El Islam en el APOCALIPSIS
VIRGILIO ZABALLOS
NOTA: Este comentario al libro de Apocalipsis es el mismo que aparece
en un comentario más amplio a todo el Nuevo Testamento y que puedes
encontrar en la Web www.dci.org.uk Te lo ofrezco en este formato
unitario para que puedas tenerlo en una paginación mas corta y te sea
mas fácil imprimirlo si lo deseas.
INTRODUCCIÓN
Desde hace mas de veinte años tuve la ocasión de escuchar a Egon
Sanstrom (pastor y evangelista sueco ya en la presencia del Señor) su
línea interpretativa sobre Apocalipsis, alejándose del énfasis general en
Roma y la Unión Europea, para poner el acento en el Islam y la llegada de
las invasiones árabes.
Hoy resulta pertinente volver a revisar este planteamiento, de ahí que
ponga a vuestra disposición este comentario al libro de Revelación que
tiene su mira, en buena medida, sobre el Islam y su repercusión en la
Historia, así como su protagonismo tétrico y de terror en la actualidad.
HISTORIA DEL LIBRO
No cabe duda que el libro del Apocalipsis es uno de los más difíciles de
entender de toda la Biblia, sobre todo, por su simbolismo; pero si
encontramos ciertas llaves importantes que abren su contenido, veremos
que se transforma en un libro inspirador.
Autor. Fue el apóstol Juan, y lo escribió en la isla de Patmos, hacia el
año 94 d.C., en el reinado de Domiciano.
Patmos. Es una isla que está situada en el Mar Egeo, entre las costas de
Grecia y el Asia Menor (Turquía). Tiene 76 Km. de largo y 10 Km. de
ancho. Es muy rocosa y sin árboles. En los tiempos romanos era un
lugar donde Roma enviaba a los desterrados. El apóstol Juan había sido
desterrado por Domiciano. Se cree que recibió las visiones en una cueva
que se conserva hasta hoy. Estas revelaciones no las recibió en un sólo
día, hay los que dicen que debió ser durante un año entero.
La isla estaba llena de bestias, serpientes, escorpiones, y en ella vivían
los esclavos. Juan había sido quemado vivo anteriormente, durante
veinticuatro horas, pero sin morir.
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ENSEÑANZAS Y TEMAS DEL LIBRO
Decíamos antes que hay ciertas llaves que nos abren la revelación de este
libro, y que además nos aclararán su contenido en una proporción muy
alta. Veamos algunas de ellas:
En el primer versículo tenemos la primera. "La revelación de Jesucristo, que Dios le dió, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder
pronto; y la dió a conocer..." (1:1).
En el griego, esta expresión incluye, "por medio de figuras"; es decir, la
dió a conocer por medio de figuras o signos. Puedes ver la versión
interconfesional del N.T., allí dice así: “Así se lo comunicó, por medio de
signos..."
Esta llave nos muestra que la inmensa mayoría de figuras usadas en el
libro, son precisamente eso, figuras. Figuras que hay que descifrar por
medio de la revelación total de toda la Biblia; por medio del conocimiento
de la Historia; así como por la ayuda del Espíritu Santo.
La segunda llave ya la hemos mencionado: Conocer la Historia de la
Humanidad. Las figuras que se mencionan representan acontecimientos
de la Historia, por ello, tener una panorámica de los sucesos pasados nos
dará mucha luz sobre el Apocalipsis.
La tercera llave. Al acoplar la Historia a los acontecimientos
apocalípticos, veremos que muchos ya se han cumplido. Es decir, muchos sucesos narrados en las páginas de este libro ya son historia
pasada, ya han transcurrido muchos de ellos.
En este sentido, hay quienes han dicho que la gran parte de lo
mencionado en el Apocalipsis ya es historia, quedan muy pocas cosas por
suceder. Este es un pensamiento lógico, puesto que si Juan escribió en el año 94
d.C. y vivimos en el año 2.000, han pasado alrededor de 1.900 años; y
en ellos han ocurrido ya muchos de los sucesos que aparecen en el libro.
Con estas llaves tendremos más fácil la comprensión del Apocalipsis.
Entendiendo que pueden darse muchas interpretaciones a su contenido, y
de hecho se dan, oremos a Dios para que las enseñanzas que ahora
vamos a exponer nos puedan servir para que cada uno de nosotros
podamos seguir buscando las verdades y profecías que aparecen en el
Apocalipsis; puesto que no agotaremos, ni mucho menos, la gran riqueza
de revelación que aparece en él.
La revelación de Jesús glorificado (Cap.1)
Jesucristo fue glorificado por el Padre después de acabar la obra de
redención. Ahora está glorificado, y Juan le vio en este estado. El
apóstol había vivido con Jesús en la tierra, había estado recostado en su
pecho, pero ahora, al verle en toda su gloria, "... cayó como muerto a sus
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pies..." (1:17), por la grandeza inenarrable de Jesús. (Jn.12:16,23;
13:31,32).
¿Cuándo fue glorificado Jesús? Tenemos que distinguir dos cosas. El
Señor ya era glorioso antes de bajar a la tierra (Jn.1:14; 17:5); pero se
despojó de su gloria y se hizo hombre. (Fil.2:68).
Como representante de la raza humana fue glorificado por el Padre al
vencer el pecado, la muerte y a Satanás; y esa gloria es dada (puesta a
la disposición), a cada uno que le recibe como Señor. (Jn.17:22,24).
Jesús ya no está humillado en la cruz, sino que ahora está glorificado, es
el Señor, tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra, su nombre es
sobre todo otro nombre. La revelación en tu espíritu de este Jesús
cambiará radicalmente tu opinión y tu posición frente a él.
Así le vio Juan, en todo su esplendor y gloria. Notemos la descripción del
apóstol:
"Vestido con una túnica que llegaba hasta los pies" (1:3).
"Ceñido por el pecho con un cinto de oro" (1:13).
"Su cabeza y cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve"
(1:14).
"Sus ojos eran como llama de fuego" (1:14).
"Sus pies semejantes al bronce bruñido" (1:15).
"Su voz como el ruido de muchas aguas" (1:15) Gran autoridad. "En su mano derecha tenia siete estrellas" (1:16) Que son los siete
ángeles de las siete iglesias (1:20), seguramente los pastores o
lideres de las iglesias.
"De su boca salía una aguda espada de dos filos" (1:16) que es la
Palabra de Dios. (He.4:12) (Ef.6:17) (Ap.2:12,16; 19:15).
"Su rostro era como el sol cuando brilla en toda su fuerza" (1:16). "Tiene las llaves de la muerte y el Hades" (1:18) (3:7).
Está en medio de los siete candeleros de oro, osea, en medio de las
iglesias.
(1:12, 13,20).
Este es Jesucristo, el soberano de los reyes de la tierra (1:5), el Rey de
reyes y Señor de señores. (Ap.17:14; 19:16).
Una visión similar vieron antes los profetas Ezequiel y Daniel.
Cuando el hombre capta la visión, la realidad de quién es Cristo hoy,
entonces brota de su boca una confesión: Jesucristo es el Señor, y le
reconoce como tal en su vida. ¿Le has reconocido ya como el Señor de tu
vida?
Juan tuvo esta revelación y cayó como muerto al suelo. (1:17) Pero
Jesús le saludó con estas palabras: “No temas..."
Esteban vio a Jesús de pie a la diestra del trono de Dios, y cuando lo dijo
a los judíos no pudieron resistir, ni entender, el impacto de semejante
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visión. Esa visión le dió a Esteban la fuerza suficiente para enfrentar el
martirio. (Hch.7:5560).
Pablo tuvo una visión similar en el camino a Damasco y cayó a tierra, quedando ciego por tres días por el impacto de la visión de Cristo
glorificado. (Hch.9:39) Esa visión cambió su vida para siempre. Muchas personas dicen hoy, por ignorancia, que quieren ver a Jesús para
creer; sin embargo, Dios ha querido que sea por el camino de la fe que
nos acerquemos a él; lo cual no excluye revelaciones y visiones del
Señor, pero lo normal será que Dios se comunique a nuestro interior, nuestro espíritu, mediante el Espíritu Santo y Su Palabra.
Cartas a las siete iglesias (Caps.2 y 3)
En estos dos capítulos, Jesús se presenta como el Señor de la iglesia. Reconoce lo que se está haciendo bien, exhorta sobre algunas
irregularidades, y anuncia los resultados que obtendrán los vencedores.
Estas siete iglesias estaban en Asia Menor, y son: Efeso, Esmirna,
Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Veamos un resumen de los
mensajes:
Efeso (2:17)
No puedes soportar a los malos. Has sometido a prueba a los que se
dicen ser apóstoles y no lo son. Tienes perseverancia. Has sufrido por
mi nombre. Aborreces las obras de los nicolaítas. Has dejado tu primer
amor. Haz las obras que hiciste al principio. Al vencedor le daré a comer
del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.
Esmirna (2:811)
Conozco tu tribulación y pobreza, pero tú eres rico. No temas lo que estás
por sufrir. Sé fiel hasta muerte, y yo te daré la corona de la vida. El
vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. A esta iglesia no tiene
nada que corregirle. Los diez días de tribulación, son días proféticos y son diez persecuciones
que hubo en el periodo entre el año 64 d.C. y el 364 d.C. Veremos más
adelante la relación de estas diez persecuciones, bajo el Imperio Romano.
Pérgamo (2:1217)
El Señor conoce el lugar donde mora su iglesia en Pérgamo: Donde está
el trono de Satanás. Donde mora Satanás.
Guardas fielmente mi nombre. No has negado mi fe. Nota: En esta ciudad había templos dedicados a los cuatro grandes
dioses: Zeus, Dianisus, Atena y Asklepios. El altar de Zeus media 12 m.
de altura, y era la más famosa estructura que adornaba la ciudad, y una
de las maravillas del mundo antiguo. También estaba el templo a
Esculapio, dios representado por una serpiente. Tres templos habían sido
edificados a los emperadores romanos, donde eran adorados. Con razón
dijo el Señor que era donde estaba el trono de Satanás.
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"Tengo contra ti que mantienes la doctrina de Balaám y la de los
nicolaítas". Doctrina de Balaám: Poner tropiezo a los hijos de Dios, comer cosas
sacrificadas a los ídolos, actos inmorales. Doctrina de los nicolaítas: Relacionadas con el gnosticismo y la
inmoralidad. "Al vencedor le daré del maná escondido y le daré una piedra blanca, y
grabado en la piedrecita una nombre nuevo, el cual nadie conoce sino
aquel que lo recibe".
Tiatira (2:1829)
"Conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu perseverancia, y que
tus obras recientes son mayores que las primeras". "Tengo contra ti que
toleras a esa mujer Jezabel, que se dice ser profetisa y enseña y seduce a
mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a
los ídolos". En esta ciudad había un templo dedicado a Sambethe, y en él había una
profetisa, seguramente la mencionada por el Señor como Jezabel. "A los demás que están en Tiatira y no tienen esta doctrina... no os
impongo otra carga". "Lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga". "Al
vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, le daré autoridad sobre
las naciones...”
Sardis (3:16)
"Tienes unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y
andarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos". (Comp.3:18;
6:11; 7:9,13,14; 19:8,14).
"Tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Ponte en vela y afirma
las cosas que quedan, que están a punto de morir, porque no he hallado
completas tus obras delante de mi Dios". "El vencedor será revestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre
del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y
delante de sus ángeles".
Filadelfia (3:713)
"Tienes un poco de poder... has guardado mi palabra... no has negado mi
nombre... has guardado la palabra de mi perseverancia... te guardaré de
la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo... retén lo que tienes, para que nadie tome tu corona". "Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más
saldrá de allí, escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la
ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo".
Laodicea (3:1422)
"No eres frío ni caliente... puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te
vomitaré de mi boca". "Dices: Soy rico... y de nada tengo necesidad; y no sabes que eres un
miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo".
"Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y
arrepiéntete".
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"Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo
también vencí y me senté con mi Padre en su trono".
Del mensaje de estas cartas a las iglesias podemos enumerar algunos
principios, así como varios denominadores comunes, veámoslos.
a) Jesús actúa como el Señor de la iglesia, y no como siervo. Él da las
órdenes.
b) El Señor compagina por un lado el reconocimiento de lo que se hace
bien, y por otro reprende con claridad lo que debe corregirse. Lo
hace por amor, para que el ladrón no nos robe la recompensa.
c) Se puede estar en un ambiente (una iglesia) donde hay ciertas
irregularidades, pero sin participar de ellas. (2:24; 3:4).
d) Las iglesias estaban en medio de una gran actividad de Satanás.
(2:13, 24,9; 3:9) En esa situación, tenían que aprender a vencer, tenían que hacer prevalecer la victoria de Jesús. (3:21).
Estos principios son los mismos para las iglesias en nuestros días. El
Señor no ha cambiado.
Antes de terminar con el mensaje del Señor a las iglesias, veamos la
relación de los diez días de tribulación, mencionados en Ap.2:10, y que
corresponden a las diez grandes persecuciones del cristianismo, entre los
años 64 d.C. hasta el 364 d.C.
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