La Próxima “Pandemia”
se Perfeccionará
Uncut-News.ch, 21 JUL 25 |, PostaPorteña 2494 (K-Resumen)
uando sociedades enteras se vieron de repente sometidas al es-
tado de emergencia en la primavera de 2020, se produjo algo más
que una suspensión temporal de los derechos fundamentales.
La llamada pandemia de coronavirus no fue solo un evento mé-
dico, sino el mayor experimento de vigilancia digital y control del compor-
tamiento en la historia de la humanidad. Lo que se presentó como una
medida de emergencia resultó, en retrospectiva, ser la creación de una
infraestructura perfectamente adecuada no solo para gestionar futuras
"pandemias", sino también para controlarlas, dirigirlas y explotarlas.
Durante los confinamientos, el estilo de vida de miles de millones de
personas cambió radicalmente: distanciamiento social, teletrabajo, uso
obligatorio de mascarillas, "vacunódromos", toques de queda... y todo se
gestionaba a través del Smartphone. Quien quisiera comer escaneaba
códigos QR. Quien quisiera visitar a su abuela debía tener la clasificación
"verde" en la aplicación. Para viajar, un certificado de vacunación digital.
Estas innumerables interacciones generaron una gigantesca base de
datos: Geolocalizaciones (patrones de movimiento). Comunicaciones
e interacciones digitales (Zoom, WhatsApp, Telegram). Información de
salud (estado de pruebas, estado de vacunación, síntomas). Metadatos
(cuándo, con qué frecuencia, con quién, cuánto tiempo...).
Estos datos se recopilaron, agregaron y analizaron en tiempo real, sin
eliminarse luego como exige la normativa de protección de datos. Empre-
sas como Google, Meta, Palantir y Microsoft aprovecharon esta oportuni-
dad única para deducir algorítmicamente el comportamiento de socie-
dades enteras. Los Estados colaboraron estrechamente con estas corpo-
raciones, a menudo en las denominadas asociaciones público-privadas.
Las reacciones de la población fueron seguidas de cerca: ¿Quién
obedece voluntariamente? ¿Quién cuestiona las medidas? ¿Dónde
se forma la resistencia y cómo se puede eliminar o aislar?
Esta información no solo está disponible hoy, también puede analizarse
con inteligencia artificial, aprendizaje automático y análisis predictivo. El
comportamiento de millones de ciudadanos en la pandemia constituye una
base de datos para futuras simulaciones de crisis. El nuevo lema de la
élite tecnológica es: “No queremos reaccionar, queremos predecir”.
La próxima "pandemia" ya no se gestionará de forma integral, sino es-
pecífica: local, digital y precisa. Con precisión quirúrgica.
Contrario a lo prometido, la infraestructura de la "emergencia" Covid no
se desmanteló, se amplió: El certificado de vacunación digital sigue vivo
en la Cartera de Identidad Digital de la UE. Las aplicaciones de rastreo
de contactos ahora se están adaptando a otros fines. Las plataformas
en la nube como Palantir Gotham, Amazon, AWS, HealthLake o Google
Cloud for Public Health continúan almacenando datos de salud.
Con su Acuerdo sobre Pandemias, la OMS planea establecer un me-
canismo de control global permanente, que incluya un sistema de alerta
temprana y estructuras de informes digitales, que ya no apuntan única-
mente a la “protección contra las infecciones”, sino a una nueva forma de
control social: el análisis de datos de comportamiento.
La amenaza de este sistema es imposible de exagerar:
- Control psicológico: con la economía del comportamiento poco a
poco se manipula a las personas en
tiempo real sin que se den cuenta.
- Obediencia digital: el acceso a la
educación, al trabajo, a los viajes o a
los servicios sociales puede estar vin-
culado a la obediencia, como en Italia
con el “Green Pass”.
- Censura y manipulación de
opiniones: quienes no están de
acuerdo son marcados algorítmica-
mente; plataformas como YouTube,
Facebook o X (Twitter) trabajaron con
los gobiernos durante el Covid para
bloquear el contenido “inadecuado”.
- Simular escenarios futuros: los
sistemas de IA ahora pueden predecir
el desarrollo de las protestas, los ries-
gos de incumplimiento y la difusión de
información, e iniciar automática-
mente contraestrategias.
Y todo se está institucionalizando
aún más con las nuevas regulaciones
de la OMS, los acuerdos de salud del
G20 y las iniciativas del Foro
Económico Mundial como ID2020 y la
Identidad Digital del Viajero Conocido.
Conclusión: La “pandemia” no fue
un accidente, fue una prueba.
La era Covid no se limitó a combatir
un supuesto virus. Se trató de con-
struir un sistema digital diseñado para
la vigilancia total del comportamiento.
El Estado se convirtió en el gestor
disciplinario. Las grandes tecnológi-
cas proporcionaron la infraestructura.
Los ciudadanos se convirtieron en reg-
istros de datos. Y lo peor de todo: la
mayoría se dejó llevar por el miedo, la
obediencia o la presión social.
La próxima "pandemia", sea real,
virtual o simulada, se construirá sobre
estos datos. Controlará no solo nues-
tros cuerpos, sino también nuestras
decisiones, relaciones y libertades.
¿Qué queda? Resistencia, ra-
ciocinio y recordar: la libertad es in-
compatible con un código QR.
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