LA BOTA
DEL YANQUI
—Breves historias de México—
1. A los estadounidenses
He aquí un breve recuento de los daños a México por
norteamericanos. Se trata de algunos episodios
entresacados de la historia, acerca de las relaciones
internacionales entre México y Estados Unidos (EU).
Claro, nada tiene que ver el estadounidense consciente,
comprometido con la justicia y rebelde a su propio
gobierno. A veces interviene otro estadounidense de la
historia, el investigador John Kenneth, de aquella obra
México Bárbaro, donde invitaba a sus compatriotas a la
solidaridad con los mexicanos: Aunque con incontables
trucos y engaños los gobernantes norteamericanos
consigan sustraerse a la voluntad de la mayoría, ésta
todavía puede protestar; y si la protesta es suficientemente
ruidosa y sostenida, aún es capaz de hacer temblar a esos
gobernantes. ¡Protestad, pues, contra el crimen de la
intervención! Y si fuera necesario, para que los
gobernantes escuchen, llevad esa protesta hasta la
amenaza de una revolución aquí; la causa lo merece.1 Es
que a veces pareciera que sólo ellos pueden frenar la
iniquidad que sus gobernantes producen en nombre de la
paz, del mundo y hasta de Dios, pisoteando todo
florecimiento de vida.
2. La pregunta dos
A fin de sacudir la opinión pública y suscitar el diálogo
sobre temas que interesan al país, en el 2002 circuló entre
algunas organizaciones civiles una pequeña consulta,
llamada Consulta Ciudadana por la Independencia de
México, cuyas cinco preguntas en efecto acaloraron a
muchos: 1) ¿Piensa usted que es necesaria una nueva
constitución política que asegure justicia y desarrollo a
todos los mexicanos? 2) Piensa que México necesita
romper relaciones con el gobierno de Estados Unidos para
construir una sociedad más justa? 3) ¿Piensa usted que el
presidente Fox es un traidor a la patria y debe ser
sustituido? 4) ¿Piensa que el sistema electoral de partidos
debe permitir también otras prácticas electorales que unan
más a los mexicanos? 5) ¿Piensa que un Frente Electoral
de la Sociedad Civil debe proponer al Subcomandante
Marcos como candidato independiente para que mande
obedeciendo la voluntad del pueblo en la Presidencia de la
República? Ninguna respuesta tuvo consenso ni mayoría
sobresaliente, aunque algunas parecieran más obvias al
paso del tiempo. Y por supuesto, la quinta pregunta
calentaba más. De cualquier manera, fue clara la falta de
discusión sobre estos temas, donde existe poca
información, variados prejuicios, temores y hasta tabúes,
incluso entre la sociedad civil conciente y organizada. Pero
1 Cfr. John KENNETH T.; México Bárbaro; Costa Amic ed. México. 1911;
pp. 6, 229-241 passim. Ciertamente, algunos historiadores sospechan
que esta obra se publicó bajo seudónimo, que en realidad la escribió un
revolucionario mexicano.
lo que ahora nos interesa es introducirnos brevemente en
el escándalo de la pregunta dos.
3. La Doctrina Monroe
América para los americanos resume el pronunciamiento
político del presidente de EU James Monroe en 1823,
frente a las monarquías europeas que buscaban anexarse
territorios en América, sobre todo de las nuevas naciones
independientes de España. Más tarde, en 1845, cuando
en Europa se oponían a que EU se anexara Texas,
California, Oregon y otros territorios, los yanquis elevaron
dicho pronunciamiento a la categoría de “principio” en
materia de política exterior, llamándole Doctrina Monroe.
Pocos años después, el indígena Benito Juárez dejaría en
claro con su revolucionaria sentencia, El respeto al
derecho ajeno es la paz, que en materia de principios el
poder norteamericano se encuentra muy atrás, sin otro
camino que el robo y la bestialidad de las armas. Y un
siglo después, en 1948, EU fundó la Organización de
Estados Americanos (OEA) a fin de establecer a nivel
internacional la misma doctrina hasta nuestros días. Así,
atascado siempre en el principio, dicho gobierno ha
violado la soberanía de quizá todos los países
latinoamericanos y de muchos otros en el mundo, no sólo
invadiendo militarmente sino entrometido en las políticas
interiores.
4. El Destino Manifiesto
Semejante doctrina se fundaba en la idea del Destino
Manifiesto, según la cual los EU estaban destinados al
apoderamiento inevitable de todo el continente y, qué
bárbaros: por mandato divino. Entonces, pues sí,
buenísima idea dijeron los gringos. Es como si entre los
mexicanos alguien dijera que la virgen de Guadalupe
representa al pueblo elegido por Dios en América Latina.
Así que con tales ideas, en el siglo XIX miles de
norteamericanos salieron como piratas a colonizar nuevos
territorios a título personal, los llamados filibusteros;
muchos de ellos agricultores esclavistas, asentados al sur
de EU desde el Golfo de México. Estos poderosos
terratenientes buscaron extenderse hacia el oeste y más al
sur, en Latinoamérica, pues los norteamericanos del norte
se oponían al avance de la esclavitud en sus territorios –
en realidad, más preocupados por el control económico
que por defender a los negros esclavos–. Un ejemplo en
México fue William Walter, quien pretendió establecer una
nueva nación en Baja California y Sonora en 1853, y luego
llegó a ser presidente de Nicaragua en 1856. Más aún,
estas expediciones de filibusteros dieron lugar en 1836 a
la independencia de Texas, que luego se anexaría a EU.
5. Texas, 1836
En efecto, en 1836 muchos esclavistas ya estaban en
Texas con permiso del gobierno mexicano, entre ellos
Samuel Houston, encargado de defender los intereses
estadounidenses frente a los indios de ese estado.
Inconformes con la dictadura de Santa Anna, y ansiosos
por ampliar la esclavitud, los texanos se organizaron ese
año y tomaron el fuerte El Alamo, en San Antonio. En
consecuencia, el propio presidente Santa Anna, al mando
de 4 mil hombres irrumpió y mató a los 187 ocupantes.
Entre tanto, no muy lejos, Samuel Houston proclamaba la
independencia de Texas, redactaba una Constitución, y al
mando de 800 hombres se dirigió contra Santa Anna,
haciéndole perseguir hasta San Jacinto –hoy ciudad de
Houston–, donde lo derrotó en 20 minutos mientras los
soldados mexicanos dormían la siesta –según una versión
popular–. A cambio de su libertad, Santa Anna firmó y
vendió la independencia de la nueva República de Texas,
siendo Samuel Houston el primer presidente. Desde luego,
esto fue posible gracias a que los esclavistas sureños
tenían el poder en la presidencia de EU, los demócratas,
pues estos peleaban la autonomía de los estados para
legalizar la esclavitud en el campo, mientras los
republicanos buscaban en el norte un federalismo más
centralizado que apoyara su desarrollo industrial y
bancario.
6. Chapultepec, 1848
No conformes con Texas, los estadounidenses sureños
deseaban comprar las provincias mexicanas de California
y Nuevo México para extender la esclavitud más al oeste,
mientras los norteños las querían para evitarla. Pero el
gobierno mexicano no aceptó venderlas a ninguna parte
en 1845; ni reconocía la independencia de Texas, al
tiempo que se desgastaba sofocando levantamientos
internos en otras partes del país. Molesto, y aprovechando
estas circunstancias, el gobierno de EU provocó la guerra:
se anexó Texas, penetrando con sus tropas hasta los
límites del río Bravo en 1846, lo que México consideró una
violación a su territorio, atacando en consecuencia a las
tropas estadounidenses. Entonces, EU tuvo pretexto para
invadir California, Nuevo México, y cruzó el Bravo
invadiendo Matamoros; conquistó Monterrey y llegó hasta
San Luis Potosí. Bloquearon las costas mexicanas, y en
1847 entraron por Veracruz con 13 mil soldados hasta la
ciudad de México: Tomaron el Castillo de Chapultepec,
coronando la guerra en 1848 con el Tratado de Guadalupe
Hidalgo, donde México reconoció sus límites con Texas y
cedía a EU el 55% de su territorio, dando lugar a los
estados de California, Nevada, UTA, parte de Colorado,
Arizona, Wyoming, Nuevo México, y dicen que querían
más. El premio de consolación a los mexicanos: 15
millones de dólares de indemnización... la llamada política
del dólar.
7. El control económico
El pueblo mexicano quedaría herido para siempre con
estos hechos. Ante la impotencia, su corazón se llenó de
tristeza, rabia y rencor, cosa que el gobierno ha querido
aplacar desviando la historia a través de los años,
cuidando no molestar a EU, como dice Fox. Pero las
cosas empeorarían cuando en 1876 comenzó la dictadura
de Porfirio Díaz, quien puso a México en la cuchara de
EU: Según Kenneth, el consorcio de cobre Morgan-
Guggenheim tenía el dominio absoluto de esa producción
en el país, por ejemplo; y la firma Guggenheim Sons
poseía todas las grandes fundiciones, así como vastas
propiedades mineras; la Standard Oil controlaba la mayor
parte de la producción de petróleo crudo y el 90% de su
comercio; Los agentes de American Sugar Trust acaban
de obtener la concesión para monopolizar la producción
de azúcar –decía Kenneth–; y la compañía Intercontinental
Rubber poseía millones de hectáreas para la producción
de hule; la Wells-Fargo Express, asociada con el gobierno,
tenía el monopolio de transportes express; E. N. Brown
era presidente de los Ferrocarriles Nacionales y directivo
del Banco Nacional de México; los empresarios de la
Southern Pacific Railroad controlaban el 75% del comercio
por ferrocarril, y eran dueños de un millón de hectáreas
petrolíferas en la región de Tampico; la American Cordage
Trust absorbía más de la mitad de las exportaciones de
henequén en Yucatán; etcétera. Y en general, el 80% de
todas las exportaciones mexicanas se hacían a los EU,
mientras el 66% de las compras provenían de allá. O sea
que hoy no han cambiado mucho las cosas respecto a lo
que veía Kenneth hace cien años.
8. Doctrina del capital
Los EU son socios en la esclavitud que existe en México –
aseguraba Kenneth–. Después de 50 años de haber
liberado a sus esclavos negros, el “Tío Sam” se ha vuelto
esclavista de nuevo y se ha dedicado a la trata de
esclavos en un país extranjero (...). Me refiero al Gobierno
Federal de los EU y a los intereses que lo controlan. El
poder policiaco de los EU se ha usado en la forma más
efectiva para destruir el movimiento de los mexicanos
destinado a abolir la esclavitud, y para mantener en su
trono al principal tratante de esclavos del México bárbaro:
Porfirio Díaz (...). Los EU han convertido a Díaz en un
vasallo político, y en consecuencia, han transformado a
México en una colonia esclava. (...) ¡Hay 900 millones de
dólares de capital norteamericano invertidos en México!
(...) Y luego concluye: Donde quiera que fluye el capital,
éste domina al gobierno; ésta es una doctrina reconocida
en todas partes y por todos los hombres que tienen
siquiera un ojo abierto a las realidades del mundo.
9. Los esclavistas yanquis
Entre sus ejemplos de la esclavitud desarrollada en
México por norteamericanos, Kenneth afirma que en la
región yaqui, rica en recursos mineros y agrícolas, tales
capitalistas compraron al gobierno las tierras indígenas, a
quienes exterminaron y deportaron a la espantosa
esclavitud de Yucatán: las haciendas del henequén. El
gobernador Fred Warner, de Michigan, tiene intereses en
contratos de compra anual de esa fibra por valor de 500
mil dólares a los esclavistas del henequén yucateco. (...)
En toda la región tropical del país, en las plantaciones de
hule, de caña de azúcar, de frutas tropicales, por todas
partes se encuentran norteamericanos que compran,
azotan, encierran y matan esclavos... –según un
hacendado administrador, dice Kenneth–. “Algunas veces
pedíamos 300 o 400 (a enganchadores de cualquier
parte). Los pagábamos a 50 pesos cada esclavo. En tres
meses enterrábamos a más de la mitad.” Y menos mal:
Donde no existe en México la esclavitud se encuentra el
peonaje, una forma moderada de esclavitud, o abundante
mano de obra barata. (...) Por eso, los capitalistas
norteamericanos apoyan a Díaz. Y a Fox.
10. Cananea, 1906
Más aún. En 1906, gestándose la revolución mexicana, 6
mil mineros mexicanos se lanzaron a la huelga en
Cananea, Sonora, porque les pagaban la mitad que a los
600 trabajadores gringos; era la empresa del
norteamericano W. C. Greene, establecida desde 1883.
Entonces, éste reclutó en EU unos 300 guardias –los
llamados Rangers–, así como vaqueros y mineros
mediante el pago de 100 dólares a cada uno, invadiendo
el país contra las propias leyes norteamericanas –si bien
con permiso escrito de Porfirio Díaz–; pero en llegando
algunos se regresaron porque no sabían que se trataba de
reprimir una huelga –según Kenneth–. Como sea, eran los
gringos de la empresa los que primero dispararon a los
mexicanos por la espalda desde un auto –según el
revolucionario José Mancisidor–
2
; luego vino la represión
estatal y federal. Muchos mineros fueron colgados,
fusilados o encarcelados en las Islas Marías. El resto
siguió trabajando en peores condiciones –afirma Kenneth–
: “El presidente Díaz –dijo Greene–, me ha ordenado que
no aumente los salarios y yo no me atrevo a
desobedecerlo”.
11. En la frontera, 1911
Y en plena insurgencia, en abril de 1911, Kenneth era
testigo de otra intervención en México: En el momento de
escribir estas líneas hay cerca de 30 mil soldados
norteamericanos que patrullan la frontera mexicana, y
barcos de guerra de Estados Unidos navegan en la
proximidad de puertos mexicanos. Aunque ni un solo
soldado llegue a cruzar la línea, ni los barcos disparen un
solo tiro, se trata de una intervención efectiva. El propósito
descarado es aplastar la revolución cerrando sus fuentes
de aprovisionamiento e impedir que los patriotas
mexicanos residentes en Estados Unidos vayan a luchar
por la libertad de su país. Y también querían impedir que
los revolucionarios se refugiaran tras la frontera. Los EU
se han convertido en una dictadura militar tan siniestra e
irresponsable como la del propio Díaz. ¿Y para qué? Para
mantener una esclavitud más cruel que la que existió en
nuestros Estados del Sur.3 Es que los intereses de los
empresarios norteamericanos en México eran muchos, y
el mismo presidente William Taft tenía los suyos en la
compañía petrolera Pearson Son –como pasa en México
hoy con las paraestatales.
12. La Decena Trágica, 1913
En 1913, el general Victoriano Huerta traiciona al
presidente Francisco I. Madero en una sublevación
encubierta que tomó la ciudadela del Palacio Nacional,
dejando 2 mil muertos en diez días: la llamada Decena
Trágica. Enseguida, Huerta se autoproclamó presidente y
asesina a Madero tres días después. Esto fue dirigido
desde la embajada estadounidense por Henry Lane
Wilson; y el gabinetazo de Huerta se nombraría ahí
mismo, en la embajada, en lo que se llamó Pacto de la
Ciudadela y no como debió llamarse... La embajada fue
(...) el centro de una verdadera conjura en contra del
gobierno, y su política, desde antes de la sublevación,
afirmaba el embajador cubano Manuel Márquez. A esta
traición se sumarían diputados y senadores temiendo una
invasión yanqui, como sucedería en nuestros tiempos.
Sólo el senador Luis Rojas escribió: Yo acuso a Mr. Henry
2 Cfr. José MANCISIDOR, Historia de la Revolución Mexicana, Costa
Amic ed. México, 1957, pp. 62-65.
3 Cfr. KENNETH, op. Cit., p. 5.
Lane Wilson, embajador de EU (...) como responsable
moral de la muerte de Francisco I. Madero (...). De haber
manejado la amenaza de una intervención armada
norteamericana para favorecer sus fines particulares (...),
etc. Y el senador Harrison, de EU, reconoció: No ha caído
una mancha más negra en las páginas de nuestra historia
diplomática, como son los incidentes que comprenden esa
época de México.4
13. Veracruz, 1914
En 1914, tropas de EU invadieron el puerto de Veracruz:
tomaron las instalaciones federales y bombardearon
desde los barcos matando niños, mujeres, ancianos, sólo
porque México se negaba a saludar con 21 cañonazos la
bandera de la flota estadounidense en Tampico. Luego
aparecieron los verdaderos motivos: querían la renuncia
de Huerta, elecciones y un gobierno provisional, pues sus
negocios necesitaban la paz; asimismo, porque el
gobierno mexicano recibía armamento desde el extranjero
cuando la Primera Guerra Mundial se veía venir. Sobre
todo, EU condicionaba su retirada de Veracruz para
resolver la revolución a favor suyo y controlar la política
interior de México. Sin embargo, ante la avanzada de
Venustiano Carranza (Huerta había huido de él) por
distintos frentes, dispuesta al combate definitivo5
, se
tuvieron que retirar más de 7 mil marines después de siete
meses en estado de sitio, sin conseguir ninguna
reverencia a su bandera, sin impedir que el Ypiranga
desembarcara millones de municiones y escopetas en
Puerto México (Coatzacoalcos); y sin elecciones, ni
gobierno provisional ajeno a Carranza, a quien terminarían
reconociendo.
6 Vaya, hicieron el ridículo.
14. Triste final, 1915
Pero a fin de cuentas, también Carranza terminó cediendo
a la intervención: El 19 de octubre de 1915 llegaron a
Veracruz los representantes latinoamericanos aliados con
EU (el llamado ABC) para reconocer a Carranza y resolver
el conflicto. Los buques de guerra norteamericanos surtos
fuera de la bahía, izaron la bandera mexicana y le hicieron
el saludo de 21 cañonazos. Les respondió inmediatamente
el cañonero “Zaragoza”, que izó la bandera
norteamericana y disparó su saludo con el mismo
entusiasmo, según el periódico New Yok Times. Y ahora,
en enero del 2003, al igual que el ABC tan rechazado por
México durante la revolución, Fox se alió con EU en el
grupo Amigos de Venezuela para intervenir en los asuntos
internos de esa nación. Más aún, el 14 de enero del 2003,
Vicente Fox desplegó su ridícula flota mexicana en el
Atlántico, solidario con EU frente a Irak, tal vez para
saludar con 21 cañonazos si los “yanquis” pasaran por ahí.
Decimos “yanquis”, entre comillas, porque se sabe que la
mayor carne de cañón que EU envía a la guerra es de
América Latina, sobre todo mexicanos; seguramente,
también por esto el gobierno estadounidense controla los
acuerdos migratorios.
15. ¡Viva Villa!, 1916
La retirada de los marines se demoró en 1914 porque
esperaban al insurgente Francisco Villa para entregarle el
4 Cfr. MANCISIDOR, op. cit, pp. 189-192.
5 Cfr. Ricardo CORZO et al.; Nunca un desleal: Cándido Aguilar; El
Colegio de México, México, 1986, p. 72.
6 Cfr. Berta ULLOA, Veracruz, capital de la nación; El Colegio de México,
México, 1986, pp. 13-38.
puerto de Veracruz y derrocar a Carranza, pero Villa
nunca llegó pues su lucha andaba en Aguascalientes.
Comoquiera, el presidente de EU Woodrow Wilson y su
secretario de estado Robert Lansing, aliándose con otras
naciones latinoamericanas (el ABC) siguieron
amenazando a Carranza con invadir militarmente si la
revolución no llegaba a la paz. Pues bien, en 1916, debido
al reconocimiento de EU a Carranza como presidente de
la república, Villa incursionó en aquel país con 300 jinetes,
atacando Columbus de pisa y corre, a fin de provocarle
problemas internacionales a Carranza. Pero no fue así:
más de diez mil soldados estadounidenses invadieron el
país al mando del general John Pershing y persiguieron a
Villa durante casi un año por todo el norte de México para
matarlo, pero ¡Yepa yepa! no lo lograron; tuvieron que
retirarse, pues la población de las comunidades
mexicanas –no el gobierno de Carranza– los enfrentaba
enérgicamente, al grado de obligar al comandante
Tompkins a gritar ¡Viva Villa! en Parral, Chihuahua –
detalla Mancisidor.
7
16. En el corazón de la política mexicana
Así, la ambición estadounidense, lejos de respetar el
derecho ajeno, viola permanentemente la paz. En México,
se metió en la aurícula derecha de la política interna: el
presidencialismo. Al respecto, el citado Robert Lansing
declaró en 1924: México es un país extraordinariamente
fácil de dominar porque basta controlar a un solo hombre:
el presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner
en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto
llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más
tiempo, debemos abrirle a los jóvenes mexicanos
ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer
el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano,
en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de
Estados Unidos. México necesitará de administradores
competentes. Con el tiempo, estos jóvenes llegarán a
ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán
de la presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos
gaste un centavo o dispare un solo tiro, harán lo que
queramos y lo harán mejor y más radicalmente que
nosotros. Y sí, ya vimos.
17. México, colonia de esclavos
Acorde con esto, concluía Kenneth: El capital
norteamericano no está, por ahora, a favor de la anexión
política de México; la esclavitud que produce utilidad
puede mantenerse con mayor seguridad bajo la bandera
mexicana que bajo la norteamericana. Mientras se pueda
dominar a México –mientras se le pueda mantener como
una colonia de esclavos–, no hay necesidad de anexarlo,
pues una vez anexado, la protesta del pueblo
norteamericano sería tan grande, que se haría necesario
abolir la esclavitud o disfrazarla bajo formas menos
brutales y descaradas. La anexión vendrá sólo cuando no
se pueda dominar al país por otros medios. No obstante,
esta amenaza se mantiene ahora como un garrote sobre
el pueblo para impedirle que derroque a Díaz por la fuerza.
En efecto, la anexión significa exterminar a los indios
como hicieron en su país; la explotación al indígena y al
campesino, al obrero, no sobreviviría como parte de los
estadounidenses; tiene que ser donde no se vea, con
extraños, con ilegales; o afuera, en una colonia, en
México, en China, en Singapur.
7 Cfr. MANCISIDOR, op. cit., p. 299s.
18. No molestar a EU
Y razonaba bien Kenneth sobre una posible anexión. Es
que basta una mala cara y el gobierno yanqui considera
que las relaciones con ese país ya se deterioran, no se
diga por algún desacuerdo internacional. Así, por ejemplo,
solicitar una revisión del capítulo agropecuario en el TLC,
es ir contra lo pactado y contra los intereses de aquella
nación; pero además, seguramente contra los intereses de
nuestros propios gobernantes. No se trata de un pacto
nacional, como dijo Fox el 6 de enero de este año 2003,
es un pacto entre gobernantes sin representatividad que
no consultaron al pueblo. Más aún, el gobierno de EU es
el primero en romper relaciones cuando pierde el control;
así pasó con Cuba. Por eso, resulta absurdo cuidar de no
molestar a EU –como rogó Fox a Fidel Castro–, sobre todo
si muy orgullosos ya se ofenden cuando no se les
reverencia, y ni ellos mismos se controlan. Sólo un
gobierno charro, lo que se dice charro, cuida una relación
que ha desgastado tanto al país. Preocupan, pues, las
alianzas de EU con los gobernantes de otras naciones
como la Gran Bretaña, su madre patria.
19. ¿Volveríamos a la Edad de Piedra?
Ahora bien, es cierto que las cosas empeorarían al romper
las cadenas de EU, al menos en lo inmediato, pues
dependemos económicamente de ese país, donde
vendemos más del 80% de nuestros productos. ¿Qué
sería de esa producción? Quizá se canalizaría por otro
lado, o se consumiría en México; o dejaría de producirse y
¿sus productores? Quedarían desempleados, o tal vez
producirían otros artículos, más básicos. ¿Y de las
importaciones qué decir? Estarían seguramente
bloqueadas, sobre todo la tecnología. Las industrias –en
su mayoría trasnacionales– cerrarían... o ¿se
nacionalizaría una maquiladora de teclas para
computadora? ¿o de asientos para automóvil? ¿Se
nacionalizaría una ensambladora de diferentes piezas
estadounidenses procedentes de todo el mundo? Es que
pocas cosas producimos de pe a pa, pues la cadena
productiva ha sido dispersada estratégicamente por los
empresarios en diferentes países. Entonces, sin
tecnología, sin industrias, ¿volveríamos a la piedra?
Preocupan los embargos y otras represalias del primer
mundo. ¿Nos pasaría como a Cuba o Nicaragua? ¡Como a
Irak o Afganistán? ¿Todavía tenemos suficientes recursos
para salir adelante solos como nación? ¿Serían posibles
otras relaciones comerciales? En fin, éstas y más
preguntas se harían muchos mexicanos, y por simples o
complicadas que parezcan requieren respuesta.
20. Reconquistados económicamente
Por lo pronto, hoy la esclavitud se da en cada empresa
capitalista, dondequiera que haya peones y patrones; de
modo que ya estamos reconquistados sin necesidad de
anexión. Asimismo, ahora la organización económica es
más compleja: no se trata simplemente de norte y sur, o
de industriales y agricultores, demócratas o republicanos;
ahora las grandes empresas están en todos los sectores
económicos, sean extractivos, industriales o de servicios,
incluso especulando con acciones en el mercado bursátil,
metidos en otros negocios y como dueños de los bancos.
Así, por ejemplo, Kellogg’s tendrá industrias procesadoras
de alimentos, campos agrícolas, sus propios servicios de
distribución y venta, más toda rama complementaria de
esa industria, así como acciones en otras empresas que al
parecer no vienen al caso, digamos en General Electric o
en el City Bank. Un ejemplo en México es Ricardo Salinas
Pliego: dueño del Canal 13, del Banco Azteca... y lo
mismo le vende a usted lavadoras en Elektra que giros
monetarios, tal vez hasta servicios paramilitares, como los
que desplazaron ilegalmente a los empleados del Canal
40 a finales del 2002, respaldados por el gobierno federal.
21. Temor a la invasión
Reina, pues, el temor al poderío militar estadounidense y a
su demencia gubernamental que lo conduce a
insospechados abusos. Así las cosas, no parece muy
descabellada la idea de algunos analistas en torno al Plan
Puebla-Panamá, a saber, que a EU le interesa más
apropiarse del norte de México, y no tanto los negocios del
sur, corriendo su frontera hasta la cordillera neovolcánica
que atraviesa el país de este a oeste, a la altura de
Puebla. Tampoco resulta sin fundamento una posible
invasión a Chiapas, máxime cuando se sabe de rubios
militares que algunos indígenas han visto reconociendo la
zona desde hace varios años, a escondidas. Las excusas
serían cualquiera: narcotráfico; protección al
estadounidense; combatir el comunismo; derechos
humanos; ayuda humanitaria; protección de negocios;
ataque al terrorista; apoyo al gobierno democrático; para
que esa nación se salve, como decía Wilson; o sólo
porque ya me hartaron, dice Bush. Así que, por todo lo
visto de EU, no se puede responder afirmativamente a la
pregunta dos sin temblor en el pulso, aunque asista la
razón y con toda el alma se quiera tronar a EU no otra
cosa que los dedos. Es menester el valor, la imprudencia y
la dignidad del rebelde, más la osadía y el desacato que
en algún momento tuvo Carranza. En fin, sólo se trataba
de una consulta.
Juan Castro Soto
16 de enero del 2003
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