Fue contundente la lección de miles y miles de mujeres que salieron a la calle para repudiar a los inútiles gobiernos de Morena; a los malos gobiernos de López Obrador y de Claudia Sheinbaum.
Lección de dignidad; lección de repudio; lección de solidaridad; lección de civismo; lección de valentía; lección de hartazgo por gobiernos de sátrapas que engañaron a millones de mujeres –y millones de mexicanos–, que en julio de 2018 creyeron en ellos.
Una lección histórica que dejó mudos por más de 20 horas no sólo al presidente Obrador sino a todo su gabinete femenil, a los estrategas de Palacio –que no supieron como reaccionar–, a las diputadas y senadoras de Morena; a las aplaudidoras lopistas de los medios del Estado y, en general, a las y los maromeros lopistas que a la media noche del 8 de marzo aún no sabían como reaccionar, no entendían que maroma aplicar, no comprendían lo que había pasado.
Y es que pasó la peor avalancha conocida en México sobre Morena, sobre sus gobiernos, sobre su presidente Andrés, sobre su jefa de gobierno en CDMX, Claudia; sobre sus legisladores federales y locales; esa avalancha conocida como las mujeres agraviadas, maltratadas, violadas, perseguidas y asesinadas.
Esa avalancha de descontento, de enojo, de inconformidad, de “encabronamiento” y rabia desatado la tarde de éste 8 de marzo que será historia y que se confirmará todo “el día después”, el 9 de marzo cuando esas mismas mujeres confirmarán su fuerza, su poder, su valentía y su generosidad al protagonizar el primer “Un día Sin Mujeres”.
Generosidad de las que dan vida y reclaman el respeto a la vida; generosidad de las que hacen hogar y exigen respeto a la familia y al hogar; generosidad de las que hacen desde las tortillas hasta las ideas más brillantes y que nunca cuestionan a las tortilleras y menos a las mujeres de ciencia.
Y es que la movilización de éste 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer, en México, fue histórico; el día en que las mujeres de México salieron a la calle a repudiar al mal gobierno federal y al peor gobierno de la capital del país.
Mujeres a las que la jefa de gobierno pretendió prohibir el uso del Metro; mujeres a las que la autoridad de la capital del país intentó prohibir entrar al Zócalo porque no podían contener la avalancha de protesta; mujeres a las que gasearon y golpearon para hacerlas retroceder.
Mujeres que salieron a repudiar a los malos partidos políticos –sea el PRI, el PAN, el PRD, Morena… o sea de la chiquillería–, y a repudiar a muchos gobiernos estatales, como los de Veracruz, Puebla, Chiapas, Tabasco y el Distrito Federal.
Miles de mujeres que marcharon con la frente en alto, con el corazón al viento; mujeres que exigieron el cumplimiento de los básicos de un Estado democrático.
Básicos como que el jefe del Estado, el presidente Obrador asuma su responsabilidad frente a la violencia contra las mujeres, contra niñas y niños; a favor de que el presidente asuma su responsabilidad por solapar a los mexicanos violentos, machistas criminales, asesinos y narcotraficantes.
La lección del 8 de marzo del 2020 en México es una lección que obligará al fallido gobierno de AMLO a redefinir su rumbo y sus prioridades.
Sí, porque luego de la marcha de hoy, López Obrador debe cambiar 180 grados su gobierno, sus prioridades o, de plano, deberá renunciar.
Se los dije, las mujeres mexicanas cambiarán al país.
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