Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

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sábado, 26 de julio de 2025

LA BOTA DEL YANQUI

 LA BOTA

DEL YANQUI


—Breves historias de México—


1. A los estadounidenses

He aquí un breve recuento de los daños a México por

norteamericanos. Se trata de algunos episodios

entresacados de la historia, acerca de las relaciones

internacionales entre México y Estados Unidos (EU).

Claro, nada tiene que ver el estadounidense consciente,

comprometido con la justicia y rebelde a su propio

gobierno. A veces interviene otro estadounidense de la

historia, el investigador John Kenneth, de aquella obra

México Bárbaro, donde invitaba a sus compatriotas a la

solidaridad con los mexicanos: Aunque con incontables

trucos y engaños los gobernantes norteamericanos

consigan sustraerse a la voluntad de la mayoría, ésta

todavía puede protestar; y si la protesta es suficientemente

ruidosa y sostenida, aún es capaz de hacer temblar a esos

gobernantes. ¡Protestad, pues, contra el crimen de la

intervención! Y si fuera necesario, para que los

gobernantes escuchen, llevad esa protesta hasta la

amenaza de una revolución aquí; la causa lo merece.1 Es

que a veces pareciera que sólo ellos pueden frenar la

iniquidad que sus gobernantes producen en nombre de la

paz, del mundo y hasta de Dios, pisoteando todo

florecimiento de vida.

2. La pregunta dos

A fin de sacudir la opinión pública y suscitar el diálogo

sobre temas que interesan al país, en el 2002 circuló entre

algunas organizaciones civiles una pequeña consulta,

llamada Consulta Ciudadana por la Independencia de

México, cuyas cinco preguntas en efecto acaloraron a

muchos: 1) ¿Piensa usted que es necesaria una nueva

constitución política que asegure justicia y desarrollo a

todos los mexicanos? 2) Piensa que México necesita

romper relaciones con el gobierno de Estados Unidos para

construir una sociedad más justa? 3) ¿Piensa usted que el

presidente Fox es un traidor a la patria y debe ser

sustituido? 4) ¿Piensa que el sistema electoral de partidos

debe permitir también otras prácticas electorales que unan

más a los mexicanos? 5) ¿Piensa que un Frente Electoral

de la Sociedad Civil debe proponer al Subcomandante

Marcos como candidato independiente para que mande

obedeciendo la voluntad del pueblo en la Presidencia de la

República? Ninguna respuesta tuvo consenso ni mayoría

sobresaliente, aunque algunas parecieran más obvias al

paso del tiempo. Y por supuesto, la quinta pregunta

calentaba más. De cualquier manera, fue clara la falta de

discusión sobre estos temas, donde existe poca

información, variados prejuicios, temores y hasta tabúes,

incluso entre la sociedad civil conciente y organizada. Pero


1 Cfr. John KENNETH T.; México Bárbaro; Costa Amic ed. México. 1911;

pp. 6, 229-241 passim. Ciertamente, algunos historiadores sospechan

que esta obra se publicó bajo seudónimo, que en realidad la escribió un

revolucionario mexicano.


lo que ahora nos interesa es introducirnos brevemente en

el escándalo de la pregunta dos.

3. La Doctrina Monroe

América para los americanos resume el pronunciamiento

político del presidente de EU James Monroe en 1823,

frente a las monarquías europeas que buscaban anexarse

territorios en América, sobre todo de las nuevas naciones

independientes de España. Más tarde, en 1845, cuando

en Europa se oponían a que EU se anexara Texas,

California, Oregon y otros territorios, los yanquis elevaron

dicho pronunciamiento a la categoría de “principio” en

materia de política exterior, llamándole Doctrina Monroe.

Pocos años después, el indígena Benito Juárez dejaría en

claro con su revolucionaria sentencia, El respeto al

derecho ajeno es la paz, que en materia de principios el

poder norteamericano se encuentra muy atrás, sin otro

camino que el robo y la bestialidad de las armas. Y un

siglo después, en 1948, EU fundó la Organización de

Estados Americanos (OEA) a fin de establecer a nivel

internacional la misma doctrina hasta nuestros días. Así,

atascado siempre en el principio, dicho gobierno ha

violado la soberanía de quizá todos los países

latinoamericanos y de muchos otros en el mundo, no sólo

invadiendo militarmente sino entrometido en las políticas

interiores.

4. El Destino Manifiesto

Semejante doctrina se fundaba en la idea del Destino

Manifiesto, según la cual los EU estaban destinados al

apoderamiento inevitable de todo el continente y, qué

bárbaros: por mandato divino. Entonces, pues sí,

buenísima idea dijeron los gringos. Es como si entre los

mexicanos alguien dijera que la virgen de Guadalupe

representa al pueblo elegido por Dios en América Latina.

Así que con tales ideas, en el siglo XIX miles de

norteamericanos salieron como piratas a colonizar nuevos

territorios a título personal, los llamados filibusteros;

muchos de ellos agricultores esclavistas, asentados al sur

de EU desde el Golfo de México. Estos poderosos

terratenientes buscaron extenderse hacia el oeste y más al

sur, en Latinoamérica, pues los norteamericanos del norte

se oponían al avance de la esclavitud en sus territorios –

en realidad, más preocupados por el control económico

que por defender a los negros esclavos–. Un ejemplo en

México fue William Walter, quien pretendió establecer una

nueva nación en Baja California y Sonora en 1853, y luego

llegó a ser presidente de Nicaragua en 1856. Más aún,

estas expediciones de filibusteros dieron lugar en 1836 a

la independencia de Texas, que luego se anexaría a EU.

5. Texas, 1836


En efecto, en 1836 muchos esclavistas ya estaban en

Texas con permiso del gobierno mexicano, entre ellos

Samuel Houston, encargado de defender los intereses

estadounidenses frente a los indios de ese estado.

Inconformes con la dictadura de Santa Anna, y ansiosos

por ampliar la esclavitud, los texanos se organizaron ese

año y tomaron el fuerte El Alamo, en San Antonio. En

consecuencia, el propio presidente Santa Anna, al mando

de 4 mil hombres irrumpió y mató a los 187 ocupantes.

Entre tanto, no muy lejos, Samuel Houston proclamaba la

independencia de Texas, redactaba una Constitución, y al

mando de 800 hombres se dirigió contra Santa Anna,

haciéndole perseguir hasta San Jacinto –hoy ciudad de

Houston–, donde lo derrotó en 20 minutos mientras los

soldados mexicanos dormían la siesta –según una versión

popular–. A cambio de su libertad, Santa Anna firmó y

vendió la independencia de la nueva República de Texas,

siendo Samuel Houston el primer presidente. Desde luego,

esto fue posible gracias a que los esclavistas sureños

tenían el poder en la presidencia de EU, los demócratas,

pues estos peleaban la autonomía de los estados para

legalizar la esclavitud en el campo, mientras los

republicanos buscaban en el norte un federalismo más

centralizado que apoyara su desarrollo industrial y

bancario.

6. Chapultepec, 1848

No conformes con Texas, los estadounidenses sureños

deseaban comprar las provincias mexicanas de California

y Nuevo México para extender la esclavitud más al oeste,

mientras los norteños las querían para evitarla. Pero el

gobierno mexicano no aceptó venderlas a ninguna parte

en 1845; ni reconocía la independencia de Texas, al

tiempo que se desgastaba sofocando levantamientos

internos en otras partes del país. Molesto, y aprovechando

estas circunstancias, el gobierno de EU provocó la guerra:

se anexó Texas, penetrando con sus tropas hasta los

límites del río Bravo en 1846, lo que México consideró una

violación a su territorio, atacando en consecuencia a las

tropas estadounidenses. Entonces, EU tuvo pretexto para

invadir California, Nuevo México, y cruzó el Bravo

invadiendo Matamoros; conquistó Monterrey y llegó hasta

San Luis Potosí. Bloquearon las costas mexicanas, y en

1847 entraron por Veracruz con 13 mil soldados hasta la

ciudad de México: Tomaron el Castillo de Chapultepec,

coronando la guerra en 1848 con el Tratado de Guadalupe

Hidalgo, donde México reconoció sus límites con Texas y

cedía a EU el 55% de su territorio, dando lugar a los

estados de California, Nevada, UTA, parte de Colorado,

Arizona, Wyoming, Nuevo México, y dicen que querían

más. El premio de consolación a los mexicanos: 15

millones de dólares de indemnización... la llamada política

del dólar.

7. El control económico

El pueblo mexicano quedaría herido para siempre con

estos hechos. Ante la impotencia, su corazón se llenó de

tristeza, rabia y rencor, cosa que el gobierno ha querido

aplacar desviando la historia a través de los años,

cuidando no molestar a EU, como dice Fox. Pero las

cosas empeorarían cuando en 1876 comenzó la dictadura

de Porfirio Díaz, quien puso a México en la cuchara de


EU: Según Kenneth, el consorcio de cobre Morgan-

Guggenheim tenía el dominio absoluto de esa producción


en el país, por ejemplo; y la firma Guggenheim Sons


poseía todas las grandes fundiciones, así como vastas

propiedades mineras; la Standard Oil controlaba la mayor

parte de la producción de petróleo crudo y el 90% de su

comercio; Los agentes de American Sugar Trust acaban

de obtener la concesión para monopolizar la producción

de azúcar –decía Kenneth–; y la compañía Intercontinental

Rubber poseía millones de hectáreas para la producción

de hule; la Wells-Fargo Express, asociada con el gobierno,

tenía el monopolio de transportes express; E. N. Brown

era presidente de los Ferrocarriles Nacionales y directivo

del Banco Nacional de México; los empresarios de la

Southern Pacific Railroad controlaban el 75% del comercio

por ferrocarril, y eran dueños de un millón de hectáreas

petrolíferas en la región de Tampico; la American Cordage

Trust absorbía más de la mitad de las exportaciones de

henequén en Yucatán; etcétera. Y en general, el 80% de

todas las exportaciones mexicanas se hacían a los EU,

mientras el 66% de las compras provenían de allá. O sea

que hoy no han cambiado mucho las cosas respecto a lo

que veía Kenneth hace cien años.

8. Doctrina del capital

Los EU son socios en la esclavitud que existe en México –

aseguraba Kenneth–. Después de 50 años de haber

liberado a sus esclavos negros, el “Tío Sam” se ha vuelto

esclavista de nuevo y se ha dedicado a la trata de

esclavos en un país extranjero (...). Me refiero al Gobierno

Federal de los EU y a los intereses que lo controlan. El

poder policiaco de los EU se ha usado en la forma más

efectiva para destruir el movimiento de los mexicanos

destinado a abolir la esclavitud, y para mantener en su

trono al principal tratante de esclavos del México bárbaro:

Porfirio Díaz (...). Los EU han convertido a Díaz en un

vasallo político, y en consecuencia, han transformado a

México en una colonia esclava. (...) ¡Hay 900 millones de

dólares de capital norteamericano invertidos en México!

(...) Y luego concluye: Donde quiera que fluye el capital,

éste domina al gobierno; ésta es una doctrina reconocida

en todas partes y por todos los hombres que tienen

siquiera un ojo abierto a las realidades del mundo.

9. Los esclavistas yanquis

Entre sus ejemplos de la esclavitud desarrollada en

México por norteamericanos, Kenneth afirma que en la

región yaqui, rica en recursos mineros y agrícolas, tales

capitalistas compraron al gobierno las tierras indígenas, a

quienes exterminaron y deportaron a la espantosa

esclavitud de Yucatán: las haciendas del henequén. El

gobernador Fred Warner, de Michigan, tiene intereses en

contratos de compra anual de esa fibra por valor de 500

mil dólares a los esclavistas del henequén yucateco. (...)

En toda la región tropical del país, en las plantaciones de

hule, de caña de azúcar, de frutas tropicales, por todas

partes se encuentran norteamericanos que compran,

azotan, encierran y matan esclavos... –según un

hacendado administrador, dice Kenneth–. “Algunas veces

pedíamos 300 o 400 (a enganchadores de cualquier

parte). Los pagábamos a 50 pesos cada esclavo. En tres

meses enterrábamos a más de la mitad.” Y menos mal:

Donde no existe en México la esclavitud se encuentra el

peonaje, una forma moderada de esclavitud, o abundante

mano de obra barata. (...) Por eso, los capitalistas

norteamericanos apoyan a Díaz. Y a Fox.

10. Cananea, 1906


Más aún. En 1906, gestándose la revolución mexicana, 6

mil mineros mexicanos se lanzaron a la huelga en

Cananea, Sonora, porque les pagaban la mitad que a los

600 trabajadores gringos; era la empresa del

norteamericano W. C. Greene, establecida desde 1883.

Entonces, éste reclutó en EU unos 300 guardias –los

llamados Rangers–, así como vaqueros y mineros

mediante el pago de 100 dólares a cada uno, invadiendo

el país contra las propias leyes norteamericanas –si bien

con permiso escrito de Porfirio Díaz–; pero en llegando

algunos se regresaron porque no sabían que se trataba de

reprimir una huelga –según Kenneth–. Como sea, eran los

gringos de la empresa los que primero dispararon a los

mexicanos por la espalda desde un auto –según el

revolucionario José Mancisidor–

2

; luego vino la represión

estatal y federal. Muchos mineros fueron colgados,

fusilados o encarcelados en las Islas Marías. El resto

siguió trabajando en peores condiciones –afirma Kenneth–

: “El presidente Díaz –dijo Greene–, me ha ordenado que

no aumente los salarios y yo no me atrevo a

desobedecerlo”.

11. En la frontera, 1911

Y en plena insurgencia, en abril de 1911, Kenneth era

testigo de otra intervención en México: En el momento de

escribir estas líneas hay cerca de 30 mil soldados

norteamericanos que patrullan la frontera mexicana, y

barcos de guerra de Estados Unidos navegan en la

proximidad de puertos mexicanos. Aunque ni un solo

soldado llegue a cruzar la línea, ni los barcos disparen un

solo tiro, se trata de una intervención efectiva. El propósito

descarado es aplastar la revolución cerrando sus fuentes

de aprovisionamiento e impedir que los patriotas

mexicanos residentes en Estados Unidos vayan a luchar

por la libertad de su país. Y también querían impedir que

los revolucionarios se refugiaran tras la frontera. Los EU

se han convertido en una dictadura militar tan siniestra e

irresponsable como la del propio Díaz. ¿Y para qué? Para

mantener una esclavitud más cruel que la que existió en

nuestros Estados del Sur.3 Es que los intereses de los

empresarios norteamericanos en México eran muchos, y

el mismo presidente William Taft tenía los suyos en la

compañía petrolera Pearson Son –como pasa en México

hoy con las paraestatales.

12. La Decena Trágica, 1913

En 1913, el general Victoriano Huerta traiciona al

presidente Francisco I. Madero en una sublevación

encubierta que tomó la ciudadela del Palacio Nacional,

dejando 2 mil muertos en diez días: la llamada Decena

Trágica. Enseguida, Huerta se autoproclamó presidente y

asesina a Madero tres días después. Esto fue dirigido

desde la embajada estadounidense por Henry Lane

Wilson; y el gabinetazo de Huerta se nombraría ahí

mismo, en la embajada, en lo que se llamó Pacto de la

Ciudadela y no como debió llamarse... La embajada fue

(...) el centro de una verdadera conjura en contra del

gobierno, y su política, desde antes de la sublevación,

afirmaba el embajador cubano Manuel Márquez. A esta

traición se sumarían diputados y senadores temiendo una

invasión yanqui, como sucedería en nuestros tiempos.

Sólo el senador Luis Rojas escribió: Yo acuso a Mr. Henry

2 Cfr. José MANCISIDOR, Historia de la Revolución Mexicana, Costa

Amic ed. México, 1957, pp. 62-65.

3 Cfr. KENNETH, op. Cit., p. 5.


Lane Wilson, embajador de EU (...) como responsable

moral de la muerte de Francisco I. Madero (...). De haber

manejado la amenaza de una intervención armada

norteamericana para favorecer sus fines particulares (...),

etc. Y el senador Harrison, de EU, reconoció: No ha caído

una mancha más negra en las páginas de nuestra historia

diplomática, como son los incidentes que comprenden esa

época de México.4

13. Veracruz, 1914

En 1914, tropas de EU invadieron el puerto de Veracruz:

tomaron las instalaciones federales y bombardearon

desde los barcos matando niños, mujeres, ancianos, sólo

porque México se negaba a saludar con 21 cañonazos la

bandera de la flota estadounidense en Tampico. Luego

aparecieron los verdaderos motivos: querían la renuncia

de Huerta, elecciones y un gobierno provisional, pues sus

negocios necesitaban la paz; asimismo, porque el

gobierno mexicano recibía armamento desde el extranjero

cuando la Primera Guerra Mundial se veía venir. Sobre

todo, EU condicionaba su retirada de Veracruz para

resolver la revolución a favor suyo y controlar la política

interior de México. Sin embargo, ante la avanzada de

Venustiano Carranza (Huerta había huido de él) por

distintos frentes, dispuesta al combate definitivo5

, se

tuvieron que retirar más de 7 mil marines después de siete

meses en estado de sitio, sin conseguir ninguna

reverencia a su bandera, sin impedir que el Ypiranga

desembarcara millones de municiones y escopetas en

Puerto México (Coatzacoalcos); y sin elecciones, ni

gobierno provisional ajeno a Carranza, a quien terminarían

reconociendo.


6 Vaya, hicieron el ridículo.


14. Triste final, 1915

Pero a fin de cuentas, también Carranza terminó cediendo

a la intervención: El 19 de octubre de 1915 llegaron a

Veracruz los representantes latinoamericanos aliados con

EU (el llamado ABC) para reconocer a Carranza y resolver

el conflicto. Los buques de guerra norteamericanos surtos

fuera de la bahía, izaron la bandera mexicana y le hicieron

el saludo de 21 cañonazos. Les respondió inmediatamente

el cañonero “Zaragoza”, que izó la bandera

norteamericana y disparó su saludo con el mismo

entusiasmo, según el periódico New Yok Times. Y ahora,

en enero del 2003, al igual que el ABC tan rechazado por

México durante la revolución, Fox se alió con EU en el

grupo Amigos de Venezuela para intervenir en los asuntos

internos de esa nación. Más aún, el 14 de enero del 2003,

Vicente Fox desplegó su ridícula flota mexicana en el

Atlántico, solidario con EU frente a Irak, tal vez para

saludar con 21 cañonazos si los “yanquis” pasaran por ahí.

Decimos “yanquis”, entre comillas, porque se sabe que la

mayor carne de cañón que EU envía a la guerra es de

América Latina, sobre todo mexicanos; seguramente,

también por esto el gobierno estadounidense controla los

acuerdos migratorios.

15. ¡Viva Villa!, 1916

La retirada de los marines se demoró en 1914 porque

esperaban al insurgente Francisco Villa para entregarle el

4 Cfr. MANCISIDOR, op. cit, pp. 189-192.

5 Cfr. Ricardo CORZO et al.; Nunca un desleal: Cándido Aguilar; El

Colegio de México, México, 1986, p. 72.

6 Cfr. Berta ULLOA, Veracruz, capital de la nación; El Colegio de México,

México, 1986, pp. 13-38.


puerto de Veracruz y derrocar a Carranza, pero Villa

nunca llegó pues su lucha andaba en Aguascalientes.

Comoquiera, el presidente de EU Woodrow Wilson y su

secretario de estado Robert Lansing, aliándose con otras

naciones latinoamericanas (el ABC) siguieron

amenazando a Carranza con invadir militarmente si la

revolución no llegaba a la paz. Pues bien, en 1916, debido

al reconocimiento de EU a Carranza como presidente de

la república, Villa incursionó en aquel país con 300 jinetes,

atacando Columbus de pisa y corre, a fin de provocarle

problemas internacionales a Carranza. Pero no fue así:

más de diez mil soldados estadounidenses invadieron el

país al mando del general John Pershing y persiguieron a

Villa durante casi un año por todo el norte de México para

matarlo, pero ¡Yepa yepa! no lo lograron; tuvieron que

retirarse, pues la población de las comunidades

mexicanas –no el gobierno de Carranza– los enfrentaba

enérgicamente, al grado de obligar al comandante

Tompkins a gritar ¡Viva Villa! en Parral, Chihuahua –

detalla Mancisidor.

7


16. En el corazón de la política mexicana

Así, la ambición estadounidense, lejos de respetar el

derecho ajeno, viola permanentemente la paz. En México,

se metió en la aurícula derecha de la política interna: el

presidencialismo. Al respecto, el citado Robert Lansing

declaró en 1924: México es un país extraordinariamente

fácil de dominar porque basta controlar a un solo hombre:

el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner

en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto

llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más

tiempo, debemos abrirle a los jóvenes mexicanos

ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer

el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano,

en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de

Estados Unidos. México necesitará de administradores

competentes. Con el tiempo, estos jóvenes llegarán a

ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán

de la presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos

gaste un centavo o dispare un solo tiro, harán lo que

queramos y lo harán mejor y más radicalmente que

nosotros. Y sí, ya vimos.

17. México, colonia de esclavos

Acorde con esto, concluía Kenneth: El capital

norteamericano no está, por ahora, a favor de la anexión

política de México; la esclavitud que produce utilidad

puede mantenerse con mayor seguridad bajo la bandera

mexicana que bajo la norteamericana. Mientras se pueda

dominar a México –mientras se le pueda mantener como

una colonia de esclavos–, no hay necesidad de anexarlo,

pues una vez anexado, la protesta del pueblo

norteamericano sería tan grande, que se haría necesario

abolir la esclavitud o disfrazarla bajo formas menos

brutales y descaradas. La anexión vendrá sólo cuando no

se pueda dominar al país por otros medios. No obstante,

esta amenaza se mantiene ahora como un garrote sobre

el pueblo para impedirle que derroque a Díaz por la fuerza.

En efecto, la anexión significa exterminar a los indios

como hicieron en su país; la explotación al indígena y al

campesino, al obrero, no sobreviviría como parte de los

estadounidenses; tiene que ser donde no se vea, con

extraños, con ilegales; o afuera, en una colonia, en

México, en China, en Singapur.

7 Cfr. MANCISIDOR, op. cit., p. 299s.


18. No molestar a EU

Y razonaba bien Kenneth sobre una posible anexión. Es

que basta una mala cara y el gobierno yanqui considera

que las relaciones con ese país ya se deterioran, no se

diga por algún desacuerdo internacional. Así, por ejemplo,

solicitar una revisión del capítulo agropecuario en el TLC,

es ir contra lo pactado y contra los intereses de aquella

nación; pero además, seguramente contra los intereses de

nuestros propios gobernantes. No se trata de un pacto

nacional, como dijo Fox el 6 de enero de este año 2003,

es un pacto entre gobernantes sin representatividad que

no consultaron al pueblo. Más aún, el gobierno de EU es

el primero en romper relaciones cuando pierde el control;

así pasó con Cuba. Por eso, resulta absurdo cuidar de no

molestar a EU –como rogó Fox a Fidel Castro–, sobre todo

si muy orgullosos ya se ofenden cuando no se les

reverencia, y ni ellos mismos se controlan. Sólo un

gobierno charro, lo que se dice charro, cuida una relación

que ha desgastado tanto al país. Preocupan, pues, las

alianzas de EU con los gobernantes de otras naciones

como la Gran Bretaña, su madre patria.

19. ¿Volveríamos a la Edad de Piedra?

Ahora bien, es cierto que las cosas empeorarían al romper

las cadenas de EU, al menos en lo inmediato, pues

dependemos económicamente de ese país, donde

vendemos más del 80% de nuestros productos. ¿Qué

sería de esa producción? Quizá se canalizaría por otro

lado, o se consumiría en México; o dejaría de producirse y

¿sus productores? Quedarían desempleados, o tal vez

producirían otros artículos, más básicos. ¿Y de las

importaciones qué decir? Estarían seguramente

bloqueadas, sobre todo la tecnología. Las industrias –en

su mayoría trasnacionales– cerrarían... o ¿se

nacionalizaría una maquiladora de teclas para

computadora? ¿o de asientos para automóvil? ¿Se

nacionalizaría una ensambladora de diferentes piezas

estadounidenses procedentes de todo el mundo? Es que

pocas cosas producimos de pe a pa, pues la cadena

productiva ha sido dispersada estratégicamente por los

empresarios en diferentes países. Entonces, sin

tecnología, sin industrias, ¿volveríamos a la piedra?

Preocupan los embargos y otras represalias del primer

mundo. ¿Nos pasaría como a Cuba o Nicaragua? ¡Como a

Irak o Afganistán? ¿Todavía tenemos suficientes recursos

para salir adelante solos como nación? ¿Serían posibles

otras relaciones comerciales? En fin, éstas y más

preguntas se harían muchos mexicanos, y por simples o

complicadas que parezcan requieren respuesta.

20. Reconquistados económicamente

Por lo pronto, hoy la esclavitud se da en cada empresa

capitalista, dondequiera que haya peones y patrones; de

modo que ya estamos reconquistados sin necesidad de

anexión. Asimismo, ahora la organización económica es

más compleja: no se trata simplemente de norte y sur, o

de industriales y agricultores, demócratas o republicanos;

ahora las grandes empresas están en todos los sectores

económicos, sean extractivos, industriales o de servicios,

incluso especulando con acciones en el mercado bursátil,

metidos en otros negocios y como dueños de los bancos.

Así, por ejemplo, Kellogg’s tendrá industrias procesadoras

de alimentos, campos agrícolas, sus propios servicios de

distribución y venta, más toda rama complementaria de


esa industria, así como acciones en otras empresas que al

parecer no vienen al caso, digamos en General Electric o

en el City Bank. Un ejemplo en México es Ricardo Salinas

Pliego: dueño del Canal 13, del Banco Azteca... y lo

mismo le vende a usted lavadoras en Elektra que giros

monetarios, tal vez hasta servicios paramilitares, como los

que desplazaron ilegalmente a los empleados del Canal

40 a finales del 2002, respaldados por el gobierno federal.

21. Temor a la invasión

Reina, pues, el temor al poderío militar estadounidense y a

su demencia gubernamental que lo conduce a

insospechados abusos. Así las cosas, no parece muy

descabellada la idea de algunos analistas en torno al Plan

Puebla-Panamá, a saber, que a EU le interesa más

apropiarse del norte de México, y no tanto los negocios del

sur, corriendo su frontera hasta la cordillera neovolcánica

que atraviesa el país de este a oeste, a la altura de

Puebla. Tampoco resulta sin fundamento una posible

invasión a Chiapas, máxime cuando se sabe de rubios

militares que algunos indígenas han visto reconociendo la

zona desde hace varios años, a escondidas. Las excusas

serían cualquiera: narcotráfico; protección al

estadounidense; combatir el comunismo; derechos

humanos; ayuda humanitaria; protección de negocios;

ataque al terrorista; apoyo al gobierno democrático; para

que esa nación se salve, como decía Wilson; o sólo

porque ya me hartaron, dice Bush. Así que, por todo lo

visto de EU, no se puede responder afirmativamente a la

pregunta dos sin temblor en el pulso, aunque asista la

razón y con toda el alma se quiera tronar a EU no otra

cosa que los dedos. Es menester el valor, la imprudencia y

la dignidad del rebelde, más la osadía y el desacato que

en algún momento tuvo Carranza. En fin, sólo se trataba

de una consulta. 


Juan Castro Soto

16 de enero del 2003

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