El pensamiento divergente y
los textos religiosos: el caso del islam
El pensamiento divergente ha sido considerado como uno de los elementos
más importantes de la creatividad
El pensamiento divergente es una de las habilidades
más prometedoras de la inteligencia humana.
El concepto de pensamiento divergente fue acuñado por primera vez por el
prominente psicólogo J.P. Guilford (1950), quien lo definió como «pensar
de múltiples formas». El pensamiento divergente ha sido considerado
como uno de los elementos más importantes de la creatividad. Una persona con
una alta capacidad para el pensamiento divergente es aquella que tiene el
potencial necesario para producir muchas ideas originales. Además de las
soluciones tradicionales, los pensadores divergentes pueden encontrar diversos
caminos que muchos otros no pueden llegar a imaginar. El pensamiento divergente
se ha concebido como sustituto —y también como complemento— del pensamiento
convergente, el cual implica pensar de una manera precisa para lograr una
óptima respuesta única. Por ello, el pensamiento convergente está más
relacionado con la inteligencia práctica y es básico para realizar pruebas
académicas.
Después de la década de 1950, sobre todo, el pensamiento divergente ha
sido muy estudiado por los psicólogos. Innovaciones, descubrimientos y
novedades se han asociado con este pensamiento que intrigó a los investigadores
en los ámbitos de gestión y militar, en publicidad, así como en psicología y
educación. Sin embargo, carecemos de estudios que relacionen el concepto de
pensamiento divergente con los textos religiosos. Una contribución fundamental
al empleo del pensamiento divergente en los textos religiosos sería ampliar la
comprensión de dichos textos hallando en ellos puntos de vista alternativos.
Tal empeño parece coherente con la consideración de que la religión —y por lo
tanto, los textos religiosos— es una fuente inagotable de sabiduría e
inspiración. Y, siendo esto así, ¿por qué conformarnos con las primeras
interpretaciones? ¿Por qué no convertirnos en buscadores, en intérpretes
originales de los textos religiosos y descubrir los diversos aspectos revelados
en ellos? Este artículo abordará, desde la perspectiva de la psicología, los
textos religiosos tratando de encontrar una respuesta a estas preguntas en el
caso del Islam.
De entre los diversos puntos de vista existentes en el pensamiento
divergente, sería útil aplicar un breve marco psicológico a los textos
religiosos. Este marco fue conceptualizado por Donald Campbell (1960). Según
él, a fin de que aparezcan ideas originales, la tarea inicial sería pensar de
diversas maneras. Esta fase se denomina«variación ciega». Pensemos en la
cuestión «Hacer una lista acerca de los posibles usos de un ladrillo».
Las posibles respuestas a esta proposición serían «construir un muro»,
«romperlo en pedazos», «subir encima para alcanzar algo» o «utilizarlo
como almohada». Entre esas respuestas, la primera («construir un
muro») sería una respuesta convencional mientras que la segunda, tercera y
cuarta son ideas no convencionales u originales. Sin embargo, la cuarta
respuesta, «usarlo como almohada», no parece ser una respuesta
adecuada o útil a pesar de su originalidad. Por lo tanto, aquí lo apropiado y
lo original no pueden ir de la mano y tales ideas originales aunque inútiles e
inapropiadas deben ser filtradas. Esta fase se denomina«retención selectiva» y
consigue que el proceso de pensamiento divergente sea válido y constituya una
forma funcional de generación de ideas. Cuando aplicamos este método de dos
fases a la generación de ideas en el campo de la teología, el versículo o
versículos de los textos espirituales podrían considerarse como indicaciones
para reflexionar sistemáticamente.
Aquí deberíamos recordar los dos puntos de vista básicos de las
religiones. Una escuela de pensamiento, conocida como ortodoxa, se adhiere a la
visión tradicional y establecida en los textos. Debido a la persistencia de los
puntos de vista tradicionales, la ortodoxia ha sido relacionada con el
dogmatismo y acusada de falta de originalidad (Shedd, 1893). La heterodoxia,
por su parte, implica un alejamiento de los puntos de vista tradicionales y
establecidos por la ortodoxia. Al parecer, este artículo no está a favor de una
estricta ortodoxia dado que no añade nuevas perspectivas a nuestra comprensión
de las religiones. Por otra parte, aquellas ideas novedosas que no entran en
contradicción con el marco general de una determinada religión resultan
interesantes. Teniendo en cuenta los dos aspectos del pensamiento divergente
(variación ciega y retención selectiva) mencionados anteriormente, la
generación de ideas originales e inspiraciones novedosas de los textos
religiosos pueden lograrse teóricamente sin necesidad de desviarse de los
marcos establecidos de las religiones.
El pensamiento divergente en los textos religiosos
Si uno piensa en los textos religiosos de las religiones monoteístas, el
Judaísmo bíblico se remonta al siglo cuarto antes de Cristo y el Cristianismo
tiene una historia de más de dos milenios. El Islam es la religión más
reciente, con una historia de 15 siglos. Los textos son obviamente antiguos y,
para un solo campo académico de estudio, existe una enorme cantidad de
conocimiento acumulado a lo largo de los siglos por muchos estudiosos. Por otra
parte, estas tradiciones tan profundamente arraigadas han desarrollado sus
propias formas de comprensión, lo que ha contribuído a la convergencia y a la
reducción de las interpretaciones. A pesar de que las perspectivas convergentes
pueden producir interpretaciones más precisas, todavía es posible que muchos
aspectos sutiles o alternativos de los textos religiosos hayan sido
probablemente ignorados o aún no descubiertos.
A medida que pasa el tiempo, la distancia entre la interpretación de los
seres humanos y los textos originales se ha ido incrementando por la excesiva
cantidad de interpretaciones que acaban enmascarando el mensaje divino de los
textos originales. Las interpretaciones convergen y se reducen cada vez más
dado que a las nuevas generaciones simplemente se les enseña aquello que las
primeras generaciones han llegado a comprender, en lugar de ser alentadas a
generar nuevos significados. La transmisión natural del conocimiento religioso
ha sobrevivido durante siglos. Sin embargo, es posible plantear que el
pensamiento convergente se ha ponderado abrumadoramente, tanto en el campo de
la teología como en otros campos, con el fin de encontrar la única y mejor
interpretación de los textos religiosos. Sin embargo, el nivel actual de
conocimientos se lo debemos a aquellos estudiosos que, con una mente
divergente, intervinieron en el proceso y en su enseñanza, y que con ello,
además, ampliaron los horizontes del propio pensamiento religioso.
En realidad, las antiguas interpretaciones de los textos religiosos no
siempre son compatibles con los problemas y necesidades de la vida
contemporánea. Dado que las condiciones de vida y el ambiente intelectual
(zeitgeist) han cambiado drásticamente, y que los intelectuales de hoy son
educados con una mentalidad diferente, separando el pensamiento religioso de
las cuestiones científicas y filosóficas en dos categorías distintas, los
argumentos de los teólogos se han vuelto menos convincentes de lo que solían
serlo en el pasado. En general, esta insuficiencia se ha atribuido a la
religión, al considerarla como «opio del pueblo», en lugar de decir
que son los eruditos religiosos quienes no pueden reproducir el pensamiento
religioso en la época actual sin eliminar sus fundamentos o ni tan siquiera
tratar de reformarlo. Para un teólogo que cree en la idea de que el papel y la
misión de la religión nunca termina y que la religión es capaz de guiar a los
seres humanos eternamente, quedarse satisfecho con los puntos de vista tradicionales
y dar por sentadas las interpretaciones ya existentes no debería ser
suficiente. De hecho, el intento de indagar nuevas formas de interpretación de
las Escrituras, no niega necesariamente las interpretaciones anteriores ya que
estas tuvieron validez en determinadas condiciones en el pasado, y pueden ser
explicadas hoy en gran medida. En otras palabras, el empleo del pensamiento
divergente en la comprensión de los textos debe tener como objetivo enriquecer
y ampliar las perspectivas de los individuos en lugar de sustituir la visión
actual y la reforma de las religiones.
La contribución del pensamiento divergente a las religiones puede verse
en las obras de los eruditos que han aportado interpretaciones distintas a los
textos. La riqueza de estas interpretaciones, sin tratar de imponer
necesariamente una verdad única, proporciona a los lectores un espacio para la
elaboración de los textos y sus diversas lecturas. Esta actitud ayuda a las
personas a ampliar su forma de pensar e incluso a ir más allá de lo que,
literalmente, leen en los textos.
Algunos ejemplos
Hay muchos ejemplos de interpretaciones divergentes en la obra de Said
Nursi, que es un eminente sabio musulmán del siglo XX. Uno de los rasgos más
destacados de Nursi es su enfoque de las cuestiones contenidas en los
versículos del Corán y en los hadices (colección de escritos que documentan los
dichos y acciones del profeta Muhámmad) abordándolas desde diversos puntos de
vista. Por ejemplo, Nursi ha mostrado varias maneras de interpretar un hadiz acerca
de la cosmología:
La gente preguntó al Profeta sobre qué se apoya la Tierra. Él respondió
que la Tierra descansa sobre un pez y otras veces sobre un buey. Este hadiz ha
sido desacreditado, debido al conocimiento de la cosmología que tienen los
seres humanos, porque se lee literalmente. Sin embargo, ciertas explicaciones
alternativas de los hadices muestran cómo se pueden entender algunas
declaraciones alegóricas que existen en los textos religiosos. Su primera
interpretación fue acerca de los ángeles creados por Dios, los cuales son
responsables de toda creación en el universo y se conocen como «ángeles
encargados».
Dos ángeles fueron creados para la Tierra. Sus nombres eran «Thaur»
(que significa buey) y «Hut» (que significa pez). Teniendo esto en
cuenta, el hadiz nos da a entender que la Tierra no podría sobrevivir si estos
ángeles no se ocuparan de ella.
Otra interpretación se relaciona con la forma en la que las personas se
ganan la vida. Sobre todo en el pasado, la gente vivía gracias a la agricultura
y la caza. El buey representa la agricultura y el pescado representa la caza.
La tercera interpretación se basa en diferentes respuestas dadas en diferentes
momentos. Según esta interpretación, la Tierra estaba en una posición
particular cosmológica u horóscopo. Nursi también argumentó que este tipo de
respuesta es legítima porque la gente en ese momento no comprendía la
complejidad de la cosmología y el Profeta les dijo la verdad de tal manera que
la pudieran comprender.
En otro ejemplo, Nursi interpreta el versículo acerca de Moisés yendo
más allá de su significado literal:
De nuevo (recordad) cuando Moisés (en una ocasión en la que su pueblo se
quedó sin agua en el desierto) suplicó por agua para su pueblo, y le dijimos:
«¡Golpea la piedra con tu vara!». (En cuanto la hubo golpeado), brotaron de
ella doce manantiales. Cada tribu supo dónde debía beber. Comed y bebed de lo
que Dios ha proveído y no andéis por la Tierra obrando perversamente, causando
desorden y corrupción.(Corán, 2:60)
Según Nursi, este versículo profetizó el descubrimiento de escuchar el
sonido bajo tierra para conseguir agua. Esta explicación es legítima dado el
contexto en el que se sugiere la solución «milagrosa» después que el
pueblo pidiera ayuda de Moisés a causa de su necesidad de agua.
Nursi, como pensador divergente, observó los milagros descritos en el
Corán de manera diferente a los demás. Desde un punto de vista clásico, los
hechos extraordinarios que se producen en el Corán eran indicativos de la
fuerza que Dios ha concedido a algunas personas especiales a lo largo de la
historia. Nursi no restringió esos versículos a este punto de vista. Según él,
esos versículos transmiten un mensaje más crítico para nosotros, además del
mensaje de su propio contexto. Los extraordinarios acontecimientos que
sucedieron en el pasado indican, además, que los seres humanos pueden alcanzar
el máximo nivel trabajando la ciencia duramente. Este mensaje acerca de los
milagros ofrece la posibilidad de que otras personas, que trabajan duro en la
comprensión de las reglas de la naturaleza diseñada por Dios, puedan también
obtener aquello que ya se había logrado antes maravillosamente. Por lo tanto,
esos milagros que el Corán menciona no son simples historias que sólo sirven
para desconcertar, sino que deben invitar a los seres humanos a avanzar más
allá de sus limitados conocimientos y descubrir nuevos significados. Si todas
las tecnologías que damos hoy por sentado serían consideradas una especie de
milagro en el pasado, ¿por qué no tratar de conseguir nuevos «milagros»
pensados desde fuera de la convención? Por consiguiente, los milagros que
aparecen en el Corán son algo más que historias de sucesos inexplicables. Tales
mensajes sutiles, sin embargo, sólo son leídos por mentes divergentes que
trascienden los significados superficiales.
Hay muchos ejemplos de avances científicos que posibilitaron
interpretaciones alternativas de los textos. Los lectores de la revista Cascada
son muy afortunados por la lluvia de ideas novedosas que provocan sus
interpretaciones. Un ejemplo de explicación divergente sobre los versículos del
Corán es la descripción de la creación del hierro. En una publicación de hace
unos años, Nuh Gedik (2006) hizo un interesante comentario sobre el versículo
25 de la sura Al Hadid: «... Y hemos enviado hierro, en el cual hay un
poder severo y beneficios para la humanidad...». Los eruditos suelen
interpretar el «enviado» hierro como una de las bendiciones que Dios ha hecho
descender desde arriba, Su tesoro supremo que consiste en todo. Este «enviar
hacia abajo», considerado en sentido metafórico, refleja la relación (de
estado) entre los seres humanos y Dios, más que su significado literal. A pesar
de que esta interpretación podría ser correcta, Gedik sostuvo que ser «físicamente
enviado de manera milagrosa desde el cielo, señala un hecho científico muy
importante que fue descubierto hace muy poco tiempo» (Gedik, 2006).
Según Gedik, las explosiones de supernovas crean una energía muy alta y
calor, y pueden hacer que se forme un elemento pesado como el hierro. En este
contexto, la formación del hierro se puede atribuir a explosiones de supernovas
que se producen en el espacio y luego puede ser «enviado» a la tierra.
Esto podría ser más plausible que la explicación de un suelo donde anida el
hierro como consecuencia de ciertas reacciones químicas. Si bien estos dos
escenarios no se excluyen necesariamente, el primero y más novedoso da lugar a
una nueva interpretación.
El mismo versículo ha inspirado también a otras mentes divergentes.
Salih S. Duran (2009) explicó otro mecanismo que resulta del «enviado»
hierro. De acuerdo a su argumento, las arenas del desierto, de magnitud
variable, viajan en el aire y se consumen en la atmósfera, donde las milagrosas
reacciones químicas que reducen Fe+3 a Fe+2 se producen con la ayuda de vapor
de agua y del sol. Con el tiempo, los materiales de hierro resultantes
descienden a la tierra con la lluvia. Estas dos nuevas explicaciones no son ni
las mejores perspectivas ni las últimas, pero vale la pena tenerlas en cuenta
cuando leemos el Corán.
Limitaciones
Se pueden encontrar más ejemplos, pero hay una cuestión crítica que aún
sigue sin resolverse: ¿Podemos llegar a cualquier interpretación de los
versículos? ¿Existen limitaciones para interpretarlos? La respuesta a estas
preguntas radica en la perspectiva descrita al principio de este artículo,
cuando hablamos de los procesos de variación ciega y retención selectiva. Las
religiones —y más concretamente el Islam, en el contexto de este artículo—
tienen sistemas de creencias básicas, y la comprensión de los versículos y de
los hadices han de estar de acuerdo con estas estructuras básicas.
Por esta razón, algunas lecturas originales no pueden considerarse como
interpretaciones válidas. De hecho, el profeta Muhammad advirtió «Aquel
que explique el Corán según su mala opinión personal tendrá un lugar en el
Infierno».
Algunos expertos que se ocupan de los significados externos del Corán
han argumentado que este hadiz prohíbe por completo las interpretaciones
personales, y que la comprensión e interpretación del Corán sólo debe depender
de interpretaciones tempranas como las de Ibn Abbás y otros exégetas. Quasam
(1982) describió la teoría de Al-Gazali con relación a la recitación e
interpretación del Corán, en la que aquél se opone a considerar este hadiz como
una evidencia que niega cualquier intento de hacer nuevas interpretaciones.
Sostenía que el profeta Muhammad también dijo que«Sin duda, el Corán tiene
un aspecto externo, un aspecto interno, un límite y un preludio».
Si tiene un aspecto interno, ¿cómo podemos llegar a aprehenderlo?
Suponer que las primeras interpretaciones han cubierto todos los significados
posibles se contradice con la existencia de ese aspecto interno. Si el sentido
exterior es claro y suficiente, y no hay necesidad de buscar nada nuevo en él,
¿por qué Ali, el cuarto califa, dijo: «Si es así, sin duda puedo cargar
setenta camellos con la exégesis del Sura (capítulo) de Apertura del Libro», siendo
que este capítulo es muy corto? Entonces la pregunta sería: ¿cómo podemos
conciliar esos hadices que parecen entrar en contradicción entre sí?
Al-Gazali argumentó que, en realidad, este hadiz prohíbe las
interpretaciones que tienen como objetivo aportar argumentos que favorecen los
intereses personales o las pasiones de los intérpretes sin importar si su
propósito es válido o no. Con intenciones de ese tipo, la interpretación
simplemente se corrompe en lugar de constituir un esfuerzo personal para tratar
de entender el Corán. Una segunda razón es la de prohibir la interpretación del
Corán a aquellos que no tienen ningún conocimiento básico de éste, ni de la
lengua árabe, que son requisitos necesarios para abordar los aspectos externos.
Por lo tanto, este hadiz debe ser visto como una advertencia para evaluar la
adecuación de las interpretaciones. Ahora, la naturaleza del pensamiento
divergente, como sugiere Campbell (1960), debe ser recordada. A pesar de que el
desarrollo de diversos significados de los textos religiosos correspondientes a
una variación ciega sea fundamental, aquél debe ser probado en el marco general
de las religiones, que es el criterio usado en la etapa de retención selectiva.
Para concluir diremos que el pensamiento divergente es una de las
habilidades más prometedoras de la inteligencia humana, que ha sido utilizado
en muchos campos tales como la educación, la psicología, la gestión y
militarización. Sin embargo, la necesidad de pensadores divergentes se ha visto
incrementada en una época en la cual la gente no puede apreciar la profundidad
intelectual de los textos religiosos. Interpretaciones diferentes y legítimas
de los textos religiosos reformarán las mentes de las personas a partir del
potencial contenido en los textos antiguos, para nuestra civilización y la vida
intelectual. Las contribuciones de eruditos islámicos como Said Nursi deberían
animar a otras mentes divergentes a aportar nuevas y artísticas inspiraciones y
perspectivas.
Zekeriya Ozsoy es
doctor en psicología educativa.
Referencias
Quasem, A. M. 1982. The recitation and interpretation of the Qurān. Al-Ghazali's
theory.London: Kegan Paul International
Duran, S. S. 2009. Iron: A boon that comes with desert sands. Turkish-Col
kumuyla gelen nimet: Demir. Sizinti, 369, 454-457.
Guilford, J. P.
1950. Creativity. American
Psychologist. 5, 444-454.
Gedik, N. 2006. Supernova Explosions and a Miracle of the Qur'an. Fountain, 54,
Shedd, W.G.T. 1893. Orthodoxy and Heterodoxy. New York:
Scribner's Sons.
At-Tirmidhi, Sunan, Tafsir, 1.
Anuncios
Relacionados
Artículos - 15/12/1995
Artículos - 31/07/2001

No hay comentarios:
Publicar un comentario