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miércoles, 4 de marzo de 2026

Sepelio de Estado el de “El Mencho”

 

Sepelio de Estado el de “El Mencho”

Itinerario_político

Sí, tenía razón el empresario más acaudalado del mundo.

Sí, Elon Musk acertó cuando dijo que “la presidenta” de México obedecía todo aquello que le ordenaban los cárteles del crimen organizado

Y es que el Estado mexicano sigue en manos de las bandas criminales, a pesar de la intervención norteamericana contra terroristas de cárteles como los de Sinaloa y Jalisco, en manos de “El Chapo” y de “El Mencho”.

Y el mejor ejemplo de que en México mandan las bandas criminales fue el supuesto sepelio de “El Mencho”, jefe del poderoso CJNG, al que sin problema alguno y con protección del Estado, acudieron todos los mafiosos mexicanos que, por décadas fueron sus socios y aliados.

Y por eso obliga preguntar: ¿Por qué el de “El Mencho” fue un sepelio de Estado? La respuesta la conocen todos los mexicanos.

Porque el de “El Mencho” fue un sepelio custodiado, protegido, amparado y vigilado por las instituciones del Estado mexicano.

Sí, el Ejercito, la Marina y la Guardia Nacional resguardaron no sólo el supuesto cadáver, sino a parientes, amigos y socios de “El Mencho”.

¿Y por qué insistimos en que se trató de “un supuesto sepelio”?

De nuevo por razones elementales y de sentido común; porque no existe certeza de que el cuerpo dentro del féretro de oro haya sido de “El Mencho”. 

Y aun así, las instituciones del Estado mexicano custodiaron a parientes, amigos y socios del criminal más buscado en el mundo; cómplices que debieron ser detenidos pero que, en la realidad del “narcoestado” mexicano, fueron protegidos por las instituciones estatales.

Sí, un sepelio que escandalizó a México y al mundo. ¿Y por qué el escándalo? Porque el mundo entero confirmó las complicidades criminales de los gobiernos mexicanos de Morena.

Sin embargo, lo simpático del asunto es que se trata de una historia muy vieja que aquí documenté desde hace años. ¿Lo dudan?

Resulta que en el Itinerario Político del 21 de octubre del 2020 –meses después de la llegada de AMLO al poder presidencial–, titulado: “En México manda “El Chapo”, no López Obrador”, documenté las alianzas de Morena con los cárteles criminales.

Así lo dije: “No, no sólo es “sospechoso” el “respeto” mostrado por el presidente mexicano al mayor criminal de la historia, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Lo cierto es que también resulta indignante que un presidente, como Obrador, pida una disculpa pública por llamarle “Chapo” a “El Chapo”.

“Pero lo más alarmante es que, en sólo 23 meses, todo apunta a que en México ya no manda el presidente Obrador, sino que el “mandamás” se llama Joaquín Guzmán Loera, motejado como “El Chapo”. Hipotesis que, por la vía de los hechos se ha confirmado, lo que ratifica que en México vivimos no sólo un “narco-gobierno”, sino un “narcoestado”.             

“Y es que, como dice el clásico, si es palmípedo tiene patas de pato, pico de pato y si grazna como pato, tenemos derecho a suponer que es un pato.

“En otras palabras, si “El Chapo” es capaz de hacer que un presidente como Obrador deje en libertad a “El Chapito” –violando todo el sistema de justicia–; si consigue que en el cumpleaños de “El Chapito” el presidente acuda a Badiraguato –a saludar a la madre de “El Chapo”–; si la hija de “El Chapo” se casa en la Catedral de Culiacán con protección militares, entonces tenemos derecho a suponer que en México manda “El Chapo”.

“Y viene a cuento el tema porque, por ejemplo, el 29 de enero de 2019, en el Itinerario Político titulado “Un presidente de rodillas ante el narco y el crimen”, denuncié que, por orden presidencial se habría facilitado la fuga de todos los socios de “El Chapo”, de las cárceles del país; por orden presidencial se facilitó la visita de los familiares de “El Chapo” a Estados Unidos; por orden presidencial se canceló la detención de grandes capos y se suspendió la incautación de droga, además de que, también inició un perdón selectivo de criminales que habrían financiado a Morena” (FIN DE LA CITA)

Volví al tema en el Itinerario Político del 6 de septiembre de 2019, titulado “Entrega AMLO la plaza al crimen”, en donde documenté el perdón presidencial a las bandas criminales y, sobre todo, al disparo incontenible en el número de muertes violentas.

Luego vino “la prueba reina”, el montaje del 17 de octubre de 2019, cuando se produjo la detención y liberación de Ovidio, hijo de “El Chapo”.

En esa fecha y a través de un tuit, revelé que la liberación de “El Chapito” había sido ordenada por el propio presidente. Al día siguiente –el 18 de octubre de ese 2019–, Obrador rechazó haber ordenado la liberación y dijo que la decisión de dejar escapar a Ovidio Guzmán se produjo en una reunión del Gabinete de Seguridad, lo cual fue negado por el propio Alfonso Durazo.

Sin embargo, el viernes 19 de junio del 2020, Obrador reconoció que fue él y sólo él el responsable de ordenar la liberación de “El Chapito”.

Sí, le guste o no a la sociedad mexicana y al Estado, son contundentes las pruebas de que los presidentes Obrador y Sheinbaum, son alfiles del crimen organizado. Una verdad que hasta Elon Musk sabe. Al tiempo.


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