En primera cita Trump y Merkel se buscan, pero no se encuentran El presidente de EU recibe a la canciller alemana; se niega a darle la mano en el despacho oval, pero ambos evitan marcar sus diferencias; para el magnate, la migración “es un privilegio, no un derecho”. |
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En Nueva York
Donald Trump recibió ayer a Angel Merkel en la Casa Blanca, una cita que para muchos suponía un punto clave en la redifinición de la alianza trasatlántica tras la llegada del nuevo presidente republicano.
Además, el primer cara a cara entre los dos líderes venía precedido de comentarios, algunos poco diplomáticos, lanzados por Trump sobre su homóloga alemana. “Angela Merkel está arruinando Alemania al dejar entrar un gran flujo de refugiados y otros inmigrantes de Siria. Miren lo que le ha pasado a Merkel, a la que siempre consideré una muy buena líder hasta que ha hecho esto”, aseguró Trump durante la campaña presidencial.
La canciller germana también fue crítica con la política migratoria de Washington, en especial con el veto migratorio a países musulmanes.
Ayer, Trump no dio un paso atrás al declarar delante de Merkel que “la inmigración es un privilegio, no un derecho. Y la seguridad de nuestros ciudadanos debe siempre ser puesta en primer lugar. No hay dudas de eso”.
Pero más allá del tema migratorio, ambos trataron de acercar posturas en temas como la OTAN, Afganistán, Ucrania y las relaciones comerciales.
A este respecto, Merkel dijo que espera que la Unión Europea y EU puedan reanudar las negociaciones para un acuerdo comercial. Sobre este aspecto, el presidente estadounidense dijo que “una política comercial debe ser una política justa, y Estados Unidos ha sido tratado muy, muy injustamente a lo largo de los años, y eso se va a acabar. Pero no soy un aislacionista, soy un promotor del comercio libre y justo”.
Quizá con el ánimo de suavizar el encuentro y sus relaciones, Merkel indicó durante la rueda de prensa que “es mejor hablar el uno con el otro, en vez del uno del otro”. Los dos mandatarios saben que la reunión de ayer ha tenido dos audiencias: la de sus propios países y la internacional.
Trump se encuentra en los primeros 100 días de presidencia, y Merkel tiene elecciones en otoño. Sin embargo, el inquilino de la Casa Blanca no pudo escaparse ni siquiera ayer de una pregunta sobre su controvertida reforma sanitaria. “Se va a aprobar muy rápidamente”, aseguró el presidente a la prensa.
Ambos también hablaron sobre el papel de la OTAN, tan criticado por Trump en el pasado. Ayer, éste reiteró “su fuerte apoyo” a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, pero no olvidó citar “la necesidad” de que todos los aliados “paguen lo debido” para costear su defensa.
Trump resaltó que “la confianza entre Alemania y América se basa en unos valores compartidos, y nuestra alianza es garantía de un futuro mejor”.
Sobre Ucrania, la canciller consideró que debe mejorarse la relación con Rusia, aliado de los separatistas del este de Ucrania, pero recalcó que la mejora de la situación en este país debe ser una prioridad y producirse “en primer lugar”.
Trump también fue preguntado por el uso continuado que hace de Twitter, a lo que éste respondió que “es una buena manera para llegar al público cuando tengo que esquivar las noticias falsas”.
Sobre las supuestas escuchas que habría ordenado Obama sobre Trump, éste echó mano de la ironía al responder: “Es una cosa que tenemos en común”, dijo en relación a Merkel, cuyo teléfono móvil fue espiado por los servicios de inteligencia estadounidense.
Ante fotógrafos de la prensa, ambos mandatarios mostraron caras poco distendidas, aunque Trump trató de romper el hielo con una broma para los reporteros gráficos: “Asegurense de mandar una buena fotografía a Alemania”.
No obstante, otra anécdota marcó el primer encuentro. El magnate evitó apretar la mano de su homóloga europea.
Los reporteros de los medios de comunicación reclamaron y en las imágenes parece que la canciller le pregunta al presidente estadounidense sobre el mismo.Pero Trump o no la escuchó o declinó estrechar su mano.
Tillerson abre la puerta a una opción militar contra Norcorea
Pyongyang tendrá la “respuesta” si no frena programa nuclear, amaga; acusó a China de hacer “poco por ayudar”
Por Victoria Pascual mundo@razon.com.mx
En Hong Kong
El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, dio un golpe sobre la mesa y amenazó a Pyongyang con hacer uso de la fuerza si es necesario, una amenaza que descarta la apertura de cualquier negociación —como pide Beijing– mientras Pyongyang no congele sus programas nucleares y de misiles.
Las negociaciones “sólo pueden lograrse mediante la desnuclearización y la renuncia a sus armas de destrucción masiva. Sólo entonces estaremos dispuestos a mantener conversaciones”, dijo en clara referencia a las continuas violaciones que el régimen comunista hace desde que en 1992 se comprometiera a abandonar su programa nuclear.
“La política de paciencia estratégica ha finalizado. Estamos explorando una nueva serie de medidas diplomáticas, económicas y de seguridad. Todas las opciones están sobre la mesa”, agregó desde Seúl en rueda de prensa.
Pese a que insistió en que su país no desea un conflicto militar, señaló que si Pyongyang pone en peligro a su aliado surcoreano o a las tropas estadounidenses destacadas allí, “recibirá una respuesta adecuada”.
Precisamente, el Pyongyang amenazó con probar este año un misil de largo alcance capaz de llegar a territorio estadounidense y en menos de un mes ha lanzado cinco cohetes de alcance intermedio, de los que tres han acabado en aguas niponas.
Dichos lanzamientos han sido vistos por los analistas como un intento de poner a prueba a la nueva administración Trump, quien ayer reforzó la amenaza de su secretario de Estado en su cuenta de Twitter: “Corea del Norte se está portando muy mal. Han estado “jugando” con EU durante años”, dijo, y acusó a China de haber “hecho poco por ayudar”.
Este mensaje llegó tras la visita que Tillerson a la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas y que está considerada como la última frontera de la Guerra Fría.
La gira por Asia de Tillerson, que ayer se reunió con el ministro surcoreano de Exteriores, Yun Byung-se, continuará hoy en Beijing. |
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