Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

jueves, 14 de marzo de 2019

¿Se puede pronosticar una erupción del Popocatépetl?

Carmina de la Luz Ramírez 24 / Jan / 19
La explosión del pasado 22 de enero nos recuerda que no puede haber distracciones en el monitoreo y estudio de la “montaña humeante"
Don Goyo hizo erupción y seguirá haciéndolo, pues se trata de un volcán poligenético activo, de apenas 23 mil años de edad (bastante joven en términos geológicos). “Los volcanes como el Popo −explica para Tangible la doctora Ana Lillian Martín Del Pozo− hacen erupción durante diferentes periodos; por eso es un volcán tan grande, porque se van acumulando los depósitos de material de las distintas erupciones”. 
Desde 1994, el Popocatépetl se encuentra en uno de dichos periodos de actividad; así que la explosión registrada la noche del 22 de enero corresponde a un fenómeno bastante normal. Sin embargo, el riesgo para las poblaciones humanas aledañas es latente, y eso vuelve indispensables a las medidas de protección civil, las cuales están basadas en el conocimiento científico, una suerte de “historia clínica” del Popo llevada a cabo por vulcanólogos como Ana Lillian Martín del Pozo. 
Nuestros antepasados vulcanólogos
La investigadora del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México señala que, a lo largo de su historia geológica, el coloso de 5,426 metros de altura sobre el nivel del mar ha presentado erupciones volcánicas de diversos tamaños. “Las erupciones grandes son poco frecuentes, suceden entre cientos y miles de años de distancia en el tiempo; los periodos de menor actividad, como el que estamos viendo actualmente, ocurren más seguido y pueden durar varios años”, dice quien también es miembro del Comité Científico Asesor del Sistema Nacional de Protección Civil. 
Gracias al análisis de las capas de roca que constituyen al Popocatépetl, los expertos han reconstruido eventos que sucedieron hace 1000 o 2000 años, cuando grandes erupciones sepultaron poblaciones enteras que hoy coinciden con los territorios de Amecameca y Calpan. Estas fueron de tipo plineano, bautizadas así en honor al intelectual romano Plinio el Joven, quien en el año 79 d. C. documentó la erupción del monte Vesubio, bajo la cual pereció su tío −Plinio el Viejo− junto con miles de habitantes de Pompeya y Herculano. La doctora Martín Del Pozo describe estos fenómenos como erupciones que expulsan grandes cantidades de ceniza y “espumas” volcánicas (que luego se solidifican en rocas como la piedra pómez), además de nubes ardientes compuestas por gases tóxicos: “Por eso es importante monitorear el Popocatépetl, para poder evacuar antes de que ocurran este tipo de erupciones”. 
Todo este conocimiento también está en deuda con los registros realizados por nuestros antepasados. Por ejemplo, en 2016, Martín Del Pozo y dos coautores más publicaron en Bulletin of Vulcanology un estudio que consiste en la reconstrucción de 800 años de actividad volcánica del Popo, con base en documentos históricos. “Ahí está plasmado cómo es que las erupciones fueron vistas por los pobladores del pasado”. Tal es el caso del cronista Vetancurt, quien en un documento de 1697 relató que “La ceniza de esas erupciones causó oscuridad durante varios días, dañando los cultivos y las casas, y provocando pánico en muchas personas”, refiriéndose a uno de las erupciones que sucedieron entre 1663 y 1667, periodo de mediana actividad del volcán Popocatépetl.
 
Gracias al análisis de las capas de roca que constituyen al Popocatépetl, los expertos han reconstruido eventos que sucedieron hace 1000 o 2000 años, cuando grandes erupciones sepultaron poblaciones enteras que hoy coinciden con los territorios de Amecameca y Calpan
Foto: Cuartoscuro
El diagnóstico
¿Qué fue lo que sucedió el pasado 22 de enero? La investigadora, que también ha estudiado el volcán de Colima y el Nevado de Toluca, recuerda que “Hace algunos días, a principios de la semana, hubo un sismo en la zona de Oaxaca que pudo haber causado cierta perturbación en el Popocatépetl”. Efectivamente, el 21 de enero, el Servicio Sismológico Nacional reportó un movimiento telúrica de magnitud 5.8 con epicentro a 102 kilómetros de Salina Cruz. “Cuando los volcanes están tranquilos, los sismos no les hacen gran cosa —destaca Martín De Pozo—; pero si el volcán está activo, las ondas sísmicas que llegan hasta él pueden causar cierta perturbación en el sistema”.
La explosión que interrumpió una noche tranquila para los poblanos y cholulenses produjo una columna de gas y ceniza de 4 km de altura, a partir de la cima del volcán. De acuerdo con Martín Del Pozo, se trató de un evento muy energético que expulsó grandes fragmentos de roca incandescente hacia las laderas, que a su vez provocaron pequeños incendios en los pastizales que limitan con las zona boscosa del volcán: “Esto ya ha ocurrido antes, en el periodo reciente; por ejemplo, en 2012 y 2013 (…) Pero no se compara con la última erupción grande que tuvo el Popo, la de enero de 2001, que produjo una columna de 7 mil metros y ceniza que llegó hasta Ciudad Sahagún, Veracruz; incluso se formaron nubes ardientes y corrientes de lodo volcánico”. 
Pronóstico y acción
El primer paso para evitar un desastre derivado de la actividad volcánica consiste en saber que las erupciones no se pueden predecir. Pero sí se pueden pronosticar; es decir, con ayuda de la ciencia es posible plantear los escenarios de lo que podría suceder con el Popocatépetl. Para ello, investigadores como Ana Lillian Martín Del Pozo analizan, principalmente, datos de actividad sísmica aledaña, emisión de gases en aguas termales asociadas al sistema, parámetros magnéticos de la roca expulsada y características de la ceniza. De hecho, en un artículo publicado en 2012 en la revista científica Geofísica Internacional, la doctora Martín Del Pozo reportó estos aspectos como precursores de erupciones del mítico volcán mexicano. 
“Cada vez que hay una erupción, nosotros salimos inmediatamente a obtener muestras; por ejemplo, ahorita ya tenemos [muestras] de lo que ocurrió el martes en la noche; lo que sigue es analizarlas para poder hacer una evaluación de la situación actual del volcán”, así es como Ana Lillian cuenta su labor como vulcanóloga. Y agrega: “Después nos sentamos con las autoridades de protección civil y juntos acordamos las acciones que debe tomar la población para estar a salvo”. 
Entre los resultados de todo este trabajo, destacan los Mapas de Peligros del Volcán Popocatépetl, cuya última actualización (2016) puede ser consultada en la página web del Centro Nacional de Prevención de Desastres. La doctora Martín del Pozo recuerda, además, una anécdota de persuasión por parte de los científicos: “Antes de 1994, las rutas de aviación pasaban casi encima del cráter, y les dijimos a las autoridades y a las empresas que lo más adecuado era modificarlas, pues no se puede predecir una erupción”. ¿Imaginan que pudo haber sucedido si un avión pasaba por ahí justo a las 21:06 horas del 22 de enero de 2019? Aunque se trató de un fenómeno relativamente pequeño, la explosión de este martes nos recuerda que Don Goyo sigue activo y hay que vigilarlo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario