El asesinato de Kaddafi
Indignación e impotencia es lo que siente cualquier ser humano ante el brutal asesinato del líder libio Mohamar Kaddafi. Asesinato perpetrado por una banda de malditos criminales que no conformes con torturarlo a mansalva destrozándole las piernas y el rostro, todo su cuerpo, le dispararon en la cabeza. El trofeo ya lo tiene la bruja sedienta de sangre Hillary Clinton, el cínico genocida Barak Obama, y los mafiosos de la Europa decadente. Lograron el objetivo después de destruir bombardeando durante siete meses al país con mayor desarrollo en África, y asesinar a más de sesenta mil libios. Los denominados “rebeldes” o mercenarios armados y pagados por el club de la muerte llamado OTAN, a cada pueblo y ciudad del territorio libio que llegaban torturaron, violaron y masacraron comunidades enteras, cometieron un genocidio ante la mirada impasible de un mundo cada vez más insensible e indolente. ¡Qué desgracia!.
Esas bestias hablan del “retorno a la democracia” en Libia sobre los cadáveres de miles de seres humanos, de niños calcinados, de mujeres desmembradas, de hombres destrozados. Ahora viene el reparto de la torta petrolera y recursos, y el país africano en ruinas, con la infraestructura totalmente destruida, gobernado desde ese prostíbulo político llamado Estados Unidos de América. Mientras tanto los medios de comunicación internacionales controlados por los capos de la información, grafican con entusiasmo esa orgía de sangre con las fotos del cadáver de Kaddafi. Y los medios de oposición venezolanos, nada nuevo, también se suman al aquelarre, estos cerdos no quieren ser segundos de nadie cuando se trata de celebrar la barbarie y la muerte. Uno no pierde la esperanza que algún día no lejano se haga justicia y esos bastardos paguen con creces sus crímenes.
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