Narcodespensas y la base social del crimen organizado
Ante las inundaciones que afectaron a miles de familias en diferentes municipios de Veracruz, la ayuda llegó de todos los rincones del país, pero llamó la atención la entrega de despensas en el municipio de Tihuatlán por parte de integrantes del crimen organizado, en concreto, a nombre del Cártel Jalisco Nueva Generación.
No se trata de un hecho atípico, ni en México ni en Veracruz. En los últimos años diferentes organizaciones criminales han repartido despensas, organizado festejos y construido obras en diferentes partes del país, como una forma de establecer arraigo o base social.
Por ejemplo, en la pandemia de COVID-19, el Cártel Jalisco Nueva Generación desplegó un proceso de entrega de despensas en zonas marginadas de 5 entidades federativas: Jalisco, Colima, Morelos, San Luis Potosí y Baja California. Estrategia que fue emulada por muchas otras organizaciones en distintas entidades.
De hecho, se tienen documentadas este tipo de entregas desde 2004. En 2020 escribí para Nexos un artículo en conjunto con Sara López Cerón, llamado Narcoayudas, ¿dónde y quienes?, en el cual recopilamos 133 eventos documentados por medios de comunicación, en los cuales 11 diferentes organizaciones criminales y sus vertientes, habían entregado apoyos u organizado eventos sociales para la población, en 101 municipios de 18 entidades federativas entre 2004 y 2020.
Estos eventos incluían entrega de despensas, apoyos para desastres naturales, festejos como posadas, día de las madres, día del niño, 6 de reyes o conciertos. En la base de datos de ese artículo solo incluimos aquellos reportados por la prensa, aunque es previsible que haya habido muchos más que no se hicieron públicos, por ende, se trata situaciones recurrentes.
Incluso hay casos en que la misma sociedad solicita el apoyo de los integrantes del crimen organizado. Por ejemplo, el pasado 23 de septiembre apareció una manta afuera del Hospital General de Mexicali en Baja California, en donde se pedía al narcotraficante Jesús Alexander Sánchez Félix, alias “El Ruso”, su ayuda para surtir de medicamentos a dicho centro de salud, ante la falta de los mismos.
Es decir, se solicitaba a un narcotraficante hacerse cargo de una responsabilidad del Estado y ante la incapacidad de las autoridades, entrar a suplir la provisión de un servicio básico como es la salud.
Sin embargo, a gran parte de la sociedad lo anterior le resulta chocante y contradictorio, es difícil imaginar a los mismos sicarios que ejecutan personas a sangre fría, ayudando a la población damnificada o necesitada. Porque desde la visión ciudadana no podemos dejar de verlos como lo que son, los villanos, lo cual nos lleva a preguntarnos: ¿cuáles son las motivaciones que hay detrás de la entrega de estos apoyos por parte del crimen organizado?
Como punto de partida es necesario entender que no se trata de buenas obras, mucho menos de iniciativas desinteresadas; las organizaciones criminales ganan con estas entregas. En específico el favor de la población que se convierte en una especie de muro de contención frente a las autoridades.
Para entenderlo de mejor manera podemos recurrir a un caso: en 2019 cuando las autoridades implementaron operativos para detener a José Antonio Yépez alias “El Marro” líder del Cártel Santa Rosa de Lima, siguieron su rastro hasta el municipio de Villagrán en Guanajuato y desplegaron varias unidades para arrestarlo, pero habitantes de la zona bloquearon los accesos para impedir el paso de las autoridades y después integrantes de dicha organización incendiaron autos, posibilitando la huida del capo.
Pasa lo mismo en muchos lugares de México, como en Tamaulipas, en donde si llega cualquier persona extraña a determinados pueblos, sus habitantes avisan de inmediato a los narcos, para que estos indaguen. Lo mismo pasa cuando llega el Ejército o la Guardia Nacional, de forma que, con unos pocos apoyos, las organizaciones criminales ganan muchos ojos vigilantes que sirven como sistema de alerta temprana ante cualquier riesgo.
Es importante mencionar que no en todas las poblaciones suceden este tipo de fenómenos, es decir, una misma organización puede ser muy benevolente con algunas localidades y en otras tener una lógica extractiva. Por lo general, las organizaciones criminales buscan congraciarse con las localidades en las que pasan mayor tiempo, es decir, donde viven sus líderes, y por tanto, desean generar esos escudos sociales, mientras que en las demás aplican un sistema de extorsiones para extraer rentas.
* Víctor Manuel Sánchez Valdés (@victorsanval) es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE. Correo de contacto: victorsanval@gmail.com.
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