Habesha: un
proyecto mexicano para brindar educación superior a refugiados sirios
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· La Universidad Panamericana campus Bonaterra ha
presentado oficialmente el proyecto que recibirá a 30 jóvenes sirios que
cursarán sus estudios universitarios en el país
· No es una obra de caridad, un acto del rico a favor
del pobre, sino una dinámica de interculturalidad e intercambio de
experiencias, señaló Adrián Meléndez, fundador de Habesha
· Los 30 estudiantes de educación superior serán
adoptados por el mismo número de familias mexicanas en cinco estados de la
República
Desde hace un año ha sido conformado
un proyecto encabezado por profesionales del derecho internacional, académicos
y miembros de la sociedad civil organizada preocupados por la problemática en
países que requieren de ayuda humanitaria, principalmente aquellos sumidos en
conflictos político-religiosos donde su población ha tenido que abandonar su
lugar de origen para mantenerse en estado de refugio, como es el caso de Siria.
Este ha sido denominado Habesha, de origen mexicano que con la contribución de
actores internacionales se ha puesto como objetivo el garantizar educación
superior para 30 jóvenes sirios dentro del territorio nacional.
Tras un año de intenso trabajo para
estructurar la dinámica de recepción y desarrollo de los estudiantes sirios, la
Universidad Panamericana campus Bonaterra ha llevado a cabo la presentación
oficial del proyecto, tras la necesidad de garantizar un diálogo entre
especialistas de la materia que han justificado la conformación del mismo.
Gilberto Conde, investigador del
Colegio de México, ha defendido la realización del proyecto a través de una
contextualización sobre las condiciones y factores que permitieron que Siria
transite por el conflicto que ha obligado a más de doce millones de habitantes
a desplazarse de su territorio. El académico del Colmex subrayó que el
conflicto de Siria responde a raíces muy diversas, desde factores económicos,
políticos y religiosos, así como las implicaciones de la llamada “Primavera
Árabe” que ha incentivado procesos revolucionarios en pro de la democracia en
Medio Oriente. Sin embargo, reconoció que en el caso de Siria los resultados
han sido diferentes, enmarcados en una guerra fratricida, donde el gobierno en
turno ha buscado que el movimiento que inició pacíficamente y se tornó como una
guerra civil pierda legitimidad tras la injerencia de otras naciones, así como
grupos extremistas islámicos.
Erika Álvarez Hernández, especialista
en temas de ayuda humanitaria, enunció la transición que ha sufrido el sistema
educativo en Siria a raíz de la guerra, donde se ha perdido el 97 por ciento de
cobertura con la que se contaba en nivel básico, y por el contrario, el número
de desplazados dentro del mismo país, así como de la región y hacia Europa y
occidente supera la cifra de los 20 millones.
Álvarez Hernández recordó que Habesha
surge tras la identificación de una problemática donde los estudiantes
refugiados no han tenido posibilidades para continuar con su formación, ya que
pasaron de un contexto donde las universidades eran públicas en su mayoría
(dentro de Siria), a otro donde la mayoría son privadas (Líbano, Turquía, y
Jordania). Argumentó que el proyecto incentiva que los jóvenes no sean
reclutados por grupos extremistas, y reiteró la necesidad de brindar educación
como un factor de transformación y reconstrucción para el país. Además, añadió
la oportunidad para, en un contexto adverso como Siria, garantizar el
empoderamiento de las mujeres a partir de la reconformación del país.
Para recordar las etapas por las que
México ha transitado en materia de ayuda humanitaria, Luis Antonio Zámano,
especialista en la materia, hizo mención a la recepción de 25 mil refugiados de
la Guerra Civil española durante el gobierno de Lázaro Cárdenas; los más de 40
mil durante el exilio antinazi; así como los refugiados de Haití y Japón hace
apenas algunos años. Zámano enfatizó en la necesidad de una sociedad
involucrada en la problemática internacional, colaborando en soluciones a
través de políticas de ayuda humanitaria.
El fundador del proyecto, Adrián
Meléndez Lozano, quien tiene una nutrida experiencia en temas de derecho
internacional y participación en campos de refugiados de diversos conflictos en
Medio Oriente, habló no sólo de la recepción de los 30 estudiantes sirios, sino
de la iniciativa para crear una discusión dentro de México entre actores
relevantes que aborden la problemática para dar a conocer las implicaciones que
tiene el conflicto sirio en México.
Detalló que la principal función de
Habesha, además de la recepción, se centra en la sensibilización y se remontó a
los inicios del proyecto, desprendido las vivencias dentro de los campos de
refugiados de sirios y kurdos en Irak. Además, explicó que el equipo que
encabeza el planteamiento se compone de 25 personas entre mexicanos y
extranjeros, especialistas en diversas disciplinas.
Respecto al tema de la recepción de
los jóvenes, Meléndez Lozano aceptó que traerlos a México ha sido un proceso
complejo, y agregó que la dinámica tiene implicaciones políticas y dificultades
técnicas, y hasta burocráticas, que han tenido que ser sorteadas durante el año
de desarrollo del proyecto. Consideró que lo más novedoso es su origen
mexicano, y reiteró la necesidad de recibir apoyo por parte del gobierno, tras
ser una iniciativa de la sociedad civil.
El fundador de Habesha aceptó que, a
pesar de que existe un método fiable para elegir a los estudiantes, ha sido
difícil determinar en un universo de 30 millones de refugiados, aquellos que
viajarán a México, provenientes de los campos de refugiados en Irak, Líbano,
Turquía y Jordania, representando a todas las minorías que existen en Siria. De
la misma manera aseveró que el proyecto no es caridad, en la que se constituya
como un acto del rico en favor del pobre, sino una experiencia de
interculturalidad para compartir experiencias, donde los mexicanos aprendan de
los sirios y viceversa, y conjuntamente puedan formarse en diversas disciplinas
que posteriormente puedan contribuir a la reconstrucción de su país, tras su
regreso una vez concluidos sus estudios.
Por su parte, Gabriel Domínguez
García, director de la Facultad de Derecho de la Panamericana campus Bonaterra,
se remontó a los inicios del proyecto y advirtió sobre la colaboración de otras
universidades como el Colegio de México y la Iberoamericana. Expuso la implementación
del programa a través de dos etapas, la de recepción de los estudiantes y su
aprendizaje del español, así como la necesidad de buscar 30 familias mexicanas
que adopten a los jóvenes sirios; y una segunda etapa con la integración de los
mismos a sus estudios universitarios en las cinco sedes (Aguascalientes,
Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco y Querétaro).
Domínguez García sentenció que el
esfuerzo que realiza Habesha puede ser considerado como una gota en el océano,
pero aseguró que es mejor eso que nada, y se mostró confiado de los resultados
que pueda traer.
La presentación del proyecto Habesha
concluyó con la realización de una videollamada con Jakkd Mohamd, uno de los 30
jóvenes que fueran aceptados para cursar sus estudios en el país, quien habló
de su vida tras el conflicto sirio, las nulas posibilidades para continuar con
su formación educativa, sus labores en el campo de refugiados, lo que significa
venir a México y aquellos elementos que conoce de nuestro país, así como las
actividades que realiza en sus momentos de ocio dentro del campo, finalizando
con un agradecimiento a quienes encabezan y llevan a cabo el proyecto.
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