Colombia. Irán, traicionado en la ONU

Resumen Latinoamericano, 19 de Marzo de 2026.
Por Gearóid Ó Loingsigh*.- El 11 de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución sobre la guerra contra Irán. De los integrantes del Consejo, dos se abstuvieron (Rusia y China) y los demás, incluida Colombia, votaron a favor. Rusia presentó su propia resolución, pero una mayoría de países la rechazó con apenas cuatro votos a favor.
La resolución aprobada, una iniciativa de Baréin —socio clave de Estados Unidos—, exige a Irán que no realice ataques contra los demás Estados de la región. El texto señala textualmente que:
- Reitera su firme apoyo a la integridad territorial, la soberanía y la independencia política de Arabia Saudita, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, Catar y Jordania.
- Condena en los términos más enérgicos los infames ataques perpetrados por la República Islámica de Irán contra los territorios de Arabia Saudita, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, Catar y Jordania, y determina que tales actos constituyen una violación del derecho internacional y una seria amenaza para la paz y la seguridad internacionales.
Según esta resolución, Irán no tendría derecho a la soberanía ni a la integridad territorial y, mucho menos, a que ningún país lo ataque. El documento omite por completo la agresión de Estados Unidos e Israel que inició la guerra, una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, cuyo artículo 2.4 reza:
Los integrantes de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.
Rechazan el derecho a defenderse
No es la primera vez, y lamentablemente no será la última, que Israel y Estados Unidos violan la Carta, pero quizá sea nueva la desfachatez de los integrantes de la ONU al exigir al país agredido que no responda y al responsabilizarlo por todo lo ocurrido.
Antes de la resolución, varios países europeos criticaron duramente a Irán y le exigieron cesar sus ataques. Argumentan que Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y los demás no participan en la contienda, que son neutrales y que, por tanto, gozan de una protección en virtud de la Carta que no se aplica a Irán. Pero la realidad difiere.
Estados Unidos tiene bases en todos los Estados de la región, excepto en Irán. Baréin, por ejemplo, alberga el Cuartel General de la Quinta Flota de la Armada estadounidense. ¿Qué pretenden entonces los señores de la ONU? ¿Que Irán no ataque a la flota que lo agrede, al parecer? La base militar norteamericana permanece en Baréin por una única razón: la cúpula monárquica reprimió violentamente las protestas y la sublevación de 2011.
¿Y qué ocurre con los demás Estados?
Al igual que Baréin, albergan bases militares de Estados Unidos y otras instalaciones necesarias, como radares. En una guerra entre países, todas las instalaciones militares (excepto los hospitales militares) constituyen un blanco legítimo, estén donde estén.
Ninguna de las monarquías del Golfo puede alegar que no forma parte del conflicto. Proporcionan una ayuda imprescindible sin la cual la guerra no prosigue o, al menos, no lo hace de la misma manera. Su participación y su rol no tienen un carácter incidental ni menor.
Antes de la guerra, Estados Unidos tenía unos 40.000 soldados en la región y unas 19 bases, de las cuales ocho son permanentes. Los países «anfitriones» de esas bases son Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Kuwait, Irak, Jordania, Omán, Siria, Turquía y, por supuesto, Israel. Además, tiene bases en Chipre y Grecia. Como dice la broma: ¿cómo se le ocurrió a Irán poner su país en medio de tantas bases gringas?
La traición
Ante este panorama de cerco a Irán, Colombia decidió traicionar al país y exigir que no se defienda y que se arrodille ante los gringos, y votó a favor de la resolución. Desconocemos las razones.
Quizás cuando Petro – en un acto de maravillosa flexibilidad táctica- inclinó la cabeza ante Trump en su visita a Washington, parte del acuerdo consistió en que Colombia votaría positivamente las iniciativas de Estados Unidos y prestaría apoyo político a sus andanzas imperialistas.
Queda atrás el grandilocuente discurso de Petro en la ONU, en el que criticaba el genocidio en Gaza y afirmaba que existe una sola raza, la raza humana, y que no hay un pueblo elegido por Dios. Parece que, para el gobierno colombiano, Irán no forma parte de esa raza humana.
Colombia nada o poco tiene que decir en la ONU sobre las otras violaciones de la Carta y también del DIH, como los ataques a hospitales y escuelas. No me refiero, claro está, a los hospitales de Estados Unidos donde los pobres no entran porque no tienen dinero, sino a los hospitales y escuelas que Estados Unidos e Israel bombardean en Irán.
La legitima defensa
Conforme al derecho internacional, Irán tiene derecho a atacar todas las bases e instalaciones militares de sus enemigos en la guerra, es decir, de Estados Unidos e Israel. Además, tiene derecho a atacar cualquier instalación o entidad que preste un servicio significativo en la guerra, esté donde esté. Si los bancos de Dubái cumplen o no ese requisito, si una sucursal bancaria cumple esa función, es un debate posible, pero debe aplicarse a todos por igual.
Estados Unidos atacó los bancos y sus sucursales en Irán. Los bancos árabes, ¿son o no una parte importante de la guerra? No es fácil argumentar que no, pero podría ser que sí; entonces, ¿por qué Estados Unidos ataca a bancos en Irán que, debido a las sanciones, no tienen acceso al mercado financiero internacional como los de Emiratos Árabes Unidos? No estamos comparando dos cosas iguales. Es como comparar el Chase Manhattan con una caja comunitaria.
Una parte del legado de Petro no serán sus discursos en la ONU, sino su apoyo a los ataques injustificados contra Irán y su sumisión ante Estados Unidos.
Fuente: Colombia Informa
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