"Tenemos la mochila siempre lista por si llega el Estado Islámico", dice monja argentina que estuvo en Siria
La religiosa residió en la ciudad siria de Alepo, donde asistió a desplazados y vivió la amenaza constante de ese grupo yihadista conocido por su brutalidad y su aversión a los cristianos.‘Ahora apareció la foto de este niño‘, prosiguió, refiriéndose a Aylan Kurdi, el refugiado de 3 años encontrado muerto en una playa turca cuya imagen recorrió el mundo, ‘pero la desesperación de los sirios tiene varios años, y alguien financia las armas que los matan‘, agregó.
La religiosa residió en la ciudad siria de Alepo, donde asistió a desplazados y vivió la amenaza constante de ese grupo yihadista conocido por su brutalidad y su aversión a los cristianos.‘Ahora apareció la foto de este niño‘, prosiguió, refiriéndose a Aylan Kurdi, el refugiado de 3 años encontrado muerto en una playa turca cuya imagen recorrió el mundo, ‘pero la desesperación de los sirios tiene varios años, y alguien financia las armas que los matan‘, agregó.
De 42 años y nacida en Villa Mercedes, San Luis, la religiosa narró a Télam los horrores de la guerra durante un encuentro en la iglesia de San Efrén, en Buenos Aires, organizado por la Iglesia Siriana Ortodoxa de Antioquía, Arquidiócesis de Argentina y por monseñor Crisóstomo Gassali.
La hermana fue a Siria acompañando la tarea pastoral encomendada a sacerdotes y religiosas del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), una congregación misionera fundada por el sacerdote argentino Carlos Miguel Buela, que creció rápidamente y hoy está presente en 38 países de todos los continentes.
El intenso relato de la religiosa sobre bombardeos, muertes y hambruna en Siria es acompañado por la descripción de cómo el conflicto destruyó -además- la convivencia pacífica entre los minoritarios cristianos de distintas denominaciones y las dos ramas del islam: sunnitas y chiitas.
"Antes de la guerra en Siria se respiraba menos hostilidad hacia el cristianismo", cuenta María de Guadalupe, y compara su primera experiencia en suelo sirio con la vivida en Egipto.
‘En Egipto, en el Ramadán (mes sagrado de oración musulmana) la hostilidad hacia los no musulmanes era efervescente y se expresaba en escupidas e insultos, e incluso violencia y matanzas‘, señaló.
‘La guerra arrasó esa convivencia en Siria‘, insistió la misionera, que pudo observar cómo la persistente amenaza la llegada del sunnita Estado Islámico desató millones de desplazados internos y de refugiados que huyen del país.
María prestó desde su llegada a Alepo ayuda a los desplazados y heridos en esa ciudad del norte del país, la segunda de Siria, que hasta ahora pudo defenderse de los embates yihadistas, pero que vive sumida en el miedo y la angustia ‘desde hace cuatro años‘.
‘Pero este no era un pueblo que venía agonizando y cuyos habitantes debieron marcharse por millones a Europa, aclara aludiendo a la crisis migratoria sin precedentes que golpea a Europa, y, agrega: ‘no había ninguna bomba de tiempo que se suponía iba a estallar en una guerra‘.Nadie esperaba que esto ocurriera, pero ocurrió.
Pero poco a poco -continúa- "esta ciudad -que vivía bien y que fue empujada a un conflicto- empezó a sufrir la falta de electricidad, combustible, agua y alimentos? por las carreteras bloqueadas y el horror creciente que despertaba el Estado Islámico.
‘’El fin de este conflicto no es la democracia, paren la guerra’ ‘, dice María de Guadalupe, en el comentario más político de su ponencia, aunque citando a un joven sirio que conoció en la ahora sitiada ciudad.Ante una consulta sobre quién es el destinatario de su desesperado pedido, la religiosa señala: ‘No sé. Bueno, se dirige obviamente a quienes están apoyando al terrorismo‘.
‘Quiénes son o quiénes no son no es un tema mío, yo soy religiosa. Pero Occidente en general se mostró reticente al régimen (de Al Assad) y apoyó a los grupos opositores. Lo que pasa es que la oposición moderada no existe", concluyó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario