Libro en PDF 10 MITOS identidad mexicana (PROFECIA POSCOVID)

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domingo, 16 de noviembre de 2025

La inteligencia artificial va

 ¿Violencia es destino?
ROLANDO CORDERA CAMPOS
En los últimos años, el mundo y
nosotros con él hemos buscado
“normalizar” la violencia, de-
jando a un lado los diagnósticos
que sobre esta lacra también
inundan nuestros buzones virtuales. Nos
hemos acostumbrado a convivir con la
brutalidad y su compañera la violencia,
sin tomar nota cabal de que ambas cons-
tituyen una lacra corrosiva. No sólo son
los medios de información los que a diario
nos saturan de recuentos y relatos sobre
actos criminales, siempre de la mano con
la violencia y los violentos; también son
los medios mismos los que se solazan con
los episodios que nos asestan como si fue-
sen relatos pulcros de una vida cotidiana
hecha pedazos hasta entronizar al miedo
como virtud cardinal.
La violencia ha sido, en efecto, una
constante en nuestra historia nacional y
patria o adulterada; lo grave es que ahora
la vemos como una constante del presente
con la que hay que aprender a vivir sin
remilgos. De maneras diversas, los mexi-
canos estamos sometidos a su influencia,
explícita o subliminal, que condiciona
discursos y discusiones, relaciones y emo-
ciones, corridos y hasta himnos.
En rigor, la seguridad es una ilusión de
nuestro tiempo mexicano, el de ahora,
que alevosamente superó a aquel con cuyo
estudio Carlos Fuentes buscaba revisar y
recrear nuestras evoluciones.
Vemos y escuchamos informaciones
sobre el odio, las masacres y su crecimien-
to inaudito, lo mismo en Europa que en
América, en Asia que en África y el Medio
Oriente. En Ucrania, un dictador siniestro
arrastró a vastas franjas de su población a
tomarse Ucrania y, de pasada, apoderarse
de territorios y activos humanos de todo ti-
po, simplemente porque les correspondía.
Y en Gaza asistimos a una negación colosal
de la historia doliente del pueblo judío y
de las sangrientas jaculaciones de los fa-
náticos que sólo le piden al Profeta tiempo
para la revancha.
Entre nosotros, y sin despreciar los lo-
gros contra el crimen de que el gobierno da
cuenta, se ha impuesto como sello funesto
la violencia criminal como parámetro y va-
riable. Aquí y ahora sigue su brutal curso.
A nueve días de que Carlos Manzo, el
presidente municipal de Uruapan, Mi-
choacán, fuera asesinado en medio de
un nutrido festival popular, la presidenta
Claudia Sheinbaum presentó en Palacio
Nacional (el pasado día 9) los 12 ejes que
dan cuerpo al llamado Plan Michoacán por
la Paz y la Justicia. Se trata de toda una
estrategia integral que contempla más de
100 acciones y una inversión (mixta) de
más de 57 mil millones de pesos. Ante la
presencia de cárteles y verdugos, de jóve-
nes destrozados y convertidos en sicarios
y luego en víctimas, la mandataria postuló
que “la seguridad se sostiene garantizando
los derechos del pueblo a la educación, a
la salud, a la vivienda y al empleo digno
para el desarrollo con justicia y bienestar”
(https://www.gob.mx/presidencia/articu-
los/version-estenografica-plan-michoacan-
por-la-paz-y-la-justicia-palacio-nacional).
Veremos si este nuevo proyecto para el
desarrollo humano cambia algo la preca-
ria situación en ese estado. Sin embargo,
admitamos que más allá de la investiga-
ción seria y exhaustiva de lo ocurrido en
Uruapan por parte de los cuerpos de segu-
ridad del Estado, algunos de sus primeros
hallazgos han sido teñidos por los dimes y
diretes, encubrimientos reales o supuestos,
en torno a responsabilidades y protocolos
cuyo eje tiene que ser, no puede ser de otra
forma, una violencia sin fronteras. Es fren-
te a ella, que se ha apoltronado, que tendre-
mos que reflexionar sobre lo que somos, lo
que queremos ser como comunidad, lo que
no hemos podido convertir en sustancia de
una sociedad madura que quiere ser, ade-
más de democrática, constitucional.
No se trata de dejar que el tiempo corra,
se estigmaticen regiones y redescubramos
las fatalidades del mexicano. Es mucha la
corrupción y más la indolencia que rodean
la tragedia de hoy y de mañana. No podrán
las fuerzas políticas, de querer hacerlo, ex-
tirpar lacra y simulaciones enraizados en
el territorio y su difícil orografía. Menos se
podrán exorcizar los espectros de la devas-
tación humana en que nos hemos metido
con meras convocatorias y simulacros de
(re)unificación nacional, que no hacen sino
exacerbar y diseminar una suerte de es-
quizofrenia maligna que corroe esfuerzos
y ponernos de cara a una república que
pudo ser, pero…
Después de años de la actuación de los
grupos criminales de todo signo, los méto-
dos de la delincuencia se han refuncionali-
zado. Las cifras –conocidas– de muertos y
desaparecidos dan una idea del tamaño de
la corrosión, una crisis que nos cruza. Más
allá de los “éxitos” y destrezas de los gru-
pos criminales ha sido –y es– la incapaci-
dad y complicidad de muchas autoridades,
la falta de instituciones preparadas, técni-
ca y moralmente, para realizar un trabajo
que cada vez es más sofisticado, complejo,
global y letal.
Ya van muchos aniversarios. ¿Violencia
es destino?
Las cifras
–conocidas–
de muertos
y desaparecidos
dan una idea
del tamaño de
la corrosión,
una crisis
que nos cruza
LA JORNADA
Domingo 16 de noviembre de 2025OPINIÓN14
ANTONIO GERSHENSON
Lo más reciente que hemos
podido indagar acerca de la
inteligencia artificial (IA) ha
sido acerca de los avances que
la República Popular China está
logrando en la materia. Es una caracte-
rística de la cultura china, avanzar aun en
medio de grandes problemas.
Nos preguntamos: ¿por qué avanza
China casi en todos los rubros? Porque
cuentan con la voluntad para hacerlo, en
primer lugar, y en segundo, porque tienen
una industria energética sólida. Y cuen-
tan con la suficiente para destinarla a
aquellos programas que le van a retribuir
en cualquier sector.
El esfuerzo para crear la mejor tecno-
logía debería ser tarea mundial, en la que
intervengan aquellos países con desarro-
llo científico-tecnológico y cuyo beneficio
sea universal, apoyando indistintamente a
aquellas naciones de escasos recursos.
El gobierno de Xi Jinping cuenta con un
desarrollo en infraestructura energética
muy avanzado, y esta es una gran ven-
taja sobre los países que también están
investigando y utilizando la IA. Hasta el
momento, aunque con menor gasto que
Estados Unidos, China está invirtiendo
un total de 98 mil millones de dólares,
alrededor de 700 mil millones de yuanes,
hasta el presente año. La inversión es
tanto privada como oficial. El incremen-
to de 2024 a la fecha ha sido de 48 por
ciento; la finalidad es la competitividad,
especialmente con la administración de
Trump. El gobierno chino tiene la meta
de demostrar que su modelo productivo
por medio de la IA es mucho más efectivo
que el estadunidense.
Es un principio de ética compartir
los hallazgos tecnológicos; el beneficio
debe ser para la sociedad humana. Sin
embargo, una gran preocupación acer-
ca del perjuicio laboral que implica la
utilización indiscriminada de la IA es la
sustitución del trabajo humano. En este
aspecto, también China nos lleva bastan-
te ventaja.
Lo dijimos en el artículo anterior: las
fábricas manejadas por obreros y obreras
tendrían que desaparecer como las co-
nocemos actualmente. Con la IA ya no se
necesitarían personas para la fabricación
de cosas. Una cantidad mucho mayor de
productos se realizaría en el menor tiem-
po y a muy bajo costo. Ésta es la preocu-
pación más inquietante en la actualidad.
No es en sí la tecnología que creó la IA
la que sigue causando polémica: es la for-
ma como se está utilizando y la estrategia
para enfrentar los aspectos negativos,
éstos ya han empezado a causar rechazo.
La IA se está perfilando en contra de la
mano de obra humana. Ya no hablamos
de un futuro cercano, el problema ya
empezó. Las múltiples protestas están
a la orden del día en estos momentos en
varios países. Las diversas empresas que
han caído en la tentación de abaratar su
producción en perjuicio de su planta de
trabajadores y trabajadoras también es-
tán siendo cuestionadas.
Por un lado, se habla de grandes be-
neficios en favor de la calidad de vida;
sin embargo, no se ve claro por dónde
llegaría ese gran beneficio del que hablan
para la clase obrera. El tema ya ocupa
los encabezados en periódicos de todo el
mundo, y las horas de transmisión por
todos los medios de información para
hablar de las bondades y los perjuicios de
la IA se han multiplicado. Sin embargo,
falta mucho que explicar y, sobre todo,
mucho que legislar para que las situacio-
nes adversas no se multipliquen, como
ha sucedido a lo largo de la historia. No
permitamos que el intelecto, el talento
y la capacidad humana para resolver
problemas sea sustituido sin ninguna
retribución, como ya ha sucedido en la
mayoría de los casos. Estamos hablando
no sólo de la paz social, estamos hablan-
do de consecuencias más devastadoras:
nos referimos a la pobreza mundial que
puede generar la IA.
Recordemos el ejemplo del descubri-
miento de la fisión nuclear por los cien-
tíficos Otto Hahn y Fritz Strassmann en
1938, quienes lograron separar un átomo
de uranio y generar gran cantidad de
energía. Gracias a este descubrimiento
se ha podido utilizar la nuclear para ge-
nerar energía eléctrica y dejar la quema
de hidrocarburos. Pero mentes distorsio-
nadas utilizaron el beneficio del uranio
para crear armas de destrucción masiva.
El resultado en Nagasaki e Hiroshima ha
sido una gran herida para la humanidad.
Nos oponemos a que suceda lo mismo con
la IA.
Queremos referirnos a una frase im-
portante que escuchamos en la película
Jurassic Park, dirigida por Steven Spiel-
berg, en la que el personaje del doctor Ian
Malcolm, interpretado por Jeff Goldblum,
reflexiona sobre la creación por medio
de modelos de inteligencia artificial y
sobre la ética que debería prevalecer sin
cuestionamiento alguno. Las empresas
corporativas no están preocupándose por
el efecto nocivo de las nuevas técnicas,
como la IA; el doctor Malcom reflexiona:
“están más preocupadas por saber si pue-
den hacerlo a si deben hacerlo”. Y nuestra
pregunta es: ¿en realidad nos hace falta
utilizar la IA para la producción o repro-
ducción de cualquier cosa?
El desarrollo de la IA va. Pero enton-
ces presionemos para que la legislación
acerca de su uso vaya un paso adelante.
Ya está en el mercado la venta de un perro
robot, con las mismas características de
un cachorro. No es necesario sacarlo a
pasear ni darle de comer. ¿Podrá este ar-
tefacto sustituir el afecto que proporciona
una mascota real? ¿Llegaremos al extre-
mo de crear bebés robots para satisfacer
el instinto materno y paterno de las per-
sonas que no quieren responsabilidades?
No lo sabemos. Lo que sí deseamos es una
sociedad cada vez más humana, inteligen-
te, solidaria, responsable y ambientalista.
(Colaboró Ruxi Mendieta)
Para Ximena Guzmán y José Muñoz
Vega, la justicia llega

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