* Texto entresacado del libro: «Vacunas: cura y veneno» del biólogo danés Peter C. Gøtzsche. Escrito en abril 2020. Editado en enero 2021 por Capitán Swing.
No se puede estar a favor o en contra de las vacunas, como no se puede estar a favor o en contra de las medicinas pues hay vacunas imprescindibles, otras innecesarias, y hay dudas en algunas, pero en cualquier caso pueden ser inútiles e incluso dañinas en determinadas personas y beneficiosos en otras.
Las vacunas han salvado millones de vidas y todavía lo hacen, las actuales evitan 70 muertes por cada 1 que provocan. Una gran parte son buenas, pero es un error aceptar “sin rechistar” todas las vacunas propuestas, por lo que no se puede tildar de antivacunas cualquier crítica sobre una vacuna determinada. Las imprescindibles suelen ser las que comparten todos los países y deberían de administrarse con consentimiento informado, algo que desaparece con la obligatoriedad de la vacunación.
La Viruela es contagiosa en extremo y su vacuna fue la primera que se utilizó y es una de las más eficaces (causa solo 1 muerto por cada 1.000.000 dosis). La viruela ha matado a 1/3 de la población mundial (500 millones de personas) en los 100 años anteriores a su erradicación en 1980 y su vacuna ha sido uno los mayores éxitos de la medicina, aunque desde hacía siglos en Asia y Oriente Medio se inoculaba a los niños una forma leve de la enfermedad para hacerlos inmunes.
«The Lancet» publicó en 1998 un artículo con la tesis de que la vacuna Triple Vírica (sarampión, paperas y rubéola) podía causar autismo, lo que produjo un descenso de la vacunación y brotes de sarampión en el mundo, siendo uno de los principales argumentos de los movimientos antivacunas. La revista rectificó en 2010 y consideró el artículo “totalmente falso”. La vacuna contra el Sarampión debería ponérsela todo el mundo, sin embargo, hay demasiadas dudas sobre los daños y beneficios de la vacuna contra el Papilomavirus Humano.
Para prevenir 1 caso de Gripe es necesario vacunar a 71 adultos sanos. Muchos profesionales sanitarios se niegan a poner la vacuna antigripal, pues no protege a la mayoría de las personas de las complicaciones graves y debilita su respuesta inmunitaria a vacunas posteriores. Es una temeridad la vacunación anual de por vida. Además, la vacuna no reduce los ingresos hospitalarios ni las bajas laborales.
De las vacunas del Covid-19 no conocemos los daños a largo plazo porque se han aprobado solo para casos de emergencia, con el fraude habitual de no considerar un grupo sin tratar (placebo). En los niños el coronavirus no es peor que una gripe y si no vacunamos a los niños contra la gripe tampoco debemos hacerlo contra el coronavirus, que con el tiempo quedará incorporado en la población como una gripe más.
La salud está en manos de uno de sus peores enemigos: los intereses económicos de la industria Farmacéutica. La OMS recibe de Bill Gates el doble de fondos de los que recibe de sus estados miembros y sus recomendaciones sobre vacunación se basan en estudios patrocinados por las farmacéuticas, de las que dependen la mayoría de las revistas médicas. Hay gobiernos que ofrecen a los fabricantes de vacunas una indemnización que cubra las demandas de los pacientes por los posibles daños ocasionados, lo que aumenta el riesgo de que se comercialicen vacunas nocivas y eso crea dudas en las personas a la hora de vacunarse.
* Texto entresacado del libro: «Vacunas: cura y veneno» del biólogo danés Peter C. Gøtzsche. Escrito en abril 2020. Editado en enero 2021 por Capitán Swing.
Ver también:
GRIPE, COVID Y VACUNAS
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