Olvídese de los gobiernos. No es-
pere ningún progreso con gobier-
nos que provienen de un sistema de
partidos políticos electoreros o de un
partido único que se haga llamar cap-
italista, socialista o comunista.
Un nuevo paradigma social, de
economía solidaria, de democracia
económica, se construye al margen
de los gobiernos y del sistema im-
perante, de manera subterránea:
tejiendo redes de ayuda mutua; cre-
ando comunidades y tejido social; or-
ganizando espacios de intercambio
comercial; generando productos alter-
nativos, sanos y ecológicos; con au-
toridades propias y democráticas que
manden obedeciendo; talleres de ca-
pacitación y educación; sistemas de
financiamiento propio al margen de
los bancos y los gobiernos; servicios
comunitarios de salud que recuperen
los saberes ancestrales; servicios
autónomos de transporte y men-
sajería; cooperativas de consumo, de
ahorro, de producción, de servicios...
pero no las registre ante nadie; pro-
tección de bosques y aguas;
hospedajes solidarios; sistemas de
justicia para el desarrollo comunitario;
asambleas locales de autogobierno;
medios de comunicación propios;
policías comunitarias; espacios de
asistencia al desamparado; et cetera.
Hay muchas cosas como éstas por
hacer, posibles, que ya se hacen, que
transforman la vida comunitaria y no
necesitan de gobiernos.
Salga un poco de la formalidad ofi-
cial y adéntrese en el mundo sub-
terráneo de la informalidad, donde se
desarrolla más del 50% de la
economía nacional; donde el pueblo
resuelve sus propios problemas, lo-
que en la superficie no se ve.
No espere nada del gobierno; no
acuda a sus urnas, no les vote; ni les
pida nada, no les exija; no pague im-
puestos; no obedezca, no se vacune;
no use sus servicios, ignórelos en
todo lo posible; denuncie sus corrup-
ciones al pueblo, pero no les reclame,
no se dirija a ellos; no crea en sus ma-
ñaneras ni en nada de lo que dicen;
no les tenga miedo... Ésta es la socie-
dad que salvará a la humanidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario