La policía de Egipto ataca 'por error' a un grupo de turistas mexicanos y causa 12 muertos y 10 heridos
Tras disparar a cuatro todoterrenos que circulaban por el desierto occidental
Los agentes descubrieron que eran turistas mexicanos acompañados por guías egipcios
El presidente mexicano, Peña Nieto, condena lo ocurrido y exige una investigación
Al menos siete turistas mexicanos y sus guías de nacionalidad egipcia han muerto este lunes "por error" después de que la policía egipcia les confundiera con terroristas y abriera fuego mientras viajaban por el desierto occidental de Egipto, ha reconocido el ministerio del Interior egipcio en un comunicado.
En total, habría 12 fallecidos. Según el diario estatal 'Al Ahram', hay aún cadáveres en el lugar del incidente. El ministro de Turismo Jaled Rami ha señalado que entre lo heridos hay un ciudadano estadounidense.
Otras 10 personas han resultado heridas y han sido trasladadas de urgencia a un hospital. El incidente se ha registrado a primera hora de este lunes. Según las autoridades egipcias, ejército y policía llevaban a cabo una operación contra yihadistas en Al Wahat (Oasis, en árabe), en la provincia de Wadi al Gadid, que limita al sur con Sudán y al oeste con Libia.
Tras disparar a cuatro todoterrenos que circulaban por la zona, los agentes descubrieron que eran turistas mexicanos acompañados por guías egipcios. En el comunicado, el ministerio del Interior ha señalado que los vehículos se habían adentrado en una zona prohibida para civiles por motivos de seguridad. Las autoridades han abierto una investigación para esclarecer los hechos. "Se ha formado un comité para determinar lo que sucedió y hallar el motivo por el que un grupo de turistas estaba presente en una zona restringida", detalla el comunicado.
En un comunicado difundido por la agencia estatal de noticias Mena, la portavoz del ministerio de Turismo egipcio, Rasha al Azizi, ha declarado que el convoy no había obtenido el permiso de seguridadpara internarse en la zona de Farafra, a mitad de camino entre los oasis de Dajla y Bahareya. Los vehículos tampoco contaban con licencia. Según Al Azizi, los organizadores "recibirán el máximo castigo sin son declarados culpables". La empresa, sin embargo, insiste en que la expedición tenía la autorización del Ejército y que se trata de una compañía respetada y con experiencia sobre el terreno.
El presidente mexicano Enrique Peña Nieto ha condenado en su cuenta de Twitter el "trágico incidente" y ha exigido al Gobierno egipcio "una exhaustiva investigación de lo ocurrido". El mandatario ha ordenado que se incremente el personal diplomático en Egipto para socorrer a víctimas y familiares.
Según la cancillería mexicana, el embajador en El Cairo Jorge Álvarez Fuentes se ha entrevistado personalmente con cinco de los mexicanos internados en el hospital que se hallan estables. Las autoridades mexicanas se encuentran "en proceso de identificar y confirmar los nombres" de las víctimas.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha confirmado que hay al menos dos ciudadanos mexicanos fallecidos. No obstante, fuentes de la empresa que organizó el viaje por el desierto han señalado a EL MUNDO que la mayoría de los turistas procedían de Chile. "Estaban realizando un viaje habitual que va desde El Cairo al oasis de Bahareya [a 350 kilómetros al suroeste de El Cairo]. Tenían que pasar la primera noche en un hotel de Bahareya pero se detuvieron en el kilómetro 100 antes del oasis", han relatado desde la compañía turística.
Fotografía difundida este domingo por la filial egipcia del IS para anunciar su presencia en el desierto occidental
Durante la parada, los turistas bajaron de los cuatro todoterrenos en los que viajaban y se sentaron a cenar. "Mientras estaban comiendo, tres aviones de combate del ejército empezaron a disparar y lanzaron misiles sobre los vehículos. Quedaron completamente carbonizados", ha agregado un empleado de la empresa que ha pedido permanecer en el anonimato. "Algunos intentaron correr pero los militares les siguieron y abrieron fuego contra todos los que trataban de escapar".
La compañía niega que se tratara de una zona restringida a civiles y que estuviera en enclaves cercanos a actividad terrorista. "Es el área donde solemos realizar breves paradas antes de llegar a Bahareya.No está prohibida como se ha dicho", subrayan. Según la empresa, solo dos de los guías y conductores egipcios han sobrevivido al ataque. Uno de ellos se halla en situación crítica. "Ni siquiera llamaron a la ambulancia. Fue la gente el oasis quien acudió a ayudarles".
Horas antes, Provincia de Sinaí -la filial egipcia del autodenominado Estado Islámico- anunció a través de internet el ataque contra varias instalaciones militares en el extenso desierto occidental. La organización yihadista, denominada Ansar Beit al Maqdis hasta que el pasado noviembre jurara lealtad a Abu Bakr al Bagdadi, reivindicó en diciembre el asesinato de un estadounidense, empleado de una empresa petrolera, en el desierto occidental egipcio. El pasado agosto anunció la decapitación del croata Tomislav Salopek, secuestrado en julio a las afueras de El Cairo.
Fronterizo con el polvorín libio, el desierto occidental acumula un largo historial de incidentes. El mes pasado cinco soldados perdieron la vida tras estrellarse un helicóptero mientras perseguían a "terroristas". Según las fuerzas armadas, se trató de un "fallo técnico". En julio de 2014 al menos 21 uniformados murieron en un ataquecontra un puesto de control a unos 600 kilómetros de El Cairo.
El suceso de este lunes es un nuevo golpe para el ruinoso sector turístico, una fuente de ingresos y divisas y un sector vital de la economía egipcia arrasado por cuatro años de agitación política. El régimen egipcio, liderado por el ex jefe del ejército Abdelfatah al Sisi, ha intentado relanzar el turismo con escaso éxito. Unos 9,9 millones de turistas visitaron Egipto en 2014, ligeramente por encima de los 9,5 millones registrados el año anterior cuando tuvo lugar el golpe de Estado que en julio de 2013 desalojó del poder al islamista Mohamed Mursi.
Desde la asonada, el país ha asistido a la campaña de represión más feroz en décadas contra toda disidencia, islamista, liberal o izquierdista. El régimen egipcio ha clausurado, además, los medios de comunicación de la oposición; encarcelados a varias decenas de periodistas; establecido una draconiana ley que limita las protestas; estrechado la actuación de las ONG locales; confiscado la amplia red de caridad de la agrupación y los bienes de sus dirigentes y ahogado cualquier libertad.
Las arremetidas contra policía y ejército se han multiplicado. La mayoría de los ataques se han registrado en la península del Sinaí, donde opera la sucursal egipcia del autodenominado Estado Islámico. Unos 700 agentes han perdido la vida desde la asonada hasta el pasado diciembre, según un informe reciente realizado por el Consejo Nacional de los Derechos Humanos.
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