Los cuatro jinetes del apocalipsis
Las principales fuentes de riesgo 2012 del gobierno
Cuatro nubarrones podrían ensombrecer el cómodo escenario político que el gobierno disfrutó durante el primer bimestre del año.
El primero es el agravamiento previsible de la conflictividad social, la cual podría llegar a tener expresiones crecientes de violencia como la que se está viviendo en estos momentos en Puerto Maldonado, donde ayer fallecieron tres personas.
Es un fenómeno que podría replicarse en otras zonas si el gobierno no despliega una estrategia más articulada para administrar el escenario de conflictividad social en las regiones.
Conga en Cajamarca y Doe Run en La Oroya son dos focos de alta tensión, pero lo cierto es que hoy hay 229 conflictos registrados por la Defensoría, cinco más que el mes pasado y quince más que al inicio del gobierno del presidente Ollanta Humala.
Aunque algunos sectores tengan la expectativa de la ‘mano dura’, un escenario de enfrentamiento con muertes mellaría mucho el perfil político del presidente Humala. Para decirlo de un modo más directo, un nuevo ‘baguazo’ en alguna parte del país remecería al gobierno y le produciría una enorme inestabilidad.
¿Cuenta el gobierno con un sistema de prevención y administración del conflicto social? Lamentablemente, parece que, hasta ahora, no.
Esto, a su vez, genera el segundo factor de riesgo: que la conflictividad regional paralice proyectos como el de Conga y que esto, a su vez, detenga la inversión privada que se requiere para el crecimiento y para financiar la inclusión social.
La tercera fuente de riesgo es la creciente inseguridad ciudadana que se está viviendo con expresiones como el incremento de la tasa de homicidios –que prácticamente se ha duplicado en el último lustro– así como el incremento del grado de violencia de cada incidente delictivo.
Lo evidente es que la seguridad ciudadana es una pata floja de la mesa de este gobierno, un sector en el que está mostrando una alta incapacidad.
¿Cuenta el gobierno en el momento actual con capacidad de plantear una política articulada en este espinoso terreno, el cual tiene gran impacto en la calidad de vida y en el sentir ciudadano? Los dos titulares del Ministerio del Interior en lo que va del gobierno actual no permiten vislumbrar esa posibilidad.
El cuarto factor de riesgo es la habilidad creciente que el gobierno está desarrollando para tropezarse por enredarse con sus propios pasadores de los zapatos, tal como se ha constatado en el berenjenal ocasionado alrededor de Antauro Humala.
¿Tiene el gobierno un sistema de alerta temprana para prevenir estas metidas de pata? Con algunos ministros ‘comesapos’ como los que hoy estamos viendo, parece que no.
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