Discusión en la COP13: acabar con la malaria o con los mosquitos
¿Es posible un mundo donde los mosquitos no transmitan virus y haya un control de la población de ratas? La tecnología para llegar a ese imaginario existe. Les llaman impulsores genéticos (gene drives, en inglés) y tienen la capacidad de engañar a la información genética que nos distingue como seres vivos. Sus promotores dicen que ayudará a eliminar la propagación de enfermedades; sus detractores aseguran que sus efectos son imprevisibles y que pueden usarse como armas biológicas. Su aplicación se discute en la Cumbre de Biodiversidad
CANCÚN, QUINTANA ROO.- Volver infértil a las especies de mosquitos que portan enfermedades como el zika, la malaria o el dengue ya es posible. Se hace a través de los impulsores genéticos (una suerte de tijeritas genéticas capaces de modificar la estructura del ADN). Pero hay posibilidades dentro de esta ecuación que no son contempladas e incluso que nadie puede imaginar.
Uno de los daños posibles que puede provocar esta tecnología es la extinción de especies. Por eso, más de 160 organizaciones: ambientalistas, indígenas y científicas buscan impulsar una pausa en el desarrollo y la aplicación de esta tecnología.
El objetivo de las organizaciones es que esta moratoria se aplique en todo el mundo. Además de que el tema sea llevado a las discusiones que tienen los representantes de 196 países que asisten a la COP13 (Conferencia de Partes del Convenio de Biodiversidad, el máximo órgano de decisión sobre el tema de Naciones Unidas) que se realiza en Cancún.
“No existe en este momento ni el conocimiento ni la compresión necesaria para liberar impulsores genéticos en el ambiente. Ni siquiera sabemos qué preguntas se deben hacer”, dice Ricarda Steinbrecher, representante de la Federación de Científicos de Alemania.
Sin embargo, sólo dos países respaldan la moratoria: Bolivia y Venezuela. En cambio, los que encabezan la defensa de los impulsores genéticos son Ghana y Mauritania.
En África subsahariana se condensaron el 91 por ciento de muertes por malaria en todo el mundo. Casi medio millón de muertos por una enfermedad que se transmite por picaduras de mosquito, estos sólo en el 2015 según la Organización Mundial de la Salud. Por eso, un grupo de científicos africanos defiende su derecho a investigar, hablan sobre la vida y muerte con malaria, los costos para combatir estas enfermedades y le preguntan a las organizaciones que apoyan la moratoria, “¿cómo pueden quitarnos esta herramienta?”
“No pretendemos soltar mosquitos con impulsores genéticos mañana, pero sí queremos construir un camino, para que en un periodo… tal vez de diez años, podamos utilizar esta tecnología junto con las demás soluciones que ya funcionan, para erradicar la malaria”, dice Abdoulaye Diabate de la organización Target Malaria.
Detrás de la la organización Target Malaria está el gobierno estadounidense. La Fundación Bill y Melinda Gates ha donado 75 millones de dólares en la lucha contra la malaria.
Las propuestas a favor de los impulsores genéticos son refutadas por la directora del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (ETC), Silvia Ribeiro: “lo que se elimina es el mosquito, no las causas ni las condiciones en las que la gente se enferma: pobreza, malas condiciones de salud o ambientales, mala alimentación (..) uno elimina eso y sólo provoca que se vaya a otro lado”.
La investigadora explica lo que hacen los impulsores genéticos: un laboratorio crea un mosco macho y lo envía a pelear con su especie armado con unas tijeras llamadas CRISPR-Cas9. Estas tijeras recortan una parte del material genético de los moscos, como el cromosoma x, que define el sexo, y van a provocar que toda su descendencia, sus hijos, nietos, bisnietos nazcan varones, lo que significa que eventualmente la especie se extinga.
Otra de las preocupaciones del Grupo ETC, es que la industria bélica tenga acceso a esta tecnología. Un impulsor genético podría ser utilizado para que los mosquitos sean una especie de arma biológica.
En México más de 5 mil personas han sido contagiadas con el zika, un virus transmitido principalmente por mosquitos. Esta enfermedad provoca microencefalia en recién nacidos, ocasionando problemas neuronales.
Las organizaciones de la sociedad civil pelean por la protección de la biodiversidad, por encima del derecho a la investigación, mientras se realizan más estudios para evitar la destrucción de una especie o ecosistema.
La COP13 es la décima tercera Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica de las Naciones Unidas. En está ocasión se lleva acabo en Cancún y se negocian los acuerdos y compromisos que den impulso a la conservación y uso sustentable de la biodiversidad. A la inauguración asistió Peña Nieto, ahí firmó el decreto de cuatro nuevas áreas protegidas.
Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente.
“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx".
Categoría: Crónicas y Reportajes, Desigualdad / Ciencia y Desarrollo


No hay comentarios:
Publicar un comentario