
Bana huyó de Siria, Gabriela es latina. Se verían en EU pero, con Trump, no pueden. Quieren México
Bana Alabed, de siete años, narró durante meses en Twitter su vida en Aleppo, de donde logró salir para refugiarse en Turquía. Planeaba visitar Estados Unidos en febrero para conocer a Gabriela, una niña de su edad que la seguía en la red social. Pero el veto de Trump cambió su plan original y ahora valoran encontrarse en México.
Con el veto contra Siria, Irán, Iraq, Libia, Yemen, Sudán y Somalia, Trump frenó también la entrada de miles de refugiados sirios durante cuatro meses. De los 15 mil 479 refugiados que Estados Unidos recibió el año pasado, 48 por ciento eran niños menores de 14 años, de acuerdo con datos del Centro de Procesamiento de Refugiados, del Departamento de EU.
Por Juliana Fregoso
Ciudad de México, 6 de febrero (SinEmbargo/Infobae).– Bana Alabed es una niña de ocho años que hace meses se hizo famosa por narrar en su cuenta de Twitter el horror de la guerra en Siria hasta que su casa en Aleppo fue destruida el 27 de noviembre de 2016. Días después, reportó que había huido con su familia a Turquía.
Tenía entre sus planes visitar los Estados Unidos este mes, viaje en el que aprovecharía para conocer a Gabriela, una niña residente de Nuevo México (en el sur de Estados Unidos), hija de migrantes hispanos, con la que entabló amistad a través de la red social, pero la llegada de Donald Trump a la presidencia y sus políticas migratorias frustraron sus planes.
En una carta del 28 de enero, Bana le escribe a Gabriela cómo los mensajes que le enviaba todos los días la hacían sentir mejor en medio de los horrores de la guerra que estaba viviendo y le expresa su desconcierto hacia Trump por prohibir la entrada de musulmanes a los Estados Unidos “nosotros no somos terroristas”, le dice.
Esta acción migratoria, aunque ya fue anulada por un juez, frena sus planes para conocerse por la ola de persecución que desató contra los musulmanes.
A lo que Gabriela le responde: “¿Qué tal si nos conocemos en otro lugar?, México está cerca y podemos usar el ejemplo de que es un lugar pacífico, ahora que Trump también lo odia”.

Antonio, José y Gabriela en Nuevo México. Foto de Gabriela difundida en Twitter
Bana responde a Trump en la red social y le advierte que su prohibición para el ingreso de musulmanes a EU no impedirá que ella y su amiga Gabriela se conozcan.
La pequeña publicó también una carta escrita a mano por su amiga estadounidense en la que le expresa su felicidad por aceptar conocerse en México, le dice que la considera su hermana y que no va a permitir que Donald Trump “destruya” su sueño de conocerse.
Sin embargo, ninguna de las dos ha dado a conocer aún cuándo y en qué ciudad podrían reunirse.
La niña siria cobró más fama hace unos días, cuando publicó en Twitter un pequeño video en el que le pregunta a Trump si sabe lo que es vivir 24 horas sin agua, sin alimentos:”Piense en los refugiados y en los niños de Siria”.
Con el veto para que personas de Siria, Irán, Iraq, Libia, Yemen, Sudán y Somalia entren a Estados Unidos, Trump frenó también la entrada de miles de refugiados sirios durante cuatro meses.
De los 15 mil 479 refugiados que Estados Unidos recibió el año pasado, 48 por ciento eran niños menores de 14 años, de acuerdo con datos del Centro de Procesamiento de Refugiados, del Departamento de EU.

LA VIDA DE BANA
En los últimos días las bombas no han parado de caer sobre lo que queda de la zona Este de la ciudad de Alepo; los distritos sitiados de la mayor ciudad de Siria. Los aviones de combate rusos y sirios han provocado una masacre, con cientos de muertos y más de mil heridos. Los hospitales que todavía se encuentran operativos están desbordados y de hecho estas instalaciones también están siendo bombardeadas.
Washington y Moscú negociaron un alto el fuego, pero el acuerdo se rompió tras un intercambio de acusaciones mutuas después de que avionetas rusas o sirias bombardearan un convoy de ayuda humanitaria que tenía el permiso de Damasco para entrar en una zona controlada por la oposición. Desde entonces, los barrios de la ciudad han sido atacados con un arsenal que incluye bombas rompe búnkeres, barricas llenas de explosivos, fósforo blanco y municiones en racimo. El objetivo final es que las fuerzas de la oposición se rindan antes de una ofensiva terrestre.
El mes pasado, la Unicef informó de que unos 100 niños habían muerto en las últimas semanas. La cifra no ha hecho más que subir desde entonces.
Bana y su hermano pequeño ya no iban a la escuela. Antes, la madre iba a la universidad en Alepo, pero la ruta se volvió cada vez más peligrosa y prefirió quedarse en casa y ayudar a los niños con los estudios. Apuntó a Bana a una escuela local, pero fue bombardeada el año pasado. Y las que siguen abiertas están demasiado lejos y es peligroso hacer ese trayecto a diario debido a los bombardeos constantes.
Bana y su madre Fatemah tenían una vida dura. Ya no podían comprar verdura y fruta en el mercado; una de las consecuencias del sitio que empezó tres meses atrás y que solo se interrumpió tras una ofensiva rebelde que permitió el paso de unas pocas provisiones.
La madre de Bana reconoció en una entrevista con The Guardian en octubre del año pasado que la niña también se había transformado.
“La guerra y los enfrentamientos es lo único que ha conocido desde que nació. Suele mostrarse ausente y distraída. Poder dormir cuatro horas seguidas sin que les despierten los bombardeos se ha convertido en un milagro. A la niña le gustaría poder salir de la casa e ir a la escuela, pero lo único que puede hacer es quedarse en casa y pintar y jugar con los vecinos”, dijo la madre en la entrevista antes de que salieran de Alepo.

Erdogan recibió a la familia compuesta por Bana, sus dos hermanos, la madre, Fatma y el padre, Ghassan Alabed, en el palacio presidencial, en presencia del ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu. Foto: EFE
En diciembre pasado el Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, recibió en el palacio presidencial de Ankara a Bana Alabed.
La familia de Bana fue evacuada ese mismo mes de Alepo durante el alto el fuego acordado, con mediación de Turquía y Rusia, entre el régimen y los rebeldes en Siria.
Erdogan recibió a la familia compuesta por Bana, sus dos hermanos, la madre, Fatma y el padre, Ghassan Alabed, en el palacio presidencial, en presencia del ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu.
Bana agradeció a Erdogan sus esfuerzos para conseguir el alto el fuego que permitió la evacuación.
Los evacuados de Alepo se quedaron en la provincia de Idlib, bajo control rebelde, donde reciben ayuda desde Turquía, pero no se espera que se trasladen a territorio turco.

Foto: Twitter Banna
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