El primer reclamo fue directo al jefe del Ejecutivo, al presidente de los mexicanos. Y, por esa razón, la primera respuesta fue el silencio total de la casa presidencial, de Palacio, como si las mujeres no existieran.
Por eso, el siguiente paso fue exigirle al presidente poner fin a la epidemia de feminicidios, en todo el país.
En ese segundo reclamo, la respuesta del Obrador fue la indiferencia absoluta, en grosera ratificación de que las mujeres, según el gobierno de Obrador, son cero a la izquierda.
Frente al desdén, miles de mujeres realizaron plantones y protestas, acudieron a los medios y colocaron como tendencia la violencia sin freno contra las mujeres.
Frente al desdén, miles de mujeres realizaron plantones y protestas, acudieron a los medios y colocaron como tendencia la violencia sin freno contra las mujeres.
La respuesta de López Obrador fue, una vez más. la descalificación de las protestas. No son protestas ingeniosas, dijo ese engendro raro llamado Yeidckol Polevnski.
Entonces, las mujeres hicieron un esfuerzo más allá de su propia naturaleza y se organizaron, para unificar la protesta contra el desdén del presidente y del gobierno federal.
Entonces, las mujeres hicieron un esfuerzo más allá de su propia naturaleza y se organizaron, para unificar la protesta contra el desdén del presidente y del gobierno federal.
Y otra vez, de nueva cuenta, la respuesta oficial fue calificarlas como débiles mentales. Bueno, el mismísimo presidente Obrador llegó al extremo de pedirles tener cuidado y no dejarse manipular.
Claro, según los huéspedes de palacio, las mujeres son tan tontas que no faltará un mequetrefe capaz de verles la cara.
Entonces las mujeres se plantaron fuera de Palacio –para gritarle en su rostro al “rey de macuspana” –en una de sus mañaneras–, que es un insensible “rey chiquito”.
Y frente a esa nueva protesta de las mujeres, la arrogancia presidencial fue extrema. La respuesta fue la agresión que, curiosamente, subió de tono. Y, entonces, salieron a relucir los palos, los toletes, los jaloneaos, tal represión y, sobre todo, los gases lacrimógenos.
La vergüenza mundial. Así, a palos y toletazos, y con gas lacrimógeno, el dizque gobierno de dizque izquierda trata a las mujeres que le reclaman.
La vergüenza mundial. Así, a palos y toletazos, y con gas lacrimógeno, el dizque gobierno de dizque izquierda trata a las mujeres que le reclaman.
Y es que el gobierno de López Obrador y el presidente mismo “enseñaron el cobre”; mostraron que las mujeres “les valen madre” y, sobre todo, confirmaron que odian todo lo que tiene que ver con el empoderamiento de las mujeres.
Por eso, en contraparte, muchas de las mujeres mexicanas se organizaron.
Y, una vez acuerpadas por ellas mismas, esas mujeres que son acosadas, perseguidas, manoseadas; esas mujeres a las que el presidente Obrador odia, propusieron una protesta en la que plantearon un día sin mujeres.
Y, una vez acuerpadas por ellas mismas, esas mujeres que son acosadas, perseguidas, manoseadas; esas mujeres a las que el presidente Obrador odia, propusieron una protesta en la que plantearon un día sin mujeres.
Y entonces nació el #UnDíaSinNosotras.
¿Qué significaba eso?
Elemental.
Elemental.
Preguntan y le preguntan al mundo: ¿Qué sería un día sin mujeres; que sería el mundo sin mujeres?
Se puso fecha al #UnDíaSinNosotras, para el lunes 9 de agosto del 2020.
La convocatoria fue tal, llamó de tal manera la atención y resultó tan poderosa que fue abrazada por casi todos los sectores sociales.
La convocatoria fue tal, llamó de tal manera la atención y resultó tan poderosa que fue abrazada por casi todos los sectores sociales.
Pero la respuesta del presidente fue contundente, apenas del tamaño de su enanismo, de su odio a las mujeres y de su estupidez.
López Obrador lanzó un escupitajo al rostro de las mujeres al anunciar que el mismo lunes 9 de marzo, el emblemático #UnDíaSinMujeres, iniciaría la venta de los boletos de la #TransaDelSiglo, la no rifa del no avión.
¡Gracias presidente Obrador, por el tamaño de su enanismo, de su estulticia, de su odio y su resentimiento social!
¿Y saben por qué López Obrador odia a las mujeres?
Si, porque López Obrador no tiene madre.
Se los dije, por eso odia a las mujeres.
Si, porque López Obrador no tiene madre.
Se los dije, por eso odia a las mujeres.

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