Siempre fueron “narco-partido”
Hoy son muchos los que se llaman a sorpresa por los probados vínculos del Partido Morena con el crimen organizado.
Lo cierto, sin embargo, es que siempre han sido eso, un “narco-partido”.
Lo fueron desde que López Obrador
reclutó a “recaudadoras” y “recaudadores” por todo el país, quienes no
fueron otra cosa que enlaces entre el crimen organizado y el naciente
partido Morena.
Sí, “recaudadoras” y “recaudadores”
que hoy ocupan cargos como el de presidenta de la república, como
gobernadoras y gobernadores, como alcaldesas y alcaldes y como
legisladores, sean locales o federales.
En efecto, “recaudadoras” y
“recaudadores” que hoy son secretarios de Estado, jueces, ministros de
La Corte, embajadores y hasta periodistas.
Por eso, en el Itinerario Político
del 21 de octubre de 2020 titulado: “¡En México manda “El Chapo” no
AMLO!”, documenté que el verdadero poder en México estaba en manos del
Cártel de Sinaloa.
Así lo dije: “No sólo es “sospechoso”
el “respeto” mostrado por el presidente mexicano al mayor criminal de
la historia, Joaquín “El Chapo” Guzmán.
“No, lo cierto es que también resulta
indignante que un presidente, como López Obrador, –que insulta a
diestra y siniestra–, pida una disculpa pública por llamarle “Chapo” a
“El Chapo” Guzmán Loera.
“Pero lo verdaderamente alarmante es
que, en sólo 23 meses, todo apunta a que en México ya no manda Obrador,
sino que el verdadero “mandamás” se llama Joaquín Guzmán Loera, motejado
como “El Chapo”.
“Y es que no sólo los hechos
confirman la hipótesis, sino que todos saben que en México vivimos un
“narco-Estado” y/o un “narco-gobierno”.
“Y es que, si es palmípedo, si tiene pico de pato y si grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato.
“En otras palabras, si “El Chapo” es
capaz de hacer que un presidente como Obrador deje en libertad a “El
Chapito” –violando todo el sistema de justicia–; si consigue que en el
cumpleaños de “El Chapito” el presidente acuda a Badiraguato –a saludar a
la madre de “El Chapo”–; si la hija de “El Chapo” se casa en la
Catedral de Culiacán con protección militares y si “El Chapo” es
responsable de “ponerle el dedo” a un general, como Salvador Cienfuegos,
entonces tenemos derecho a suponer que en México manda “El Chapo”
Guzmán y no López Obrador.
“Y viene a cuento el tema porque en
“la mañanera” del –20 de octubre del 2020–, a propósito de la detención
del general Cienfuegos, Obrador intentó deslindar a “El Chapo” de las
acusaciones que lo señalan como el culpable de “poner” el ex titular de
la Sedena.
“Dijo Obrador –, palabras más,
palabras menos–, que al criminal se le formulan toda clase de
acusaciones y que, incluso “se llegó a decir que “El Chapo” estaba
entre… no me gusta decirle así, Guzmán Loera, ofrezco disculpa… estaba
entre los hombres más ricos del mundo…”.
“¿Qué significa la aclaración
presidencial y la disculpa pública, además del “respeto” que muestra el
presidente por el mayor criminal de la historia?
“¿Cómo entender el comportamiento del
presidente, ante un criminal como “El Chapo”, cuando Obrador no respeta
nada ni a nadie; cuando el mandatario insulta a todo el que lo
cuestiona y, en especial, cuando gusta del apodo vulgar, ¿a los que no
piensan como él?
“Lo cierto es que el presidente
mexicano sólo abona la hipótesis de que mantiene una alianza con el
crimen organizado –con “El Chapo”, entre otros capos–; alianza que aquí
señalamos desde 2012, cuando AMLO vendió a los Abarca la candidatura a
la alcaldía de Iguala.
“Pero también es cierto que no se
trata del primer desliz presidencial que exhibe –al ojo público–, una
probada colaboración entre el mandatario mexicano y el mayor criminal de
la historia.
“Por ejemplo, el 29 de enero de 2019,
en el Itinerario Político titulado “Un presidente de rodillas ante el
narco y el crimen”, denuncié que por orden presidencial se habría
facilitado la fuga de todos los socios de “El Chapo”, de las cárceles
del país; por orden presidencial se facilitó la visita de los familiares
de “El Chapo” a Estados Unidos; por orden presidencial se canceló la
detención de grandes capos y se suspendió la incautación de droga,
además de que, también por orden presidencial, inició un perdón
selectivo de criminales que habrían financiado a Morena.
“Volví al tema en el Itinerario
Político del 6 de septiembre de 2019, titulado “Entrega AMLO la plaza al
crimen”, en donde abundé en el perdón presidencial a las bandas
criminales y, sobre todo, al disparo incontenible en el número de
muertes violentas.
“Luego vino “la prueba reina”, el
montaje del 17 de octubre de 2019, cuando se produjo la detención y
posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”.
“En esa fecha y a través de un tuit, revelé que la liberación de “El Chapito” había sido ordenada por el propio presidente.
“Al día siguiente –el 18 de octubre
de ese 2019–, Obrador rechazó haber ordenado la liberación y dijo que la
decisión de dejar escapar a Ovidio Guzmán se produjo en una reunión del
Gabinete de Seguridad, lo cual fue negado por el propio Alfonso Durazo.
“Sin embargo, el viernes 19 de junio
del 2020, Obrador reconoció que fue él y sólo él el responsable de
ordenar la liberación de “El Chapito”.
“Luego ocurrió lo que ya todos
sabemos; la boda de la hija de “El Chapo”, con toda la seguridad
oficial; la visita a Badiraguato a saludar a la madre de “El Chapo”, la
promesa de que México exigiría la fortuna del criminal para repartirla
al pueblo y, sobre todo, la detención del general Salvador Cienfuegos.
“Sí, le guste o no a la sociedad
mexicana y al Estado todo; abundan las pruebas de que el presidente
mexicano, López Obrador, está en manos del mayor criminal, “El Chapo”
Guzmán, a quien incluso el presidente no puede llamar por su apodo. Al
tiempo”. (FIN DE LA CITA)
Sí, de nuevo el tiempo me dio la razón.
Al tiempo.