En campaña, el candidato López Obrador pregonó que las mujeres tendrían más peso en su gobierno; que serían empoderadas.
Prometió el gabinete con la mayor paridad de género y, acaso es la única promesa cumplida. Una decisión que, sin duda, debe ser aplaudida. Sin embargo, de poco o nada ha servido tal “paridad de género”.
¿Por qué?
Porque en el gobierno de López Obrador se ha producido el mayor número de feminicidios, el mayor número de muertes violentas de niñas y, sobre todo, es el gobierno con los mayores niveles de violencia, en general y, contra las mujeres, en particular.
¿Qué ha hecho, por ejemplo, a favor de las mujeres la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, responsable precisamente de la gobernabilidad del país?
Parece que la ex ministra de la Corte, es la “Secretaria de la Ingobernabilidad” del país.
Y, si lo dudan, basta recordar que apenas en días pasados propuso la “reverenda idea” de convertir las escuelas públicas en refugios de mujeres violentadas, luego que el propio presidente Obrador destruyó los refugios de mujeres violentadas.
Ese es el tamaño de la estulticia en la secretaría de Gobernación.
Pero hay más.
¿Qué han hecho por las mujeres de México, las mujeres del gabinete presidencial; además de destruir las guarderías, de acabar con el sistema de salud, de dejar sin medicamentos a hospitales y clínicas; además de dejan sin medicinas a niños con cáncer y mujeres con cáncer de mama; además de destruir el ecosistema en el Sur, Sureste del país?
Tampoco es todo.
En la propaganda oficial luce muy bien que el Congreso pregone y presuma que, por primera ocasión en la historia, una mujer preside, de manera simultánea, cada una de las cámaras de diputados y senadores. Sin duda ese logro amerita un aplauso.
En los hechos, sin embargo, de poco o nada sirve tal paridad.
 ¿Por qué?
Porque las presidentas de las cámaras del Congreso y las propias legisladoras del partido oficial poco o nada han hecho para impedir que más de 25 programas a favor de las mujeres fueran destruidos por el gobierno de López Obrador; porque las diputadas y senadoras de Morena nada hicieron para impedir que desaparecieran las guarderías, la destrucción de los refugios para mujeres violentadas; porque nada hicieron diputadas y senadoras de Morena para evitar la muerte de niños y niñas por falta de medicamentos.
Y la joya del fracaso de la “paridad de género”, en los gobiernos de Morena, es la Ciudad de México.
Hoy la capital del país es gobernada por “la científica” Claudia Sheimbaun.
Sin embargo, la CDMX está entre las entidades federativas más hostiles para las mujeres; es de las ciudades que arrojan el mayor número de mujeres violentadas, con más feminicidios; de mujeres y niñas violadas, hostigadas y perseguidas.
El gobierno de la señora Sheimbaun es, en realidad, la entidad federativa con uno de los mayores signos de ingobernabilidad del país.
Y, en efecto, urgente y obligada la paridad de género.
El problema, sin embargo, es que en el nuevo régimen, en donde el poder total está en manos de un solo hombre, no hay paridad que valga.
¿Por qué?
Porque en Morena y en el gobierno de AMLO las mujeres del gabinete, las mujeres diputadas y senadoras, las mujeres gobernadoras como Claudia Sheimbaun, las mujeres de la Corte, son sometidas por el poder absoluto del “macho de Palacio”, por López Obrador.
Y la mejor prueba la vimos el pasado jueves, en donde todas las mujeres del Gabinete Presidencial se prestaron para exhibir en coro una grosera consigna en defensa de AMLO.
“!Ese hombre no se toca…!”.
Así las caricaturizó el genial Calderón.
Pero la verdadera caricatura está en la muerte de la paridad de genero en el gobierno de AMLO; gobierno en donde el único que manda es el “Macho de Palacio”.
Y es que no hay “paridad de género” y de nada sirve esa “paridad”, si las mujeres del poder son sometidas por el “macho de Palacio”.
Así el “machismo de Estado” impuesto por López Obrador.
 Se los dije, todo lo que toca AMLO, lo pudre.