El tiempo confirma la mafia de Morena
¿Qué estará pasando por la cabeza de un hombre que, como Julio Scherer Ibarra, reniega de todo aquello en lo que creyó en las últimas tres décadas?
Sí, reniega de su papel en uno de los gobiernos más corruptos, más ladrones, mentirosos y depredadores de la historia
¿Entenderá el hijo del mítico Julio Scherer García, que si su padre pudiera ver en lo que se convirtió “Julito” sin duda volvería al sepulcro de pura vergüenza?
Y vale preguntar porque en una primera aproximación al libro que firma en coautoría, Scherer Ibarra, deja ver que por años lucho con formidables demonios que pelearon con uñas y dientes por salir a la luz pública.
Los demonios de la culpa, por haberse convertido en todo aquello que por décadas cuestionó su padre –el reputado Julio Scherer García–; contra los demonios de ser parte de la inmundicia del poder y del servicio público.
Demonios como la corrupción sin freno, como la mentira sin pudor, el engaño sin miramiento y, sobre todo, la entrega del poder y la política a las peores calamidades de toda sociedad; las calamidades del crimen organizado y las mafias que viven del saqueo del dinero público.
Demonios como la venganza, la delación y el señalamiento de sus otrora “compinches”, a los que hoy delata sin pudor, como si él mismo, Julio Scherer Ibarra, estuviera libre de culpa.
Sí, porque la complicidad y el silencio durante décadas –frente a la destrucción del Estado mexicano–, no exoneran a Scherer Ibarra de ser parte de la rapiña de Estado, de los crímenes de Estado y la muerte de la democracia mexicana; esa democracia por la que su padre empeñó buena parte de su vida.
Y es que en el libro titulado “Ni Perdón ni Olvido”, el que fuera uno de los más cercanos colaboradores del peor presidente de la historia, vomita toda la cloaca que vio, que vivió a la sombra de López Obrador y que por décadas se tragó y de la que fue parte central en por lo menos 30 años.
Y por eso obliga volver a las preguntas.
¿Por qué hasta hoy, señor Scherer Ibarra?
¿Por qué no denunció, en su momento, toda la suciedad en la que por años vivió buena parte de esa dizque izquierda mexicana que hoy terminó convertida en el “narco-partido” Morena?
¿Por qué hoy, cuando la herencia maldita de AMLO carcome lo poco que queda de la democracia y, sobre todo, cuando han muerto millones de mexicanos y libertades fundamentales, como la libertad de expresión?
¿Imagina lo que habría dicho Julio Scherer García del criminal gobierno de López Obrador y de colaboradores como Julio Scherer Ibarra?
Sin embargo, no todo está perdido.
¿Por qué?
Porque un arrepentido como Scherer Ibarra confirma que todo lo que aquí denuncie en los últimos 30 años es real, es cierto y fue una advertencia de que la sociedad mexicana no puede volver a las decisiones equivocadas como llevar al poder a dementes, locuaces y ambiciosos como Obrador.
1.- Y si lo han olvidado, por años aquí dije que López Obrador era un extorsionador profesional.
2.- Documenté que desplegó por todo el país un equipo de “recolectores” que en realidad extorsionaban a grupos criminales para obtener financiamiento para los fines político-electorales de López.
3.- Sí, presenté pruebas de que el activismo político de Obrador era financiado por los peores grupos criminales y por la extorsión a empresarios y servidores públicos.
4.- Probé que Morena fue un partido financiado por cárteles como el de Sinaloa y por criminales como “El Chapo”.
5.- Documenté que, por eso, Obrador impuso a probados criminales, como José Luis Abarca, como candidatos a puestos de elección popular.
6.- Ofrecí testimonios de que, tanto en elecciones municipales, como estatales y federales, Obrador fue apoyado por los cárteles de cada una de las regiones en donde Morena pretendía el poder.
7.- Probé que gobernadores como los de Sinaloa, Sonora, San Luis Potosí, Michoacán, Oaxaca, Baja California, Tabasco y muchos otros, eran verdaderos “narco-gobernadores”.
8.- Ofrecí pruebas y testimonios de que AMLO compró mercenarios de los medios, como Federico Arreola, como Carmen Lira y muchos otros, a los que enriqueció a cambio de convertirlos en aplaudidores.
9.- Y uno de esos aplaudidores fue Julio Scherer Ibarra, entre muchos más que hoy se tiran al piso como arrepentidos.
10.- Y ofrecí pruebas de la forma en que López compró la lealtad de empresarios a los que calló la boca con puños de dinero público.
Todo eso y mucho más lo denuncie en los últimos 30 años.
Hoy, todo eso se prueba en el libro del arrepentido “Julito”.
Al tiempo.


























