Nueva farsa para controlar al INE
Del refranero popular: “¡Quien hace la ley, hace la trampa!”.
Y viene a cuento la voz popular, porque el procedimiento que está en marcha para renovar tres consejerías del INE no es otra cosa que una nueva farsa del oficialismo para mantener sometido al llamado árbitro electoral.
Lo novedoso de la farsa, sin embargo, es que al interior del oficialismo se ha desatado una pelea entre distintas facciones políticas, ya que aquel grupo que ostente el control mayoritario del INE tendrá asegurado su futuro político en las elecciones federales del 2027 y del 2030.
Y es una farsa porque mediante una grosera simulación –que incluyó la manipulación del examen de evaluación–, llegaron a la etapa semifinal un centenar de prospectos –50 mujeres y 50 hombres–, que obedecen al oficialismo, a través de los grupos políticos en disputa.
Al mismo tiempo, y de manera nada clara, quedaron fuera los expertos en materia electoral, mientras que un milagro otorgó calificaciones perfectas a los aspirantes propuestos desde Palacio, desde el gobierno mexiquense, desde la presidencia del INE y, sobre todos, los incondicionales de Ricardo Monreal.
Pero vamos por partes.
Como saben, el INE tendrá tres consejerías vacantes –de un total de 11 lugares–, que deben renovarse por ley.
El procedimiento para seleccionar las consejerías vacantes ya está en marcha y luego de las tramposas evaluaciones iniciales llegaron a la etapa semifinal, 50 aspirantes mujeres y 50 aspirantes hombres.
Como ya se dijo, lo cuestionable del asunto es que son muchos los indicios de que hicieron trampa –les habrían filtrado el examen ya resuelto–, a los amigos de la presidenta Claudia Sheinbaum, a cercanos a la actual presidenta del INE, Guadalupe Taddei, a quienes están vinculados al mexiquense Grupo Texcoco y, sobre todo, a los candidatos propuestos por Ricardo Monreal.
Dicho de otro modo, resulta que desde la Cámara de Diputados, los aspirantes a la sucesión presidencial del 2030 intentan arrebatarle a la señora Sheinbaum el control del INE y, con ello, el control de la propia sucesión.
Todo ello, en medio de un creciente debilitamiento de la figura presidencial, lo que ha llevado a la mandataria a reiterados regaños a distintos grupos políticos de su partido.
Sin embargo, lo más sorprendente del asunto es que apenas hasta hoy, muchos mexicanos se dicen preocupados por la captura del INE a manos del oficialismo.
Y resulta sorprendente, porque desde hace casi una década aquí y en distintas entregas del Itinerario Político documenté que Morena y López Obrador destruirían no sólo al INE, sino la democracia mexicana toda.
Por ejemplo, el 19 de junio de 2019 en el Itinerario Político, titulado: “AMLO busca matar al INE y matar la democracia”, dije lo siguiente: “Durante meses, en este y otros espacios advertí que la intención del candidato y luego presidente Obrador es instaurar una dictadura que empezará con el regreso del Maximato presidencial.
“Y para lograrlo, Obrador planea la destrucción de todo el sistema electoral que se construyó entre 1996 y 1997 y que hizo posible la alternancia en elecciones locales a partir de 1997 y en las presidenciales de los años 2000, 2006, 2012 y 2018.
“Es decir, que hasta julio de 2018 las elecciones mexicanas fueron transparentes, confiables, equitativas y garantizaron el postulado maderista de “Sufragio Efectivo”, además de la alternancia y la pluralidad.
“Sin embargo, la advertencia que hicimos durante años –que Obrador va por una dictadura–, ya pasó de ser una lejana posibilidad hasta convertirse en una contundente realidad. Y si dudan lo confirmó el propio López en la mañanera en la que dijo: “primero va la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”.
“¿Y qué significa lo anterior?
“En términos concretos se trata de una confesión de parte.
“¿Y por qué Obrador atenta contra la democracia toda; contra el INE, la certeza, la equidad, la transparencia y certidumbre de los procesos electorales?
“Porque el primer paso de Obrador para matar la democracia mexicana será precisamente destruir todo el sistema electoral –como hoy lo conocemos–, para luego regresar a los viejos tiempos en donde el PRI era capaz de mangonear las elecciones; tiempos en los que no se movía la hoja del árbol del Estado sin la voluntad presidencial.
“En pocas palabras, Obrador y su claque preparan el mayor magnicidio que se haya producido en México; la muerte de la democracia toda… luego seguirá la destrucción del INE, de los Oples y del Consejo General.
“Sí, asistimos al magnicidio perfecto; la muerte de la democracia
mexicana toda. Al tiempo”. (FIN DE LA CITA)
Hoy la democracia mexicana no existe más y el INE es un cadáver que se disputan los aspirantes a mantener al partido Morena en el poder.
Al tiempo.

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