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viernes, 28 de agosto de 2026

Los de AMLO y los de Claudia: la ruptura que viene de dentro

 Los de AMLO y los de Claudia: la ruptura que viene de dentro

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a oposición que amenaza a Claudia Sheinbaum no vendrá del PRI, del PAN ni de Washington. El peligro está dentro: en la separación entre quienes reconocen la autoridad de Sheinbaum y quienes conservan como referencia política, moral e histórica a López Obrador.

El regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa por 33 horas fue una advertencia. Sheinbaum lo desaprobó, el oficialismo cerró filas y Rocha volvió a pedir licencia. Pero quedó expuesto algo nuevo: un gobernador del movimiento desafió al centro presidencial y obligó a todos a definirse. AMLO no necesitaba demostrar que Morena estaba con él: era fundador, árbitro y fuente de legitimidad.

Se suma la cascada de ataques contra Andrés Manuel López Beltrán. No hace falta suponer una conspiración. Medios, oposición, Washington y rivales internos pueden actuar por separado y converger: cada acusación alimenta la siguiente y el golpe rebasa a Andy. La cancelación de su visa, sin que Washington hiciera pública una acusación específica, mostró que atacar al hijo termina alcanzando al fundador.

La tensión coincide con un viraje. Claudia Sheinbaum conserva pensiones, becas, salarios y empresas públicas, pero empieza a distanciarse del nacionalismo económico de AMLO. Reabre el fracking, privilegia la inversión extranjera, dialoga con BlackRock, coloca al T-MEC como prioridad y deja la conducción visible del Plan México a Marcelo Ebrard. AMLO también aceptaba capital externo, pero preguntaba quién manda, quién controla los recursos y dónde termina la soberanía. Sheinbaum parece inclinada a administrar la integración.

Al mismo tiempo construye una legitimidad que AMLO miró con desconfianza: la certificación de las élites académicas. Sheinbaum procede de la UNAM; Rosaura Ruiz ocupa una posición central y Juan Ramón de la Fuente forma parte de su entorno. La nueva articulación entre Ciencia, UNAM y CIDE es significativa. Rosaura Ruiz llegó al CIDE acompañada por el rector Leonardo Lomelí para iniciar una etapa de coordinación tras el conflicto del sexenio anterior.

La incorporación de Rosaura Martínez Ruiz, hija de la secretaria, a la Junta de Gobierno de la UNAM, aprobada con votos en contra y abstenciones, reforzó esa percepción. Allí permaneció hasta el límite de edad Enrique Cabrero, ex director del CIDE y del Conacyt, incluido en una investigación del gobierno de AMLO que terminó con el sobreseimiento. No se afirma que Claudia Sheinbaum controle jurídicamente la universidad, sino que se observa la recomposición del bloque universitario que chocó con el obradorismo.

El fracking muestra cómo opera esa alianza. Lo que AMLO convirtió en frontera política fue trasladado por Sheinbaum a un comité coordinado por Rosaura Ruiz, con investigadores de la UNAM. El dictamen rechazó la explotación en una cuenca, pero la abrió en otras bajo condiciones. La universidad no aprobó institucionalmente el fracking; sin embargo, sus científicos aportaron legitimidad técnica para volver discutible lo que antes estaba vedado. La técnica no sustituyó a la política: la recubrió con otro lenguaje.

Algo semejante ocurre con los economistas. En enero Sheinbaum recibió en Palacio Nacional a ocho especialistas; meses después, un centenar se reunieron para formular propuestas de crecimiento. El foro fue financiado por la Open Society y el Consejo Mexicano de Negocios. No todos pertenecen a la UNAM ni obedecen a Rosaura Ruiz. Importa el ecosistema: academia, gobierno, empresarios y expertos que se reconocen como interlocutores. Es una coalición distinta a la que llevó a AMLO al poder.

Así comienzan las fracturas históricas: no mediante una orden, sino por acumulación. Claudia Sheinbaum necesita construir poder propio, pero cada pieza de ese poder la vuelve menos dependiente del obradorismo original. Los desplazados pueden presentarse como custodios del legado auténtico de López Obrador.

No tiene que ocurrir un enfrentamiento personal entre AMLO y Claudia Sheinbaum. La ruptura puede producirse por debajo y aun contra su voluntad. De un lado, un obradorismo nacional-popular, fundado en la movilización, la soberanía y la autoridad moral de su creador. Del otro, un claudismo gubernamental apoyado en la administración, la academia, la inversión y la negociación con Estados Unidos.

La sucesión de 2024 resolvió quién ocuparía la Presidencia, pero no quién heredaría el liderazgo de la Cuarta Transformación. El gobierno puede transmitirse; el poder histórico de un fundador, no. PRI y PAN quizá terminen como espectadores. Washington podrá alimentar presiones, pero no fabricar una alternativa. Sólo Morena puede derrotar a Morena. Y la línea de ruptura ya tiene nombre: los de AMLO y los de Claudia.

Conflicto con AMLO por Rocha Moya es una verdad inegable

 

Conflicto con AMLO por Rocha Moya es mentira: Sheinbaum pide debatir sobre ‘uso político’ de las redes sociales

La mandataria recordó que es necesario una regulación de la inteligencia artificial para prevenir las noticias falsas

(Presidencia)

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum aseguró que toda la información que circula sobre una supuesta pelea entre ella y el expresidente Andrés Manuel López Obrador por el caso de Rubén Rocha Moya es completamente falsa.

“Es de verdad de risa. O sea, ¿de dónde se inventan tanta cosa? ¡Qué capacidad de mentir! ¡Pero además se los publican! No, pues, ah, bueno, sí les pagan, ¿verdad? Los medios. Pero, o sea, es: ¿de verdad que ya hay conflicto entre la presidenta y el presidente López Obrador? Bueno, ¿de dónde se lo inventan? Que ahora que se van a definir los candidatos de Morena, ya nos pusimos de acuerdo, unos le tocan a él y otros me tocan a mí. No, le tocan al pueblo", declaró durante la mañanera del pueblo de este 25 de agosto en Palacio Nacional.

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Asimismo, recordó que en el país no existe una regulación para la inteligencia artificial, especialmente en el debate político que se desarrolla en redes sociales, el cual ha ido en aumento en contra del gobierno o movimientos de izquierda.

“¿Qué queremos? Que haya democracia, no que haya un uso con recursos de descalificación de una persona o de un pensamiento a partir de asuntos subjetivos o falsedades o mentiras", expresó la mandataria mexicana.

Recordó que estas acciones ya no entran dentro de una política de ficción, más bien son mentiras que se repiten en distintos medios de comunicación y se difunden a través de redes sociales.

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AMLO - Claudia Sheinbaum
Sheinbaum y AMLO

“Le inyectan dinero y a través de la inteligencia artificial lo publican tanto y entonces ya parece verdad. Entonces construyen opinión, verdades. Y luego ve uno la televisión, bueno, yo no la veo, pero ve la televisión y ve los programas estos de debate público. Ah, y lo repiten la mentira”, aseguró.

Sheinbaum destaca medidas para prevenir las noticias falsas

La jefa de Estado, manifestó que este mecanismo de manipulación quiere influir directamente en las elecciones para evitar que lleguen personas que no son manejadas o por una élite o por un gobierno extranjero o por ellos.

Dentro de las medidas, destacó que es primordial informarse acerca de un tema antes de emitir alguna opinión o postura, ya que con la IA muchas notas que circulan en los sitios web pueden llegar a ser falsos.

“Estar difundiendo que las redes sociales, pues cada vez están más sometidas a estos esquemas de inteligencia artificial que promueven algoritmos donde al final, pues ya no ves otras cosas más que lo que te promovió el algoritmo”, declaró Sheinbaum.

Clau­dia, AMLO y el con­sejo del feo

 

Clau­dia, AMLO y el con­sejo del feo

Ayer le pre­gun­ta­ron a la Pre­si­denta si Rubén Rocha era un aliado del expre­si­dente López Obra­dor a lo que res­pon­dió: “No, no, no. Por cierto, que dicen que ‘López Obra­dor le dijo a Rocha que regre­sara’. Y no, es que la polí­tica fic­ción —vamos a lla­marle así, por­que de ‘cien­cia’ no tiene nada—, la polí­tica fic­ción está en la orden del día”.

Curiosa e inte­re­sante res­puesta. Curiosa por­que Shein­baum uti­lizó un tér­mino popu­la­ri­zado por uno de los per­so­na­jes más odia­dos de la 4T, Car­los Sali­nas, en una entre­vista de 2005 con Denise Maer­ker. Ahí, el expre­si­dente uti­lizó “polí­tica fic­ción” como man­tra para deses­ti­mar de forma tajante pre­gun­tas incó­mo­das, acu­sa­cio­nes o hipó­te­sis sobre su gobierno y supues­tos com­plots. Así mismo defi­nió Shein­baum la posi­bi­li­dad de que AMLO le hubiera suge­rido a Rocha regre­sar a la guber­na­tura de Sina­loa.

Tam­bién es una res­puesta inte­re­sante por­que muchos sos­pe­cha­mos, aun­que no ten­ga­mos evi­den­cia, que algo así suce­dió, es decir, que AMLO sí inter­vino en este sai­nete.

Insisto: no tengo nin­guna infor­ma­ción que así lo com­pruebe. Lo que sabe­mos es que Rocha no le pre­guntó a quién sí debía haberle dado su visto bueno, es decir, la Pre­si­denta. Ella misma ha rei­te­rado que se enteró del regreso a la guber­na­tura por el tuit que envió Rocha infor­mando esta noti­cia.

La 4T en su con­junto repu­dió esta deci­sión argu­men­tando que se trató de una reso­lu­ción de carác­ter per­so­nal. Como si Rocha Moya se man­dara solo, él tomó tan impor­tante deter­mi­na­ción en la sole­dad.

Si esto fuera cierto, el sina­loense habría per­ci­bido debi­li­dad en la ins­ti­tu­ción pre­si­den­cial. Supongo que pensó que, como en tan­tas otras oca­sio­nes con per­so­na­jes cues­tio­na­bles de la 4T, Shein­baum se tra­ga­ría el sapo y, en una de esas, hasta lo defen­de­ría.

Se arriesgó y per­dió por­que, en este caso, la Pre­si­denta se enfu­re­ció y operó para con­se­guir que toda la 4T lo repu­diara ori­llán­dolo a pedir licen­cia de nuevo.

Esta expli­ca­ción resulta creí­ble en la medida en que Shein­baum ha dejado pasar muchas bolas rápi­das, como la carta de López Bel­trán a Trump, sin con­se­cuen­cias para los invo­lu­cra­dos, gene­rán­dole cos­tos one­ro­sos a la Pre­si­denta.

Me resulta difí­cil creer esta expli­ca­ción. Me con­vence más la hipó­te­sis del posi­ble invo­lu­cra­miento de López Obra­dor. Lo pienso por tres razo­nes.

Pri­mero, todos sabe­mos que el padrino polí­tico de Rocha es AMLO. Él mismo admi­tió públi­ca­mente que no había ganado las encues­tas de Morena para ser can­di­dato a la guber­na­tura de Sina­loa en 2021, sino que el enton­ces pre­si­dente López Obra­dor lo eli­gió por dedazo. Esto debido a la larga rela­ción polí­tica y de amis­tad que man­te­nían ambos desde 1998. Difí­cil, casi impo­si­ble, que un polí­tico tome una deci­sión tan rele­vante sin con­sul­tar a su padrino.

Segundo, solo un loco se avienta de un avión sin para­caí­das. No creo que Rocha haya tenido un ata­que de locura. Cuando un polí­tico pro­fe­sio­nal rea­liza un lance fun­da­men­tal para su carrera, pro­cura sumar apo­yos. En este sen­tido, Rocha habría visto una opor­tu­ni­dad y con­si­guió el mejor soporte que podía con­se­guir: nada menos que su padrino, el líder fun­da­dor de Morena.

Ter­cero, tam­bién AMLO tenía incen­ti­vos para enviarle otra bola rápida a la Pre­si­denta. La carta de su hijo Andy obligó a Shein­baum a defen­derlo públi­ca­mente en un momento en donde el expre­si­dente se siente muy ame­na­zado por los vien­tos que soplan desde Esta­dos Uni­dos. Cono­ce­mos lo mañoso y per­verso que es AMLO. A dife­ren­cia de la actual man­da­ta­ria, es un polí­tico maquia­vé­lico que está cons­tan­te­mente pro­bando las leal­ta­des de los que están a su alre­de­dor. Estira y afloja la liga para ver qué tanto poder toda­vía tiene.

Por estas razo­nes, me suena más creí­ble la hipó­te­sis del posi­ble invo­lu­cra­miento de en el regreso fugaz de Rocha. Lo que no me atrevo a espe­cu­lar es si el pri­mero se lo pidió al segundo o el segundo le soli­citó su apoyo al pri­mero.

¿POLÍTICA FICCIÓN?

Posi­ble­mente, pero los cul­pa­bles de que este­mos en esta situa­ción son los more­nis­tas por ope­rar de esta manera. En un gobierno orde­nado, efi­caz y coor­di­nado no se dan este tipo de situa­cio­nes que inci­tan la espe­cu­la­ción.

Si la hipó­te­sis es correcta, muchos se pre­gun­tan si esto podría ser el prin­ci­pio del rom­pi­miento entre la Pre­si­denta y el expre­si­dente.

NO LO CREO.

Pero si fuese el caso, a cola­ción viene la memo­ra­ble escena de “El bueno, el malo y el feo”. Este último está tomando un baño de tina cuando llega uno de sus ene­mi­gos his­tó­ri­cos a matarlo. Con el arma en la mano, le suelta un dis­curso de por qué quiere ase­si­narlo. En eso, el feo saca su pis­tola del fondo de la bañera y lo mata de un balazo. A con­ti­nua­ción, le acon­seja al cadá­ver: “si vas a dis­pa­rar, dis­para, no hables”.

Obvio la reco­men­da­ción no es lite­ral­mente dis­pa­rarle a alguien. Aplica como metá­fora cuando ocu­rre un enfren­ta­miento polí­tico.

Claudia y AMLO: los signos de fractura

 

Claudia y AMLO: los signos de fractura

Itinerario_político

Sólo era cuestión de tiempo.

Y es que la “herencia maldita” que carga Morena desde su nacimiento, hoy resulta intolerable para los intereses de Palacio.

Una herencia que amenaza con arrastrar todo y a todos en el gobierno federal, además de los gobiernos estatales y municipales en manos del partido oficial, Morena

Herencia que, si bien benefició en su momento a la propia Claudia Sheinbaum, al llegar al segundo año de gestión pone en peligro a México y a los mexicanos todos.

Nos referimos a la perniciosa alianza de los “morenistas” con el crimen organizado, lo que dio origen no sólo al mote de “narco-partido” a Morena, sino de “narco-políticos” a los servidores públicos de sus gobiernos.

Y cuando hablamos de “los evidentes signos de fractura entre el expresidente López Obrador y su heredera, Claudia Sheinbaum, es porque esos signos están a la vista de todos. 

¿Y cuáles son los signos y las señales de tal fractura?

Empiezan con la orden que le dieron desde Palenque a Rubén Rocha Moya, para que volviera al gobierno de Sinaloa, a pesar de que en su contra existen pruebas contundentes de su alianza con el cártel de Sinaloa.

Sin embargo, esa decisión unilateral de Palenque nunca fue consultada y menos consensuada en Palacio, de donde salió de inmediato la respuesta de repudio, lo que obligó a Rocha Moya a pedir licencia definitiva del cargo de gobernador de Sinaloa.

 Más aún, de forma impensable, la estructura de Morena se inclinó a favor de la presidenta, Claudia Sheinbaum.

Luego siguió el claro impulso –también desde Palacio–, a la gobernadora interina en esa entidad, Graciela Domínguez, a quien se le ordenó depurar del gobierno a todos los “rochistas”, los que de inmediato acusaron el golpe y hasta se quejaron de traición de Palacio al líder de Palenque.

Y el mejor ejemplo de que había iniciado el rompimiento entre Palacio y Palenque fue la renuncia, al Partido Morena, del senador Enrique Inzunza, quien se declaró legislador independiente, lo que le arrebató la mayoría numérica del Senado de la República al partido Morena.

El sinaloense Inzunza es parte del grupo político de exgobernador Rocha Moya y fue el primero en ponderar la ruptura entre Claudia Sheinbaum y López Obrador; rompimiento que adelanté en el Itinerario  Político titulado: “¡Inevitable fractura entre Claudia y AMLO!”, del 4 de febrero del 2026

Así lo dije: “Los “paleros” del régimen pueden decir misa y sermonear lo que gusten y manden, pero lo cierto es que ya resulta inevitable el divorcio político en el gobierno federal.

“Y es que, al concluir el primer año de gestión de Claudia Sheinbaum, su gobierno ya no resiste la “herencia maldita” que le dejó su promotor y mecenas, López Obrador. ¿Una herencia mandita?

“Sí, se trata de un legado que lo conocen todos en México pero que, sobre todo, lo padecen la mayoría de los ciudadanos de nuestro país.

“Y si no lo han adivinado, se trata de la alianza de todos los gobiernos del partido oficial, Morena, con el crimen organizado.

“Sí, una alianza que aquí documenté desde 1996 y que, a fuerza de la reiterada impunidad oficial, ya es conocida por el mundo entero, al extremo de convertir a México en un peligro para la comunidad internacional toda.

“Por eso está claro que, si la “señora presidenta” quiere rescatar a su gobierno y trascender por decisión propia, hoy resulta obligado romper las cadenas que la someten al legado de López Obrador.

“Un legado que ya nadie en el mundo ignora y que muchos cuestionan por el peligro que significa para el mundo entero. 

“Y si aún tienen alguna duda, basta con repasar la prensa internacional para entender que en todo el mundo se han escrito y publicado artículos de opinión que colocan al gobierno mexicano como el mayor aliado del crimen organizado en el mundo. 

“Y frente a las revelaciones anteriores, aparecen las preguntas de rigor.

“¿Será capaz la “señora presidenta” de romper con su maestro, mecenas y promotor, de nombre López Obrador?

“¿Será capaz la “señora presidenta” de deslindarse de una herencia que, tarde o temprano la colocará como cómplice de las mafias que tienen sometido a México y a los mexicanos?

“¿Quién se atreverá a decirle a Claudia Sheinbaum que debe romper con Obrador y su claque, si es que quiere ponerse salvo de la persecución criminal ordenada desde la Casa Blanca?”. (FIN DE LA CITA)

Se los dije, empezó el rompimiento entre Claudia y AMLO.

Al tiempo.