Las trampas de “La Prensa Vendida”
En las décadas de los años 60, 70 y 80, uno de los mayores reclamos sociales era contra la llamada “prensa vendida”.
Eran frecuentes las manifestaciones
juveniles en donde uno de los reclamos más socorridos era ese, una
severa crítica a la “prensa vendida”.
Y si acudimos a la memoria, sin duda
recordaremos en el México de los años 1968 y 1971 –los históricos
movimientos estudiantiles–, uno de los más sonoros reclamos era de
repudio a “la prensa vendida”.
Y se trataba de una exigencia social no solo a favor de la libertad de expresión, sino en apoyo a la libertad de prensa.
Es decir, los ciudadanos criticaban a “la prensa vendida” y exigían medios libres, independientes y sin el control del Estado.
Sin embargo, en todos los tiempos, no
pocos medios se han pervertido gracias a los negocios del poder;
perversión que ha sido mayor y de forma cínica –a los ojos de todos–, en
los gobiernos federales, estatales y municipales del Partido oficial,
Morena.
Es decir, abundan los hombres de
empresa que compran o crean un medio de comunicación –prensa, radio,
televisión o plataformas digitales–, no porque les importe ser parte
fundamental y funcional de la democracia, sino como un negocio para
convertir al medio en ariete de presión al Estado.
Sí, ser dueño de un periódico, de una
frecuencia de radio, televisión o plataforma digital, convierte a
empresarios deshonestos en campeones de la transa del dinero público.
¿Qué pasa, por ejemplo, cuando el
dueño de un periódico, de una plataforma digital o de una concesión de
radio o televisión dedican sus espacios noticiosos para aplaudir al
gobierno en turno?
El resultado es elemental; a cambio
de elogios desmedidos, el gobierno en turno regala negocios y
presupuestos del Estado a ese grupo empresarial.
Y ese es el caso, por ejemplo, del
Grupo Alden, dueño del diario El Heraldo de México y, al mismo tiempo,
propietarios de la mayor agencia de venta y distribución de automóviles y
camionetas, y uno de los mayores aplaudidores de los gobiernos de
Morena.
¿Pero qué creen? Que el “Grupo
Alden”, a través del diario El Heraldo de México, publica cada mes una
supuesta encuesta en donde “la señora presidenta” es la más popular del
mundo.
Y por pura casualidad, los gobiernos
federales, estatales y municipales de Morena le compran a esa
distribuidora, cientos de autos y camionetas para los servidores
públicos.
Y como lo dijimos apenas el lunes 26
de enero del 2026, en La Otra Opinión, el Grupo Alden es la empresa que
vendió al gobierno federal las camionetas “machuchonas” para los
ministros de la suprema Corte.
Si los elogios a los gobiernos de Morena son a cambio del jugoso negocio de vender cientos de vehículos automotores.
Pero aquí no es novedad para los lectores de este espacio.
Apenas en el Itinerario Político del 2
de septiembre del 2025, titulado: “Está de vuelta la prensa vendida”,
dije lo siguiente: “El mejor ejemplo del cinismo de Estado frente al
grosero regreso de la “prensa vendida”, lo ofreció el pasado domingo la
presidenta, Claudia Sheinbaum, durante su Primer Informe de Gobierno, en
donde presumió que en su gestión no se había producido censura alguna.
Mintió la presidenta.
“Y es que la declaración se produjo
justo cuando en el Senado de la República los “reporteros de la fuente”
fueron secuestrados –literalmente–, para no reportar lo que ocurriría en
“la protesta” de los ilegítimos integrantes del nuevo Poder Judicial;
poder que estará al servicio de la “presidenta”.
“Pero acaso la mayor desfachatez
oficial –y el mejor ejemplo del control mediático y del regreso de la
grosera “prensa vendida” –, fue la sintonía impensable de las primeras
planas de la mal llamada “prensa nacional” del martes 2 de septiembre
del 2025.
“Sí, resulta que una mayoría de
“diarios nacionales” presentaron a sus lectores un titular idéntico
sobre el Primer Informe de la presidenta.
“Sí, diarios como La Jornada,
Excélsior, Milenio, El Financiero, La Razón, La Crónica, El Sol de
México, El Heraldo y Ovaciones, además de muchos otros, ofrecieron a sus
lectores un par de encabezados idénticos sobre el primer informe
presidencial.
“Todos los diarios vendidos
“cabecearon” su nota principal de la siguiente manera: “Vamos bien e
iremos mejor”; “Vamos bien y vamos a ir mejor: Claudia Sheinbaum”.
“Otros, en abierta propaganda pagada,
como El Economista, Diario 24 Horas, Indigo, El Heraldo, Diario Imagen y
Contra Réplica, titularon así su nota principal: “Estamos consolidando
un nuevo modelo económico”, como si México y los mexicanos estuviéramos
viviendo en jauja económica.
“Pero lo peor del caso es que pocos
de esos medios cuestionaron la censura en el Senado a los reporteros “de
la fuente” y tampoco criticaron las mentiras de la presidenta durante
su Primer Informe.
“En pocas palabras, en México no
existen medios capaces de criticar no solo la dictadura que hoy vivimos,
sino la grosera propaganda oficial.
“Y por eso volvemos al tema inicial.
¿Hasta cuándo los ciudadanos volveremos a tolerar la grosera prensa
vendida? ¿Cuándo dejaremos de creer en esos farsantes mediáticos de la
llamada “prensa nacional”? Al tiempo”. (FIN DE LA CITA)
Sí, está claro el papel pernicioso de la “prensa vendida” que contribuyó a la muerte de la democracia mexicana.
Al tiempo.