Critica la diversión bélica del magnate El presidente de Estados Unidos tira bombas sólo por diversión, ha dicho. Y el mundo sigue andando. La gente corriente no tiene esa posibilidad, entonces sólo les queda ir a ver una película de gánsteres o leer el “nuevo libro de García Márquez”, que los hijos descubren diariamente uno que Gabo había escondido en el clóset. El presidente Don Aldo no necesita ir al terreno, basta que mande a sus soldados y listo. Mucho mejor que ver la película Una batalla tras otra, que por el título deberían pagarle derechos de autor. Después, pasará a Cuba, dice. Y ahí la cosa no va a ser tan divertida, pues los cubanos son invencibles por valientes y patriotas, lo demostraron en playa Girón y lo demuestran siempre. Don Aldo también se puede entretener viendo lo que pasa en la franja de Gaza: niños y más niños muertos todos los días con lo que él le manda al asesino serial de allá. Don Aldo es el dueño del mundo y puede hacer lo que quiera, que es un derecho adquirido por los que tienen la plata y las armas necesarias. También puede apretar el botón de la bomba just for fun. Y si le contestan con otra, no importa, pues se ha construido dos búnkeres a 300 metros de profundidad, uno en Washington y otro en Mar-a-Lago, y allí ni las atómicas llegan, explica la inteligencia artificial: materiales de hormigón armado, almacenamiento de agua y comida para 90 días y otras cosas que se le ocurren a quien pueda financiarlas. Y nosotros, ¿qué podemos hacer? Mirar la televisión mientras exista, “just for fun”. No iremos a ver Una batalla tras otra, pues la tenemos en la realidad. Más tarde nos encontraremos con Don Aldo y con el de Gaza en el cielo, porque ellos, fieles creyentes, se van a ir parar allá. ¿No se van a ir al infierno? Claro que no, porque como yo no soy creyente, sé que no se van a ir a ninguna parte, sólo falta que se mueran primero. Ni un infarto les da porque nadie les ayuda en ese trance. Tengamos paciencia a ver qué pasa. Margarita Labarca Goddard
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