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jueves, 15 de marzo de 2012

IZQUIERDA MEXICANA DE INEPTOS CORRUPTOS EX-PRIISTAS

¿Cuándo se murió la izquierda en México?
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¿Cuándo se murió la izquierda en México?

Para muchos, la izquierda en México es algo desconocido, cuestionado y hasta desechable. Por desgracia el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se ha encargado a través de los años de echar a la basura un movimiento político e ideológico con muchos años de historia y que jugó un papel muy importante en la historia de México.

Para comprender mejor qué es lo que han destruido “Los Chuchos”, los ex priistas, los lopezobradoristas y todas las demás bandas de oportunistas y rémoras del sistema que han prostituido este movimiento político, hay que revisar la historia, descubrir los orígenes y detectar en qué momento la izquierda se murió en nuestro país.

La izquierda de obrera e intelectual

Comprende las décadas de los 30 y los 40. Se trata de una izquierda pequeña, pero muy bien representada por artistas de la talla de Frida Kalho, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros; filósofos e intelectuales como Vicente Lombardo Toledano y líderes populares como el ferrocarrilero Valentín Campa. Se trataba de un movimiento marxista-nacionalista, que pretendía en su esencia reivindicar los pendientes más populares de la Revolución Mexicana. Su papel se limitó a intervenir de manera discreta en los procesos electorales de los que nunca obtenían un triunfo y sí mantenían en vilo su registro como partido político.

La izquierda sesentera, enamorada de la utopía comunista

Al comienzo de los sesenta, la izquierda mexicana se diversifica drásticamente, bajo el amparo ideológico de la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro, el papel de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en la llamada “guerra fría” y la revolución cultural impuesta en China por Mao Tse Tung.

A partir de estos acontecimientos surgen en México, y otras partes del mundo numerosos grupos de izquierda que iban desde los marxistas, troskistas, maoístas entre otros. Esta diversificación provocó que se infiltraran en diferentes sectores de la población, que iban desde las universidades, partidos políticos, pequeños movimientos de guerrilla en las zonas más pobres del país y hasta en la iglesia católica, a través de la Teología de la Liberación surgida del Concilio Vaticano Segundo impulsado por el papa Juan XXIII.

La respuesta del sistema político mexicano ante esta izquierda fue siempre la represión al ser considerados una amenaza para la estabilidad en las relaciones con la iglesia y los Estados Unidos, que no podían permitirse el tener como vecino del sur a una nación de corte socialista.

La izquierda setentera-ochentera, de la guerrilla urbana a la Cámara de Diputados

La represión hacia la izquierda en México derivó en el nacimiento de la llamada “guerrilla urbana”. Muchos de los sobrevivientes de las acciones del gobierno en contra de los izquierdistas, en especial en 1968, optaron por fortalecer los grupos guerrilleros y comenzaron a desarrollar el terrorismo urbano para reivindicar su lucha y sus ideales.

Así la opinión pública conoció a la Liga Comunista 23 de Septiembre que tanto ponían bombas en bancos o establecimientos y secuestraba conocidos empresarios o políticos. La reacción del gobierno fue la tristemente llamada “guerra sucia”, que consistía en la creación de grupos paramilitares y policiacos que se encargaban de desaparecer sospechosos o gente de la izquierda involucrada directamente en los conflictos. El resultado fue una larga lista de personas inocentes de las que nadie supo su paradero y de las que no había ni cadáveres para enterrar, pues habían sido quemados y dispersos por el gobierno.





La guerra sucia se alargó hasta principios de los años ochenta, cuando en la presidencia de José López Portillo se promulgó la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE) creada por el destacado político liberal Jesús Reyes Heroles, quien se desempeñaba en esos tiempos como secretario de Gobernación. Con las reformas en la LOPPE, se creó la llamada representación proporcional, que permitía a los partidos pequeños (entre ellos los de izquierda) pudieran tener representación en la Cámara de Diputados al bajar las exigencias respecto a número de votos logrados en los procesos electorales. Así, la izquierda dejó de ser clandestina y violenta para convertirse en una opción para los votantes. La izquierda se insertó de lleno en el sistema político mexicano.

La izquierda noventera, el basurero ideológico del PRI

El proceso electoral de 1988 fue el primero donde hubo una disputa real y directa del gobierno con la oposición. Todo surgió cuando Cuauhtémoc Cárdenas, junto con otros políticos destacados, decidieron retirarse del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al considerar que en ese organismo político no existían las condiciones de equidad y democracia para la selección de candidatos de elección popular. La izquierda mexicana vio en Cárdenas un capital político importante y decidió arroparlo en sus filas; los partidos dispersos de la izquierda se unieron para conformar el Frente Democrático Nacional (FDN) que impulsaría la candidatura presidencial de Cárdenas en ese año. Los resultados fueron muy favorables, al grado de que el gobierno decidió maquinar un fraude electoral y darle el triunfo al candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari, quien recurrió al PAN para legitimar su triunfo a costa de la voluntad popular que le había dado el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas.

Aunque se pensaba que el fraude iba a desatar nuevamente la violencia histórica de la izquierda, Cárdenas decide organizar a todos los clanes e integrarlos en un solo organismo: el PRD, y así lograr un contrapeso político dado el contubernio entre el PRI y el PAN. Ya para ese entonces el PRD era una mezcolanza en la que se podía ver desde priistas exiliados, izquierdistas de cepa, líderes sindicales, estudiantiles, de asambleas de barrios e intelectuales, lo que ha provocado que la izquierda tradicional se vaya diluyendo en un revoltijo de intereses políticos y hasta económicos.

La izquierda del nuevo siglo, dispersa prostituida y condenada a la desaparición

La izquierda mexicana original es ya un producto de nuestra historia, que se desvaneció ante los intereses mezquinos de todas las tribus que la componen. Los gobiernos que lograron al conformarse como PRD han resultado decepcionantes y casi siempre envueltos en escándalos de corrupción, al grado de que los avances logrados en el 2006 con la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, que casi le arrebata la presidencia al PAN, quedaron en el olvido en los procesos electorales del 2009, bajando el PRD a la tercera opción política de los mexicanos. La degradación de la izquierda ha llegado al grado de proponer alianzas con partidos que desde el punto de vista ideológico eran su némesis natural, como lo es el PAN, para poder competir con el PRI en diferentes estados del país. Las alianzas han resultado ser una verdadera grosería para muchos sectores del PRD, por lo que este partido vive en la fragmentación interna y la orfandad ideológica.

Lo lamentable es que la izquierda mexicana se rehusó a evolucionar, tal y como pasó con los partidos socialistas de Europa, que hicieron las modificaciones necesarias para ser una izquierda que no perdiera sus preceptos fundamentales y pudiera adaptarse a la modernidad y globalización. El movimiento que pretende rediseñar la izquierda mexicana lo encabeza Marcelo Ebrard, pero no obtendrá mucho del PRD si varias de sus tribus le apuestan al populismo que tanto daño ha hecho al país y que ha resultado tan poco atractivo para el elector.

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