Coronavirus: conceptos cruciales para salir de la confusión y el temor
En nota anterior hicimos mención sobre distintos aspectos de la enfermedad Covid-19, causada por el virus SARS-CoV-2. En esta, trataremos las respuestas a opiniones aparecidas en los medios de comunicación.
- “El nuevo virus se propagó muy rápido porque todos éramos susceptibles.”
- La razón es otra. Se trata de un virus respiratorio, por tanto, de preponderante transmisión aérea, con alta capacidad de replicación y probablemente con baja dosis para la infección. Contraprueba: prácticamente toda la población del mundo es susceptible al VIH y sin embargo no se propagó ni de lejos en la magnitud de este coronavirus. La razón es que el mecanismo de transmisión es otro.
- “Algunos sugieren que una buena estrategia es que el virus infecte a mucha gente para alcanzar la llamada inmunidad de rebaño pero no es la mirada que tenemos nosotros.” (Es sabido que la mayoría, sino todos, los que hoy toman decisiones en este asunto -gobernantes, asesores y comunicadores sociales y otros- piensan lo mismo).
- El concepto de inmunidad de rebaño es antiquísimo. Como se desconocían los microbios y todo lo relacionado con ellos, no tomaban medida alguna, o las que tomaban eran inútiles porque nada sabían respecto de qué podía ayudar a -por lo menos- mitigar el problema. A lo más, separaban a los enfermos de los sanos, medida no siempre efectiva por diferentes razones.
Hoy el concepto tiene un agregado: al menor costo posible. Aislar a la gente puede llevarse a su máxima expresión y no dará resultado. Usaremos una metáfora: a cada habitante de la Argentina lo metemos dentro de una caja fuerte individual con aire filtrado, comida, agua, etc. durante 14 días. Nadie se infectará, mucho menos se enfermará o morirá. Cuando salgan el día 15 bastará que aparezca un infectado que transmita y volvimos a foja cero.
Es necesario que la población vaya haciéndose inmune bajo medidas que logren cuatro objetivos: evitar que se infecten los más susceptibles a desarrollar formas graves, infección con baja dosis de virus, bajo número de infectados en la unidad de tiempo, disponer de un sistema de salud óptimo. Esto último, logra minimizar el número de muertes en tanto y en cuanto se dispone de profesionales altamente capacitados y los medios técnicos que la ciencia hoy nos ofrece (condición
Cuando dispongamos de una vacuna efectiva, será otra historia. Esto será… ¿a fines del 2021?
- La respuesta es categórica: sí, ya lo adelantamos en nota anterior. En primer lugar, y con eso bastaría, no se conocen casos de personas que pasaron por la infección/enfermedad por coronavirus y hayan vuelto a infectarse/enfermarse. Hay otra razón: es la intensa cuando no brutal respuesta inflamatoria que provoca, la cual conlleva también la activación de la respuesta específica al virus por parte de los linfocitos T y B. Estos últimos son los que diferenciados a plasmocitos fabricarán y secretarán las diferentes clases de anticuerpos, IgG principalmente. Vale recordar que la inmunidad a los virus es mediada primariamente por los linfocitos T, los anticuerpos son útiles, solo cuando el virus está fuera de la célula.
Por otra parte, ya hay pruebas de laboratorio en las que animales inoculados con el virus han respondido fabricando anticuerpos, que se comprobó posteriormente, lo neutralizan. Es más, una universidad del Reino Unido inyectó “antígeno” del virus a monos Macaco rhesus, éstos hicieron la respuesta inmune con linfocitos T y B, estos últimos ya como plasmocitos dieron lugar a anticuerpos neutralizantes del virus. Prueba de ello: se los desafió con el virus salvaje por vía respiratoria y… ¡ninguno enfermó! Esto se define en Ensayos Clínicos como una Fase 0 exitosa (prueba en animales).
En USA, un laboratorio ya realizó la Fase I con ocho humanos (voluntarios), luego se los desafió con el virus salvaje por vía respiratoria y el resultado también ha sido satisfactorio.
Contraprueba: sería un contrasentido que cientos de empresas/gobiernos en el mundo estén trabajando denodadamente e invirtiendo una inmensa cantidad de dinero para desarrollar una vacuna. También, que se estén realizando ensayos de tratamiento con el suero de convalecientes de infección/enfermedad (en realidad se utiliza una parte del suero, la fracción de gammaglobulinas, que contiene principalmente los anticuerpos). Esto se conoce como seroterapia y se implementó por primera vez con suero antidiftérico en 1891 obtenido de equinos.
- Eso no tiene porqué ocurrir si se toman las medidas correspondientes, que no incluye una cuarentena generalizada y drástica. Esto último solo consigue que en cuanto se relaje la medida (o la gente lo haga por propia cuenta), se disparen los miles de casos a los que se hace referencia.
Ya abundan los ejemplos: Singapur, Corea del Sur, Alemania y otros, con rebrotes incluso peores que el brote inicial.
-“Un ejemplo de estrategia de inmunidad de rebaño es lo que hicieron Italia, España, Inglaterra, USA, Brasil.”
- La respuesta es tajantemente “no”. Lo que hicieron fue dejar circular con absoluta libertad al virus en la población, con cero protección. En términos populares: el zorro en el gallinero. Peor, estimularon la transmisión y contagio a altas dosis, con hacinamiento de gente en marchas, partidos de futbol, etc. La estrategia aplicada en esos países es una de las tres posibles, podemos denominarla: “no hacer nada”. El resultado era previsible.
-“Una cosa es que tengamos anticuerpos y otra que seamos inmunes. El VIH genera anticuerpos, pero no son protectores.”
- Efectivamente el VIH genera respuesta inmune que incluye la producción de anticuerpos contra el virus pero no es el caso en este coronavirus. El VIH (hay ejemplos en otros microorganismos) pone en juego una serie de mecanismos llamados “mecanismos de escape” que le permiten evitar su destrucción por la respuesta inmune, sea de LT (inmunidad celular) o de anticuerpos (inmunidad humoral). El virus hace latencia dentro de células donde no se replica; el virus muta permanentemente, de modo que los anticuerpos que se hicieron ya no sirven para el nuevo mutante; el virus tiene como blanco los linfocitos T y otras células del sistema inmune, que son la base de la inmunidad contra el virus.
Otro ejemplo es el virus Herpes simplex. Hace latencia dentro de células nerviosas, cuando se activa “viaja” dentro de las prolongaciones de la neurona y, cuando sale, lo hace brotando y pasando de una célula a otra, fuera del alcance de los anticuerpos.
- Si nos infectáramos todos sin hacer nada para evitarlo, pasaría lo que está ocurriendo en los países que no hicieron nada. Consecuencias: elevado número de infectados, muy probablemente alta dosis de contagio a su vez facilitada por el hacinamiento propio de las grandes ciudades, no hay que descartar reiteradas infecciones en una misma persona con mayor dosis aún.
Decir hoy cuál sería la mortalidad en esas condiciones es difícil, hay que tomar en cuenta el contexto: forma de la pirámide poblacional, distribución poblacional, calidad de vida promedio, etc.
No puedo decir cuántos morirían, seguramente serían muchos miles. Sí puedo afirmar que serían muchísimos menos si se toman las medidas que corresponde y sin cuarentena drástica. Hay un ejemplo muy cercano: Uruguay.
-“Si uno quisiera hacer una inmunidad de rebaño real, tendría que elegir a qué grupo proteger y debería inocular el virus en un plan programado, algo que sería ilegal e inhumano.”
- ¿Qué? Utilizar el “virus salvaje” como vacuna es demencial. Desconozco exactamente, aunque presumo, qué pasaría si se inyectara con el virus circulante a una persona. Nadie lo hizo hasta hoy y al que lo haga lo meterían preso… en un neuropsiquiátrico. Me pregunto: ¿dosis?, ¿vía de inoculación?, ¿intradérmica, subcutánea, intramuscular, ¡endovenosa!? El objetivo de la estrategia de inmunidad de rebaño exige un
- “Un destacado experto italiano aseguró que el virus SARS-CoV-2 es cada vez menos agresivo”
- Una afirmación difícil de analizar y responder. En principio, hay dos razones para que esto pudiera ser cierto. La más sencilla, y también probable, está relacionada a la dosis infectante. En pleno pico de la epidemia, el número de personas que transmiten el virus es muy alta. El nuevo contagiado puede recibir virus de más de un transmisor o varias veces del mismo. La suma de la cantidad de virus que reciba en unos pocos días será su dosis infectante final. Entonces, a mayor dosis, más probabilidad de hacer forma clínica y dentro de ella las moderadas o graves. Si la dosis es tremebunda, la posibilidad de forma clínica grave es altamente probable, incluyendo -por la desmesurada respuesta inmune- las complicaciones: trombosis local y a distancia, shock tóxico. La inversa, una baja dosis única, hace más probable la evolución a infección con forma subclínica o clínica leve.
La otra opción es ya conocida desde hace décadas. El virus va produciendo pequeñas mutaciones. Como consecuencia, algunas variantes son más agresivas y otras menos. Por otra parte, las personas cubren un abanico desde las más a menos susceptibles. El resultado de la combinación de variante del virus más agresivo en personas más susceptibles termina en la muerte del paciente y la desaparición del virus con él. La inversa: que los virus de menor virulencia en personas menos susceptibles evolucionen en forma subclínica o clínica leve. Con el tiempo, predomina la combinación virus poco agresivo y pacientes menos susceptibles. En términos evolutivos, el virus es cada vez más benigno y las personas cada vez más resistentes. Un detalle: esto se cumple a rajatabla a través de varias generaciones de personas, pero ¿es válida en corto tiempo? La de virus cada vez más “atenuados” seguramente sí, para él han transcurrido en pocos meses decenas de “generaciones”.
“El virus no se transmite por el aire.”
-Pongamos claridad en este punto. Una cosa es el “elemento infectante/fuente de infección” y otra la “vía de transmisión”. Para este caso: el elemento infectante/fuente de infección son los virus activos en las gotitas de Flȕgge, formadas por secreción oral-respiratoria que son expelidas al hablar, cantar, estornudar, toser. La transmisión es por vía aérea (el aire es el vehículo donde se encuentran dichas gotitas). Y podríamos agregar que “la puerta de entrada” es oral, nasal, ¿conjuntival? Conclusión, sí se transmite por el aire.
-“La tasa de mortalidad hoy es del 4,5%.”
-No nos dice nada, ¿el 4,5% de quiénes? ¿habitantes, infectados, enfermos leves, moderados, graves, internados en terapia intensiva? Falta un dato.
Sería conveniente que los profesionales sean muy precisos en sus apreciaciones. Quienes están vinculados al tema pueden discernir lo que por otra parte les resulta obvio, pero no es el caso del ciudadano de a pie, sobre el que pueden generar involuntariamente mayor confusión y preocupación de la que ya tienen.
Dr. José Francisco Lewkowicz
No hay comentarios:
Publicar un comentario