Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

  Interesados comunicarse a correo: erubielcamacho43@yahoo.com.mx  si quieren versión impresa o electrónica donativo voluntario .

miércoles, 8 de julio de 2026

Desdén por el patrimonio histórico en Coyoacán

 l patrimonio histórico arqui-
tectónico y cultural de Coyoa-
cán es muy rico. Sin embargo,
entre quienes debieran ser
sus principales guardianes
se multiplica el desconocimiento de tal
herencia y se le desdeña. José Giovani
Gutiérrez Aguilar, quien funge como al-
calde coyoacanense, comete despropósi-
tos que muestran su carencia para estar
a la altura y hacer respetar los tesoros
del centro de la alcaldía.
El atentado más reciente contra el
corazón de Coyoacán, el Jardín Centena-
rio, exhibe muchos intereses del alcalde,
menos el que debiera ser el principal:
resguardar el espacio como lo demanda
su nombre, es decir, que sea nada más,
pero nada menos, que un jardín. La nota
de Ángel Bolaños Sánchez informa que
“una estructura de la empresa Meta
Lab, que comercializa lentes con inte-
ligencia artificial hasta de 14 mil pesos
frente a lo que fue la librería El Parnaso,
obstruye por completo el pasillo que
conduce a la emblemática fuente y es-
cultura de los Coyotes, del escultor Ga-
briel Ponzanelli” (https://www.jornada.
com.mx/2026/07/02/capital/029n3cap).
Además de la obstrucción a los peato-
nes, el encubrimiento visual que conlle-
va la estructura hace imposible ver de
frente a la emblemática fuente desde la
calle Felipe Carrillo Puerto, arteria que
es, tal vez, la más usada por quienes in-
gresan al centro de Coyoacán.
A Gutiérrez Aguilar no le pareció
suficiente favorecer a Meta Lab en de-
trimento de quienes nada más quieren
sentarse para contemplar la fuente, o
caminar a su alrededor sin obstáculos;
además autorizó, como lo consignó la
nota antes citada, que se instalaran “un
estand de jarabes naturistas, un anuncio
volumétrico de una empresa de servi-
cios de taxi por aplicación y entregas de
comida. Al poniente no es posible en-
trar a la plaza desde la esquina de Tres
Cruces y Francisco Sosa, por el arco
doble del Ex Convento, sin entrar a un
bazar con unos 15 establecimientos en
los que se ofrecen carnitas, chamorros,
micheladas, mojitos y hasta zapatos”.
Van más datos acerca de la obsesión del
alcalde por arruinar el barrio sobre el
cual Salvador Novo escribió crónicas
magistrales: con el pretexto de la Copa
Mundial de Futbol fueron autorizados
para sentar reales en el Jardín Centena-
rio y la adyacente Plaza Hidalgo más de
70 estands comerciales de distinto tipo.
Los excesos de José Giovani provo-
caron que la Comisión de Participación
Comunitaria de Coyoacán denunciara
la que llamó “sobrecomercialización y
sobrexplotación de ambos espacios”.
Igualmente llamó a que se respetara
la Ley Federal sobre Monumentos y
Zonas Arqueológicas, la cual veda el
uso comercial de los sitios vulnerados
por los afanes mundialistas del alcalde.
Éste desprecia el peso histórico de los
lugares, permitiendo que se oferten
productos a los cuales está bien que los
consumidores tengan acceso en otros lu-
gares, pero no en plazas y jardines cuya
valía histórica es insustituible.
La singularidad del Jardín Centenario
y la Plaza Hidalgo deberían despertar en
el alcalde de Coyoacán orgullo de contar
con tales lugares y, por lo tanto, prote-
gerlos adecuadamente para el disfrute
de quienes solamente desean pasear por
tales sitios y sin ánimos consumistas. Es
cierto que el centro de Coyoacán y alre-
dedores despiertan interés de visitarlos
por parte de turistas nacionales y ex-
tranjeros. Por esta causa, sobre todo los
fines de semana, en sus calles pululan
miles de personas que buscan conocer
lugares icónicos del barrio. En lugar de
ceder a la insaciable demanda mercan-
tilista de los visitantes, la que amenaza
devorar espacios que no se ciñan a dicha
exigencia, el alcalde de Coyoacán debie-
ra poner límites claros a la comercializa-
ción galopante que amenaza sitios con
gran raigambre histórica y cultural.
El Instituto Nacional de Antropología
e Historia “informó que las autoridades
de la alcaldía Coyoacán no cuentan con
los permisos correspondientes para
colocar una estructura prefabricada
instalada en el centro de dicha de-
marcación, cuya presencia viola la ley
de Zona de Monumentos Artísticos e
Históricos” (https://www.jornada.com.
mx/2026/07/06/cultura/a10n1cul). Lue-
go entonces, si el armatoste es ilegal,
cabe la pregunta: ¿por qué tan tardía la
evaluación del INAH? Desde un princi-
pio el alcalde José Giovani debió solici-
tar autorización del instituto; no lo hizo,
ya fuese por desconocer la regulación
sobre sitios históricos, lo que es grave y
supina ignorancia, o conociéndola deci-
dió irse por la libre sabedor de que el or-
ganismo solamente le haría una llamada
de atención, pero sin tener capacidad
para forzarlo a retirar de inmediato el
adefesio, mal hecho (Paquita la del Ba-
rrio dixit). Lo perpetrado por el alcalde
de Coyoacán es un jardindicidio.
En Nueva grandeza mexicana, Salva-
dor Novo escribió que “los jardineros
de Coyoacán tienen a orgullo ancestral
mantener siempre renovados y lindos
los prados de nuestros jardines públicos
y privados”. ¿No sería un logro que los
jardineros de hoy le regresen esplendor
y belleza al sitio ninguneado por el alcal-
de? Algunos de quienes no tenemos jar-
dín privado, aun viviendo en Coyoacán
(aunque sea en los márgenes), sí disfru-
tamos deambular por el Jardín Cente-
nario, sin tener que andar zigzagueando
entre puesto y puesto alegremente auto-
rizados, o tolerados, por las autoridades
de Coyoacán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario