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domingo, 15 de febrero de 2026
Hipótesis jázara
Hipótesis jázara
Kanato jázaro
La hipótesis jázara[1][2][3] es una teoría sobre el origen de los judíos asquenazíes que afirma que descenderían principalmente, o en gran medida, de los jázaros, un conglomerado multiétnico de pueblos seminómadas que en la Alta Edad Media formaron un kanato en el norte y el centro del Cáucaso y en la estepa póntico-caspia y sus alrededores.
La mayoría de los historiadores acepta que algunos monarcas del kanato jázaro se convirtieron al judaísmo en el siglo VIII d. C. y que posteriormente el judaísmo se convirtió en la religión oficial de su imperio.[1]
La hipótesis jázara postula que, tras el colapso del Imperio jázaro y
las subsiguientes invasiones mongolas, los jázaros (muchos de ellos de
religión judía) huyeron a Europa oriental, donde constituyeron
comunidades que siglos más tarde adoptaron el yidis como lengua.[4]
Las pruebas que relacionan directamente a los judíos asquenazíes con
los jázaros son escasas y están sujetas a interpretaciones diversas.[5][6] En particular los estudios genéticos que han abordado esta cuestión han dado resultados contradictorios.[7][8][9][10]
La hipótesis jázara surgió en el siglo XIX y fue promovida principalmente por Ernest Renan. En la primera mitad del siglo XX fue defendida por numerosos historiadores, incluyendo autores sionistas como Abraham Polak.[11][12] Tras caer parcialmente en el olvido en las décadas de 1950-1970, adquirió notoriedad de nuevo con la publicación de La decimotercera tribu, de Arthur Koestler, en 1976.[4][13]
La conversión de los jázaros al judaísmo y su posible
descendencia asquenazí son temas que generan gran controversia política y
emocional en Israel.[14]
La obra de Polak fue bien acogida inicialmente por muchos historiadores
israelíes pero otros la rechazaron por parecerles vergonzoso descender
de turco-mongoles en vez de los hebreos bíblicos.[15]
La embajada israelí en el Reino Unido difamó el libro de Koestler
afirmando que era propaganda pagada por organizaciones palestinas.[16]
La ausencia de vínculos genéticos entre los asquenazíes, que
constituyen la mayoría de los judíos actuales, y los antiguos hebreos
socavaría uno de los argumentos del sionismo para reclamar Palestina
como "el hogar nacional del pueblo judío". La historiografía israelí
oficial actual niega la hipótesis jázara y afirma que los asquenazíes
descienden de hebreos que emigraron de Judea a Roma, de allí a Alemania y
de allí lentamente hacia el este.[17]
Se cree que el rabino ucraniano Isaac Baer Levinsohn fue el primero en postularla.[18]
En 1808, Gustav von Ewers la propuso de nuevo cuando se debatía si el pueblo ruso procedía de los conquistadores varegos o de los eslavos nativos.[19][20][21] Más tarde, el historiador ruso Nikolái Karamzín y el orientalista alemán Karl Friedrich Neumann también la reivindicaron.
En 1869, el orientalista ruso Abraham Harkavy propondría un vínculo entre los judíos de Europa Oriental y los jázaros,[22] mientras el jajamcaraíta Abraham Firkovich argumentaba que su rama del caraísmo descendía de los turcos. Sin embargo, sería el francés Ernest Renan al que se conocería como padre de la hipótesis jázara al postularla en una conferencia parisina el 27 de enero de 1883:
La conversión del reino de los jázaros influyó considerablemente en el origen de los judíos de los países entre el Danubio y el sur de Rusia. Tales regiones tienen grandes poblaciones judías con, probablemente, poco o nada que sea antropológicamente judío en ellas.[23]
La tesis de Renan fue acogida favorablemente por algunos judíos como Isidore Loeb,[24] el jajamcaraítaturco Seraja Szapszal, y otros como una forma de combatir el antisemitismo,[25][26]
argumentando que los judíos eran, por tanto, europeos y no podían verse
como una “raza extranjera”, sino como simples europeos de una religión
diferente a la cristiana o musulmana. Cabe recordar que, antes del
surgimiento del antisemitismo racial que llegó a su apogeo en la Alemania nazi, la mayor parte del antisemitismo se basaba en prejuicios religiosos.
Con el surgimiento del nacionalismo europeo del siglo XIX, que llevó a la constitución de distintas naciones-estado (a menudo basadas en criterios lingüísticos o culturales), como la Unificación de Alemania y la Unificación de Italia, así como el desmembramiento del Imperio austro-húngaro en distintas nacionalidades, nació también el sionismo
con la búsqueda de un estado-nación judío. Los primeros sionistas no
eran religiosos (de hecho, los judíos religiosos rechazaban el sionismo
al considerarlo blasfemo, idea que todavía permanece dentro de una
minoría de judíos ultraortodoxos) y el mismo Theodor Herzl, padre del sionismo, era ateo. El sionismo originalmente buscaba la creación de una identidad nacional judía secular no muy diferente a los movimientos nacionalistas de serbios, húngaros, checos, etc.
En 1884, Samuel Kohn, rabino húngaro, presentó por primera vez el razonamiento de que muchos de los antepasados de los judíos asquenazíes de Hungría fuesen jázaros; y que, por lo tanto, estaban relacionados con gente que llegó a Hungría a la vez que los magiares no judíos.[27]
Asimismo, afirmó que los judíos asquenazíes eran parcialmente de origen
magiar, esperando que así se promulgaran sentimientos fraternales entre
los judíos y cristianos húngaros. Su hipótesis solo fue aceptada por
unos pocos judíos de Hungría.
En 1909, Hugo von Kutschera propuso en un libro que los jázaros
representaban la base demográfica de los judíos asquenazíes, mientras
que el etiólogo judío Maurice Fishberg introdujo la hipótesis en EE. UU.
en 1911 con su libro The Jews: A Study of Race and Environment.[28] En 1919 la retomaría Yitzhak Schipper, judío polaco y sionista, y la mencionarían figuras intelectuales como Sigmund Freud y el escritor H.G. Wells, que declaró en 1921 que “la mayor parte de la judería nunca estuvo en Judea”. El historiador ucraniano-israelí Abraham N. Polak, que luego sería profesor en la Universidad de Tel Aviv, apoyó la hipótesis jázara en 1943.[29]
En la URSS los historiadores y arqueólogos que estudiaron el imperio jázaro, como Boris Rybakov, Mijaíl Artamónov y Lev Gumiliov, también apoyaron la hipótesis de que los jázaros son antepasados de los judíos de Europa oriental.[30]
En la Alemania nazi
los escritos del teórico racista Hans F. K. Günther negaban que los
judíos asquenazíes fueran exclusivamente jázaros, asegurando que eran
una mezcla de distintas razas que incluía a europeos, negros y semitas,
siendo los jázaros solo una más.[31] Sin embargo, el reclamo caraíta de ser descendientes de conversos jázaros sí salvó a los caraítas del exterminio nazi,
pues las autoridades alemanas aceptaron (o, cuando menos, suspendieron
el exterminio mientras se investigaba más) la idea de que fueran
racialmente europeos y solo judíos de religión.[32][33]
En el período de posguerra, siguió defendiendo la hipótesis gente
como el prestigioso historiador judío Salo Wittmayer Baron en su libro Social and Religious History of the Jews de 1957,[34] destacando la importancia de los jázaros en la formación de la identidad judía en Europa oriental.[34] También la defendieron eruditos judíos como Léon Poliakov, Ben-Zion Dinur y, por supuesto, el más conocido Arthur Koestler, que en 1976 publicó La decimotercera tribu.
Koestler revitalizaría la hipótesis que, hasta entonces, había caído
casi en el olvido y había sido mayormente descartada en círculo
académicos por falta de evidencia. Koestler, que era judío, también
consideraba que la hipótesis mitigaría el antisemitismo.[35]
Arthur Koestler, 1969.
Entre las figuras que han defendido la hipótesis están el historiador Shlomo Sand,
el lingüista Paul Wexler y el genetista israelí Eran Elhaik, a la vez
que otros la rechazaban. Por ejemplo, el historiador judío Shaul
Stampfer consideraba que la "conversión en masa" de los jázaros es un
mito y nunca sucedió, y que solo la élite gobernante se convirtió al
judaísmo. Elhaik aseguraba haber encontrado evidencia genética que
confirmaba la hipótesis en su estudio de 2012, afirmando que solo un 3 %
de los genes descubiertos en poblaciones asquenazíes pueden ligarse al Medio Oriente, siendo los asquenazíes mayormente europeos.[36] Distintos especialistas rechazaron su estudio criticando su metodología y sus hallazgos.[37][38][39]
En 2022, el historiador y genetista Kevin Brook explicó que
alrededor del 50 % de los genes asquenazíes pueden ligarse al Medio
Oriente,[40] pero, a la vez, también presentó pruebas de que una pequeña proporción de los haplogrupos asquenazíes se encuentran en poblaciones del Cáucaso norte y en pueblos túrquicos porque probablemente los heredasen de los jázaros y los alanos que vivieron en Jazaria y Alania.
Entre tales haplogrupos están el N9a3a1b1,[41] derivado de una variedad de ADNmt que se encuentra en los baskires[42] y los daur;[43] el A-a1b3a,[44] haplogrupo mitocondrial de Asia Central presente en algunos turcomanos de Uzbekistán y en el antiguo Kazajistán;[45][46] y G2a-FGC1093, haplogrupo cromosómico Y presente en osetios de Osetia del Norte, cumucos[47] y en un hombre de la Cultura de Koban enterrado en Kabardia-Balkaria durante el siglo V a. C.[48]
Tal análisis no respalda las afirmaciones de Elhaik de que hubiese un
gran impacto jázaro en el acervo genético de los asquenazíes. En
contradicción con Elhaik, Brook no considera a los jázaros relacionados
con los armenios.
Otro estudio genético distinto, realizado en 2022 y dirigido por David Reich
y Shai Carmi, confirmó que el haplogrupo N9a3a1b1, como descendiente de
N9a3a1b, provenía de Asia central u oriental y que ya estaba presente
entre los judíos de Érfurt (Alemania) en el siglo XIV.[49]
En el antisionismo
Durante la discusión sobre la partición de Palestina,
mencionaron la hipótesis políticos británicos como John Hope Simpson y
Edward Spears, árabes como Faris al-Joury, Jamal al-Huseiny y Albert Hourani y el estadounidense Benjamin Freedman para oponerse a la fundación de Israel.[50][51] Algunos círculos antisionistas aún la usan para ello, aunque ha caído en desuso en el mundo árabe.[52]
El macartista John Beaty publicaría en 1953 The Iron Curtain over America, alegando que los judíos jázaros eran responsables de todas las guerras que Estados Unidos había padecido.[56]
''Khazaria
- Toldot mamlacha Yehudit BeEropa'' [Jazaria: Historia de un reino
judío en Europa]; Tel Aviv. Primera edición: 1943. Ediciones corregidas y
aumentadas en 1944 y 1951.
"in
Israel, emotions are still high when it comes to the history of the
Khazars, as I witnessed in a symposium on the issue at the Israeli
Academy of Sciences in Jerusalem (May 24, 2011). Whereas Prof. Shaul
Stampfer believed the story of the Khazars' conversion to Judaism was a
collection of stories or legends that have no historical foundation,
(and insisted that the Ashkenazi of Eastern Europe of today stem from
Jews in Central Europe who emigrated eastwards), Prof. Dan Shapiro
believed that the conversion of the Khazars to Judaism was part of the
history of Russia at the time it established itself as a kingdom." Falk, Raphael (2017). Zionism and the Biology of Jews. Springer. p. 101, nota 9. ISBN978-3-319-57345-8.
Eshkoli, Aharon Zeev (1944). «Scharcheret shel Historia [Carousel of History]». Moznayim6: 382.
Rossman, 2002, p. 98: Abraham Harkavy, O iazike evreev, zhivshikh v drevnee vremia na Rusi i o slavianskikh slovakh, vstrechaiuschikhsia u evreiskikh pisatelei, St. Petersburg.
Réthelyi, Mari (2021). «Hungarian Jewish Stories of Origin: Samuel Kohn, the Khazar Connection and the Conquest of Hungary». Hungarian Cultural Studies: e-Journal of the American Hungarian Educators Association(en inglés)14: 54-55, 57-61. ISSN2471-965X. doi:10.5195/ahea.2021.427.
Michael Scammell (2009). Koestler: The Literary and Political Odyssey of a Twentieth-Century Skeptic. Random House Publishing Group. p. 546.:
"Every prayer and ritual observance proclaims membership of an ancient
race, which automatically separates the Jew from the racial and historic
past of the people in whose midst he lives. It sets the Jew apart and
invites his being set apart. It automatically creates physical and
cultural ghettoes."
Gardell, Matthias (2002). «Black and White Unite in Fight?». En Kaplan, Jeffrey; Lööw, Heléne, eds. The Cultic Milieu: Oppositional Subcultures in an Age of Globalization. Rowman Altamira. pp. 152-192. ISBN978-0-759-10204-0. Consultado el 13 de enero de 2014.
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