“La IA militar es inevitable, el poder blando ya no basta”: Palantir quiere rearmar occidente desde Silicon Valley
GUERRA TECNOLÓGICA
El manifiesto de la compañía defiende que la inteligencia artificial será el nuevo campo de batalla global y que el conflicto entre potencias es una cuestión de tiempo

Alex Karp, CEO de Palantir.

Silicon Valley se ha caracterizado históricamente por ofrecer una utopía futura. Con toboganes en las oficinas y desarrollos de apps y gadgets que prometían hacernos la vida más fácil, nuestra visión sobre esta región californiana siempre ha sido la de un lugar de ensueño al que admirar. Pero este enfoque ha cambiado radicalmente. Ahora, el futuro que vende Silicon Valley es uno armado, hostil y en guerra.
Palantir, la compañía dirigida por Alex Karp y cofundada por Peter Thiel, ha emitido un comunicado público en el que desgrana 22 puntos que considera clave para crear la llamada “República Tecnológica”. Esto es, un nuevo marco político, económico y cultural en el que la tecnología dejará de ser una herramienta al servicio de la sociedad para convertirse en la infraestructura central del poder no solo estatal, sino de todo occidente.
El texto propone, en la práctica, una reconfiguración del equilibrio entre empresas, gobiernos y ciudadanos. Bajo su lógica, las grandes tecnológicas no solo deberían colaborar con el Estado, sino que también deberían integrarse en su funcionamiento, hasta convertirse en piezas esenciales de su capacidad operativa.
Ya en el primer punto, la empresa deja claro que “Silicon Valley tiene una deuda histórica con Estados Unidos”. Y por tanto su desarrollo, desde universidades públicas hasta inversión estatal y contratos militares, no puede derivar únicamente con productos de consumo como iPhones o apps, que es lo que hasta ahora ha caracterizado a la región de San Francisco. Por ello, el manifiesto exige corresponsabilidad, es decir, implicación directa en la defensa nacional, en la innovación militar y en la competición geopolítica global.
Uno de los ejes más repetidos del manifiesto es, precisamente la crítica frontal a lo que denomina “tiranía de las aplicaciones”. Según Palantir, el desarrollo tecnológico se ha concentrado en optimizar servicios digitales de consumo como redes sociales o plataformas de entretenimiento, mientras se abandonaban, los avances realmente transformadores.
Para la empresa de Karp, ese modelo es tan insuficiente como peligroso, porque distrae recursos, talento y ambición en un momento en el que la competencia entre potencias exige otro tipo de innovación. La conclusión que dan es que el progreso ya no puede medirse en términos de experiencia de usuario, sino de capacidad estratégica para que el país siga siendo la principal potencia mundial.

Una nueva era bélica
Los 22 puntos para el futuro de la tecnología
El manifiesto insiste en que el poder duro del siglo XXI se construirá sobre software e inteligencia artificial. Y pone ejemplos claros. La disuasión militar, que desde la Segunda Guerra Mundial ha estado vinculada al armamento nuclear del país, pasaría a depender de sistemas capaces de procesar datos en tiempo real, de anticipar movimientos y de optimizar la toma de decisiones.
Al decir “la IA militar es inevitable”, la compañía propone que la inteligencia artificial sea el núcleo total del aparato militar y de la seguridad del país. Sistemas optimizados para tomar decisiones desde una mirada fría y contemplando todos los posibles escenarios con distancia. Es decir: dejar de lado la ética para centrarse en la eficiencia.
El poder blando ya no basta
Con puntos como “el poder blando ya no basta”, Palantir deja muy claro que el cambio de foco es urgente. Se pasa del liberalismo clásico, basado en dominar el mercado, al realismo tecnológico que implica factores como China e Irán; principales enemigos a batir. Así, la diplomacia y la influencia cultural pierden peso frente a la capacidad operativa. Ya no se trata de negociar, sino de imponer a base de fuerza.
Y, sobre todo, insiste en que “El Estado no puede ser ineficiente”. Hasta ahora, los gobiernos estadounidenses habían dejado libertad a las grandes tecnológicas, operando como complemento pero en ningún caso metiéndose en su proliferación. Palantir propone cambiar el foco: que todas las empresas de software trabajen conjuntamente con el gobierno para crear un estado fuerte e imbatible.
No dudan en decir que “la tecnología debe combatir el crimen”, y no se trata de un crimen sin nombre: al citar que “no todas las culturas son iguales”, deja claro que el consenso liberal sobre el relativismo cultural debe terminar, abriendo la puerta a una jerarquización explícita de valores y modelos sociales.
Según esta visión, las democracias occidentales no pueden permitirse debates prolongados sobre los límites éticos de la inteligencia artificial aplicada a la guerra, porque sus adversarios no lo harán. La consecuencia es una llamada a la aceleración tecnológica como mecanismo de supervivencia. En resumen, occidente, para Palantir, debe imponerse ante sus rivales. Y Silicon Valley es clave para lograrlo.

Palantir está preparada
¿De qué se trata la República Tecnológica?
Palantir Technologies ya opera en estos terrenos. La empresa nació con una gran parte financiada por la CIA y trabaja en plataformas que integran información procedente de múltiples fuentes (desde satélites hasta sensores sobre el terreno) para facilitar operaciones de seguridad en tiempo real. De esta forma, el manifiesto no describe un futuro hipotético o lejano, sino una dirección clave en la que la compañía ya trabaja.
La “República Tecnológica” citada por Palantir no se limita a redefinir el papel que tienen las empresas. También plantea cambios en la organización social total del Estado. Entre ellos, la posibilidad de recuperar formas de servicio nacional universal (una mili), bajo la idea de que la defensa no puede recaer únicamente en una minoría profesional. Además, cuestiona la eficiencia del aparato estatal, sugiriendo que muchos de sus departamentos no resistirían la lógica del sector privado.
Lo que diferencia este texto de otros posicionamientos del sector (y que lo hace mucho más temible) es, sin duda, su carácter pragmático. No se presenta como una reflexión académica ni como un ejercicio especulativo, sino como una guía de acción. Un plan “inevitable” que debe cumplirse para que Estados Unidos mantenga la supremacía en los próximos años.





No hay comentarios:
Publicar un comentario