Irán. La Importancia de la Lucha Iraní para el Sistema Internacional

Por Omar Hassan. Resumen Medio Oriente, 02 de abril de 2026.
Históricamente, el gobierno de Estados Unidos ha identificado a varios países como «Rouge States” (Estados Canallas), un término peyorativo que fue inventado por ese mismo gobierno para descalificar a los países que no están en su “órbita”, en un sentido geopolítico. El término empezó a ser empleado por el Señor William Clinton, identificando a sus rivales geopolíticos como “Canallas» o “Forajidos”, alegando que estos “muestran una incapacidad crónica para interactuar de forma constructiva con el mundo exterior, exhibiendo a menudo una intensa hostilidad hacia los demás países de una región o a nivel del sistema internacional”. En base al criterio estadounidense, estos Estados poseen gobiernos que supuestamente apoyan el terrorismo, buscan armas de destrucción masiva, actúan agresivamente hacia otras naciones, son expansionistas, violan sistemática el derecho internacional y amenazan la estabilidad internacional. Algunos ejemplos son: Corea del Norte, Irán, Siria, Cuba, Venezuela, Libia e Irak.
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos inició un episodio más del proceso de desmantelamiento del orden internacional posguerra. La segunda agresión contra la República Islámica de Irán, es un hito más en el largo camino de transformación de Estados Unidos, de ser la potencia hegemónica en un sistema internacional que esa misma diseñó, a un Estado Forajido. En este caso peculiar e inédito, dos potencias nucleares (no sometidas a medidas coercitivas que destruyen sus economías) se encuentran en el proceso de atacar a una potencia no-nuclear (con cinco décadas de medidas destructivas a su economía), con la excusa de eliminar armas nucleares que obviamente no posee. Esta agresión se “vende” como una acción “preventiva”, pero si la situación fuera invertida – Irán ataca a la ciudad de Washington, asesina al Señor Trump y a una parte del gobierno estadounidense – sería una acción “terrorista”, y ya se hubieron empleado hasta armas nucleares. Pero claro, como ya sabemos, el doble rasero en la política internacional no solamente se mantiene, sino que sigue crecieron, exponencialmente.
Los opositores del Señor Trump en Estados Unidos insisten en que esta es una guerra que no tiene ni razones, ni objetivos, ni métodos claros. En realidad, el asunto no es tan confuso como estos alegan. La situación interna de Estados Unidos está bastante complicada, producto de una serie de catastróficas medidas socioeconómicas y políticas tomadas por el Señor Trump. El deterioro del gobierno es imparable, y el hecho de que ha sido derrotado en todas las elecciones “especiales” desde el 2025, indica una inevitable calamidad electoral que pudiera llevar a una destitución del Señor en cuestión, después de noviembre de 2026. Como no se encuentran soluciones que aborden tantas contradicciones internas, ni mucho menos para ocultar el masivo escándalo generado por el agente del Mosad Jeffrey Epstein, entonces decidieron “exteriorizar” la crisis interna, hacia el ámbito internacional.
Los primeros verdaderos éxitos de esta estrategia de “exteriorizar” los problemas internos, se evidenciaron en América Latina: Panamá le declaró la guerra a China, complaciendo a Estados Unidos y arruinando su futuro económico a largo plazo. Luego, surgieron sus compañeros fascistas: Kast en Chile, Milei en Argentina (se salvó de las elecciones parlamentarias), Noboa en Ecuador, y Asfura en Honduras. Lo de Groenlandia no prosperó, ya que los europeos por primera vez desarrollaron una columna vertebral propia, y le pusieron un paro al tema, por ahora.
Después, tenemos el caso de Venezuela. La agresión militar contra el país caribeño, culminó con la muerte y destrucción de varios de sus ciudadanos y el secuestro del Presidente Constitucional – Nicolas Maduro Moros – y una Diputada de la Asamblea Nacional, su esposa. La lista de violaciones del Derecho Internacional en este caso es extensa, y no pretendemos evaluarla aquí. En Venezuela, Washington encontró una receta perfecta para el tema de “cambio de regímenes”, después de 25 años de fracasar justo en esa misma tarea, en Caracas. La solución de Trump fue hacer otra cosa, y llamarla “cambio de régimen”. Después del 03 de enero de 2026, el Gobierno Bolivariano fue rápidamente sustituido por el Gobierno Bolivariano, el supuestamente “ilegitimo” Presidente Nicolas Maduro fue secuestrado, colocado en un proceso judicial altamente cuestionable, y en vez Washington reconoció el gobierno de su propia Vicepresidenta (quien fue seleccionada por el mismo Presidente Maduro) y quien ahora le hace la suplencia al Presidente secuestrado, de acuerdo a lo que indica la Constitución del país suramericano.
Las consecuencias de la masacre en Venezuela y el secuestro del actual Presidente Maduro – ahora rehén de Washington – generaron la perfecta coyuntura para la implementación del plan maestro del “Carnicero de Tel Aviv”: La destrucción de Persia. Estamos, en esta coyuntura, en la última oportunidad que tendrá Tel Aviv para aprovechar el grado inédito de control que posee sobre Washington, y que fue generado meticulosamente desde la segunda mitad del Siglo XX, consolidado por muchos agentes como Epstein, pero que muy probablemente quedará cerrada la “venta” de esta oportunidad, después de noviembre de 2026, con la renovación del Congreso.
En una combinación de delirios de grandeza a raíz del supuesto “éxito” en Venezuela, pero también bajo verdaderas amenazas y chantajes por lo que aún falta por revelar del trabajo del Señor Epstein, el Señor Trump fue persuadido (o arrastrado) a “meterse” en una guerra que solamente es deseada por el carnicero del Tel Aviv. Esta guerra, como la agresión contra Venezuela, debería ser bastante fácil. La fase I del plan, reedita los mismos detalles de la operación de la CIA y la MI6 para derrocar el gobierno popular y electo de Mosaddeq en 1953: agentes foráneos dentro de la población cometiendo crímenes para culpar el gobierno, masacres al estilo Puente Llaguno en Venezuela (2002) o los francotiradores en Ucrania (2014), etc. Con esto, se esperaba desestabilizar el país, y con eso se lograría el colapso total del gobierno, lo que siempre ha sido el objetivo primordial de todo este asunto, desde los 1990s.
Fase I (diciembre del 2025 – febrero del 2026) no funcionó, por lo que pasaron a fase II. En esta, se iniciaron “negociaciones” ficticias, Irán aceptó todo lo solicitado de su programa de energía nuclear, esta aceptación fue naturalmente ignorada por completo (porque nunca se trató del programa nucleares iraní), y procedieron a iniciar una guerra potencialmente global, a la vez de ser totalmente ilegal, algo típico de los llamados “Estados Forajidos”. Se esperaba que esta sea tan precisa, rápida y “limpia”, como la masacre y el secuestro en Venezuela: asesinan al Jefe de Estado, una gran parte del gobierno y el alto mando militar; destruyen dos o tres componentes de la infraestructura militar y civil; y masacran a unas cuantas escuelas, luego le echan la culpa al “régimen”, y listo: gobierno y quizás el propio Estado, totalmente desintegrados.
Pero Irán ya tiene décadas preparándose para este escenario, y también se han preparado potencias globales como Rusia y China. “Descabezar” al enemigo es algo fatal en la cultura occidental, pero para gente como Hamas y Hezbolá, quienes han sido “descabezados” decenas de veces, o para la propia Irán, esta visión occidental no posee las mismas implicaciones. Preparados para esta eventualidad, el Imam Jamaeni ya sabía que le venía la muerte, y en vez de esconderse como el roedor y Carnicero del Tel Aviv, prácticamente lanzó una bengala al cielo nocturno para que el enemigo gringo/sionista supiera dónde podían encontrarlo.
En fin, los resultados fueron totalmente diferentes al supuesto plan gringo/sionista. Irónicamente, creerse sus propios cuentos de hadas y propaganda sobre su “invencibilidad” después de Venezuela, fue lo que llevó al Señor Trump al peor desastre de su vida, hasta los momentos. Su “aura” de invencibilidad y delirio de superioridad, lo están ahora matando, lentamente.
Por esto es que la lucha de Irán es vital para el resto del mundo. Es evidente que Estados Unidos se ha transformado literalmente en lo que ellos mismos habían inventado como una “etiqueta” denigrante para sus adversarios geopolíticos: un Estado Canalla, o un Estado Forajido. Estados Unidos literalmente “apoya el terrorismo (efectivamente, lo genera), ya tienen y amenazan con utilizar armas de destrucción masiva, actúan agresivamente hacia otras naciones, son expansionistas, violan sistemática y descaradamente el derecho internacional y amenazan la estabilidad internacional”, justo como habíamos indicado en el comienzo de este texto. Aunque esta postura se generó por una combinación de factores domésticos, las cambiantes realidades internacionales y la idiosincrasia particular y destructiva del Señor Trump, ya las presidencias anteriores habían contribuido en la creación de este Estado Forajido.
Alguien tiene que ponerle un “freno” a esta persona desquiciada, y su país que actúa como un tumor maligno en el tejido del sistema internacional. Obviamente, la Unión Europea no lo hará, y la ONU es incapaz de hacer algo, al menos que sea en contra de Irán. Interesantemente, tampoco lo pueden hacer potencias como Rusia y China. La potencia asiática puede y efectivamente ya le ha dado varios frenos a Estados Unidos (en el 2025), pero todos de naturaleza económica e institucional (en la gobernanza global). Pero un enfrentamiento militar entre estas tres potencias nucleares, simplemente no le pondría un “freno” a Estados Unidos, sino al resto del mundo entero, asunto que nadie desea. Tiene que ser una potencia media, ni tan grande como Rusia y China, pero tampoco tan limitada como Venezuela y Cuba. Si no se le pone límites en lo militar y bélico al Señor Trump, no cesarán las agresiones en el sistema internacional hasta que todo el mundo esté envuelto en llamas. Solo Irán puede, y es ahorita el momento idóneo para hacerlo. Que Dios nos ampare a todos.
Fuente: Telesur
No hay comentarios:
Publicar un comentario