Morena
Abandonó
su Alma
JAIME CLEOFÁS MARTÍNEZ VELOZ 1
o me fui. *Fueron ustedes quienes se alejaron del
pueblo.* No me rompí. *Se quebró la confianza*.
Como se quiebra una promesa cuando se con-
vierte en discurso vacío. La esperanza se volvió decep-
ción. La lucha se archivó en carpetas. Y el pueblo... vol-
vió a esperar. Como siempre.
Yo no abandoné Morena. Morena abandonó su alma.
Se fue del proyecto que nos hizo caminar con el corazón
en alto. Se alejó de la ética del servicio, de la humildad
como principio, de la congruencia como bandera. Hoy,
queda un cascarón que repite consignas como mantras,
mientras la realidad se desangra en los márgenes.
Un dirigente está para entender, no para que lo en-
tiendan. Y en tiempos de crisis, no hay matices: hay
verdad o simulacro, hay pueblo o poder, hay congruen-
cia... o silencio.
Transformación o simulacro. Nos prometieron una
transformación. Lo que llegó fue una administración de
pretextos. De frases ramplonas y justificaciones recicla-
das. El pasado se volvió el culpable de todos los er-
rores. Y el presidente... se convirtió en un personaje ir-
reconocible. Nada que ver con aquel candidato que
gritaba contra la corrupción. Hoy, todos son culpables...
menos él. Prometieron un Nuevo Proyecto de
Nación. Entregaron la misma forma de ejercer el poder,
con los mismos rostros y vicios. ¿De qué sirve levantar
la voz en tribuna si se calla frente al dolor del ejido? ¿De
qué sirve hablar de transformación si viven como los que
nunca quisimos ser?
De huipiles a Hermes. Cambiaron bolsas de manta,
pachole, huipiles y pulseras artesanales, por Louis Vuit-
ton, Gucci, Hermes, Cartier y Rolex. Criticaron la Casa
1
* Originalmente publicado en su muro: facebook.com/jaimemveloz/po...
Sin embargo, aparece ahora esta leyenda: «Este contenido no está dis-
ponible en este momento. Por lo general, esto sucede porque el propietario
Blanca... y sacaron la Casa Gris, las azules, las verdes,
las de San Diego, los ranchos... Y los resultados “tan
trabajadores” que hoy los dirigentes de Morena tienen
más propiedades que los ajos y los nopales.
¿Soberanía? ¿Dónde? Hablan de soberanía
nacional... y en Baja California nos impusieron a un ope-
rador del FBI, lavador financiero, que intentó alargar su
mandato corrompiendo diputados con dinero de las
aduanas administradas por Morena.
Antes nos abrazábamos en mítines con lágrimas de
esperanza. Hoy nos cruzamos en pasillos con miradas
de sospecha.
La congruencia no es un accesorio. Es la médula
de cualquier proyecto que aspire a ser ético. Y cuando
se pierde, no hay discurso que la sustituya. No me
aparté por estrategia. Me aparté por dignidad. Porque
prefiero caminar con pocos, pero libre y con la con-
ciencia limpia, que marchar con muchos hacia el olvido.
El Sexenio del Despojo. La promesa traicionada.
Morena llegó como estandarte de esperanza, con el
alma del pueblo tatuada en su discurso. Pero en el um-
bral del poder, la congruencia fue la primera víctima. Se
institucionalizó la simulación: abrazos para el pueblo,
contratos para los amigos.
El saqueo disfrazado de transformación. Mega-
proyectos impusieron despojo territorial: el Tren Maya,
el Corredor Interoceánico, el litio militarizado. Se vendió
solo compartió el contenido con un grupo reducido de personas, cambió quién
puede verlo o este se eliminó».
N
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el futuro en nombre del progreso, mientras co-
munidades fueron silenciadas. El ecocidio se
volvió política de Estado, y la consulta, un es-
pectáculo sin alma.
La captura del alma pública. La edu-
cación se redujo a propaganda, la salud a im-
provisación, la ciencia a subordinación. Se
usó la historia como escudo, pero se aban-
donó la memoria viva de los pueblos. El poder
se centralizó, se militarizó, se blindó contra la
crítica.
Realidades que no caben en la mañanera:
• 202,336 asesinatos en el sexenio de A.
• 51,791 desaparecidos: el mayor número en la historia.
• Crecimiento económico promedio de 0.81% anual: el
más bajo en casi 40 años.
• Fortuna acumulada de las 10 familias más ricas:
$176,800 millones de dólares (equivalente al ingreso de
más de 30 millones de mexicanos).
¿Y si ese dinero hubiera servido al pueblo?
• Los sobrecostos acumulados en el Tren Maya, Dos Bo-
cas y el AIFA suman más de $674 mil millones.
• La deuda de Pemex supera los $1.97 billones.
¿Y si ese dinero hubiera tenido otro destino?
Salud: Se habrían podido construir más de 3,000
hospitales comunitarios completamente equipados.
Garantizar medicinas gratuitas para millones de pa-
cientes con enfermedades crónicas. Financiar 47 años
del presupuesto anual de la Secretaría de Salud.
Educación: Rehabilitar todas las escuelas rurales.
Entregar computadoras a cada estudiante de
secundaria. Salarios dignos a miles de maestras y
maestros.
Medio ambiente: Reforestar millones de hectáreas.
Rescatar ríos contaminados. Proteger reservas natura-
les que hoy están devastadas por megaproyectos.
Campo: Garantizar precios justos para el maíz, el fri-
jol, el café. Rescatar ejidos, fortalecer cooperativas. De-
volverle al campo la dignidad que nunca debió perder.
Pero no. Prefirieron dinamitar cenotes, importar gasolina
robada, y enriquecer a sus operadores.
¿Austeridad? ¿Dónde? Hablan de ir al pueblo...
pero se van a Tokio. Hablan de austeridad republi-
cana... desde hoteles de lujo en París, Madrid, Los
Cabos. Critican el neoliberalismo... pero aplican sus re-
cetas: achican el Estado, privatizan indirectamente, y
concentran riqueza. El gobierno de Morena ha sido más
neoliberal que muchos anteriores, aunque lo nieguen
entre discursos y mañaneras.
¿Gobierno o gestor de becas? Tratan de cubrir la
ausencia de gobierno repartiendo becas, bolos y des-
pensas con préstamos extranjeros que incrementan la
deuda pública a niveles nunca vistos. Lo hacen sin pu-
dor, para sujetar la voluntad popular... y sus votos.
Pemex, huachicol y cinismo. Nos dijeron que sal-
varían a Pemex... y la quebraron y corrompieron más.
Ya no piden de “moches” el 10%, sino el 30, 40 o 50%,
según sea el caso. Funcionarios de su partido, en
Aduanas y en Pemex, coludidos con operadores extran-
jeros, hicieron florecer como nunca la importación ilegal
de gasolina y diésel. Crearon el Cartel del Huachicol.
Nepotismo con apellido. Dicen estar en contra del
nepotismo... pero lo practicaron a placer. Crucen los
apellidos de sus dirigentes y encontrarán las familias del
bienestar. ¿A quién quieren engañar?
Megaproyectos: ¿obra o saqueo? El Tren Maya
pasó de 150 mil millones a más de 515 mil millones.
Cada año requerirá más de 5,200 millones para su man-
tenimiento, aunque en 2024 apenas generó 297 mil-
lones en ingresos. ¿Son muy ineptos para pre-
supuestar? ¿O muy sinvergüenzas? Tal vez ambas co-
sas... con una dosis adicional de cinismo, valemadrismo
y una corrupción nunca vista.
El pueblo no se rinde. Y mientras tanto, el pueblo
sigue esperando. Esperando justicia. Esperando agua.
Esperando paz. Esperando que alguien recuerde que
gobernar... es servir, no exhibirse.
La dignidad que no se rinde. Surgieron voces que
no se vendieron: pueblos originarios, juventudes rebel-
des, periodistas incómodos. La poesía volvió a ser
trinchera, memoria, antídoto contra el olvido. La congru-
encia se volvió resistencia, y la rebeldía, acto de amor
colectivo. Aquí no se rinde nadie. Aquí estamos. Con la
guardia en alto. Con el espíritu intacto. Porque este
pueblo no se rinde. No se vende. Y no se pone de rodil-
las.
Congruencia, rebeldía y dignidad. La congruencia
no es nostalgia. Es resistencia. Y la rebeldía no es trai-
ción. Es fidelidad a lo que fuimos, a lo que soñamos, a
lo que aún podemos ser. A quienes aún creen en la jus-
ticia, a quienes aún lloran por el ejido, por el río, por la
memoria, les digo: no todo está perdido.
Desde otras trincheras, otras palabras, otras manos,
vamos a reconstruir el país que intentaron destruir.
Porque la patria no se hereda: se defiende. Y la es-
peranza no se administra: se honra. Hoy, la congruencia
es subversiva. Y la dignidad... revolucionaria. Así que
no bajen la voz. No bajen la mirada. Y no bajen la guar-
dia. Porque si el poder traicionó al pueblo... el pueblo
sabrá responder. Con poesía. Con memoria. Con rebel-
día. Y con una acción decidida y revolucionaria.
Como dijera Felipe Ruanova: Doy fe.
O como dijera mi abuelo Ubaldo Veloz: He dicho.
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