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viernes, 10 de abril de 2026

Pensamiento Crítico. A Trump ya no le alcanza con ser Rey de su decadente imperio, ahora quiere ser Dios sobre las ruinas de la Humanidad

 

Pensamiento Crítico. A Trump ya no le alcanza con ser Rey de su decadente imperio, ahora quiere ser Dios sobre las ruinas de la Humanidad

Por Leonardo Herrmann, Al Mayadeen Español, Resumen Latinoamericano, 9 de abril de 2026

Como he dicho en otros artículos anteriores la agresividad, la virulencia y las amenazas grandilocuentes de EE. UU., no se deben a su fortaleza, sino al contrario a su infinita debilidad. No solo es la demostración de los delirios de un monarca psicópata con aspiración de ser Dios, como Donald Trump, sino de la profunda y patológica desesperación de un imperio que sabe que sus días como potencia hegemónica han pasado. Y que se aferra a su posición y ataca a los pueblos del mundo como una bestia herida de muerte al borde del abismo

Hay algunos analistas que piensan que “todo esto de la guerra es producto de un estudiado cálculo del imperialismo» pero no todo es «tan calculado en EE. UU.». Y ahora EE. UU. es capaz en su desesperación de actuar como el niño que rompe el juguete para que nadie pueda jugar, la única diferencia es que ese juguete es el mundo, no hablamos de soldados de plomo, sino de seres humanos, familias, de pueblos, no estamos hablando de un juego, sino de estar en las puertas de un ataque nuclear. Porque si queda alguna duda a eso se refería Trump cuando Twitteo que, al fin del plazo del ultimátum, es decir por la mañana del miércoles “esta noche una civilización morirá», ya no le alcanza con ser Rey, ahora quiere ser Dios.

La guerra, esta guerra es un acto desesperado de EE. UU. porque fracasaron en su intento de golpe de Estado en Irán hace unos meses. Ahora, en su desesperación cometieron el grave error de atacar al país. Los ataques contra la población civil no son “errores de cálculo» son una política de terrorismo, de castigos colectivos contra el pueblo de Irán por apoyar a la Revolución Islámica y hacer fracasar los proyectos imperialistas en la región. Pero su desesperación se debe no solo ante la derrota de sus planes de desestabilización contra Irán, sino es una respuesta a su fracaso en el plano político, comercial y económico frente al avance de Rusia y China por intermedio de los BRICS en Medio Oriente. El trasfondo de esta guerra no solo es la intención de EE. UU. e “Israel” de forzar un cambio de «régimen en Irán» sino la supervivencia del dólar como moneda de cambio mundial y del imperialismo como gendarme internacional.

Indudablemente marchamos hacia un cambio de paradigma en la industria, la tecnología militar y las formas de combate. Pero frente a teorías conspiranoicas que sostienen que “EE. UU. se está deshaciendo de material bélico obsoleto» vale la pena aclarar que para potencias que gran parte de sus ingresos dependen de la venta de armas, mostrar que sus productos son destrozados en el campo de batalla no es la mejor de las propagandas.

El mito de la superioridad militar destrozado

Solo por dar un ejemplo a quién le va a vender el IRON DOME “Israel” luego de que fuera derrumbado por los misiles y drones iraníes. ¿A quién le va a vender “Israel” sus tanques Merkava luego de que hay mas de 60 Merkavas ardiendo en Líbano como latas de sardina? Y dónde queda la supuesta superioridad tecnológica estadounidense cuando Irán destruyó: un caza F-35 (con un valor de 110 millones de dólares) cuatro cazas F-15E (con un valor total de 360 millones de dólares) un avión A-10 (con un valor de 18,8 millones de dólares) un avión AWACS E-3 (con un valor de 700 millones de dólares) ocho aviones cisterna de reabastecimiento (con un valor total de 320 millones de dólares) tres helicópteros HH-60M y HH-60W (con un valor total de 60 millones de dólares) 17 drones MQ-9 de Estados Unidos (con un valor total de 510 millones de dólares).

A esta lista se debe añadir un helicóptero estadounidense Chinook que fue destruido hace dos días en Kuwait. Ahora hablemos de los radares: Irán que a diferencia de EE. UU. se viene preparando hace años para este conflicto destruyó todos los radares y los sistemas de comando de las defensas antiaéreas entre ellos los radares más valiosos del Pentágono, un AN/TPY-2 del sistema antimisiles THAAD, valorado en unos 300 millones de dólares, que forma parte de un equipo que puede costar cerca de mil millones de dólares en conjunto. Esta acción de dejar ciego al enemigo obligó a EE. UU. al desesperado intento de reposición de radares en otras áreas para evitar que sean destruidos y transferir recursos para suplantar los aparatos eliminados. Es por eso que un ataque de Irán a la Base Aérea de Prince Sultan, en Arabia Saudita, destruyó un avión radar E-3 Sentry, conocido como Awacs, y valuado según la agencia Bloomberg en al menos 300 millones de dólares. Si a esto sumamos la destrucción de las bases yankees en nueve países de Medio Oriente y la evacuación de sus soldados hacia posiciones de retaguardia, no solo estamos viendo una «enorme e inédita derrota económica de EE. UU.», se estima que solo en el primer día de ataque, en la primera oleada (lleva más de 95 oleadas de ataques iraníes) EE. UU. perdió dos mil millones de dólares y bases militares que habían costado 20 años de construcción. Al costo económico hay que agregarle la derrota estratégica ya que el valor militar de las bases militares estadounidenses era «intimidar a Irán y la resistencia» y ser la cabecera de playa de posibles ataques. Hoy al ser destruidas el frente de guerra se alarga para EE. UU exigiendo no solo un mayor costo económico, sino logístico para sus ataques, ya que los aviones tienen un tiempo de autonomía y necesitan reabastecimiento en el aire, los radares están destruidos, los equipos de mando antiaéreos están destruidos y la cúpula de hierro no puede interceptar ni una mosca, las municiones interceptoras no solo escasean, sino que si no tienen radares no saben a dónde apuntar y las tropas yankees están expuestas a la fatiga por las evacuaciones de emergencia, la falta de relevos y la baja moral por los ataques.

Profundizando sobre el tema del cambio tecnológico en la guerra ante el fracaso probado en el campo de batalla de la industria armamentística estadounidense e israelí quienes se erigen como las potencias vencedoras son Irán, China y Rusia ya que demostraron que sus sistemas de guerra electrónica, sus drones, sus defensas antiaéreas, su desarrollo misilístico y su estrategia militar está derrotando por no decir aplastando a EE. UU., «Israel» y sus aliados de la OTAN.

Del fracaso y la crisis política interna a las operaciones de propaganda

Por todas estas razones no es «una guerra planificada por EE. UU.» sino un estrepitoso fracaso. A eso se debe el relevo de toda la primera plana de la cúpula militar de EE. UU. Las críticas dentro de las propias fuerzas militares de EE. UU. hacia la guerra contra Irán crecen a tal punto de que los propios militares estén saboteando sus equipos para evitar ir al frente. Como lo hicieron con uno de los portaviones.

A falta de resultados el imperialismo necesita propaganda. En eso se basó “el armado Hollywoodense de la falsa operación de rescate».

Y si no fue una operación de rescate y lo que se buscó encubrir fue el fracaso de una invasión. Digo no hace falta ser analista militar para darse cuenta que la zona invadida por EE. UU. en la supuesta operación de rescate, es la provincia de Isfahan, en Irán, y allí se encuentra el Centro de Tecnología Nuclear de Isfahan (INTC), el complejo de investigación nuclear más grande del país… ¿eso es una casualidad?

A eso hay que sumarle las declaraciones del exoficial de la CIA Larry Johnson: «El Pentágono le miente a la gente. El avión F-15 estadounidense derribado en Irán en realidad se estaba preparando para un ataque terrestre a gran escala contra las instalaciones nucleares de Natanz. La misión de rescate fue un desastre total».

Estas declaraciones concuerdan con el personal y el equipo militar usado. Según informes de inteligencia: En la madrugada del 5 de abril de 2026 (16 de Farvardín de 1404), cuatro aviones C-130 de Estados Unidos pertenecientes al Escuadrón 160th SOAR (A), también conocido como los «Night Stalkers» (Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales), cuya misión principal es el apoyo aéreo a fuerzas especiales como Delta Force, Army Rangers, Green Berets y ocasionalmente SEALs, se dirigieron a un aeródromo abandonado en Dasht-e Mahyar, a 20 km al norte de la ciudad de Shahreza. Llevaban a bordo aproximadamente 80 comandos de la Fuerza Delta estadounidense. Además, seis aviones de combate (dos F-35, dos F-16 y dos F-15) y al menos seis drones de ataque y vigilancia apoyaban esta misión.

Cada avión Hércules transportaba, además de los comandos, un helicóptero ligero MH-6M Little Bird y un helicóptero AH-6 Little Bird equipados con sistemas de navegación digital, visión nocturna avanzada, motor más potente, capacidad de reabastecimiento en vuelo, y con ventajas como su tamaño reducido, bajo nivel de ruido, alta maniobrabilidad y capacidad de aterrizaje en espacios muy reducidos (en total, ocho helicópteros).

Esta configuración se usa normalmente para dos operaciones simultáneas con 20 comandos por equipo terrestre en helicópteros MH-6, más dos helicópteros AH-6 para apoyo aéreo cercano, en combinación con drones de ataque y cazas.

Cada helicóptero necesita unos 20 minutos para prepararse para el vuelo. Los especialistas del equipo comienzan a ensamblar los motores y arrancar los helicópteros inmediatamente después del aterrizaje de los Hércules.

Dasht-e Mahyar está cerca de varias bases importantes de misiles en Irán, y la zona de aterrizaje estaba a poca distancia del lugar de enriquecimiento más seguro de Irán, al que no se puede acceder mediante bombardeos aéreos convencionales.

Según otras informaciones en el lugar del accidente de dos aviones C-130 y tres helicópteros, es decir, en las ruinas de equipos de la supuesta operación de rescate apareció un pasaporte a nombre de Morán Sagron, resulta ser que al investigar sobre esta persona se descubrió que no es marine, ni siquiera soldado, es ingeniero mecánico especializado en tecnologías nucleares.

¿Y si el tan promocionado “Rescate” no fue una pantalla para encubrir la vergonzosa derrota de un intento de invasión terrestre y ataque a una planta nuclear iraní? ¿Y si fuera así, no es otra de las pruebas del fracaso y el alto número de bajas que tendría EE. UU en su intento de invasión militar terrestre a Irán? Por último, ¿qué tendrá que ver el fracaso de esta invasión con la amenaza de Trump de “hacer desaparecer una civilización»?

La amenaza nuclear de Trump se debe a la imposibilidad de vencer a Irán y su pueblo por la guerra convencional

La fracasada operación de invasión envió un mensaje claro e inequívoco al Ejército de EE. UU, cualquier intento de que los marines pisen suelo iraní será repelido y tendrá un enorme costo contra su equipo y personal. Donald Trump sabe que el tiempo es su peor enemigo. Que mientras más tiempo este en Irán, su imagen cae estrepitosamente, aumenta el descontento en su población y lo que es peor la crisis se traslada hasta “Israel” con importantes movilizaciones contra la guerra. Y encima Hizbullah no solo repelió la invasión a Líbano, sino que en un hecho inédito corrió a las tropas sionistas hasta el propio territorio israelí. Frente a esta suma de derrotas a Donald Trump le queda una última carta. El ataque nuclear. Un ataque que además está siendo sostenido por los lobbys sionistas. Y que ya había sido anunciado por la renuncia del diplomático libanés Mohamad Safa, a su cargo en la ONU cuando dijo: “No creo que la gente entienda la gravedad de la situación, ya que la ONU se está preparando para un posible uso de armas nucleares en Irán. Esta es una foto de Teherán. Para ustedes, los ignorantes, que no han viajado, que nunca han servido, halcones de guerra que se relamen ante la idea de bombardearla: no es un desierto poco poblado. Allí hay familias, niños, mascotas. Gente trabajadora normal, con sueños. Están enfermos si desean la guerra”.

Ahora después de una semana de aquella denuncia, después de dos días de su fracasado intento de invasión, después de sufrir la peor de las derrotas por parte de Irán dice “Esta noche una civilización dejará de existir».

Esto reafirma lo que he sostenido desde el inicio de la guerra contra Irán. La guerra de EE. UU. contra Irán, es una guerra contra toda la humanidad. El plan de las elites mundiales es rediseñar el mundo y sus instituciones, incluso rediseñar al ser humano de acuerdo a sus necesidades. Para eso necesitan la guerra. Hay que estar atentos que sucede porque EE. UU. (y las elites que gobiernan al mundo) en su desesperación son capaces de atacar nuclearmente a Irán. Y eso sería el inicio formal de la desaparición del mundo como lo conocemos.

El pueblo iraní en otras de sus tantas muestras de amor por la patria y valentía ha salido a abrazar sus puentes, sus centrales eléctricas y otros sitios estratégicos.

De la movilización de los pueblos del mundo por la paz y la derrota en todos los terrenos del imperialismo depende no ya el futuro de Irán, sino el futuro de la humanidad

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