Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

sábado, 25 de abril de 2026

Palantir y el anticristo

 

Palantir y el anticristo

En el video de apertura se analiza a la empresa Palantir, del multimillonario aliado de Trump Peter Thiel, y su papel introduciendo la IA en la industria militar global. Con la participación del periodista y autor del libro "Utopías Digitales", Ekaitz Cancela. La nota se completa con una entrevista del periodista Ross Douthat a Peter Thiel en su podcast Interesting Times, de The New York Times. Toda la entrevista (de 1 h) es útil para conocer al personaje. Pero me resultó especialmente llamativa la última parte, los últimos 15 o 20 minutos. En ese intervalo hablaron del Anticristo, una narrativa que a muchos mueve a risa, como la de Hitler en su ascenso al poder y la de Netanyahu ahora mismo, un gran demandante de los "servicios" de Palantir, obviamente. ¿Y por casa, cómo andamos?

El Anticristo según Peter Thiel

Transcripción parcial de una entrevista en el podcast «Interesting Times»


Juan Ignacio Pérez: Fragmento final de la entrevista de Ross Douthat a Peter Thiel en Interesting TimesThe New York Times, podcast (25 de junio de 2025) 

Creo que siempre surge la pregunta de cómo articulamos algunos de esos riesgos existenciales, algunos de los desafíos que enfrentamos, y todos se enmarcan en esta especie de narrativa científica distópica descontrolada. Existe el riesgo de una guerra nuclear, existe el riesgo de un desastre ambiental. Quizás algo específico, como el cambio climático, aunque hemos ideado muchos otros. Existe el riesgo de las armas biológicas. Existen todos los diferentes escenarios de ciencia ficción. Obviamente, existen ciertos tipos de riesgos con la IA.

Pero siempre pienso que, si vamos a hablar de riesgos existenciales en ese marco, quizás también deberíamos hablar del riesgo de otro tipo de singularidad negativa, que yo describiría como el estado totalitario de un mundo único. Porque diría que la solución política que la gente tiene, por defecto, para todos estos riesgos existenciales es la gobernanza mundial única. ¿Qué hacemos con las armas nucleares? Tenemos unas Naciones Unidas con poder real que las controla, y están controladas por un orden político internacional. Y algo así también: ¿Qué hacemos con la IA? Necesitamos una gobernanza computacional global. Necesitamos un gobierno mundial que controle todas las computadoras, registre cada pulsación de tecla y se asegure de que nadie programe una IA peligrosa. Y me he estado preguntando si esto no será pasar de la sartén al fuego.

El enfoque filosófico ateo es «Un mundo o ninguno». Este fue un cortometraje publicado por la Federación de Científicos Estadounidenses a finales de los años cuarenta. Comienza con la bomba nuclear que destruye el mundo, y obviamente, se necesita un gobierno mundial para detenerla: un mundo o ninguno. Y el enfoque cristiano, que en cierto modo es la misma pregunta, es: ¿Anticristo o Armagedón? Tenemos el estado mundial único del Anticristo, o caminamos sonámbulos hacia el Armagedón. «Un mundo o ninguno», «Anticristo o Armagedón», en cierto modo, son la misma pregunta.

Tengo muchas ideas sobre este tema, pero una pregunta es —y este es un agujero argumental en todos estos libros sobre el Anticristo—: cómo se apodera el Anticristo del mundo? Ofrece estos discursos demoníacos e hipnóticos y la gente simplemente se los cree. Es este demonio. Ex-Machina.

Ese es un argumento inverosímil. Pero creo que hay una respuesta. La forma en que el Anticristo tomaría el poder es hablando del Armagedón sin parar. Hablas de riesgo existencial sin parar, y entonces eso es lo que hay que regular. Es lo opuesto a la imagen de la ciencia baconiana de los siglos XVII y XVIII, donde el Anticristo es como un genio tecnológico malvado, un científico malvado que inventa una máquina para apoderarse del mundo. La gente está demasiado asustada con eso.

En nuestro mundo lo que tiene resonancia política es: Necesitamos detener la ciencia, simplemente necesitamos decir «basta». Y aquí es donde, en el siglo XVII, puedo imaginar a un Dr. Strangelove o a un Edward Teller dominando el mundo. En nuestro mundo, es mucho más probable que sea Greta Thunberg.

Creo que el ambientalismo es muy poderoso. No sé si es lo suficientemente poderoso como para crear un estado totalitario mundial, pero es lo único en lo que aún creen los europeos. Creen más en lo verde que en la Sharia islámica o en la toma del poder totalitaria comunista china. El futuro es una idea de un futuro que se ve diferente del presente. Las únicas tres opciones que se ofrecen en Europa son la verde, la Sharia y el estado comunista totalitario. Y el verde es, con mucha diferencia, la más fuerte.

Tuvimos una historia muy complicada con el funcionamiento de la tecnología nuclear y, bueno, no llegamos realmente a un estado totalitario mundial. Pero para la década de 1970, una explicación de este estancamiento es que el progreso descontrolado de la tecnología se había vuelto muy alarmante, y que la ciencia baconiana terminó en Los Álamos.

Ahí terminó, no queríamos más. Y cuando Charles Manson tomó LSD a finales de los 60 y comenzaron los asesinatos, lo que vio con LSD, lo que aprendió fue que podías ser como un antihéroe en un libro de Dostoyevsky y todo estaba permitido.

Por supuesto, no todos se convirtieron en Charles Manson. Pero según mi relato, todos se volvieron tan trastornados como Charles Manson, y los hippies tomaron el control. Ganaron los hippies. Aterrizamos en la Luna en julio de 1969, Woodstock comenzó tres semanas después y, en retrospectiva, fue entonces cuando el progreso se detuvo y los hippies ganaron. Y sí, no fue literalmente Charles Manson.

Hay diferentes grados de esto que acabo de describir. Pero ¿es tan absurdo lo que acabo de exponer como un relato general del estancamiento, que el mundo entero se ha sometido durante 50 años a la paz y la seguridad? En la Primera epístola a los Tesalonicenses (1 Tes 5:3) el lema del Anticristo es «paz y seguridad».

Y nos hemos sometido a la FDA. Esta regula no solo los medicamentos en EE. UU., sino de facto en todo el mundo, porque el resto del mundo se somete a la FDA. La Comisión Reguladora Nuclear regula efectivamente las centrales nucleares de todo el mundo. No se puede diseñar un reactor nuclear modular y construirlo en Argentina. No confiarán en los reguladores argentinos. Van a someterse a EE. UU.

Así que, al menos, surge la pregunta de por qué hemos tenido 50 años de estancamiento. Una respuesta es que algo ocurrió culturalmente donde no estaba permitido. Y la respuesta cultural puede ser, en cierto modo, una respuesta de abajo hacia arriba: que fue simplemente una transformación de la humanidad en una especie más dócil. O puede ser, al menos parcialmente, de arriba hacia abajo: que existe una maquinaria gubernamental que se transformó en esta especie estancada.

Se suponía que la energía nuclear sería la energía del siglo XXI. Y, de alguna manera, se ha desvanecido en todo el mundo, a nivel mundial.

Atribuir demasiada causalidad a Dios siempre es un problema. Hay diferentes versículos bíblicos que puedo darles, pero les daré Juan 15:25, donde Cristo dice: «Me odiaron sin causa». Así que todas estas personas que persiguen a Cristo no tienen ninguna razón, ninguna causa para perseguirlo. Y si interpretamos esto como un versículo de causalidad última, quieren decir: «Persigo porque Dios me hizo hacer esto. Dios es la causa de todo».

Para bien o para mal, creo que hay un amplio margen para la acción humana, para la libertad humana.


Relacionado

Peter Thiel, cofundador de PayPal y director de Palantir, advierte sobre el Anticristo: “Vivimos tiempos en los que un rey malvado o tirano… aparece en los tiempos del fin”

PALANTIR, EL ANTICRISTO Y LA DOCTRINA DONROE PETER ANDREAS THIEL Y SUS PROFECIAS SOBRE EL ARMAGEDÓN

 

PALANTIR, EL ANTICRISTO Y LA DOCTRINA DONROE PETER ANDREAS THIEL Y SUS PROFECIAS SOBRE EL ARMAGEDÓN

  0
1b3d6e6e-28e1-4481-b072-735031db0852

Por Mtro Federico Alcalá

En la actualidad la Inteligencia Artificial se presenta como la principal ofensiva al concepto mismo de “humanidad” y entre sus principales exponentes está el germano-estadounidense Peter Andreas Thiel, dueño de la startup tecnológica Palantir y la plataforma de pagos PayPal. ¿Pero, quien es Peter Thiel y que implica en estos tiempos su apoyo a las políticas disruptivas de Donald Trump?

Palantir Technologies es una empresa que se está posicionando como la líder en análisis de datos e inteligencia artificial especializada en software para instituciones de gobierno, principalmente en el rubro de seguridad y defensa. Y, en palabras de su fundador, es la principal IA “anti woke”en el mundo.  Para aquellos que desconozcan el termino “Palantir” este surge de la imaginación de John Ronald Reuel Tolkien, creador de la saga del Señor de los Anillos y el Silmarillión, quien lo inventó para nombrar parte de la parafernalia mágica que nutre su obra y se trata de una “piedra vidente” de forma esférica que sirve para ver acontecimientos o lugares lejanos y para comunicarse entre los usuarios de estas, pues no es una sola sino varias palantiri.

Y, el nombre que escogió Thiel no es mera casualidad, pues tiene que ver con la actividad principal de su programa de Inteligencia Artificial que consiste en establecer una red de vigilancia remota, búsqueda de objetivos y asistente para la toma de decisiones estratégicas. Por ejemplo, Thiel ha desarrollado la herramienta de IA denominada”ImmigrationOS” para el ICE en EE. UU., orientada a la identificación y expulsión de inmigrantes ilegales y su programa Palantir Gotham se utilizó en el conflicto contra Irán. 

En este sentido Palantir se constituye en la principal empresa de Silicon Valley que defiende, impulsa y sostiene vehementemente el uso de la inteligencia artificial como arma de guerra y de defensa y como mecanismo de control de la sociedad, al contrario de otras empresas como Anthropic que se opone, también con vehemencia, al uso de la IA como mecanismo de control y como arma por parte del Pentágono.

Peter Thiel, al igual que Curtis Yarvin, es uno de los principales enemigos del modelo democrático que rige en la actualidad los Estados Unidos de Norteamérica.  Nacido en Fráncfort del Meno en 1967 pero ciudadanizado estadounidense desde muy joven, es un inversionista de riesgo que tiene intereses de negocios con Elon Musk al ser cofundador de la plataforma PayPal y con Mark Zuckerberg al ser también socio de la plataforma Facebook. Thiel estudio en la prestigiosa Universidad de Stanford donde empezó su visión libertarista, es decir, de ideología de ultraderecha, misma que consolidó al fundar el denominado “The Stanford Review” el principal periódico libertario-conservador en esa institución académica.

Superada su vida estudiantil, Thiel se enfocó en el mundo de las finanzas en donde obtuvo grandes éxitos que lo convirtieron muy pronto en millonario. Ya, desde hace unas décadas, su postura frente al mundo ha sido, por decir lo menos, controversial. Por ejemplo, en 2007 posó vestido de mafioso junto a varios colegas entre ellos su amigo Elon Musk y, a raíz de este hecho, se le conoce en Silicon Valley como el “Don de la mafia de PayPal”. Otro aspecto de su personalidad es el hecho de que es una persona abiertamentegay quien, en 2017, contrajo matrimonio en Viena con su compañero Matt Danzeisen quien se desempeñaba como gestor de cartera en Thiel Capital. 

Ahora, a sus 58 años se le conoce como uno de los más fervientes partidarios de Donald Trump y un eficaz patrocinador del vicepresidente J.D. Vance y un crítico feroz al movimiento “Woke” al que desprecia por sus implicaciones sociológicas favorables de los derechos humanos, la democracia y la protección al medio ambiente.  Sin embargo, lo que en estos momentos destaca de su vida pública es la serie de conferencias que ha impartido a nivel mundial con la temática del “Anticristo” y su teoría de que la democracia y la libertad ya no son compatibles con la época actual. 

El más reciente evento con este tema se desarrolló en Italia por la asociación cultural Vincenzo Gioberti, nombre del sacerdote católico que impulsó el resurgimiento de los Estados Pontificios, y que reunió a un público de jóvenes ultraconservadores, empresarios y periodistas, como el redactor jefe del diario ‘Il Tempo’, Daniele Capezzone, y Guido María Brera, fundador de la empresa de podcasts ‘Chora Media’, entre otros.

¿Ahora bien, de que va este interés de Thiel por el “Anticristo”?  La Biblia describe al Anticristo como una entidad demoniaca que se opone a la doctrina y a la persona de Jesucristo y que busca socavar la lealtad de la gente a Dios. Es famoso entre el imaginario popular la serie de películas “La Profecía” en la que un niño llamado Demián accede con ayuda supernatural a las esferas de poder en los EE.UU. y cuyo número “666” constituye el símbolo de “La Bestia”.

El tema del Anticristo, de acuerdo con la asociación Gioberti, no es “una moda tardomedieval”, sino “un baño de realidad, el reconocimiento de que en nuestro tiempo presente actúan incesantemente fuerzas, más o menos ocultas, empeñadas en destruir lo que queda de Occidente”.

Thiel, identificado actualmente como el gurú estadounidense de la tecnología disruptiva, creció en una familia cristiano-evangélica en Estados Unidos, y ha señalado en sus conferencias que la amenaza para Occidente proviene de aquellos que, aún desde la derecha conservadora, se mueven en dirección contraria al progreso tecnológico y científico.Desde finales de 2025 e inicios de 2026, Thiel ha impartido cuatro conferencias en San Francisco y Roma, filosofando sobre quién podría ser el “Anticristo” y advirtiendo sobre la llegada del Armagedón. 

Nuestro personaje, que se describe a sí mismo como un cristiano ortodoxo, está convencido de que el presagio del fin del mundo podría estar ya entre nosotros y, que factores como, las agencias internacionales, el ecologismo y las restricciones tecnológicas podrían acelerar su ascenso. Un discurso que cuadra a la perfección con sus intereses en Silicon Valley y la finalidad de controlar a la población y generar sistemas inteligentes de agresión, guerra y defensa mediante la IA que busca a través de su empresa Palantir. 

En sus conferencias, Thiel ha señalado lo siguiente: “Una definición básica del anticristo: algunos lo consideran un tipo de persona muy malvada. A veces se usa de forma más general como una descripción espiritual de las fuerzas del mal…en lo que me centraré es en la interpretación más común y dramática del anticristo: un rey malvado, un tirano o un antimesías que aparece en los últimos tiempos…soy libertario, o liberal clásico, con una pequeña diferencia: me preocupa el anticristo”.

El ultraconservador de Silicon Valley se ha inspirado en una amplia gama de pensadores religiosos, entre ellos el teórico francoestadounidense René Girard, a quien Thiel conoció en la Universidad de Stanford y, desde luego, el jurista nazi Carl Schmitt, cuya obra, según él, contribuyó a forjar el núcleo de sus propias creencias. También reconoce el trabajo del teólogo católico inglés John Henry Newman como la inspiración para su serie de cuatro partes, afirmando: «Newman escribió cuatro, así que yo también haré cuatro. Estoy contento con ello».

Según Peter Thierl, el Armagedón será desatado por “una figura que, como el anticristo, cultiva el miedo a amenazas existenciales como el cambio climático, la IA y la guerra nuclear para acumular un poder desmesurado”. La idea es que esta figura convence a la gente de hacer “todo lo posible para evitar una tercera guerra mundial, incluyendo la aceptación de un orden mundial único encargado de proteger a todos del apocalipsis, que imponga una restricción total del progreso tecnológico”. 

Dado que, para Thiel, el “Anticristo” es sinónimo de un “Estado mundial”, también cree que los organismos internacionales, incluidas las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional (CPI), aceleran la llegada del Armagedón, por eso, al igual que Donald Trump, los desprecia. En este sentido, la Doctrina Donroe también se ve favorecida por el pensamiento de Peter Thiel.

¿Quién podría ser el “Anticristo” según Peter Thiel? Este excéntrico multimillonario de las tecnologías cree que el “Anticristo” podría ser “un único tirano malvado”. En sus conferencias ha mencionado a varias figuras que considera particularmente peligrosas y, aunque nunca afirma categóricamente quién es el supuesto “Anticristo” en su filosofía, sugiere cómo algunas personas podrían ser figuras similares. En particular, sugiere que el anticristo sería un “ludita que quiere detener toda la ciencia”, haciendo referencia a personas como Greta Thunberg, Eliezer Yudkowsky y Marc Andreessen. Ha señalado: “En la modernidad tardía, donde la ciencia se ha vuelto aterradora y apocalíptica, y los legionarios del anticristo como Eliezer Yudkowsky, Nick Bostrom y Greta Thunberg abogan por un gobierno mundial para detener la ciencia, el anticristo se ha convertido de alguna manera en anticientífico”. Desde luego, entre las personas que más odia encontramos a Bill Gates, el filántropo y cofundador de Microsoft, quien ocupa un lugar destacado en la lista de personas que Thiel detesta.

Ahora bien, ¿tienen sentido los argumentos que pregona Peter Thiel en sus conferencias?  Podríamos decir que no. Muchos toman como ejemplo de esta negativa su evidente ambigüedad, su confusa y contradictoria posición sobre quién podría ser el “Anticristo”, sin embargo, su posicionamiento “anti Woke” y la finalidad que persigue con su empresa Palantir lo ponen en el ojo del huracán. Utilizar la IA para imponer un orden mundial basado en la muy particular visión de Donald Trump y los ultraconservadores republicanos ya es en sí una amenaza a la integridad, la paz y la estabilidad mundial. Las guerras del futuro no las decidirán las personas, ni los políticos ni los militares, sino las maquinas entrenadas en posiciones ideológicas antagónicas en donde el desprecio por la vida humana ya ha sido evidenciado y, en esto, Peter Thiel tiene un alto grado de complicidad. Personajes como él y Curtis Yarvin son, sino los “Anticristos” de nuestra era, sí los “profetas” de un orden totalitario, racista y, evidentemente, elitista donde las mayorías de este planeta no caben en su Parnaso.

El manifiesto Palantir, el tecnofascismo que promueve el 'Armagedón' de la IA para fomentar la cultura del miedo

 

El manifiesto Palantir, el tecnofascismo que promueve el 'Armagedón' de la IA para fomentar la cultura del miedo

Analizamos en Punto de Fuga el efecto perverso que está desatando la irrupción de la Inteligencia Artificial en el ámbito militar

El manifiesto Palantir

El manifiesto Palantir

00:00:0026:59

Los tecnooligarcas han vuelto a dar de qué hablar. Una de las grandes tecnológicas estadounidenses ha enseñado sus cartas. Ha promulgado su ideología en un manifiesto de 22 puntos que representan algo más que un proyecto empresarial. Es una declaración política e ideológica que ha levantado un enorme revuelo global por lo que dicen y por quién lo dice.

El manifiesto lo firma una de las grandes, una de las favoritas de Doandl Trump y una empresa rodeada de un inquietante halo de misterio y poder que se refleja en su propio nombre: "Palantir", como las piedras máginas de "El Señor de los Anillos" (de J.R. Tolkien) con las que se podía ver a lo lejos, más allá de lo que alcanza la vista. La analogía con esta novela es acertada porque esta empresa es algo así como un gran ojo que todo lo ve.

Palantir nació después del 11-S. "Fueron de las primeras empresas que empezaron a utilizar alta tecnología para el mundo físico", destaca Rosa Jiménez Cano, corresponsal tecnológica en Estados Unidos. Y en el organigrama destaca su CEO, Peter Thiel. "Es uno de los grandes inversores y siempre ha tenido una vertiente de columnista y ensayista. Le gusta crear doctrina. Le gusta tener un manejo del mensaje bastante fuerte y tiene tanto poder que trata de amoldar el mundo a su visión. Y es una visión muy selectiva, muy elitista... la del America First como dice el presidente", señala esta periodista.

Esa ideología se refleja en los 22 principios publicados en la cuenta de Palantir en "X". Estos son algunos de los más polémicos:

Principio 1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de la ingeniería de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.

Principio 4. Se han expuesto los límites del poder blando, de la mera retórica grandilocuente. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software.

Principio 6. El servicio nacional debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente abandonar un ejército exclusivamente voluntario y solo librar la próxima guerra si todos comparten el riesgo y el costo.

Principio 8. Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que compensara a sus empleados de la misma manera que el gobierno federal compensa a los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.

Principio 12. La era atómica está terminando. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la Inteligencia Artificial está a punto de comenzar.

Principio 15. La neutralización de Alemania y Japón después de la guerra debe revertirse. La desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con cambiar el equilibrio de poder en Asia.

Principio 20. Hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos dentro de él afirman.

Principio 21. Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas, e incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres, y peor aún, regresivas y dañinas.

Principio 22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en Estados Unidos y, más ampliamente, en Occidente, nos hemos resistido durante el último medio siglo a definir culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué?

Palantir ya está en ello. Ha firmado contratos con el gobierno por valor de 10.000 millones de dólares. Trabaja con la CIA, el FBI, la NSA y su responsable de tecnología, Shyam Sankar, está metido de lleno en el Pentágono. En una decisión que no gustó demasiado en las filas del ejército, la administración Trump elevó a Sankar y a otros tres directivos de las tecnológicas al cargo de asesor con rango de teniente coronel, algo que requiere años incluso décadas de servicio en una carrera convencional. Forma parte del llamado Destacamento 201, dedicada a asesorar tecnológicamente al ejército de Estados Unidos.

Oscar Mendez, presidente y fundador de Genaia (la asociación de Inteligencia Artificial generativa), se muestra crítico con este manifiesto. "Defiende una jerarquía cultura. Y esto en una empresa que colabora con las deportaciones a otros países... Me siento ofendido por algunas afirmaciones: ¿Acaso se es moralmente deficiente si no se defiende la industria militar?", señala Méndez.

Este experto en IA afirma que "hemos pasado de una Guerra Fría nuclear a una Guerra Fría de IA en la que se quebrantan todas las normas morales y éticas. El objetivo debe ser asegurar que la IA ayude a la humanidad, que ayude a las personas. Básicamente tenemos entre 800 y 1000 días para reaccionar a nivel nacional o a nivel mundial", advierte Méndez.

Peter Thiel, el profeta apocalíptico del tecnofascismo

 

Peter Thiel, el profeta apocalíptico del tecnofascismo

Un pope libertario que ve en Greta Thunberg al Anticristo. Sus sistemas de IA selañaron blancos en Irán y confundieron una escuela de niñas con un cuartel matando a cien.

Peter Thiel
Peter Thiel en una de sus conferencias apocalípticas. (AFP -)

Peter Thiel mira la geopolítica, la tecnología, los negocios y las relaciones sociales, a partir de una figura que lo obsesiona: el anticristo. A partir de allí, construye una teoría político-corporativa que derivó en sus tesis conspirativas, proponiendo una suerte de tecnofascismo donde el poder estatal tiende a desaparecer, en paralelo a que es transferido a las grandes tecnológicas de Silicon Valley que nos salvarán del Armagedón.

El personaje rompe la norma del entreperneur high-tech de California. No estudió ciencias exactas: se graduó en derecho y filosofía en la Universidad de Stanford. Su especialidad es juntar fondos para invertirlos en empresas tecnológicas, comenzando con PayPal en 1998 junto a Elon Musk. Su otra apuesta ganada fue al aportar el 10 por ciento de la inversión externa que apuntaló a Facebook en su origen. Hoy es dueño de Founders Fund y de Palantir Technologies, la empresa de análisis de big data que las fuerzas armadas de EE.UU. usan para la selección automática de blancos a bombardear en Irán, incluyendo el caso donde un dato erróneo hizo confundir a una escuela con un cuartel, matando a más de 100 niñas.

“Anarco” por conveniencia

En su libro El fin de la realidad (Universidad Nacional de Avellaneda, 2024) el académico Jonatan Taplin analiza los claroscuros de Thiel. Cuenta que ha sido un personaje de la extrema derecha desde los 16 años. Cree que nada debe interponerse en el camino del progreso tecnológico y que este proviene de los “monopolios creativos”. Tiene una influencia política desmesurada en el Partido Republicano –vía aportes millonarios-- que le permite incidir en legislación y políticas gubernamentales.

En 2015 Thiel dijo: “Una de las cosas que me gustan de la tecnología es que cuando no está regulada, puedes cambiar el mundo sin necesidad de obtener la aprobación de otras personas. En el mejor de los casos, no está sujeta al control democrático ni a las mayorías, que creo que a menudo son hostiles al cambio”.

En diálogo con Página/12, Taplin explicó que Peter Thiel no cree en la democracia ni le gusta la competencia. “Es para tontos” --declaró Thiel a The Wall Street Journal— “si quieres crear y capturar valor duradero, busca construir un monopolio”.

Nacido en Alemania, de niño fue con su familia a vivir a la Sudáfrica del apartheid. Lo enviaron a una escuela alemana que aplicaba castigos corporales donde sufrió de bullying. Sin embargo, le encantaba Sudáfrica. Ya en la universidad –en EE.UU.-- seguía defendiendo el apartheid. Una estudiante afroamericana confrontó a Thiel por esa postura y él le dijo que la negación de los derechos civiles a los negros era económicamente sensata. “Cualquier cuestión moral le era irrelevante”, contó su compañera.

En la universidad, Thiel fundó la revista The Stanford Review que se proponía destruir los esfuerzos por introducir la diversidad y el multiculturalismo en el plan de estudios. Según Taplin, Thiel es un cúmulo de contradicciones y una de las más extrañas era la escandalosa homofobia de su revista. Aunque Thiel no admitió su homosexualidad hasta 2007, resulta extraño que él y muchos de sus amigos del equipo editorial fueran homofóbicos militantes que ocultaban su homosexualidad.

Fobias redituables

Thiel le tiene fobia al Estado porque le limita la capacidad de mover dinero con fluidez. Por eso creó Pay Pal, que al principio funcionó como un banco multinacional paraestatal que facilitaba el lavado de dinero. Su sueño húmedo es que el ámbito digital tenga autonomía y desregulación absolutas para no pagar impuestos y al mismo tiempo, tener derecho a extraer y procesar todo tipo de datos personales de millones de personas, países, instituciones e infraestructuras energéticas: esta acumulación de inteligencia sirve para identificar blancos de dron o hacer políticas preventivas durante la pandemia de Covid.

Palantir se define como empresa de software que facilita la toma de decisiones en tiempo real a gobiernos y empresas, “desde las fábricas hasta el frente de guerra”. Su programa Vantage creó un sistema operativo para el Ejército de EE.UU. La plataforma de análisis de datos Foundry fue contratada a nivel gubernamental en EE.UU. y Europa. La aplicación Gotham es usada por la CIA y el ICE en EE.UU. para registrar información sobre personas a partir de fuentes públicas y privadas: sirvió para la expulsión de 600.000 inmigrantes.

La mano derecha de Thiel en Palantir es Alex Karp –director ejecutivo-- otro ex estudiante de filosofía –Jurgen Habermas fue su tutor de tesis pero lo abandonó por desinteligencias--, quien escribió un libro con pretensiones tecno-platónicas: La República Tecnológica.

Allí, Karp –judío y no católico como Thiel-- denuncia que “Silicon Valley ha perdido el rumbo”. A partir de esta obra, Palantir posteó el fin de semana un resumen de ese libro en 22 tesis, un manifiesto empresarial que es un canto al tecnofascismo. Karp profetiza que “la era nuclear está llegando a su fin”. Porque la capacidad de disuasión de los países ya no se lograría mediante armas nucleares, sino sistemas de IA como los que vende su empresa: “La cuestión no es si se construirán armas de IA, sino quién las construirá y con qué propósito”.

Una de las tesis parece un velado llamado a la guerra, dejando de lado el soft-power de la diplomacia para ir hacia un poder-duro, a partir del soporte del software aplicado al hardware de guerra. Por eso reclama que ciertos países se rearmen: “La castración de Alemania y Japón tras la guerra debe revertirse”. El mensaje es ambiguo: pareciera insinuar que Japón debe enfrentar a China, y Alemania a Rusia, como en la Segunda Guerra Mundial. Pero esta vez EE.UU. tendría que alinearse con el Eje.

Contra el progresismo

La teoría de Palantir denuncia que en el discurso político actual –por “culpa” del progresismo-- está “prohibido” hablar de las historias de éxito de diversas “culturas”. O sea: quedaría mal subrayar el supremacismo del Occidente blanco judeo-cristiano. Por eso habría que resistir el “pluralismo vacío y superficial”. Todo esto sintoniza con los prejuicios de la ideología MAGA, con el llamado de Javier Milei a no convivir “con determinadas culturas” y la amenaza de Donald Trump de que “toda una civilización morirá esta noche, para nunca volver”.

El manifiesto Palantir se opone filosóficamente –no de hecho-- a la “liviandad” de Facebook, Instagram, X y TikTok como el modo que marcó el camino del desarrollo de internet. “Queríamos coches voladores y en su lugar nos dieron 140 caracteres”, declaró Peter Thiel. Dice Palantir que “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que propició su auge”. Y Palantir viene a saldar esa deuda, dejando de lado las aplicaciones de entretenimiento para alimentar en cambio con su software, hacia una economía tecnológica que vaya por el lado de la seguridad, a la que se presenta como defensiva. Aunque es en verdad de ataque, como la aplicada por Donald Trump en Irán: “Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra los delitos violentos”, especialmente frente a ese comodín que es el “terrorismo”, la descalificación perfecta para eliminar a todo aquel que genere desagrado.

Este es el llamado a un mundo dominado por un EE.UU. autoritario que retome su liderazgo a partir de una vigilancia tecnológica marca Palantir.

La crítica de la crítica

Yanis Varoufakis –ex Ministro de Financias de Grecia— criticó esta semana al “tecnofeudalismo” de Palantir: “los robots asesinos impulsados por IA están llegando. La tarea es lucrar magníficamente construyéndolos primero y haciendo preguntas después. Palantir hará lo que sea para evitar cualquier tratado internacional”. Y denuncia que esta ideología libertaria quiere beatificar a Donald Trump, equipar a los marines de EE.UU. con bots asesinos que les quiten los restos de juicio ético que les queden en el campo de batalla, y que la política termine actuando como la IA, desprovista de toda empatía humana.

Estos supermillonarios –según el economista— aspiran a eso mediante “grandes narrativas” que les ayuden a convencer a los pobres de entregar su libertad para mantener a la tecno-elite en el poder. Esto incluiría la necesidad de desechar la idea de que está mal juzgar a alguien por el color de su piel, etnia, género o religión. Así volverían a ser subhumanos los negros, musulmanes, asiáticos y las mujeres. Por eso, la idea de “inclusivisdad” fue un “error” desde la perspectiva Palantir: los subhumanos solo serán aceptados como sirvientes o proveedores de servicios sexuales, hasta que sean superados por los robots, denuncia Varoufakis.

Thiel desea cambiar la geopolítica mundial: “En lugar de la ONU, llena de interminables debates parlamentarios que parecen cuentos de Shakespeare contados por idiotas, deberíamos considerar la coordinación secreta de los servicios de inteligencia del mundo, como el camino decisivo hacia una pax americana verdaderamente global”. Este supersistema de vigilancia –que Thiel vende-- podría actuar como “un marco político que opera fuera de los controles y equilibrios de la democracia representativa.”

El decálogo tecnolibertario predica que el progreso tecnológico debe buscarse sin descanso y desechando los peligros sociales. Asocian, a priori, al desarrollo con la idea de la libertad personal. Y el progreso científico sería la salvación. Por eso Thiel ha donado dinero a la Fundación Matusalén, dedicada a la prolongación de la vida y a detener el envejecimiento.

La modernidad misma es un problema para el empresario: “Hoy en día, la mera auto preservación nos obliga a todos a mirar el mundo con otros ojos, a tener ideas nuevas y extrañas, y así despertar de ese largo y provechoso período de letargo intelectual y amnesia que tan engañosamente se denomina Ilustración.”

Libertad para pocos

En un ensayo escribió que no cree que “la libertad y la democracia sean compatibles” y que “el enorme aumento de beneficiarios de la asistencia social” y la extensión del derecho al voto a las mujeres, han “convertido la noción de una ‘democracia capitalista’ en un oxímoron”. Hubo escándalo y se defendió a medias: “Si bien no creo que se deba privar del voto a ningún grupo de personas, tengo pocas esperanzas de que votar mejore las cosas”.

En un artículo argumentó en favor de la aceleración del desarrollo tecnológico a toda costa: “La ciencia y la tecnología son aliadas naturales de un marco escatológico en el que Dios obra a través de nosotros para construir el reino de los cielos hoy, aquí en la Tierra”. Es decir que empresarios como él serían los salvadores de la humanidad que avanza –aunque es evitable gracias a ellos— hacia el Armagedón.

Su ideología “innovadora” mezcla un futurismo utópico tecnocrático con una idea de redención mesiánica, un discurso que toma de la literatura de ciencia ficción. Y se nutre de la antropología de René Girard --autor de la teoría de la “rivalidad mimética”, también admirado por J.D. Vance— mezclada con una teología apocalíptica y Thomas Hobbes. Opina que el mundo “apático” y “zombi” le teme a la tecnología y hay “demasiado yoga”. Y que por querer evitar el Armagedón tecnológico –nuclear, por ejemplo-- la civilización se ha vuelto susceptible a algo aún más peligroso: el Anticristo, esa figura bíblica que unificará a la humanidad bajo un mismo gobierno, antes de llevarnos al apocalipsis: “¿Cómo podría llegar al poder el Anticristo? Jugando con nuestros miedos a la tecnología y seduciéndonos a la decadencia con el eslogan de paz y seguridad”. Y el Anticristo podría aparecer bajo la piel de un filósofo crítico de los usos de la tecnología como Nick Bostrom.

Thiel está convencido de que “sin una nueva revolución tecnológica, el descontento con la globalización conduciría a un aumento de los conflictos y, tal vez, a una conflagración mundial”. O sea: al Armagedón. El Anticristo que nos conduciría al fin del mundo ya podría estar aquí. Este proceso estaría siendo acelerado por las agencias internacionales –ONU, OMS y otras— y el ecologismo. “Soy libertario, o liberal clásico, con una pequeña diferencia: me preocupa el Anticristo”, dijo en una conferencia en San Francisco.

Este Anticristo es quien cultiva el miedo al cambio climático, a la IA y a la guerra nuclear. Y usa esto para “acumular un poder desmesurado” y lograr un gobierno de unidad mundial que impondría restricción total al progreso tecnológico para evitar el colapso de la Tierra.

Los organismos financieros internacionales tendrían su cuota de culpa, al dificultar que los ricos oculten su riqueza en paraísos fiscales, otra señal de que el Anticristo estaría acumulando poder: “Se ha vuelto bastante difícil esconder el dinero” porque el Anticristo no para de hablar del Armagedón. “Todos estamos aterrorizados de que estemos caminando sonámbulos hacia el Armagedón. Y luego, como sabemos que la Tercera Guerra Mundial será injusta, eso nos impulsa. Nos esforzamos por alcanzar la paz a cualquier precio” dijo Thiel, sin que nadie en la audiencia le recomendara un psiquiatra. Al contrario: pagan por escucharlo y aplauden.

La Corte Penal Internacional es parte de la confabulación. Thiel lamenta que se persiga a Rodrigo Duterte --expresidente de Filipinas— y la orden de arresto contra Benjamín Netanyahu. El Anticristo es un “ludita que quiere detener toda la ciencia” y podría serlo la militante ecologista Greta Thunberg: “Greta es, quiero decir, tal vez, sea una especie de arquetipo o la sombra del Anticristo”. El otro posible candidato es Eliezer Yudkowsky, un personaje del mundo de los negocios de la IA que se volvió tecnopesimista y profetiza un 99.5% de probabilidades de que si se alcanzara una Inteligencia Artificial General, esta aniquilaría a la especie humana.

Vale aclarar que Thiel no es metafórico cuando habla desde el esoterismo: cree profundamente en todo esto. Cada profeta libertario tiene sus delirios místicos y los une la incoherencia. Ninguno llegó tan lejos como Thiel en sus fijaciones apocalípticas. Pero no se atrevió a decir que Robert Prevost --León XIV— sea el Anticristo, aunque sí le preocupa que haya un “papa estadounidense progresista”.

Al menos no llegó al extremo de Javier Milei diciendo que Francisco era “el representante del maligno –o sea, Satán-- en la Tierra”, un insulto categóricamente mayor al de catalogar a alguien como El Anticristo.

Temas en esta nota: