transformación que el partido Morena ha provocado en México es un terrorismo de Estado, que va mucho más allá de un coche bomba. Si la explosion de un carro bomba ya se considera terrorismo, más terrorífico aún es que explote con gente dentro, como sucedió en Michoacán el 6 de diciembre en el municipio de Coahuayana, Michoacán, justo en el momento en que la presidente Sheinbaum celebraba 7 años de paz y transformación con el gobierno morenista. Niegan el terror de su narcogobierno. Desde hace décadas México vive el terror en toda su geografía, que supera con mucho el genocidio que los Estados Unidos llevan a cabo en Palestina a través de Israel. Y el terror se recrudece con este régimen emprendido por el expresidente López Obrador, que protege a la delincuencia organizada, lo que Sheinbaum refrenda cuando afirma que atentar contra los narcos es ilegal. Aunado a esto, el tema de la extrosión a todo tipo de productores y comerciantes es sólo el merengue del pastel para cubrir el verdadero horror que se vive en México. A Sheinbaum no le fue suficiente el campo de exterminio en Teuchitlán; no le bastó el magnicidio del alcalde Carlos Manzo y de más alcaldes en Michoacán, Guerrero y otros Estados. No le basta que el país haya sido transformado en un cementerio por todos sus rincones con alrededor de 250 mil homicidios entre 2018 a 2025: ¡cada 15 minutos ocurre un homicidio! Más de 100 mil desaparecidos: ¡cada 40 minutos desparece una persona en México! Y estas denuncias sólo representan el 10 por ciento del total, con miles de familias destrozadas, de viudas y niños huérfanos. Estamos hablando de millones de muertos y desaparecidos sólo en el regimen obradorista de Morena y su “Cuarta Transformación” (4T). No les bastan los campos minados; las torturas más espeluznantes e inimaginables; las mutilaciones, las decapitaciones; los cuerpos colgados de los puentes, los cuerpos embolsados en las carreteras o desmembrados y regados por todas partes; los disueltos en ácido; los quemados vivos; las mujeres violadas incluso por el Ejército y la policía… ¿Hay algo que indigne a esa señora? ¿algo le conmueve? Patrañas. Esos genocidas también tienen derechos y es de protegerlos con abrazos, afirman ella y López Obrador, y hasta ríen. Y ya no hablemos de los miles que mueren por las falsas vacunas del Covid, o porque no fueron atendidos durante esa falsa pandemia. Aparte está el miedo a expresarte, a manifestarte, a perder tu trabajo, a salir a la calle, a ser acribillado en un retén del Ejército; el miedo al policía, a los bancos, a un falso virus, ¡el miedo a no votar, o a votar en contra! Miedo en todos los ámbitos y formas. Todo ello es sólo parte del terror que se vive en México cada día, un terrorismo de Estado –a la par de la corrupción y el ingente saqueo. ¡Y nos dicen que sólo es el primer piso de la transformación! ¿Pero aún hay quien cree en la 4T? Y hay el que entrega sus armas por una despensa… ¡el desarme de las víctimas y no de los victimarios! Es el pueblo indefenso, aprovechaando su miseria para arrancarle la dignidad –y sacarla de la canasta básica.
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