n el sur de Líbano, tres ataques israelíes separados provocaron la muerte de al menos seis personas e hirieron a otras; Israel negó haber efectuado uno de los embates, aunque no ha comentado sobre los otros. Esto ocurrió mientras los embajadores de Tel Aviv y Beirut se preparaban para una nueva reunión en Washington hoy, con miras a extender el frágil alto el fuego, una demanda que el gobierno libanés anunció que buscará. En una ofensiva contra la aldea de Al-Tiri fue asesinada la periodista Amal Khalil y resultó herida otra comunicadora, informó el ministerio libanés de Salud, que acusó a Israel de haber “perseguido” a Khalil al atacar la casa donde se refugió después del primer bombardeo, reportó Al Jazeera. Su cuerpo fue recuperado seis horas después de entre los escombros, indicaron los rescatistas. Khalil trabajaba en el diario AlAkhbar y había cubierto el conflicto en Líbano entre Israel y el grupo político-paramilitar libanés Hezbollah, que se reanudó a principios de marzo, a la sombra de la guerra entre Estados Unidos e Israel en Irán. La comunicadora se protegía en una casa después de que un ataque aéreo israelí anterior impactó cerca del automóvil en el que viajaba con otra colega. Nawaf Salam, premier libanés, aseguró que los ataques de Israel contra periodistas “ya no son incidentes aislados”, sino “una práctica sistemática que condenamos y rechazamos”. El ejército israelí alegó que bombardeó la aldea porque varias personas violaron el alto el fuego y representaban un riesgo para sus tropas. El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró que la embajadora de su país en Washington, Nada Moawad, solicitará una prórroga del alto el fuego y el cese de las demoliciones en pueblos del sur, en el diálogo mediado por el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, como condiciones para negociaciones más profundas donde los objetivos serán el fin de los ataques de Israel y la retirada de sus tropas del Líbano. Hezbollah afirmó que el alto el fuego en Líbano es fruto de la presión iraní y condenó a Beirut por buscar conversaciones con Tel Aviv, en un reflejo de la agudización de sus diferencias con el gobierno, que busca su desarme. El canciller israelí, Gideon Saar, afirmó que su gobierno tomó una “decisión histórica de negociar directamente con Líbano después de más de 40 años”. Ambas naciones permanecen oficialmente en estado de guerra desde la creación de Israel en 1948. Un segundo casco azul francés falleció ayer, luego de ser repatriado, al no sobreponerse a las heridas provocadas por presuntos combatientes de Hezbollah en una posición de Naciones Unidas en Líbano. La cancillería francesa reclamó que es deber de “todas las partes” garantizar la seguridad de los cascos azules. “En casi 45 días (de guerra), hemos contabilizado 21 mil 700 viviendas destruidas y 40 mil 500 dañadas”, afirmó el secretario general del consejo libanés de investigación científica, Chadi Abdallah. Ayer, soldados israelíes dinamitaron la vivienda de una familia desplazada de Kfar Kila “en memoria” de uno de sus compañeros muertos en combate, reportó Middle East Eye. El “régimen israelí continúa violando el alto al fuego en el Líbano, bombardeando y demoliendo inmuebles (…) en una grave y reiterada violación del derecho internacional y el derecho internacional humanitario”, denunció el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla , y recordó el “asesinato impune” de 2 mil 454 personas desde el 2 de marzo
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