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jueves, 19 de marzo de 2026

Con guerra en Irán, Trump divide al gobierno y decepciona a aliados

 Que los aliados tienen que ayudar a asegurar el estrecho de Ormuz, que Estados Unidos no necesita a nadie, que el gobierno de Irán quiere negociar pero que mejor los derroque el pueblo, bueno que sí, pero no se sabe quiénes son “porque ya matamos a los que conocíamos”; que fue destruido el programa de armas nucleares el año pasado, pero este conflicto fue detonado por la amenaza de ese mismo plan atómico, que “tal vez no necesitamos estar ahí” y que la guerra “ya se ganó”, son sólo algunos de los comentarios del comandante en jefe, Donald Trump, en los pasados días sobre su ofensiva en Irán. El mandatario regresó a la base militar en Delaware este miércoles para acompañar a familias de soldados estadunidenses a recibir sus ataúdes. Aunque el ala dura de sus votantes sigue aprobando la guerra, encuestas recientes indican que una mayoría del electorado no está a favor, crece la preocupación por los impactos económicos de la aventura bélica y esperan un final pronto a ese conflicto. Pero el final de una guerra que carece de objetivos claros, los cuales cambian casi a diario, se ve cada vez menos probable. De hecho, el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) informó al Senado este miércoles que el conflicto podría durar cuatro a seis semanas más. Hasta la fecha, el gasto se calcula en más de mil millones de dólares cada día. De hecho, hay dudas sobre quién está en control del conflicto. “Claramente acabamos de demolerlos (a Irán) en el campo de batalla; sin embargo, en cierto gran grado ellos son los que tienen las cartas ahora”, comentó a Politico una fuente cercana a Trump, el martes. “Ellos deciden qué tanto tiempo estaremos involucrados y si ponemos botas sobre el terreno. No me parece que haya una manera de salirnos de eso si es que queremos salvar la cara”. Por su parte, el jefe de la Casa Blanca declara victoria todos los días, algo que proclamó desde el día uno, hace tres semanas. Por eso causó asombro hasta entre sus asesores la semana pasada cuando declaró: “podría ser el caso de que no deberíamos estar ahí para nada, porque no lo necesitamos. Tenemos mucho petróleo”. Pocos días después declaró a NBC News que los ataques aéreos estadunidenses “demolieron totalmente” gran parte de Irán antes de agregar que “podríamos golpearlo varias veces más sólo por diversión”. Con el precio de petróleo al alza en los mercados, Trump ahora expresa preocupación por el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz y este miércoles, una vez más, instó a los aliados de Estados Unidos a ayudar a abrir ese pasaje, a pesar de que casi todos ya le han dicho que no están dispuestos a hacerlo. Ira entre seguidores La tambaleante narrativa oficial ha provocado confusión entre sus aliados políticos en el Congreso, ha nutrido la ira de una parte de su base que se opone a esta guerra y que se siente traicionada por un presidente que prometió no repetir los errores de sus antecesores e iniciar conflictos bélicos innecesarios. Es más, crea grietas dentro de su gobierno, como quedó evidenciado con la renuncia de su jefe contraterrorista esta semana por oponerse a la conducción de la ofensiva contra Irán. El muy influyente comentarista ultraconservador Tucker Carlson –antes fiel seguidor de Trump– tuvo a ese funcionario, Joe Kent, en su pódcast este miércoles para discutir su mutua oposición a esta guerra, incluida la mano de Israel en el conflicto. El conductor, cuyo programa tiene un millón de seguidores, no está solo en la oposición a la confrontación castrense, lo acompaña una amplia gama de las filas conservadoras. La ex comentarista de Fox News Megyn Kelly, quien goza de 3 millones de suscriptores en su canal de YouTube, y Joe Rogan, con 14 millones de seguidores, se oponen vociferantemente a la guerra contra Irán. El asesor de la Casa Blanca David Sacks recomendó la semana pasada que Estados Unidos debe “declarar victoria y salirse” de Irán, algo que también es compartido por la junta editorial de The Washington Post, entre otros. Pero aún más alarmante fue que Sacks, un multimillonario inversionista especulativo encargado de desarrollar políticas sobre criptomonedas, advirtió que si el conflicto se intensifica, Israel podría contemplar el uso de un arma nuclear. Cuando Trump fue cuestionado acerca de estos comentarios de su asesor, respondió que “Israel no haría eso. Nunca usaría eso”. Esa respuesta marca la primera vez en la historia que un líder estadunidense reconoce públicamente que Israel tiene armas nucleares, pero no es la primera vez que se aborda el peligro de que ese conflicto pudiera salirse aún más de control con consecuencias catastróficas. “Nadie puede relatar una historia plausible sobre cómo llegará a su fin esta guerra”, señala el reconocido experto en geopolítica John Mearsheimer, profesor en la Universidad de Chicago, en el pódcast de Glenn Diesen, y afirmó que Irán y no Estados Unidos ahora controla qué pasa en ese conflicto. Advierte que “si la ofensiva se prolonga, Washington estará cada vez más desesperado en ponerle fin y saber cómo se puede lograr eso”. Mearsheimer, en otra entrevista con Gita Wirjawan, afirmó que “la pregunta real es si Israel usará armas nucleares. Ese es el asunto”. Dudas sobre los próximos pasos de Washington Aunque Trump compartió la noticia de que fuerzas estadunidenses e israelíes habían asesinado al jefe de seguridad de Irán y el hecho de que la campaña de bombardeos masivos ha dejado destruidas amplias secciones de ciudades en ese país, este miércoles la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, se vio obligada a comentar ante el Senado que el gobierno de Teherán “parece estar intacto, pero degradado”. Ante las preocupantes evaluaciones, mezcladas con proclamas triunfalistas oficiales, crece la incertidumbre dentro y fuera del país sobre cuáles son los próximos pasos de Estados Unidos en este conflicto. Más aún, hay indicaciones de que las propias bases del presidente, aunque mantienen su apoyo por ahora, están preocupadas de que se prolongue esta guerra, sobre todo si se envían tropas al terreno. La Casa Blanca sigue con su avalancha constante de mensajes triunfalistas en sus redes. Como parte de su propaganda, difunde videos compuestos de imágenes reales de la guerra combinadas con segmentos de películas famosas de acción como Superman, Top Gun y Gladiador, a imágenes de videojuegos de guerra. Cuando medios como Politico reportaron que esta propaganda estaba molestando a oficiales militares, la Casa Blanca rechazó las críticas al afirmar que en un periodo de cuatro días, esas grabaciones habían recibido más de 3 mil millones de visitas. No se sabe si esa mezcla de Hollywood, videojuegos y proclamas victoriosas serán suficientes para sostener el apoyo del público de aquí en ad

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