Poco hay que contar cuando todos lo han visto, acerca
de la catástrofe en la ciudad de Poza Rica, Veracruz, la
madrugada del 10 de octubre, cuando muchos aún
dormían. Un jueves de lluvias torrenciales y sin pausa anunci-
aba lo que vendría ese día siguiente, y nos recordaba a El Di-
osero de Francisco Rojas. Pero el gobierno, pese a los in-
formes meteorológicos, fue negligente y alertó tarde.
El río Cazones, alimentado en la sierra de la huasteca, car-
gado de furia salió de sus casillas y arremetió en toda la zona.
Mucha gente despertó cuando el río ya entraba a sus
viviendas, y no pudieron salir. O lograron trepar a la azotea,
que también sería cubierta por el agua.
El agua con lodo invadió cada rincón y arremetió todo a su
paso: animales, gente, autos, motos, bicis, árboles, muebles,
casas... saqueó tiendas y centros comerciales; arrasando o
sepultando a cientos de personas que serían sacadas en bolsas y a es-
condidas por el Ejército, mientras la presidenta Sheinbaum decía, “no
vamos a ocultar nada”, “no sabíamos que llovería tanto”.
Para ella eran sólo 4 muertos cuando acudió al lugar de los hechos sin
nada preparado y con una pregunta cínica: “¿qué necesitan?”. ¡Nece-
sitamos que te vayas a chingar a tu madre!, gritaron desde atrás, ¡fuera
Morena!, ¡fuera Nahle!... y la presidente terminó callando a la gente, dic-
iendo ─en medio de la emergencia─ que se les atenderá luego de un
censo. Era una verdadera mañanera del pueblo, donde el pueblo habla,
sin periodistas pagados, sin un ambiente controlado y de comfort.
En efecto, ante todo este horror, la gobernadora morenista Rocío Nahle
había informado que el río “se debordó ligeramente”, mientras el agua
tapaba por completó casas y edificios hasta una altura de casi 10 metros.
¿Es esto cinismo, burla, estulticia? Además de haber cancelado un Se-
guro de desastres para contratar a una empresa sin fondos e ilegal.
Unos 192 jóvenes de la Universidad Veracruzana, en especial los que
vivían cerca al desbordamiento del río, murieron atragantados de lodo ─in-
formaban los estudiantes─. Cuando se dictó la suspension de clases, ellos
ya no supieron o no alcanzaron a regresar a sus comunidades. Pero la
culpa no es sólo de las autoridades educativas, sino de los gobiernos Fed-
eral y Estatal, quienes son los que emiten este tipo de órdenes.
El gobierno estaba paralizado, sin recursos ni políticas de respuesta a
los desastres naturales, su ayuda no llegó. Recordemos que el presidente
López Obrador desapareció el Fonden (Fondo para Desastres Naturales)
porque había mucha corrupción, decía; así que no lo corrigió, simplemente
lo eliminó. Con esa excusa, AMLO desapareció muchas instituciones de
gobierno: una forma comodina e irre-
sponsable de gobernar, y de en-
riquecerse con dinero canalizado a su
bolsillo y a familiares a través del Tren
Maya ─que también se inunda.
Así que el gobierno no pudo rentar
auditorios, establecer albergues, dotar
de alimentos ni herramientas, ni medi-
cos ni medicinas, ni atención a los
muertos y sus deudos, sin maquinaria
para desasolvar las calles... nada. Y
para colmo, el Ejército frenaba la
ayuda solidaria que comenzaba a
llegar desde la ciudadanía. En cambio,
el cartel Jalisco Nueva Generación,
era quien repartía la ayuda en la zona.
No fue todo, el presidente munici-
pal de Poza Rica, también de Morena,
reconoce un fondo para un muro de
contención del río, del que no se sabe
nada ─aunado a que Morena alteró en
este año las actas para robarse la
elección municipal, se quejó la gente.
De ribete, en otros Estados, la es-
casa ayuda del gobierno ¡venía con
propaganda del Partido Morena!
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