Visiones mesoamericanas de los vestigios arqueológicos
● La intención de los mexicas, emulando a los toltecas, era revivir el pasado, pero reinterpretando y resignificando para responder a las necesidades de un eterno presente: Leonardo López Luján
●Las ciudades arqueológicas inspiran en sus visitantes ese apocalíptico presentimiento de que las civilizaciones solo se encumbran para luego colapsar: Leonardo López Luján
●Dedicado de manera primordial al estudio de los mexicas, [Leonardo López Luján] también ha dado aportes significativos a la historia de la arqueología y ha incursionado de manera notable en diversos temas históricos y antropológicos: Eduardo Matos Moctezuma
● Lo dicho por nuestro autor nos da un panorama enriquecedor de aquellas sociedades que buscan en el pasado su propia razón de existencia y hacen suyas las esencias de quienes los antecedieron en la historia: Eduardo Matos Moctezuma
La lección inaugural del nuevo integrante de El Colegio Nacional (Colnal), Leonardo López Luján, titulada Pretérito pluscuamperfecto. Visiones mesoamericanas de los vestigios arqueológicos, se llevó a cabo el pasado viernes 15 de marzo y contó con la salutación del presidente en turno del Colnal, Alejandro Frank, y la respuesta del arqueólogo colegiado, Eduardo Matos Moctezuma. Además, estuvieron presentes la secretaria administradora del Colnal, Teresa Vicencio y algunos de sus integrantes como Julia Carabias, Christopher Domínguez Michael, Eusebio Juaristi, Luis Fernando Lara, Antonio Lazcano Araujo, Luis Felipe Rodríguez Jorge, Pablo Rudomin, Jaime Urrutia Fucugauchi y Juan Villoro
El físico colegiado, Alejandro Frank, dio la bienvenida al encargado de las excavaciones del Proyecto del Templo Mayor desde 1991. Hizo un recorrido de la trayectoria de López Luján y agregó que han sido cuatro los arqueólogos que han pertenecido a esta institución: Alfonso Caso, Ignacio Bernal, Eduardo Matos Moctezuma y Linda Rosa Manzanilla. Sumado a esto, destacó que López Luján es autor de más de 170 artículos y 16 libros.
Enseguida tomó la palabra López Luján agradeciendo a los presentes y comentando: “me siento profundamente honrado por ingresar al Colegio Nacional y quedo en deuda con sus integrantes por haber depositado en mí su confianza para acompañarlos desde hoy a esta comunidad de cultura al servicio de la sociedad, así como secundarlos en su más clara misión: difundir en libertad el saber que fortalece la conciencia y la unidad de la nación”. El arqueólogo también agradeció a sus maestros y a los colegiados que lo propusieron y finalizó dedicando el discurso a sus amigos zapotecas de Santa Ana Yareni en Oaxaca.
López Luján inició su discurso con el capítulo que nombró Egiptomanía romana, en el que habló de la presencia de obeliscos de origen egipcio principalmente en el imperio romano y cómo esta práctica se extendió a Washington, Berlín, Buenos Aires y México. La segunda parte la nombró Olmecomanía maya, y habló del descubrimiento de que diferentes culturas ya tenían una vocación de resguardo patrimonial como ocurrió con los mayas y su la influencia olmeca: “los mayas mostraron una marcada predilección por las piedras de jadeita, albita y serpentina. En el imaginario las hacían sinónimos del agua, la fertilidad, el maíz, el aliento vital y como materialización de lo preciado y lo luminoso”.
En el tercer capítulo de su exposición, El pasado (re)compuesto, puntualizó que en todo Tenochtitlan se han encontrado vestigios del resguardo de figurillas olmecas, teotihuacanas, guerrerenses, mayas y toltecas. Sumado a esto, se ha encontrado que las figurillas fueron restauradas por los propios mexicas con el fin de retomar su sentido original u otorgarle uno diferente y todo esto desembocó en una honda compenetración con el arte antiguo.
El espectáculo de las ruinas fue el cuarto capítulo del discurso de López Luján, en donde habló del interés de los habitantes de Tenochtitlán en explorar los vestigios de ciudades como Teotihuacan, Xochicalco y Tula: “el impulso gozoso de explorar del individuo y la consecuente interacción con los remanentes materiales de la historia definen en su conjunto a la arqueofilia”. En este sentido, señaló que en algunos casos quienes exploraban modificaban los vestigios con elementos modernos mostrando una veneración y puso ejemplos como el de Chalcatzingo, Monte Albán y Tula.
En el capítulo cinco del discurso, Dioses, gigantes y Toltecas, el arqueólogo aseguró que la explicación que le daban los mexicas a los españoles de las ciudades abandonadas siempre tenían que ver con presencias divinas o mitológicas: “dioses, gigantes y toltecas, de manera reveladora, se funden y confunden en los mitos (...) Los constructores de las pirámides eran concebidos como seres ciclópeos, poderosos y proteicos y como habitantes anicuménicos de los soles previos”. Complementó el capítulo narrando cómo el estado idílico de la época de la construcción de las pirámides llegó a su fin con la muerte de los gigantes, la caída de Quetzalcoatl y el abandono de Tula.
De regreso al porvenir, siguiente capítulo del discurso del nuevo colegiado, fue destinado por el arqueólogo para describir la creación de la aristocracia en Tenochtitlan y la forma en la que las etapas pasadas de la ciudad eran representadas en los edificios. En el capítulo siete, que tuvo por nombre Antes, ahora, después, se refirió a la forma en la que la cosmogonía de los pueblos originarios da detalle de una raza prodigiosa en el pasado que construyó las pirámides y cómo algunos siguen vivos en mundos subterráneos y esperan el momento idóneo para recuperar el territorio y liberar del yugo a los pueblos originarios.
Por su parte, Eduardo Matos Moctezuma nombró a su respuesta Leonardo López Luján: Mi mejor alumno, mi mejor maestro, en el cual hizo un repaso de la trayectoria López Luján y recordó a los colegiados Alfonso Caso e Ignacio Bernal cuando aseguró. “Nuestro recién llegado presenta las cualidades dichas por don Alfonso en cuanto a lo que se espera de un buen arqueólogo. En el caso de la segunda alude al tema que Leonardo ha escogido como su cátedra inaugural en El Colegio Nacional (...) Dedicado de manera primordial al estudio de los mexicas, también ha dado aportes significativos a la historia de la arqueología y ha incursionado de manera notable en diversos temas históricos y antropológicos”, concluyó.
Para concluir la ceremonia, Matos Moctezuma hizo entrega a Leonardo López Luján del diplo
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