Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

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miércoles, 9 de julio de 2014

Ivan ardila y la infiltración sionista en el Islam

Ningún país del mundo va a renunciar a sus propios equipos y programas de inteligencia, ni al interior de los países, ni al exterior, de ser posible. Creer que la protesta masiva servirá para detener la intrusión en las vidas privadas de propios y extraños es más que ser ingenuo. Es ser insensato. El mundo se ha armado hasta los dientes, y estas armas están en la mano de cualquiera que pudo pagarlas, incluyendo las milicias de grupos radicales, como los cristianos sionistas de E.U.A., el autoproclamado ejército sirio de liberación, y otras jaurías similares, ávidas de destazar sus objetivos a la primera oportunidad, sean estos los musulmanes pacíficos (de ninguna manera a los extremistas, pues ellos mismos los subsidian), o las fuerzas de seguridad de sus gobiernos, por dar dos ejemplos evidentes. Los fabricantes de armas han generado una situación de riesgo extremo al interior de América, incluyendo la concesión criminal del programa “Fast & Furious”, realizada con toda la maña de poder discernir gracias a sus crímenes, quiénes son criminales. Este es el “modus operandi” de las fuerzas del orden territorial y extraterritorial gringas: el agente te vende el arma, y te la recoge al arrestarte una vez que la disparaste lacerando o matando.
Suena un poco demente, porque para diferenciar quién es asesino, le han permitido asesinar primero, de hecho, le han armado para hacerlo. ¡Que no crean que están seguros esos narcos con sus fogonzotes!, ¿acaso no tienen sus hilos conductores aquellos que se los facilitaron? Sólo están al acecho de la circunstancia óptima de sus arrestos, una vez que llegaron a juntar suficiente información para ser útiles, o crímenes para no salir nunca de la cárcel. Esto es sabido por cualquiera que investigue un poco el asunto. Sólo se deja sorprender el confiado, el temerario, y en la tierra de los Valentines de la Sierra, no faltan estos incautos deseosos de probar trascendencia soltando plomo. Ellos de hecho, son una de las justificaciones de los programas de inteligencia multimedios. La Tierra ha sido convertida por esta subhumanidad en un lugar de pocos rincones seguros. ¿Y en un mundo donde se trafican desde revólveres, hasta submarinos alemanes Dolphin, armados de bombas atómicas israelíes prestas a explotar en la vera de las costas de Japón, la gente espera que dejen de grabar sus datas? Por favor... La canciller alemana Ángela Merkel peca de ingenuidad o trata de guardar las apariencias cuando denuncia el espionaje americano en su contra, después del predicamento en el que sus 4 submarinos stealth han puesto al mundo de la mano de los sionazis. Temíamos que la Alemania de Hitler consiguiera la atómica, y va resultando que los armeros germanos le facilitaron las naves portadoras de ojivas nucleares a quienes terminarían matando al mar, con el trasvase del veneno de Fukushima, en aras de ver si el Apocalipsis era cierto... Esto es parte de la historia que tiene por contarnos Jim Stone.

El asunto es como sigue: Japón, potencia industrial con gran experiencia en el uso pacífico de la energía atómica, se ofreció como partícipe en un programa internacional de tutela sobre la explotación del uso del átomo por parte de Irán. Específicamente, lo que deseaban algunos países era que el enriquecimiento del uranio para uso civil no se hiciera dentro de la nación persa, sino afuera y administrado por países neutrales si acaso. Aquí es donde entra Japón, dispuesto a enriquecer uranio iraní a pedido. Por brindar su ayuda se decidió que pagaría cara esta osadía. ¿Quién pensó así?, el alto mando de Tierra Ocupada, alias “Israel”. Y apenas pudieron pertrecharse con las naves necesarias, llevaron a cabo la operación Fuck-U-Shi a, porque todos los pertrechos necesarios para la tarea ya estaban listos, incluyendo el virus Stuxnet, que ellos desarrollaron mano a mano con el ala cibernética del ejército yanqui, y la mini atómica en el interior de la planta, camuflada de torre de vigilancia. Es decir, se metieron hasta la cocina. La operación fue más o menos como sigue:

Una compañía falsa de seguridad consigue el contrato de vigilancia de la planta e instala allí mismo una torre de monitoreo que en realidad esconde en su interior una de las ya mundialmente conocidas miniatómicas israelíes, a la orden del botón de encendido dispuesto en la sala de la operación, montada en Israel, por supuesto, la cual además tiene acceso pleno de video, audio y data sensible de todo Fukushima, vía las conexiones de banda ancha que invadieron cada resquicio de la planta gracias al bicharajo cibernético Stuxnet.

No olvidemos al respecto de estos temas que en Siria, una víctima probada de las miniatómicas de la sinagoga de Satanás, fue su centro universitario de investigación, que al ser una entidad no militar, estaba desarmado cuando desde el mar le lanzaron el bombardeo que le destruyó y lo dejó radioactivo. Esto en cuanto a las miniatómicas sionazis, ahora en cuanto al virus militar, tenemos el ejemplo de la infiltración fallida de la planta nuclear persa, donde planeaban llevar a cabo una explosión de la mayor magnitud posible al alterar estratégicamente los gradientes y controles de la planta con el ente virtual, sin importarles el costo ambiental o humano de tal cometido. Afortunadamente la proverbial sabiduría irania impidió el éxito de esta empresa criminal, limitándose el programa a explotar algunas centrifugadoras. Tosió, murió, y se le hizo la autopsia.

Otra cosa ocurriría en Japón, pues en los momentos posteriores a los sismos y tsunamis atómicos, el virus tomaría el mando de la central creando el desconcierto entre sus operarios, pues por un lado mostraba lecturas falsas que no se correspondían con los eventos reales de los reactores, y por otro los llevaría a un estado de inestabilidad fatal, creando la circunstancia idónea para hacer creer a la opinión pública que la explosión era producto de una falla estructural vencida por el oleaje, y no resultado de la miniojiva escondida en la torre, presta para destruir su perímetro y a sí misma, borrando así parte de las evidencias del espionaje y control que se llevó a cabo con ella y a su través. Sin embargo, ni los expertos nucleares nipones, ni su gobierno, creen en la versión oficial de los hechos. Es más, ni siquiera los ciudadanos de a pie. Esta versión mediática fue fabricada para disfrazar la amenaza israelí dirigida a todo aquel que ose colaborar con su supuesto enemigo: Irán.

Otra evidencia presentada por Jim Stone, son las lecturas sismológicas del suceso, pues son, por decirlo de algún modo, anormales. Jamás un sismo presenta tres epicentros sincronizados. Y el evento de Fukushima tiene tres generadores de tsunami dispuestos de tal forma que al sincronizar sus explosiones, podrían hacer creer a cualquiera que el tsunami es de origen natural, incluyendo el sismo que le produjo. Pero el sismo no tuvo la magnitud deseada, y el oleaje no se levantó lo suficiente, así que con la tenaza de los perros de la guerra en el cuello, los japoneses se vieron obligados a declarar al mundo que habían padecido un sismo de magnitud 9, cuando la lectura es de 6.67 realmente, insuficiente para dañar los reactores. ¿Qué significa esto?, que los submarinos alemanes Dolphin, con capacidades de camuflaje avanzadas (stealth, el más avanzado de su clase) y tripulados por sionistas, bajaron al fondo marino y dispusieron allí tres ojivas nucleares, que explotarían al mismo tiempo, produciendo un sismo seco y un tsunami atípico, cobertura indispensable para presentar al mundo como creíble que una central atómica avanzada colapsara en la forma que nos es conocida, cuando en realidad, una vez que se dispuso de la escenografía marina, el virus que infestó la planta fue el que la descontroló, y la atómica de la torre, lo que la destruyó. ¡Gracias IsraHell!

Japón, una y otra vez bombardeado con atómicas.

En comparación con el siniestro plan de amenaza y venganza israelí contra Japón, los bombardeos estadounidenses contra Hiroshima y Nagasaki son minúsculos. No importan las fotos espantosas de quemados y bebés teratogenizados, o los videos de edificios fundidos contra el piso. El detalle es que los resultados de sendas bombas se nos muestran concentrados, mientras Fukushima se enseña diluido en el tiempo y en el espacio, y en comparación con las fugas de radiación hacia los mares y cielos del mundo desde Fukushima, ocurren varios Hiroshimas y Nagasakis al día. Varios. Hay marinos que viajaron de costa a costa desde Japón hasta América, y dicen que ya no hay vida visible en las aguas, con excepción de la ballena aparecida a un marinero con un tumor en su cabeza, que tuvo a bien gritarnos su situación desesperada al mostrarse en medio de las hirvientes corrientes que la están aniquilando. Quien haya vivido quimioterapia sabe a qué me refiero.

Fukushima es la quimioterapia permanente del planeta que habitamos, y tarde o temprano tocará a su puerta para terminar pasando a su hogar sin su permiso, y quedarse allí, ¿hasta su muerte? Si usted es sionista, por ejemplo, creerá que tomar cardo de Palestina, usar fermentos de azúcar (kombucha o tibicos), comprar Laetrile® en Tijuana, conseguirlo más barato en la semilla del mamey, o someterse algún día a nanoterapia iraní le bastarán, y no es así. Con Fukushima prosigue el Juicio de Dios iniciado en el Libro de las Revelaciones, Capítulo Octavo. Nadie escapa a este juicio si no se ha arrepentido y convertido, y le sugiero leerlo, para darse una buena idea de qué va. Y si usted ya es creyente, y más, de buena voluntad, puede creer que sólo su fe en Jesús o su adherencia a las órdenes Mosaicas bastarán, o que su amor por los dos tesoros dejados por el Profeta del Islam son suficientes como garante de salvación, olvidando así los cristianos, los judíos y los musulmanes (entre otros monoteístas) que deben tomar las medidas pertinentes que ya hemos comentado, más las siguientes percataciones, si Dios nos da la oportunidad de exponerlas.

Ya que ha seguido hasta aquí esta trama, ¿se ha cuestionado seriamente el peligro de que haya una banda de matones merodeando en la aldea global?, ¿va a permanecer callado creyendo que su silencio es la mejor opción? No hay quien deje medrar más al mal, que aquel que permanece quieto ante su desenvolvimiento. ¿Es usted de esos? Pues corre el riesgo de perder sus membresías y canonjías, porque Dios ha tomado el poder y está estableciendo Su Juicio, y usted, según la Biblia, será vomitado. El Creador aborrece a los tibios. Por otro lado: ¿se imagina un porvenir poblado por cobardes?, ¿o ese porvenir se gana con la lucha de obra, palabra y pensamiento?

Y si usted es de la selecta cofradía de satanistas disfrazados de creyentes, tan inquietos por apretar el gatillo contra todo aquel que su pastor lobuno señale como enemigo, ¿ya se vio en el espejo?, ¿ya cobró consciencia de en qué lado del cumplimiento profético está?, ¿ya leyó la continuación de la profecía y observó cuál es su destino? No se equivoque. La abominación desoladora ha llegado a Jerusalem, ciudad que en estos momentos se ha convertido en el Egipto faraónico y la Sodoma y Gomorra espirituales previstos por Juan. Debería de salir de allí físicamente, si es uno de sus invasores, o espiritualmente, si es uno de sus seguidores. Aún es tiempo de la misericordia divina, con todo y que el Juicio ha dado comienzo. Si el castigo no está ya a su puerta, puede saber que tiene todavía oportunidad de arrepentirse. No lo haga cuando la ola le cubre la cabeza, como la momia del Cairo hizo cuando el mar se cerró sobre él. Allí su arrepentimiento no será sincero y por lo mismo no le será acepto. Hágalo ahora y forme equipo con los buenos. Somos más, y somos mejores. No se deje engañar por los medios de propaganda: los malos son menos, y son también más débiles. Y cada vez tienen más deserciones, y cada vez pierden más fuerzas.

A todo esto, ¿por qué Irán? ¿Por qué una y otra vez vuelve este país a figurar en primer plano en las historias más descollantes del mundo contemporáneo? Muchas razones podríamos esgrimir a este respecto, porque Persia dispone de demasiados motivos para ser de los principales protagonistas del devenir terráqueo. Uno de ellos, el principal, es que Dios decretó que ellos jugarían un rol determinante en la lucha contra los poderes diabólicos justo en el Fin de los Tiempos, y esto se encuentra sellado en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento, en el Sagrado Corán, y en las tradiciones proféticas del último enviado de Dios y de su descendencia purificada. Pero no se confunda, el hecho de que el Omnisciente supiera de antemano dónde nacerían los héroes ejemplares y lucharían de frente contra la maldad, sólo resalta que Dios lo sabe todo, sin quitar un ápice del valor a toda prueba de este pueblo único, que no sólo pelea por sí mismo, sino por el mundo entero, por sus seres humanos, su flora y fauna aéreas, terrestres y marinas, sus más altos dones. Era natural que en gente de tanta integridad Dios ubicara el epicentro de la partida entre los ángeles y los demonios.

Y era también de esperarse que la profetizada y escatológica “sinagoga de Satanás” emergiera como la mafia talmúdica que ocupó Tierra Santa con el apoyo de la Corona Inglesa. Para héroes de cuño persa, bestia de cuño y pezuña. Esto se encuentra bien escrito en el libro del Profeta Daniel, en el Capítulo 8, donde el macho cabrío, es decir, el cabrón Satán, entabla una escaramuza contra el carnero, animal que representa en el visionario colectivo a la nación iraní. La cornamenta demoniaca castiga inmisericordemente al noble carnero, sin matarle nunca, pequeño detalle soslayado por los pastores de pezuña sin cuño, y a quienes no les importa más que para olvidarlo, que la lucha entre el bien y el mal más extremos, está llevándose a cabo bíblicamente en las fronteras actuales de Irán, preanunciadas en esta visión octava, no en aquellas que tenía Persia cuando Daniel la gobernaba y tuvo sus visiones, que comprenderá más territorios de la actualmente dividida Persia.

Misma frontera en cuyas márgenes quedó sembrada la sangre de decenas de miles de mártires cuando defendieron su patria (recién reconquistada además de las manos del Sha con la Revolución) en contra de Saddam y sus hordas asesinas, subsidiadas, ¡cómo no!, por Occidente, con generosos armamentos, entrenamientos, dineros, e ideólogos de cobertura mediática de gran calado. Para nosotros, la Guerra Sagrada de 8 años fue una sombra de medio minuto de duración en el noticiero 24 Horas, una vez a la semana, si acaso. Para ellos fueron un octeto de inviernos que cobró sus carnes día con día, y diezmo sus familias, sus recursos, sus soledades. Occidente abandonó a Irán por liberarse de la monarquía que le impuso, y es más, decidió atacarle a través de otro tirano que patrocinaron. Pero ahora ese Occidente debe voltear hacia Irán permanentemente, porque otra vez la cima de la civilización surge de sus ojos de agua. Si el mundo tiene futuro, que lo vea a través del prisma ejemplar de esta nación varias veces heroica, para de aquí inspirarse, y de aquí aprender. Y si Dios me da licencia para proseguir, he de mostrar más luces de la divinamente nombrada “Tierra del Esplendor, de la Belleza”, de esta manera podremos entender todavía más la historia reciente, los acontecimientos en curso, y el porvenir inmediato de nuestro esférico hogar volador...

¿Por qué Irán, Israel? ¡Confiesa, Legión!

Para discernir si un texto es legítimo, tenemos la prueba del tiempo. Con el legado del Profeta adoptado por Persia, el crisol de los años demostraría su veracidad. Empero, no es el único tipo de texto que preanuncia, pues existen otros que hablan del futuro, además de las visiones divinas. Estos son los planes diabólicos, que en algunos casos han llegado a la desfachatez de detallar con altanería y engreimiento la hoja de ruta que seguiría la sinagoga de Satanás, como ocurre con el libro “Los protocolos de los sabios de Sión”. Podrán decir que es “apócrifo” tratando de hacernos creer que su autor adoptó un seudónimo, y por lo tanto lo que escribe es mentira ¿?, pero lo que cínicamente prevee que realizarían, es completamente cierto, y lo puede constatar cualquiera: está a la vista que este plan se ha realizado minuciosamente. No abundaremos sobre este proyecto, cualquiera puede leer su libro si escabulle la censura sionista, o el libro de Henry Ford, “El judío internacional”, que da eco del cumplimiento del primero desde el principio del siglo pasado, y en resumen diremos que se trata de un plan de dominio global encabezado por este grupúsculo, que en sociología se definiría como la secta o culto más destructivos y de mayor envergadura tanto en extensión como en medios. O eso creen algunos de ellos aún.

Siendo entonces la principal amenaza global, era de esperarse que tarde o temprano creyera encontrar a su némesis, y que fuera tal el peso de sus culpas, que le considerara una amenaza inmediata, real, ingente, cuando Irán, tan solo, se ha dedicado a defenderse (jamás a agredir), y a desarrollar la ciencia, la tecnología, el pensamiento y el espíritu, nunca en un afán destructivo. Y como estas bestias tienen cientos de bombas atómicas, desde las chiquitas hasta las grandotas, y como no han dudado en utilizarlas en muchas más veces que las descritas, pues se les metió el gusanito de la paranoia esquizoide a corroerles la poca corteza cerebral que les queda. Y allí los tienes, una bola de cabrones destruyendo al mundo. Y nosotros en medio de su locura.

Donde Irán necesita elementos radioactivos para poder desarrollar tecnologías médicas capaces de sacarle del cuerpo a las víctimas de las municiones gringas de uranio este elemento, entre quienes se encuentran los mismos iraníes de las fronteras, los iraquíes, los afganos, los sirios (recién atacados con la mini atómica desde el submarino nazionista, no olvidemos), los palestinos, los mismos israelíes, pues allí en ese desarrollo médico, ven la amenaza de una bomba indetectable cruzando los cielos de tierra ocupada rumbo a la cabecera de Bibi Netanyahu...

Donde Irán investiga los campos MAGRAV de cada elemento radioactivo, tanto para controlarlos en tecnologías aeroespaciales, como para producir caudas gravitatorias y con ellas limpiar los mares ¡de las mismísimas basuras radioactivas liberadas por bombas israelíes, o pakistaníes, o gringas, o rusas, etcétera!, esta bola de dementes imaginan, en sus delirios, una multitud de hongos radiactivos elevándose en las cúpulas de sus búnkers destruidos.

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