Pese a que el gobierno de Morena ha transformado a México en un cementerio, entre corrupciones, mentiras y pese a que tiene a casi todos en su contra, aun así puede salir victorioso en las elecciones de 2027. Primero por sus megafraudes, en especial el conteo digital de votos, para lo cual contrata empresas expertas como Smartmatic. Pero, más que nada, porque esa oposición está dividida: todos quieren abanderar el relevo de Morena en el poder. Y pues serán elecciones locales, distritales y estatales, lo cual dispersa aún más la fuerza. Sólo podrían unirse hasta las elecciones federales de 2030 y en la revocación de mandato a la presidente Sheinbaum. ¿Es buena idea para la oposición adelantar la revocación ─como piden los morenistas─ para que coincida con dichas elecciones de 2027? Sí. Después de la abstención del 90% en las elecciones judiciales, se avecina un tsunami electoral para sacar a Morena del poder. El pueblo está encabronado. Los fraudes en la elección de Sheinbaum y de los jueces fueron un insulto. Y no cesan los megaescándalos morenistas. Sheinbaum traiciona a la patria arrodillándose a los yanquis para salvar su pellejo. La delincuencia sienta sus reales y se le permite la violencia, lo mismo que a la policía y al Ejército, pero al pueblo se le ata y se le reprime. ¡Hay una “digna rabia”! Morena sigue afilando sus múltiples formas de fraude, sobre todo en el conteo de votos, ya que su aceptación acaso ronda el 5%: esos que celebran 7 años de corrupción y saqueo –con amenazas y de mala gana. Es que Morena reúne no sólo a lo peor de los partidos: le ha quedado lo peor de la sociedad ─excepto usted. El pueblo irá a votar, y votará en masa, no está preparado para una insurrección. ¿Pero, será un ultimatum? ¿Y después de Sheinbaum qué? Una Junta de Gobierno en el poder Ejecutivo, sin partidos ni militares, ayudaría a unir una parte del país. ¿Pueden los partidos, que dividen, votar algo así o prefieren la violencia?
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