Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

jueves, 16 de julio de 2026

La profecía de Parravicini sobre Sheinbaum

 

La profecía de Parravicini sobre la judía Claudia Sheinbaum

 La profecía de Parravicini sobre Sheinbaum

23/06/2024
El artista plástico Benjamín Solari Parravicini, conocido por sus precisas predicciones, plasmó en 1960 a una figura femenina con los rasgos de Claudia Sheinbaum.

Considerado el Nostradamus de la época moderna, Parravicini es famoso por sus acertadas profecías sobre eventos mundiales cruciales.

Las Psicografías de Parravicini

Parravicini, nacido en el siglo XIX, elaboró un millar de dibujos que llamó «psicografías». Estos bocetos, acompañados de breves textos escritos a mano, buscaban hacer más entendibles sus visiones. Entre sus predicciones más famosas están el envío de satélites de comunicación al espacio, la bomba de Hiroshima, el atentado a John F. Kennedy y la tragedia de las Torres Gemelas en 2001.

La Visión de 1960: Una Mujer Gobernante en México

En 1960, Parravicini plasmó en una hoja en blanco a una mujer delgada con los rasgos de Claudia Sheinbaum, dos años antes de su nacimiento. La mujer tiene los brazos levantados, flores en su atavío y está flanqueada por un volcán, una hoz y una estrella de David, en alusión a su origen judío. En la parte baja del dibujo, Parravicini escribió: «México gobernante mujer, la flor será caos«.

Contexto de la Predicción

La precisión de Parravicini ha sido objeto de escepticismo, pero sus psicografías siguen siendo estudiadas por su sorprendente exactitud. La figura femenina con rasgos de Sheinbaum y los símbolos a su alrededor han generado interés y debate sobre el significado de esta predicción.

Claudia Sheinbaum: Presidenta de México

Claudia Sheinbaum, científica y política, se convirtió en la primera presidenta de México, marcando un hito histórico en la política del país. Su liderazgo ha sido caracterizado por su enfoque en la ciencia, la educación y las políticas sociales. El hecho de que Parravicini haya dibujado una figura tan similar a Sheinbaum antes de su nacimiento añade un aura de misterio y fascinación a su mandato.

Impacto y Relevancia de la Predicción

El dibujo de Parravicini ha llamado la atención por su exactitud y los detalles que parecen aludir directamente a Sheinbaum. La estrella de David representa su origen judío, mientras que la hoz podría simbolizar su enfoque en las políticas sociales y el volcán, una referencia a la geografía mexicana.

Escépticos y Creyentes

Aunque los escépticos pueden desestimar las predicciones de Parravicini, sus numerosos aciertos en eventos históricos importantes no pueden ser ignorados. Los creyentes en sus visiones consideran que el dibujo de Sheinbaum es una prueba más de su habilidad para prever el futuro.

El Legado de Parravicini

El legado de Benjamín Solari Parravicini continúa influyendo en la interpretación de eventos históricos y futuros. Sus psicografías, llenas de simbolismo y precisión, siguen siendo un tema de estudio y admiración. La predicción sobre Claudia Sheinbaum es solo uno de los muchos ejemplos de su capacidad para vislumbrar el porvenir.

Reflexión Final

La figura de Claudia Sheinbaum en el dibujo de Parravicini no solo destaca la habilidad profética del artista argentino, sino que también subraya la importancia de su liderazgo en México. Su mandato como presidenta está marcado por un compromiso con el progreso y la justicia social, reflejando las esperanzas y desafíos de la nación.

La conexión entre Sheinbaum y Parravicini nos recuerda la fascinación humana por lo desconocido y el poder de las visiones que trascienden el tiempo. Esta predicción, con todos sus símbolos y detalles, continúa siendo una fuente de asombro y reflexión sobre el destino y el liderazgo en el siglo XXI.

El judaísmo oculto de Sheinbaum y la traición a México

 

El judaísmo oculto de Sheinbaum

Hace poco, el exfuncionario Mony de Swaan planteó en redes sociales una duda razonable: ¿Por qué Xóchitl Gálvez felicitó a la comunidad  judía en su Rosh Hashaná (año nuevo), y Claudia Sheinbaum, siendo judía, no sólo no dijo nada sino que prefiere disimular en la medida de lo posible esa identidad? La cuestión parece trivial, pero toca las fibras más profundas del discurso político obradorista. Es tan evidente el asunto que ya lo retomó la prensa internacional: el  Jewish Insider publicó un reportaje al respecto. 

Por un lado, creo que obedece a un distanciamiento genuino, básico, formativo. Sheinbaum es secular como tantos  judíos en México a los que les tiene sin cuidado la ortodoxia. La familia de Claudia huyó del Holocausto en Lituania y Bulgaria, y continuó observando algunas tradiciones y fiestas ya en México, pero, en sus propias palabras, la aproximación familiar siempre fue más a la política que a la religión. Sin embargo, una cosa es la secularidad, y otra, un aparente esfuerzo por enterrar su identidad por cálculo político. 

https://www.high-endrolex.com/37

De entrada, el ambiente en el que se mueve le supone un problema. En México hay antisemitismo. No es muy exacerbado como en el este europeo, pero está ahí, soterrado, como en buena parte de la tradición hispanoamericana católica, aderezado con las clásicas teorías conspiratorias. Es sobre todo evidente en el mundo de la política. Por ejemplo, la derecha parroquial en voz de Vicente Fox llamó a Sheinbaum “judía búlgara” apelando a ese nacionalismo xenófobo para desacreditar su mexicanidad. Sin embargo, el señalamiento primigenio y la duda sobre el lugar de nacimiento de Sheinbaum surgieron de Morena, el partido en el poder y el que postula a Sheinbaum, presuntamente instigados por Alfredo Jalife. 

La izquierda mexicana –especialmente la nacional-echeverrista que está en el poder– es profundamente antisemita. No sólo me refiero a los lazos estrechos entre el Licenciado y el antisemitismo británico de Jeremy Corbyn, su predilección por el putinismo, no digamos ya su radical postura pro-Hamas que propugna por la disolución del Estado judío. Esa izquierda siempre ha visto a los judíos como burgueses en el mejor de los casos, y como titiriteros del capitalismo internacional en el peor. 

Sobre todo, la carta identitaria judía entra en conflicto directo con algunos postulados del régimen, compuesto por un movimiento etnonacionalista, fincado en clichés priistas de fenotipo, raza, apariencia, religión y apellido, en los que Sheinbaum no precisamente encaja: el apellido suena un poquito extranjero –medio whitexican, diría el fascismo de bronce obradorista–. Por eso Claudia antes se viste de guadalupana con huipil. Alardear ese origen sería contraproducente dentro del obradorismo y Xóchitl Gálvez parece entenderlo y estar dispuesta a ponerlo de manifiesto. No deja de ser irónico que la candidata del oficialismo tenga que ignorar su cuna para ceñirse a un relato en el que ella no es parte del pueblo bueno. 

Autor