajara, estado de Jalisco, México, el domingo 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, «El Mencho».
Alejandra Leyva / AP / Cordon Press

Un agente de policía monta guardia junto a un vehículo calcinado tras ser incendiado, en una carretera de Guadalajara, estado de Jalisco, México, el domingo 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, «El Mencho». 

Su sucesor, Enrique Peña Nieto, mantuvo un enfoque similar, con resultados limitados. Con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en 2018, la estrategia cambió de discurso y se sintetizó en el lema “abrazos, no balazos”. El gobierno apostó por reducir la violencia no tanto mediante la confrontación directa, sino con políticas sociales orientadas a prevenir el reclutamiento criminal, especialmente entre jóvenes, y contener la escalada armada.

Sin embargo, la violencia no cedió: en el sexenio de López Obrador se registraron cifras históricas de homicidios (más de 180.000) y persistieron dinámicas de control territorial criminal. Para muchos especialistas, la gran lección no es solo que una estrategia u otra “funcione” o “fracase”, sino que el problema está anclado en capas más profundas: impunidad, corrupción, captura institucional, economías ilegales y redes financieras que permiten a las organizaciones sobrevivir más allá de sus líderes.

¿Y ahora qué? El riesgo del “día después”

México entra en un escenario nuevo, pero familiar. La muerte de El Mencho alimenta la idea de que se ha abatido al “último gran capo” y, al mismo tiempo, confirma que los cárteles clásicos se han transformado en redes más dispersas, locales y adaptables. En años recientes, los descabezamientos han tendido a producir dos efectos: disputas internas por la sucesión y ofensivas de rivales para ocupar territorios y rentas. Ambos caminos suelen elevar aún más la violencia.

En los primeros meses de su gobierno, Claudia Sheinbaum, que ejerce la presidencia desde octubre de 2024, siendo la primera mujer en la historia de su país en hacerlo, ha buscado diferenciarse del legado inmediato y, con la operación contra El Mencho, envía una señal de mayor contundencia. Además, se enfrenta a la presión de Estados Unidos para intensificar el combate a los cárteles, especialmente por el impacto del fentanilo y las drogas sintéticas en la sociedad estadounidense.

Pero el dilema de fondo permanece. Los analistas insisten en que la raíz del problema no se reduce a nombres mediáticos abatidos o encarcelados. Mientras no se golpeen las redes de lavado de dinero, los entramados de complicidad política, las economías criminales y la impunidad que las protege, el fenómeno tiende a reproducirse.

La muerte de El Mencho puede ser un punto de inflexión, pero también el inicio de otra fase. Menos personalista, más fragmentada y, por eso mismo, más impredecible. Por eso el riesgo inmediato no es solo la venganza, sino el reordenamiento: disputas internas, ajustes de cuentas, nuevas alianzas y mayor violencia por el control del territorio.

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