La palabra “narco” es una palabra bastante grave. No sólo es el negocio de
drogas. En México los gobiernos han ampliado su significado: hoy significa
trata y desaparición de personas, tortura, violaciones, mutilaciones, asesin-
atos y genocidio; adicciones; extorsión, despojos, robos a la nación; sobornos,
violación a los derechos humanos, a las leyes nacionales e internacionales; im-
posición de presidentes, legisladores, de jueces... toda una mezcla de corrup-
ciones que caben en Morena, el Partido que lo tiene todo.
El gobierno de Estados Unidos lo sabe, ¡es el artifice de toda esta decom-
posición social! Y su principal instrumento son los gobiernos. Poco a poco imple-
menta estrategias para eregirse como el salvador de los mexicanos frente a sus
propios gobernantes, y muchos lo aplauden pues todo está diseñado para que el
pueblo no pueda salir por sí solo de este laberinto de partidos políticos.
Las visas canceladas son la antesala de esta intervención. Es expulsar de su
país antes de que lleguen; significa persona “non grata”. Y que sea a los hijos del
expresidente, no es algo personal. AMLO ha saqueado al país a través de sus
hijos y demás familiares, y éstos a través de sus amigos. Mas Sheinbaum lo niega
y sigue pidiendo pruebas. Uno se pregunta ¿qué son “pruebas” para ella? Porque
se han publicado documentos, videos, audios, declaraciones públicas, flagrancies
y hasta confesiones... y “a confesión de parte, relevo de pruebas”. Mas nada val-
idan: tienen todo el poder. Tampoco son prueba los descarados desfalcos multi-
millonarios con nombre y apellido; las violaciones a la constitución; y todas las
mentiras durante las mañaneras desde hace 8 años... cualquier ciudadano puede
cotejarlas con los hechos, ¡están todas grabadas!
También uno se pregunta ¿qué significa “gobierno humanista” para los
morenistas? Porque, para empezar, la presidente espuria no recibe a las madres
buscadoras y se burla de Ayotzinapa al exonerar al Ejército de la matanza.
Vaya humanismo donde rebosan los asesinatos a plena luz, las desapari-
ciones diarias, las torturas. ¿Qué tiene de humanista eliminar la presunción de la
inocencia y encarcelar sin pruebas, llenando las cárcles de presuntos culpables?
¿Qué tiene de humanista proyectar más prisiones y no liberar a los presos politi-
cos? ¿Qué clase de humanismo es eso de liberar a más de 100 mil que no tienen
sentencia, sin resolver los asuntos y sin reparar los daños? ¿Es para liberar nar-
cos? ¿Qué hay de humanista en liberar a los pequeños ladrones, pero no a los
inocentes y sin tocar a los grandes?... ¿ahora todos a robar poquito o mucho?
Arrogante, se burla de todos en sus comedias mañaneras. Proyectos ridículos
como las farmacias de banqueta que nadie ve, son otra burla. Se burla de los
pueblos con “el paso de Cortés”, ahora “paso de los pueblos indígenas”. ¿En qué
ayuda eso? ¿Por qué no desmantela los grupos paramilitares en Chiapas? ¿Por
qué quitaron todos los apoyos a los campesinos? ¿Qué tiene de humanista con-
taminar con fracking los mantos freáticos de las comunidades?
Y para colmo, la “científica” se burla de los indígenas presumiendo su inútil
tesis doctoral sobre las estufas de leña, ¿quiere enseñar el padrenuestro al Papa?
¿Qué humanismo hay en seguir endeudando al país? ¡Qué humanista es
llegar a la presidencia con el fraude electoral que todos vimos! Y tratar a los mex-
icanos como idiotas que no saben escuchar los medios de comunicación ─ahora
censurados─, no obstante que “el pueblo
no es tan tonto”. Y censura a la Iglesia.
¿Qué tiene de humanismo quitar a los pa-
dres la protestad de sus niños para que
éstos puedan cambiar de sexo sin su ap-
robación? lo que provoca daños físicos y
mentales irreversibles, hasta suicidios.
¿Qué tiene de humanista ser “candil de
la calle”, rescatando a otros países con
dinero que no es tuyo y sin consultar?
¿Para quién gobierna? Mientras México
empeora cada día por sus tantas caren-
cias, como los miles de estudiantes
rechazados en la Universidad Nacional.
¿Qué tiene de humanista vacunar a los
mexicanos como parte de un genocidio
global? o dejarlos mutilados, paralíticos...
─como reconocen distintos gobiernos y
miles de verdaderos científicos en el
mundo; inclusive las propias farmacéuti-
cas han pagado millonarias demandas.
¿Y quitarnos la línea telefónica? Vaya,
se las ingenian para que el pueblo los
odie. ¿Y la no retroactividad de la ley?
¿Una dictadora humanista? ¿del Bien-
estar? ¡Váyanse al rancho de AMLO con
ese cuento del humanismo!
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