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martes, 18 de agosto de 2026

LISTAS DE OPOSITORES, PERIODISTAS Y MEDIOS INCÓMODOS, PRÁCTICAS DE REGÍMENES DICTATORIALES

 

LISTAS DE OPOSITORES, PERIODISTAS Y MEDIOS INCÓMODOS, PRÁCTICAS DE REGÍMENES DICTATORIALES: RUBÉN MOREIRA

  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

·       El diputado priista señaló que Stalin y Hitler utilizaron este tipo de mecanismos para identificar y señalar a quienes consideraban enemigos.

·       La titular de la Consejería Jurídica debería estar ocupada en preparar buenas leyes y no en enlistar a criticos y opositores de Morena, sostuvo.

·       Llamó los críticos del sistema a mantenerse atentos ante cualquier intento de utilizar recursos públicos para intimidar a quienes ejercen su libertad de expresión.

·       Miguel Sulub explicó que estas prácticas pueden relacionarse con la corriente jurídica alemana desarrollada contra quienes son considerados una amenazas, pues Morena no le  gusta se revele una realidad distinta a la que pretenden mostrar

 

El diputado federal Rubén Moreira Valdez advirtió que la elaboración y difusión de listas que identifican a opositores, periodistas, medios de comunicación y cuentas críticas, desde el gobierno de Morena, constituye una práctica de regímenes dictatoriales, que debe preocupar a los mexicanos.

 

“Stalin y Hitler utilizaron este tipo de mecanismos para identificar y señalar a quienes consideraban enemigos”, alertó el legislador del PRI, acompañado de los especialistas Mario Di Costanzo y Miguel Sulub,.

 

En el programa “Con Peras, Manzanas y Naranjas”, que se transmite por YouTube todos los sábados, Moreira Valdez señaló que actualmente se habla de al menos tres categorías para clasificar a quienes cuestionan o difunden información incómoda para el gobierno: “figuras públicas y emisores políticos”, “medios y comentaristas” y “cuentas de ataque”.

 

El congresista reprochó que una práctica de esta naturaleza involucre recursos públicos y áreas del propio gobierno federal encargadas de asuntos jurídicos. “Para qué hacer listas negras, listas stalinistas. Por qué la titular de la Consejería Jurídica, que debería estar ocupada en preparar buenas leyes, anda metida en esto”, subrayó.

 

Sostuvo que el problema no es únicamente la elaboración de una lista, sino el mensaje de intimidación que transmite a quienes ejercen la libertad de expresión.

“Hoy hacen una lista de periodistas y opositores; mañana pueden hacer una lista de empresarios, comerciantes o de cualquier ciudadano que resulte incómodo”, sentenció.

 

Moreira Valdez propuso que los políticos de oposición hagan trabajo de campo sobre asuntos de interés público, en lugar de limitarse a responder a las acusaciones del oficialismo. “Hay que ir a ver, por ejemplo, las Menchaca Towers en Hidalgo y revisar qué está pasando. Hay que generar información original y ponerla sobre la mesa”, expresó.

 

A su vez, el abogado Miguel Ángel Sulub explicó que estas practica hacen recordar  el denominado derecho penal del enemigo, corriente jurídica desarrollada en Alemania que plantea un tratamiento especialmente severo hacia quienes son considerados una amenaza, en este caso al régimen, por lo cual se van restringiendo derechos fundamentales. Sin embargo, afirmó que trasladar esa lógica al debate político y a la libertad de expresión resulta peligroso.

 

Planteó que el problema no está en la personalidad de quienes son señalados, sino en que el gobierno considera adversarios a quienes cuestionan sus posiciones. En ese contexto, sostuvo que a las autoridades no les gusta que se cuestione lo que presentan como verdad ni que se revele una realidad distinta a la que pretenden mostrar.

 

Rubén Moreira insistió en que el debate público debe sostenerse con argumentos y datos, no mediante señalamientos, etiquetas o listas elaboradas desde las estructuras del poder.

 

“Una democracia se fortalece cuando el gobierno acepta la crítica, no cuando identifica y exhibe a quienes lo cuestionan. El poder debe responder con argumentos, no con listas”, sostuvo.

 

Por lo anterior, el legislador coahuilense llamó a los ciudadanos, periodistas, medios de comunicación, empresarios y organizaciones sociales a mantenerse atentos ante cualquier intento de utilizar información, recursos o estructuras públicas para intimidar a quienes ejercen su libertad de expresión.

Las listas fascistas de morena

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14 de agosto de 2026 - 02:00 Hrs


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JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

Razones


“¿Quién hace listas? El macartismo, el nazismo. Ellos son los que hacían listas”. Era octubre de 2021 y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, así descalificaba a quienes elaboraban listas de adversarios políticos. Era en respuesta a un llamado, en redes, a documentar a personajes de Morena. El miércoles pasado, el gobierno de la presidenta Sheinbaum, a través de su consejera jurídica, Luisa María Alcalde (una propagandista sin preparación alguna en el derecho y ajena a su alta responsabilidad), dedicó toda una emisión de un programa, pagado con recursos públicos, a difundir su lista de enemigos del gobierno, con implícitas amenazas contra ellos.  


Tenía razón la jefa de Gobierno Sheinbaum, ésa es una actitud fascista, lástima que ahora esas políticas se decretan desde el poder y utilizando recursos públicos.




Denunciar enemigos, y más con un movimiento, como es el de la 4T, penetrado por el crimen organizado, entraña todo tipo de peligros para los denunciados. La historia reciente del país está llena de casos donde la venganza por terceras personas responde a llamados, intencionados o no, realizados desde el poder. Durante el gobierno de López Obrador han sido asesinados 47 periodistas, en lo que llevamos de la actual administración suman 19.


Resulta difícil de entender cómo se llega a adoptar estas políticas colocándose en las antípodas de, aparentemente, toda una vida. Pero eso se explica mucho más cuando vemos cómo, incomprensiblemente, cuando aún no concluye el segundo año de mandato, se vive un ambiente de fin de sexenio.


Estamos viviendo un momento caracterizado por presiones económicas; un gasto público acelerado para cerrar, en este caso financiar, obras; una incapacidad de llevar adelante políticas de largo plazo, como el Plan México, básicamente por desconfianza empresarial en el propio gobierno, y por una falta de equilibrios en el ejercicio del poder. No sé si es el estilo personal de gobernar de la mandataria, pero algo, mucho, no está funcionando bien. Las mañaneras de los últimos días se han superado a sí mismas en tiros en el pie: el gobierno comete un error tras otro e intenta sacar adelante distractores que se le vuelven en su contra y le generan costos cada día más difíciles de asumir.


Desde la defensa del régimen de Daniel Ortega hasta los lineamientos de la Ley Censura, todo le ha salido mal, incluso ocultando los pocos espacios que pudieran llamarse exitosos de la actual administración, como la reducción del número de homicidios. Pero la tendencia constante al enfrentamiento, la polarización, la descalificación de todo tipo de adversarios, le genera costos enormes a un gobierno que vive amenazado por Estados Unidos por su negativa a actuar contra los políticos y funcionarios cómplices del narcotráfico; por las herencias que recibió de López Obrador y por su incapacidad de romper con las mismas para poder generar una convivencia y un crecimiento económico, por lo menos, aceptable.


Pero pocos capítulos han sido más desafortunados que los protagonizados por la consejera jurídica, Luisa María Alcalde, dando a conocer su lista con un centenar de enemigos del gobierno, a los que acusan de un verdadero complot en su contra. Esas listas fascistas que hace apenas cinco años denunciaba la jefa de Gobierno Sheinbaum y que ahora hace suyas la presidenta Sheinbaum.


Qué enorme capacidad de unificar a los que califica como sus enemigos, que en muchos casos son simplemente adversarios; de utilizar todo el poder del Estado para vulnerar derechos tan básicos como criticar al gobierno; cómo se desperdician oportunidades para tratar de convocar a muchos a sacar el país del profundo atolladero en que se encuentra. 


El gobierno federal perdió el rumbo cuando hace 105 días el gobierno de Estados Unidos pidió la detención con fines de extradición, acusados de relaciones con el narcotráfico, del gobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios del gobierno de Sinaloa. Había comenzado a perderlo desde la extracción de Ismael El Mayo Zambada hace dos años, cuando se percibió que, en realidad, las acusaciones apuntaban a López Obrador. Reaccionó construyendo un potente equipo de seguridad que ha trabajado para golpear a líderes y operadores del crimen organizado, pero que se topó con su principal y permanente escollo: la negativa a avanzar contra los políticos y funcionarios cómplices de esas organizaciones criminales.


Y entonces la medicina, recetada desde Palenque y administrada por Jesús Ramírez y los duros del movimiento, ha sido denunciar a todos sus adversarios como parte de una conjura externa, algo así como el famoso complot de López Obrador de 2005, pero en versión 2.0, sin comprender que cada vez que se adentran más en ese terreno, más débiles se tornan, interna y externamente. 


La consecuencia es un ambiente de fin de sexenio en un gobierno que no llega a los dos años en el poder. Políticos que ya están haciendo campaña, debates internos sobre la sucesión para 2030; un desaforado apetito por la corrupción realizada apenas sin disfraces; incapacidad gubernamental para colocar a sus candidatos a gobernadores e incluso para mantener atadas sus alianzas; la utilización de la justicia para presionar a aliados y opositores, además de medios y periodistas; un enfrentamiento con nuestro principal vecino y socio comercial, que está condenado, de antemano, al fracaso; gobernadores y actores oficialistas que se mueven por la libre porque no hay operación política. Y como corolario a todo ello, listas fascistoides de enemigos. © 2026 Imagen - Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.

La lista negra de Morena

 

La lista negra de Morena

Sí, Adolf Hit­ler y el régi­men nazi tenían per­fec­ta­mente iden­ti­fi­ca­dos a sus ene­mi­gos. Esta iden­ti­fi­ca­ción ope­raba en dos nive­les cla­ros: a tra­vés de una cla­si­fi­ca­ción ideo­ló­gica y racial gene­ra­li­zada, y mediante lis­tas negras con nom­bres y ape­lli­dos espe­cí­fi­cos de per­so­nas que debían ser cap­tu­ra­das o eje­cu­ta­das.

El "Libro Negro" ( Son­derf­fahn­dugs­lite G.B)

El ejem­plo más pre­ciso de indi­vi­duos iden­ti­fi­ca­dos con nom­bre y ape­llido es el Libro Negro de Hit­ler, una lista ela­bo­rada por las SS y la Ges­tapo de cara a la pla­neada (pero nunca eje­cu­tada) inva­sión de Gran Bre­taña en 1940.

Este docu­mento secreto con­te­nía exac­ta­mente dos mil 820 nom­bres de per­so­nas pro­mi­nen­tes y orga­ni­za­cio­nes iden­ti­fi­ca­das como "ene­mi­gos del Estado, trai­do­res e inde­sea­bles". Si los nazis hubie­ran con­quis­tado el Reino Unido, estas per­so­nas habrían sido arres­ta­das y eje­cu­ta­das de inme­diato.

Líde­res polí­ti­cos: Wins­ton Chur­chill, Cle­ment Att­lee y Ant­hony Eden.

Escri­to­res y artis­tas: H.G. Wells, Vir­gi­nia Woolf, Aldous Hux­ley y la actriz Sybil Thorn­dike.

Figu­ras curio­sas: Robert Baden-powell, el fun­da­dor de los Boy Scouts, por con­si­de­rar que su orga­ni­za­ción rea­li­zaba labo­res de espio­naje.

Los ene­mi­gos ideo­ló­gi­cos y colec­ti­vos

El pue­blo judío: Para Hit­ler, los judíos eran el "ene­migo número uno". Uti­lizó la teo­ría cons­pi­ra­tiva del "judeo­bol­che­vismo" para cul­par­los fal­sa­mente de la derrota ale­mana en la Pri­mera Gue­rra Mun­dial y del auge del comu­nismo. Esto desen­ca­denó el Holo­causto, el geno­ci­dio sis­te­má­tico de seis millo­nes de judíos.

Comu­nis­tas y socia­lis­tas: El mar­xismo era visto como una plaga des­truc­tora de nacio­nes. Fue­ron de los pri­me­ros en ser per­se­gui­dos y envia­dos a los cam­pos de con­cen­tra­ción

Mino­rías étni­cas y socia­les: Los roma­níes (gita­nos), los afroa­le­ma­nes y las per­so­nas con dis­ca­pa­ci­da­des físi­cas o men­ta­les eran cata­lo­ga­dos como "ame­na­zas a la pureza gené­tica".

Homo­se­xua­les: Per­se­gui­dos bajo la pre­misa de que su con­ducta afec­taba la tasa de nata­li­dad de la supuesta raza supe­rior.

Disi­den­tes reli­gio­sos: Gru­pos como los Tes­ti­gos de Jehová, quie­nes se nega­ban a jurar leal­tad a Hit­ler o a unirse al ejér­cito ale­mán.

Ene­mi­gos den­tro de sus pro­pias filas

Hit­ler tam­bién iden­ti­fi­caba ame­na­zas den­tro del pro­pio nazismo. El ejem­plo más claro fue la Noche de los Cuchi­llos Lar­gos (1934), una purga polí­tica donde mandó ase­si­nar a anti­guos alia­dos que ame­na­za­ban su con­trol abso­luto, como Ernst Röhm (líder de las SA) y fac­cio­nes socia­lis­tas del par­tido.

Lo ima­ginó Phi­lip K. Dick en su ucro­nia de 1962, El hom­bre del cas­ti­llo. Un mundo en el que la con­tienda de Sta­lin­grado no acaba con las espe­ran­zas del ejér­cito ale­mán sino que éste sale vic­to­rioso domi­nando al pue­blo ruso, some­tiendo por fin a los alia­dos y hacién­dose así con el con­trol geo­grá­fico e ideo­ló­gico, el nuevo orden mun­dial.

En esa rea­li­dad alter­na­tiva que toda­vía era posi­ble en 1939 com­pu­sie­ron los nazis varios pla­nes futu­ros para el Reich, como el que ha lle­gado a nues­tro cono­ci­miento gra­cias al tra­bajo del Impe­rial War Museum de Lon­dres. Sus res­pon­sa­bles han digi­ta­li­zado uno de los docu­men­tos más sor­pren­den­tes de la inte­li­gen­cia nacio­nal socia­lista. La Ope­ra­ción Leon Marino (o la Unter­neh­men Seelöwe) tra­taba la posi­ble inva­sión de Gran Bre­taña por parte de los ale­ma­nes en 1939.

Lea el artí­culo com­pleto en: https://www.eldia­rio­de­chihuahua. mx/opi­nion

La lista negra de Morena

 

La lista negra de Morena

"La experiencia de la historia demuestra que los Hitler

 van y vienen, pero el pueblo alemán y el Estado alemán permanecen."

                                                                                                            Stalin

Por Francisco Flores Legarda

 
La lista negra de Morena

Sí, Adolf Hitler y el régimen nazi tenían perfectamente identificados a sus enemigos. Esta identificación operaba en dos niveles claros: a través de una clasificación ideológica y racial generalizada, y mediante listas negras con nombres y apellidos específicos de personas que debían ser capturadas o ejecutadas.

El "Libro Negro" ( Sonderffahndugslite G.B)

El ejemplo más preciso de individuos identificados con nombre y apellido es el Libro Negro de Hitler, una lista elaborada por las SS y la Gestapo de cara a la planeada (pero nunca ejecutada) invasión de Gran Bretaña en 1940.

Este documento secreto contenía exactamente 2,820 nombres de personas prominentes y organizaciones identificadas como "enemigos del Estado, traidores e indeseables". Si los nazis hubieran conquistado el Reino Unido, estas personas habrían sido arrestadas y ejecutadas de inmediato.

Lideres Politicos: Winston Churchill, Clement Attlee y Anthony Eden.

Escritores y Artistas: H.G. Wells, Virginia Woolf, Aldous Huxley y la actriz Sybil Thorndike.

Figuras curiosas: Robert Baden-Powell, el fundador de los Boy Scouts, por considerar que su organización realizaba labores de espionaje.

Los enemigos ideológicos y colectivos

El Pueblo Judío: Para Hitler, los judíos eran el "enemigo número uno". Utilizó la teoría conspirativa del "judeobolchevismo" para culparlos falsamente de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial y del auge del comunismo. Esto desencadenó el Holocausto, el genocidio sistemático de seis millones de judíos.

Comunistas y Socialistas: El marxismo era visto como una plaga destructora de naciones. Fueron de los primeros en ser perseguidos y enviados a los campos de concentración

Minorías Étnicas y Sociales: Los romaníes (gitanos), los afroalemanes y las personas con discapacidades físicas o mentales eran catalogados como "amenazas a la pureza genética"

Homosexuales: Perseguidos bajo la premisa de que su conducta afectaba la tasa de natalidad de la supuesta raza superior.

Disidentes Religiosos: Grupos como los Testigos de Jehová, quienes se negaban a jurar lealtad a Hitler o a unirse al ejército alemán

Enemigos dentro de sus propias filas

Hitler también identificaba amenazas dentro del propio nazismo. El ejemplo más claro fue la Noche de los Cuchillos Largos (1934), una purga política donde mandó asesinar a antiguos aliados que amenazaban su control absoluto, como Ernst Röhm (líder de las SA) y facciones socialistas del partido

Lo imaginó Philip K. Dick en su ucronia de 1962 , El hombre del castillo. Un mundo en el que la contienda de Stalingrado no acaba con las esperanzas del ejército alemán sino que este sale victorioso dominando al pueblo ruso, sometiendo por fin a los aliados y haciéndose así con el control geográfico e ideológico, el nuevo orden mundial.

En esa realidad alternativa que todavía era posible en 1939 compusieron los nazis varios planes futuros para el Reich, como el que ha llegado a nuestro conocimiento gracias al trabajo del Imperial War Museum de Londres. Sus responsables han digitalizado uno de los documentos más sorprendentes de la inteligencia nacional socialista. La Operación Leon Marino  (o la Unternehmen Seelöwe) trataba la posible invasión de Gran Bretaña por parte de los alemanes en 1939.

Entre los informes de la operación estaba, al parecer, una lista de la que existían 20.000 copias antes del final de la guerra pero de la que sólo han sobrevivido dos hasta nuestros días. Una de ellas, ya digitalizada y accesible para todo el mundo, nos permite analizar la conocida como Lista Negra o Sonderfahnundungsliste G.B. Porque el Führer habia ordenado elaborar un catalogo con 3.000 pricipales enemigos de la ideologia nazi, los personajes más ilustres de Reino Unido y futuros objetivos de las fuerzas de seguridad del régimen alemán.

Políticos y judíos, sí, pero también actores y actrices, espías retirados, periodistas, líderes religiosos, intelectuales de izquierdas, feministas y otros rostros famosos de la vida cultural del país.

La Lista Negra nos permite así imaginar la crónica de un mundo alternativo. ¿Cómo hubiese sido un mundo en el que después de 1940 no hubiesen existido Aldous Huxley, Virginia Woolf o HG Wells? ¿Una realidad en la que no hubiese ganado la notoriedad que merecía Un mundo feliz, sin que se hubiese escrito Entre Actos o en la que posiblemente no se hubiera retransmitido la famosa locución de La guerra de los mundos?

La filosofía analítica se habría empobrecido enormemente. Bertrand Russell, el filósofo, matemático y escritor, también formaba parte de la lista. Un libro tan esencial como su Historia del pensamiento occidental no habría llegado a nuestros días. Otra de las instituciones más afectadas, curiosamente, habrían sido los Boy Scouts. Su fundador, Robert Baden Powell, era uno de los objetivos más codiciados.

Por supuesto, es fácil imaginar el integrante número uno de esta Sonderfahndungsliste: Wiston Churchill, que habría sido un preso trofeo en caso de que la operación hubiese tenido éxito. Organizaciones como los masones o los testigos de Jehová también habrían sido desmanteladas. Para Hitler, todos ellos debían ser ajusticiados (o severamente castigados, según el caso) debido a que eran o podían ser una amenaza potencial para la expansión y la consolidación del Tercer Reich.

Fue el miembro de la Gestapo, el Profesor Franz Six, el escogido para elaborar y consecuentemente ejecutar el programa. Six es también el hombre que, durante sus misiones en Moscú, informó haber "liquidado" a 144 personas, muchas de ellas judíos intelectuales. Por su rango de Brigadeführer en las SS también se le ha vinculado con el genocidio de cientos de miles de "enemigos del estado" en el frente del este, pero al carecer de pruebas los juicios de Nuremberg sólo pudieron condenarle a 10 años.

La presenta Claudia Sheinbaum y quien encargada de ejecutarla  Eva Braun, tienen su  propia fascista Lista Negra. Diria Lopez Doriga su pinchi lista, una gran frase: ”Su pinchi Lista Negra”.

Salud y larga vida

Profesor por Oposicion de la Facultad de Derecho de la UACH.

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