En Morena la mejor defensa es delatar
De nueva cuenta el refranero popular: “La mejor defensa es el ataque”.
Y es que, en el partido oficial, en Morena, todos saben que nadie se salva de “una larga cola que les pisen”.
Desde López Obrador, pasando por la “señora presidenta”, por todos los integrantes del gabinete presidencial, los gobernadores, legisladores, alcaldes y líderes estatales.
Todos tienen una “larga cola” de corruptelas, raterías, mentiras, transas y complicidad con las bandas criminales.
Pero también todos en Morena guardan celosamente las pruebas de las corruptelas, las raterías, las mentiras y las transas del militante de arriba, de abajo, de la derecha y/o de la izquierda.
Sí, porque la mejor defensa de los corruptos de Morena es la corrupción de los otros. “La mejor defensa es delatar al otro”.
Por eso, en Morena recuerdan con especial regocijo la máxima de las mafias en la historia: “Si cae uno, caen todos”.
Y es que, según las leyes norteamericanas, el llamado “criterio de oportunidad” no es más que un premio para quien se adelante a delatar a sus amigos, compadres o parientes corruptos y ladrones del Partido Morena.
Sí, toda una garantía de impunidad para quien se atreve a delatar las corruptelas de otros, a pesar de que el delator esté igual o más embarrado en los negocios sucios.
Y por esa razón, día con día serán más los “soplones” que se saben con “una larga cola que les pisen” y prefieren enlistarse como delatores, antes que ser parte de la interminable cauda de los perseguidos.
En pocas palabras, resulta que ante las evidencias de que esa nave llamada Morena ya empieza a hacer agua, “las ratas” son las primeras en saltar y “soltar toda la sopa”, lo que dejará a salvo a los delatores.
Y ahora la pregunta incomoda.
¿Quiénes son los soplones?
Lo cierto es que nadie lo sabe –salvo las agencias norteamericanas–, porque el anonimato es uno de los principales requisitos para formar parte del selecto grupo de “cantantes”.
Pero resulta que el anonimato no es una casualidad, un capricho y menos un privilegio.
No, en el caso de los “soplones”, en realidad el anonimato es lo más parecido a un seguro de vida. ¿Un seguro de vida?
Sí, porque entre las principales reglas de los grupos mafiosos la lealtad siempre se paga con la moneda de la complicidad, mientras que la traición se paga con la vida.
Y también por eso son tantos y tan frecuentes los casos de periodistas muertos o desaparecidos en México; porque en los códigos mafiosos el periodista siempre es visto como “un soplón”.
Y si quieren pruebas, basta recordar el reciente secuestro y asesinato de la periodista Roxana Guzmán, en Veracruz, y cuyo “pecado capital” fue haber obtenido pruebas de los vínculos mafiosos de la gobernadora de esa entidad, Rocío Nahle.
Sí, y tampoco es casual que el secuestro y posterior crimen hayan sido ejecutados por policías estatales.
Pero tampoco es novedad que no pocos gobernadores y gobernadoras de Morena hayan sido “apadrinados” por los cárteles criminales.
Si lo han olvidado, desde 1996 aquí documenté con detalles el caso de “las recaudadoras” de AMLO, que no eran otra cosa que mujeres que negociaban con los grupos criminales el financiamiento del naciente Partido Morena.
Y, en efecto, entre esas “recaudadoras” estaban las hoy gobernadoras de Veracruz y del estado de México, entre muchas y muchos otros.
Al final de cuentas queda claro que los propios “morenistas” empiezan a demoler la mal llamada “4-T”.
Al tiempo.


























