Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)
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jueves, 17 de mayo de 2012
La curandera de Chicxulub
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México, DF., segunda quincena de mayo de 2012
Cultura
La curanderade Chicxulub
Jorge Guerrero de la Torre
“En las lenguas tradicionales de Méxi-co hay una correspondencia con unaconcepción del universo que el mun-do occidental ya ha olvidado: que elmundo es un ser viviente”
Carlos Montemayor
“El hombre vive habitualmente su-mergido en su vida, náufrago en ella,arrastrado instante tras instante porel torrente turbulento de su desti-no. Vive en estado de sonambulismosólo interrumpido por momentáneosrelámpagos de lucidez en que descu-bre confusamente la extraña faz quetiene ese hecho de su vivir, como elrayo con su fulguración instantáneanos hace entrever, en un abrir y ce-rrar de ojos, los senos profundos de lanube negra que lo engendró. La vidaes sueño, porque es sueño toda reali-dad que no se captura a sí misma, queno toma plena posesión de sí misma,que se queda dentro de sí y no logra,a la vez, evadirse de sí misma y estarsobre sí es un infinito alerta.La vida es una voluntad de perpetuomediodía y una exasperada vocacióna la vigilia y a la lucidez.”
J. Ortega y GassetI.Lunes, 20 de agosto, 2007. 1:32 PM.Tecoh, Yucatán.
La voz de la curandera maya retumbóen la caverna de Tzabnah invocandoel espíritu sagrado de los vientos. Elantiquísimo ceremonial era inposter-gable. La espiral del huracán Dean seextendía por territorio maya y la des-trucción era inminente. La vida detodos nosotros se veía amenazada.Con firmeza, la anciana mujer dijo«tú ponte ahí, agarra esa veladora yquédate callado».Afuera de la caverna de Tzabnah rugíael vendaval con potencia aterradora.Los largos brazos de Dean alcanzabanlos cielos sobre el pequeño pobladode Tecoh. Desde el día diecinueve,Petróleos Mexicanos anunció el des-alojo de las plataformas petroleras si-tuadas en la Sonda de Campeche.Dean fue el primer huracán en la tem-porada de 2007, así mismo, fue el másintenso registrado en la cuenca delocéano Atlántico desde Wilma en el2005.Expectante, yo era testigo de una ce-remonia ancestral extraordinaria, quehabía sobrevivido los embates de lahistoria y se enfrentaba en la renova-ción de la sangre nueva, de los jóvenesmayas y de los J´men, los chamanesde nuestro tiempo, para sobrevivirahora al huracán, como había sobre-vivido a los de otros tiempos, desdeantes de la conquista. ¿Qué lugar mecorrespondía en todo esto? ¿Qué lugarme correspondía en el cosmos? Yo eraen ese momento becario de una fun-dación de investigación en medicinasalternas. Había realizado mis estudiosen Física y posgrados en Parapsicolo-gía. Contaba con el apoyo y financia-miento de esta fundación portuguesa,para realizar investigación de campoen el tema de la medicina tradicionalde los mayas.Los europeos buscaban contribuir a laevolución terapéutica a partir de losconocimientos ancestrales de la me-dicina indígena. Todos los hallazgoslogrados por miinvestigación, serían luego evaluadospor un equipo altamente calificado defarmacólogos, bioquímicos y médicosdedicados a la búsqueda de nuevosfármacos y tratamientos alternos.Al colaborar con los especialistas deOporto, Portugal, participaba en elproceso de descubrir nuevos solucio-nes médicas. Nunca imaginé cuan le-jos esto me llevaría.La ceremonia era realizada por elKuch kaab Yéetel J´men Maaya’ob,o Consejo de Ancianos y SacerdotesMayas. El objetivo de este rito eralograr el equilibrio entra la tierra, elcielo y el mar. El consejo, constituidopor mayas poseedores de los conoci-mientos sagrados, se encontraba dis-puesto a cambiar el comportamientodel amenazante fenómeno natural,tomando control sobre Dean. No sóloera respetar y honrar la tradición indí-gena, era cuestión de sobrevivencia.Hacia dos días, la Secretaría de Go-bernación emitió la declaratoria deemergencia para los ciento seis mu-nicipios de Yucatán. La gobernadoraIvonne Ortega Pacheco anunciaba laevacuación de las poblaciones coste-ras. El Servicio Meteorológico Nacio-nal de México preveía el impacto delhuracán para la madrugada del martes21 de agosto en el estado de QuintanaRoo, con una categoría cinco en la es-cala de Saffir-Simpson. La dimensiónde la destrucción en la zona mayasería incalculable, quizás mayor a laproducida por el monstruoso Wilma.Mientras el gabinete de estado seorganizaba para la contingencia enla capital de Yucatán, nosotros en elpueblo de Tecoh, a cuarenta y ochokilómetros de la ciudad, realizábamosla ceremonia oficiada a los espíritusde la lluvia, por Doña Teresita y los J´men quienes son los sacerdotes de lacomunidad.En el rito, todo el pueblo estaba reuni-do como si participaran de una fiestapatronal donde convivían las fami-lias. Los mayas enfrentaban estedesastre natural como si fuera unafiesta ofrecida a los espíritus intran-quilos de los elementos. Era másuna fiesta de sanación para un amigoenfermo de ira. Para ellos el huracánes un dios. El dios “corazón del cielo”.Estaban tres J´men enfrente del altarmientras en semi círculo los demásrezábamos de rodillas sosteniendo,cada quien, una veladora entre lasmanos. El estrépito de los vientosazotaba la cueva. Entre más fuerteera el ventoso flagelo, más se eleva-ban las oraciones. Cantos en lenguamaya, cuyo significado desconocíacompletamente, eran emitidos dentrode la gruta sagrada. Un anafre lanzabacolumnas delgadas de humo, aromade hierbas y plegarias a lo alto. Losolores de la parafina quemándose semezclaban con el de las ofrendas decomida. Un par de enormes ollas ahu-madas descansaban al lado del altar.Esa comida había sido preparada almomento del amanecer, con tortillas,carnes de venado, conejo, guajolote ycodorniz, para ser entregada a la Ma-dre Tierra. Sobre el altar, una cruz decolor azul era iluminada trémulamen-te por un par de veladoras. Doña Te-resita estaba de rodillas rezando en sulengua, invocando con fervor fuerzasincomprensibles para mí.
II.Lunes, 20 de agosto, 2007. 1:50 PM.Tecoh, Yucatán.“En la fe no hay espacio para la des-esperación.”Mahatma Gandhi
Doña Teresita es una Dzac yah ocurandera. Volví a mi interrogante,abrazado por la húmeda penumbrade la caverna de Tzabnah. ¿Cuál eraen realidad mi función en este ce-remonial, bajo la inminencia de unatitánica tempestad? Quizás podríaencontrar la respuesta a partir de co-nocer a Doña Teresita. Eso entoncesme remontaría a finales del año 2004,cuando inicié mi viaje hacia la exóticaPenínsula de Yucatán. Iba hacia esastierras para realizar un proyectocientífico con duración de un año, elcual se prolongaría inesperadamentetres años más. Iría allá para estudiarla medicina tradicional maya desde laperspectiva de la psicofísicacuántica. Me había instalado en laciudad de Mérida. Ahí sería mi centrode operaciones.Mi trabajo de campo lo realizaríaen los pueblos Mayas de Yucatán,Campeche y Quintana Roo. Estable-cí contacto con antropólogos, tra-bajadores sociales, psicólogos, mé-dicos, rescatistas de la Cruz Roja,ingenieros agrónomos, lingüis-tas, biólogos y varios filántropos.Estas personas serían mi red de rela-ciones sociales y laborales, con quie-nes forjaría una estrecha amistad. Co-nocí con ellos casi todos los pobladosy sus caminos. Transité por infinidadde senderos, cruzando la tórrida sel-va. Nubes de mosquitos me picabanmientras hablaba, comía o dormía.Desde hacia muchos años buscabaalgo, posiblemente estaba dentro demí, pero quizás lo encontraría refle-jado en la vida, definido con la ma-teria de los recuerdos ¿acaso tratabade integrarme con algo más vasto queyo? Este ímpetu me llevó hasta la po-blación de Chicxulub Puerto. Es unalocalidad del estado de Yucatán, en ellitoral del Golfo de México. Chicxu-lub Puerto es un pueblo costero conapenas cinco mil habitantes. Sus ac-tividades son la pesca, el comercio yel turismo. Desde las cuatro de la ma-drugada, podía verse en la costa laspequeñas lanchas, llevando a los pes-cadores hasta alta mar en búsquedade pulpos. Para mi sorpresa muchosde esos pescadores jamás volverían apuerto porque ninguno de ellos sabíanadar. Es muy fácil llegar a la zonacostera de Chicxulub Puerto, puesestá a 40 Km. al norte de Mérida.Chicxulub Puerto poseía para mí dosmotivaciones extraordinarias: ahí esel epicentro del cráter formado hace65 millones de años por la caída deun enorme meteorito, el cual hoy sa-bemos extinguió a los dinosaurios. Aese catastrófico acontecimiento se leconoce como Evento K-T.Otra razón me atraía hacia Chicxu-lub Puerto. Ahí vive Teresita de Je-sús Canché Cob, conocida por loslugareños como Doña Teresita.
Jorge Guerrero de la Torre
Jorge Guerrero de la Torre, nacidoel 10 de mayo de 1970 en Durango,Dgo., a principios de este año 2012obtuvo el primer lugar en el PrimerConcurso Internacional de Cuento Julio Cortázar, convocado por elGrupo Literario Julio Cortázar deOsny, Francia, por el libro “Sicofo-nías del Gato Cuántico”.Recientemente, Jorge Guerrerofue distinguido con la Mención deHonor Especial en el Primer Cer-tamen Iberoamericano de NovelaCorta “José Echegaray”, de la aso-ciación literaria madrileña Cibeles,y con el Primer Lugar en el Con-curso Internacional de Cuento de“Editorial Vagón”.Durante los dos últimos años JorgeGuerrero de la Torre radicó en laciudad de Durango, Dgo., su tierranatal, en donde su trabajo literariofue ignorado por los directivos delos principales institutos de culturaduranguenses, el Instituto de Cul-tura del Estado de Durango (ICED)y el Instituto Municipal del Arte yla Cultura (IMAC), quienes ni si-quiera tuvieron la atención de leeruna sola página de sus extraordi-narios escritos que posteriormenteganarían estos importantes recono-cimientos internacionales.Actualmente, Jorge Guerrero dela Torre vive en Chihuahua, esta-do que lo ha adoptado y lo apoyacomo un talento suyo.
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